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Noviembre 2017 | Enfermedades

Frutales en la nueva región de Ñuble

En vías de crear una gestión de sanidad vegetal propia

Durante el periodo de sequía que ha durado prácticamente una década, se produjo la explosiva ampliación de la furticultura en lo que es hoy la Región de Ñuble. En el presente año la situación ha cambiado notoriamente y el fitopatólogo Ernesto Moya Elizondo, ingeniero agrónomo, Ph.D., profesor de la Universidad de Concepción, se plantea la posibilidad de que se inicie un nuevo ciclo, donde el aumento de las precipitaciones primaverales podría llevar a mayores problemas de enfermedades.

–Las bacteriosis, como el cancro bacteriano del cerezo, la PSA en kiwi, la bacteriosis del avellano (Xanthomonas arboricola patovar corylina) o la peste negra del nogal, afectarían mucho más. Y por la humedad ambiental en periodos seguidos de mucho calor, probablemente aparecerían complejos de hongos y bacterias, como la necrosis apical café o BAN, que se está dando en nogales.

Ernesto Moya.

LAS VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA NOVEDAD DEL RUBRO FRUTÍCOLA

No obstante, comenta, Ñuble cuenta con aspectos favorables en comparación con las regiones de más al norte. No existen superficies tan amplias de huertos semejantes, siendo común que las plantaciones, incluso algunas de 200 ha o más, colinden con cultivos tradicionales y bosques. Por supuesto, ello irá cambiando por el mismo éxito de la fruticultura. Además, la zona centro-norte desde hace muchos años se ha visto sometida al uso de productos fitosanitarios y en consecuencia el proceso de selección de cepas resistentes tiende a ser más recurrente.

Un aspecto que juega en contra es la cercanía a sectores madereros, lo cual acarrea el riesgo de una presión de hongos de la madera por las mismas condiciones de primavera ya descritas.

–El caso más típico –refiere Ernesto Moya– es el del plateado del arándano, descrito solamente en Chile, focalizado en esta región y la 9ª. Pero también tienen una mayor expresión de Neofusicoccum y todo el grupo de las botryosphaeraceas. El año pasado me tocó ver sintomatologías asociables a estos hongos en nogales. Todavía estamos en proceso de identificación y clasificación de especies.

LOS PROGRAMAS DE OTRAS REGIONES NO SE PUEDEN APLICAR ASÍ COMO ASÍ

El académico resalta la necesidad de avanzar en el conocimiento de las condiciones que van a favorecer las infecciones y adaptar a la realidad local las respuestas de manejo “importadas” del norte. En ese sentido, estima, la creación de la nueva Región de Ñuble puede ser una buena oportunidad para que los fondos de desarrollo se focalicen en los intereses de una zona que a su juicio se va a definir como agrícola. En tal sentido considera vital la asociación de los productores para sumar recursos y crear una sinergia con las capacidades académicas existentes, de modo de impulsar un plan investigativo y obtener las respuestas que se necesitan.

–Un desafío es incorporar el tema etiológico: cómo los factores ambientales influyen en la epidemiología de las enfermedades. Muchos de los programas construidos en la zona central se instauran acá con el mismo calendario. Cuando empiezan las fallas, la gente comienza a preocuparse. El tema de monitoreo juega un papel fundamental en las enfermedades que acá encuentran condiciones más favorables para tomar decisiones de manejos y oportunidad en los controles.

Otro tema por desarrollar es el efecto de las coberturas:

–He tenido oportunidad de ver lo que ocurre en kiwi, donde tienen un efecto favorable contra la infección de Pseudomonas syringae pv. actinidia (PSA), y lo mismo podría ocurrir en cáncer bacterial cerezo. El uso de cobertores ayuda a sobrellevar las condiciones climáticas, pero existe poca información sobre todas las variables.

La lógica fitosanitaria para la Región, asume Moya, es a través de programas de manejo integrado, con herramientas biológicas complementarias a las químicas. Y en producción orgánica, en la cual la zona es líder en Chile, el uso de los biocontrolasores adicional a los productos como caldo bordelés o azufre y a las prácticas culturales.

–Ahora –advierte– existe mucho producto a veces no completamente validado y que se ofrece como panacea. También ahí sería valiosa la unión de agricultores para llevar adelante estudios independientes y definir cuáles productos de verdad funcionan.

Muchos de los actuales fruticultores vienen del mundo de los cultivos y la ganadería, para ellos, así como para los inversionistas provenientes de otras actividades económicas, la producción intensiva de frutas es un área donde deben incorporar conocimientos, plantea el académico:

–Esto implica entrar en una conceptualización de mucha gestión desde el punto de vista productivo, pero también de una gestión fitosanitaria que debe ser distinta a lo que se hace generalmente– concluye.