12:55:27“Manejo de nemátodos fitoparásitos en condiciones de suelo que promueven el crecimiento de raíces”
 El doctor en nematología, Biólogo Juan Carlos Magunacelaya, académico de la PUCV, se refirió a la ‘Biofumigación’ un nuevo concepto en discusión a nivel internacional. Esta consiste en el uso de materia orgánica (MO) para limpiar suelos de modo de replicar lo que hoy día se hace con bromuro de metilo y otros agentes agresivos con el medioambiente.
El objetivo de la presentación fue exponer principios que ayuden a una convivencia sostenible de los parrones de uva de mesa con los nemátodos fitoparásitos.
Según el nematólogo, el uso adecuado de MO, por ejemplo guano enterrado, es una excelente herramienta de limpieza de suelo. Señaló que no se debe combatir frontalmente a los nemátodos con la idea de eliminarlos, “porque seguramente van a ganar los nemátodos, ya que en su simplicidad los nemátodos son extraordinarios”.
Desde el punto de vista del nematólogo los principales factores que condicionan el crecimiento de una raíz son, en orden, la disponibilidad de oxígeno (“el factor más importante”), luego humedad, el suelo como soporte (sustrato), los nutrientes y la existencia de una raíz desde la cual ‘nacer’.
Por otra parte entre los principales peligros que enfrenta una raíz los nemátodos no ocuparían el primer lugar, pero sí lo harían las limitantes físicas y químicas del medio. Como principal peligro menciona las frecuencias de riego excesivas, que causan asfixia y muerte de tejidos e insuficiente oxigenación (anoxia) a las raíces, y que además favorecen la proliferación de nemátodos fitoparásitos. El exceso de riego incrementa la compactación del suelo y anula el efecto de las aplicaciones de nematicidas, promotores de crecimiento (enraizantes) y protectores de raíces, y favorece el ataque de hongos a los tejidos vegetales. “Si las raíces no tienen las condiciones para crecer es ridículo que se haga control de nemátodos”, advirtió el profesional, y además, dijo que es frecuente que existan ‘mitos’ respecto a las características de los suelos, por ejemplo: “por ser un suelo arenoso se puede regar todo lo que se quiera, incluso varias veces al día. Siendo que muchas veces los nemátodos o las raíces dicen lo contrario”.
Magunacelaya afirmó que para mantener una buena convivencia –sostenible– es necesario mantener una buena aireación e intentar que la compactación –que influye indirectamente sobre la agresión– sea menor. Así mismo evitar los sellamientos del suelo, en especial los superficiales, y acentuar la influencia directa del suelo sobre la condición de resistencia de las plantas, manteniendo un ‘suelo vivo’. Para lo que se deben realizar continuos aportes de MO.
‘Suelo vivo’ y resistencia de plantas a nemátodos
Los ‘suelos vivos’, por su biodiversidad, permiten que se expresa la resistencia de las plantas a los nemátodos: “hacia el sur de Chile los suelos se van enriqueciendo y ganado en MO. Es por eso que de Doñihue al sur los productores piensan que los nemátodos no son un problema. La verdad es que pueden causar problemas pero en situaciones muy puntuales o extremas asociadas a problemas de riego, asfixia o anoxia de raíces por altas frecuencias de riego. Pero en suelos menos vivos la resistencia es menor y de Santiago al norte los nemátodos causan estragos. Esto porque las raíces de las parras son casi lo único que tienen para comer”, señaló el Dr. Magunacelaya.
 En las fotos se puede ver varios nemátodos depredadores de nemátodos fitoparásitos. | Entre las posibles causas de que los ‘suelos vivos’ expresen mejor la resistencia de las plantas, el biólogo mencionó una mejor estructura de suelo y el incremento de las substancias nematóxicas, ya que hay muchas plantas, bacterias y otros organismos del suelo que son nematóxicos. También son posibles factores, el aumento de los niveles de hongos y bacterias parásitas de nemátodos, y de los nemátodos antagonistas (predadores) de los fitoparásitos, así como también la presencia de substancias elicitoras de resistencia de las plantas.
Mantener un ‘suelo vivo’ Para mantener un ‘suelo vivo’ existen estrategias de movimiento de suelo tales como rastrillaje o subsolados, que mejoran la aireación, los que Magunacelaya recomienda sólo cuando son realmente necesarios. Los nemátodos no son afectados por situaciones de anoxia ya que son organismos acuáticos que pueden controlar su metabolismo en un 100%, pero la anoxia sí afecta a las raíces, puesto que éstas necesitan un mínimo de entre 8 y 10% de oxigenación. |
Recomienda utilizar compost, guano, abonos verdes, cubiertas vegetales y rotación de cultivos ya que el daño por nemátodos a las raíces se reduce cuando se eleva al nivel de MO en el suelo. Además, los aportes de MO nivelan la capacidad de retención de agua del suelo y aumentan la capacidad ‘digestiva’ del mismo.
Los aportes de MO promueven el crecimiento y desarrollo de organismos benéficos que compiten o se alimentan de las especies parásitas. Explicó el biólogo que en ensayos con guano de vacuno encontraron que en un kilo de ese material –después de cuatro meses- se podía llegar a contar 1 millón de nemátodos benéficos. En tanto que en 1 kilo de guano de pollo llegaron a contar 1 millón 200 mil nemátodos predadores. La condición para lograr esos niveles de organismos benéficos es que el guano se aplique enterrado ya que así y ante la presencia de agua, se degrada muy rápidamente. En tanto que el material expuesto al sol se seca más que descompone.
Afirmó el nematólogo que en algunas viñas en que ha trabajado han aplicado hasta 120 m3/ha de guano fresco enterrado, pero advierte que esa cantidad de guano fresco, aplicado en la superficie, puede ser muy perjudicial para los primeros centímetros del perfil. En el caso de las viñas, el guano fue situado en donde no había raíces o las había sólo estructurales y el resultado fue que se logró “un control tremendo por la acción química de las sustancia que se degradan”, señaló.
Por su parte, los aportes de micorrizas y rhizobacterias pueden promover un incremento de la resistencia de las plantas y muchas especies de nemátodos pueden ser neutralizadas con productos en base a quitosano.
Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 19, Noviembre, 2007. |