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Seminario de manejo de raíces: Un viaje agronómico a la raíz de la vid PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Juan Pablo Figueroa   
jueves, 07 de febrero de 2008
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Si bien desde hace tiempo que recibíamos señales de alerta, como las que envían las raíces a la parte aérea de la planta, hoy ya es un hecho de la agronomía: ¡los árboles, frutales incluidos, no sólo crecen hacia arriba!, y la “mitad oculta” bajo el suelo es al menos tan importante como la mitad visible o follaje. Las raíces y su medio ambiente, el suelo, son fundamentales para obtener los rendimientos esperados de fruta de buena calidad y condición; evitando de paso la declinación productiva de las vides (como ocurrió en Aconcagua) y, eventualmente, los problemas de replantación o complejo de replante. El Seminario de manejo de raíces organizado en Casa Piedra por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y patrocinado por la empresa GBM Chile, fue una mezcla estimulante de información fundamentada en el mundo de la academia, la investigación aplicada y la experiencia agronómica de campo.



Los más de 200 profesionales que asistieron al seminario, a través de siete exposiciones, tuvieron acceso a una batería de experiencias, nuevos conocimientos y herramientas agronómicas orientadas a la producción de uva de mesa rentable, sosteniblemente rentable y sustentable. Conocimos las características físicas, biológicas y químicas del suelo y su adecuada preparación, en preplantación, porque luego es muy difícil. Además aprendimos cómo evitar la compactación, sellamiento y desestructuración edáfica, pasando por las correcciones que fijan y/o liberan nutrientes, hasta manejos para fomentar la biomasa activa del suelo (organismos benéficos), para integrar en los huertos el atractivo concepto de “suelo vivo”.  
 

Para trabajar con un “suelo vivo” es necesario incorporar y mantener materia orgánica de calidad en el suelo sin producir desbalances, como podría ser un exceso de amonio en un parrón con mala aireación. Esto se hace a través de restos vegetales de las podas, guano, compost, abonos verdes, cubiertas vegetales, humus o ácidos húmicos y fúlvicos, entre otras herramientas; las que se debe saber manejar correctamente. El “suelo vivo” aumenta la resistencia de las plantas a, entre otras cosas, los nematodos fitoparásitos, probablemente debido a una mejor estructura del suelo y al incremento de substancias nematóxicas, de hongos y bacterias parásitas de nemátodos, nemátodos antagonistas de aquellos fitoparásitos y substancias elicitoras de resistencia de las plantas.


A nivel de fisiología radicular aprendimos que las raíces son órganos estructurales de sostén, pero también de absorción de agua y nutrientes, y que son muy importantes para la acumulación de reservas. Cuándo, cuánto y cómo crecen las raíces, los flushes radiculares de primavera y postcosecha, o la inexistencia de ellos, y la forma de apoyar y estimular el crecimiento radicular y la acumulación de reservas.


Consejos para seleccionar las raíces, los portainjertos que nutrirán a nuestras plantas durante los próximos 20 años o más y los manejos específicos más adecuados al momento de plantar los distintos tipos de plantas injertadas que ofrece el mercado.

Calicatas, calicatas y más calicatas (o rizotrones), ventanas que nos permiten observar el mundo oculto donde todo comienza para la planta y para el agricultor. El Seminario de manejo de raíces en uva de mesa nos dio la bienvenida a un mundo agronómico, que si bien no es tan nuevo, estaba algo olvidado y literalmente pisoteado y compactado. A este mundo se accede a través de calicatas y rizotrones, y los agrónomos cambian sus tradicionales tijeras por palas y martillos de geología. El principal corolario de este seminario de raíces parece ser: si quieres ver fruta de exportación premium arriba, primero debes mirar abajo.


Ingeniero Agrónomo José Antonio Soza:
La raíz: La “mitad oculta” que debemos comprender mejor


El ingeniero agrónomo José Antonio Soza expuso sobre la relación que existe entre un buen sistema radicular, la productividad de los parrones y la calidad y condición de la uva. Explicó los factores que impactan en el desarrollo de las raíces de las vides, así como los manejos que posibilitan la generación de nuevas raíces ‘funcionales’ (absorbentes). Además entregó antecedentes de tres casos en que se mejoró la productividad de parrones mediante el uso de mulch y compost in situ. Según Soza, entre los principales retos que enfrenta la industria de la uva de mesa chilena está incrementar los rendimientos por hectárea, mejorar el comportamiento postcosecha o condición de la fruta, así como su calidad, y de paso evitar la declinación productiva de los parrones.

Desarrollo radicular, productividad, calidad y condición

De acuerdo a Soza el desarrollo radicular tiene efectos en la productividad y sustentabilidad de los parrones y muchos de los problemas de la vid tienen su origen en problemas o daños en las raíces. Es así que los ‘parronales decaídos’, como la situación que se vivió en el valle de Aconcagua, presentan sistemas radiculares debilitados. Según el agrónomo la declinación de la parra se puede anticipar por una baja del nivel de Arginina radicular inferior al 2,5%, durante el período de receso, 30 días prebrotación.

Las raíces más finas son las directamente relacionadas con la absorción de agua y nutrientes y entre las principales características de las raíces funcionales de las vides, Soza menciona que estas raíces son muy sensibles a condiciones adversas. En un período de alrededor de tres semanas, dependiendo de las condiciones de humedad (riego), éstas raíces pasan de blancas a marrón claro, hasta llegar a tonos casi negros. Al mismo tiempo, la actividad metabólica decrece a medida que aumenta la pigmentación, alcanzando valores mínimos aproximadamente a las 6 semanas. Por ejemplo, los resultados experimentales indican que en vides la tasa de absorción de nitrógeno (N) de las raíces finas -recién nacidas- declina en un 50% entre los días 2 a 3.



Para lograr una generación constante de raíces nuevas, con tasa positiva entre natalidad y mortalidad radicular, es necesario manejar el suelo como un sistema que constituya un sustrato favorable y equilibrado, para favorecer los nuevos desarrollos radiculares, en particular de raíces superficiales o cercanas a la atmósfera. 

Es decir, se debe manejar la física, química y biología del suelo evitando la compactación, aportando materia orgánica de calidad y protegiendo la superficie del suelo (mulch).

Así como efectuar una nutrición equilibrada (riego y fertilización), para lo que es conveniente implementar un seguimiento nutricional. Además Soza recomienda la aplicación de auxinas al suelo y el control de plagas y enfermedades en éste, así como manejar los factores de rechazo del suelo en condiciones de replante, situación en que resultan muy útiles los portainjertos.

Según el agrónomo, el manejo de los factores que impactan en el desarrollo de raíces superficiales nuevas es lo que ha posibilitado recuperar los parronales decaídos, así como también mejorar productividad y condición en uva de mesa. Varios de los factores que afectan el desarrollo radicular de la vid se relacionan entre sí y entre ellos menciona: la compactación del suelo, textura y estructura edáfica, anoxia radicular (falta de oxígeno por mala infiltración), riego inadecuado, salinidad, nutrición, anillado, carga, luz (manejo de canopia), nematodos, hongos e insectos, uso o no de portainjertos.

Cada situación de suelo es particular por lo que se deben determinar las causas hostiles a las raíces de la vid para administrar las estrategias que las alivien y potencien su desarrollo.

Cuidado con las enmiendas químicas

Cuando se utilizan enmiendas químicas como yeso, ácido sulfúrico u otras, se deben considerar las condiciones e interrelaciones para no desequilibrar la relación suelo-agua-planta. El uso indiscriminado de agroquímicos: como fertilizantes (sales) y enmiendas químicas (yeso, ácido sulfúrico y otros) y la compactación, afectan y disminuyen la población microbiológica del suelo, y con ello la vida del mismo.

Entre los efectos secundarios del uso de yeso, Soza advierte que el potasio (K), el calcio (Ca) y el magnesio (Mg) interactúan o compiten en los sitios de intercambio catiónico del suelo. Es así que en el valle de San Joaquín en California (USA), en uvas regadas por goteo, al aplicar agua con Ca (yeso) para mejorar la infiltración, se redujo el K y el Mg en los análisis foliares. En el mismo sentido, como efecto secundario del uso de potasio, el agrónomo señala que altas aplicaciones de K han producido deficiencias de Mg en los análisis foliares. Además, como hay similitud química entre el Sodio (Na) y el K, pues ambos son monovalentes, producen efectos similares en la estructura del suelo (lo desestructuran) y los dos pueden reducir la tasa de infiltración de agua en el suelo.

El uso de mulch, materia orgánica, compost o guano sobre el suelo, son manejos que en conjunto con el ecosistema suelo permiten obtener en uva de mesa de alto rendimiento, buena calidad y condición, y sustentable en el tiempo. Entre los beneficios que aporta el sistema de mulch y compost in situ para mejorar las características del área superior del perfil de suelo, el agrónomo menciona que se crea una zona con alta tasa de natalidad de raíces menos suberizadas, se logra una mayor temperatura y nivel de oxígeno y una menor interferencia del suelo en las soluciones nutritivas, al lograrse que la solución de fertirriego vaya directamente al área radicular nueva. Además se consigue una mejor eficiencia de uso de bioestimulantes radiculares y nematicidas.



Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 19, Noviembre, 2007.
 
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