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En Portezuelo: El paisaje está cambiando PDF Imprimir E-Mail
jueves, 24 de enero de 2008
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En la Región del Bío Bío dos ejemplos de agricultores innovadores demuestran el impacto del riego en el secano interior. El riego les está abriendo la puerta de nuevos cultivos y, en una comuna pobre como Portezuelo, entrega oportunidades de mejores empleos. En la zona la Ley de Fomento al Riego hace posible la incorporación de pequeños agricultores a cultivos rentables como el arándano.

Es el secano interior. Al salir de Chillán hacia la costa, el paisaje comienza a cambiar, con lomas amarillas y espinos por un lado de la ruta y con eucaliptos por el otro.

Portezuelo es una comuna dedicada a la agricultura, fuerte en viñedos y en cultivos cerealeros. Sin embargo, poco a poco, agricultores emprendedores y con ganas de cambiar están desarrollando rubros nuevos, integrando tecnología tal como el riego tecnificado. Pero los resultados no sólo los están viendo ellos y sus familias, ya que la comunidad completa se beneficia con nuevos puestos de trabajo.

Portezuelo reverdece con riego


El impacto en Portezuelo se nota. La incorporación de la mujer a las actividades ligadas al cultivo del arándano, como cosecha, selección y empaque, ha sido relevante y positiva para los bolsillos familiares.

Acompañados por Jorge Galgani, Jefe Zona Sur de la CNR y de, Héctor Neira, profesional de apoyo de la Seremi de Agricultura de la Región del Bío Bío, conocimos estas experiencias productivas bajo riego que apuntan a la diversificación.

Oriundo de Portezuelo, Marcelo Cortez recuerda desde siempre en su zona cultivos como trigo, arveja y otros granos, los que junto a los viñedos han sido los protagonistas. La familia de Cortez posee un predio de 38 hectáreas.

Cortez quiso buscar rubros más rentables y avanzar tecnológicamente. “Por el interés en surgir buscamos nuevas alternativas para el campo y todas necesitan riego. Aquí teníamos un pozo zanja y gran parte del predio tiene vegas, las que mantienen más humedad que las lomas”.

Investigó y se capacitó. Fue a varios seminarios y se preparó bien. Así Cortez se decidió a entrar en el negocio de los arándanos. “Gracias a Dios acertamos y elegimos buenas plantas y pudimos aprender antes de cultivar, no después. Tratamos de hacer eficiente la poca agua que tenemos y plantar al máximo, hoy utilizamos toda la capacidad de agua que tenemos”.

Con el pozo zanja, sumado a otros pozos y mucha creatividad en la búsqueda del agua, hoy tienen en producción un huerto de arándanos de 3,7 ha, el que ya va en su quinta cosecha.

Hoy, con fertirriego, están regando entre 10 y 12 litros por planta/día. Se requiere agua pero hasta el momento no han tenido problemas. En la cosecha pasada, por ejemplo, obtuvieron un rendimiento aproximado de 10 mil kg/ha.

Los Planes


En otro predio, muy cerca del huerto principal, posee 2 ha plantadas, y la idea es llegar a un total de 10 ha de arándanos. Ha invertido en pozos profundos y se encuentra desarrollando un proyecto para presentarlo a la CNR, en el Concurso de Comunas Pobres.

“Tenemos que hacer un compromiso de nuestra parte en la inversión, porque sale muy caro, ya que son pocas hectáreas las que puedo regar con el pozo, lo que proporcionalmente lo encarece. Ahora pedimos un ‘inicio anticipado’ para poder avanzar e instalar el riego, bajar la energía, porque es una inversión grande, la que se suma a un estanque acumulador y otros equipos”.

A la vez, está buscando variedades que prolonguen el período de cosecha, por lo que ha establecido Duke y O’Neal, sumadas a Brigitta, Legacy y Elliot, entre otras.


La demanda de mano de obra es un efecto concreto provocado por estos cultivos en la zona, lo que ha tenido un impacto positivo. Sin riego, no habrían podido lograrlo.
Al ver cómo ha ido cambiando el paisaje en su campo, con sala de empaque y un pequeño batallón de mujeres cosechando, Cortez cuenta que ver crecer el proyecto ha sido como ver crecer un hijo. “Pasan los años y empieza a producir, aumentan las tareas por hacer…el riego nos cambió la vida. Aquí no podríamos tener arándanos sin riego”. Con 85 personas en cosecha y más de 10 en empaque, prácticamente da trabajo a 100 personas.


 

El cambio producido por el riego, dice, era impensado. “Nos cambió la vida y hay que buscar nuevos cultivos, con la idea de regar”. Ahora la meta es seguir creciendo. Sus vecinos le preguntan mucho y dice que no tiene problemas en informarles sobre el arándano, que es un cambio productivo enorme, con requerimientos tecnológicos y de manejo impensados en otros cultivos. Por ejemplo, al momento de la visita nos atendió mientras recibía la visita de la certificadora que los audita en las normas EurepGap, para poder acceder al mercado europeo. Los arándanos de Portezuelo ya están en las mesas norteamericanas y, a partir de este año, también en el Viejo Continente.

Jorge Galgani explica que en el secano, muy extenso en la Provincia de Ñuble, es posible emprender actividades agrícolas con la rentabilidad que tiene el arándano, pero gracias al riego. Frambuesas y moras, por ejemplo. “Me impacta ver este tipo de cultivo en este lugar con estos contrastes”. A un lado, cosecha manual de trigo con echona, mientras que en la parte baja del predio, la cosecha de arándanos, que demanda mucha mano de obra.

En tanto, Héctor Neira, sostiene que es impresionante cómo el riego cambia el paisaje en un área de secano como ésta. A través del riego, más otras tecnologías y nuevos rubros, se puede salir de los cultivos de subsistencia. “Marcelo es pionero en la zona de Portezuelo con los arándanos. Aquí se ha ido ampliando la superficie, lo que genera más demanda de mano de obra. La pequeña y mediana de agricultura se pueden insertar en este tipo de cultivos, con la fortaleza que ellos tienen, que es la mano de obra”, señala Neira.

Para Galgani es fundamental establecer una coordinación entre las instituciones ligadas a la pequeña agricultura. Por ejemplo la CNR con los municipios y los Prodesal, y con la Dirección General de Aguas -entre otros- de modo de echar a andar una estrategia común para la Agricultura Familiar Campesina y dar el salto al uso del riego y la diversificación. Existen los concursos de la Ley de Riego, recuerda, además de los convenios INDAP-CNR que establecen una línea de prefinanciamiento para financiar las obras antes de cobrar el bono. Herramientas que permiten elaborar proyectos y acceder a la regularización de derechos de agua.
 


Construyendo en familia

La buena comunicación con su padre, Samuel, y las ganas de innovar hicieron que Cristian Llanos buscara desarrollar otros cultivos en su predio de 9 hectáreas en el sector de San Juan en Portezuelo.

A fines de los ’90, decidieron establecer un viñedo de 4 ha de la cepa Cabernet Sauvignon. Para ello, postularon el proyecto de riego a la CNR, en un momento en que el precio del vino estaba muy bueno y se buscaba una opción a las uvas País e Italia.

Pensaban establecer 9 ha de Cabernet Sauvignon. Llevaban 4 ha plantadas cuando vieron que el precio no iba a ser bueno y se detuvieron a buscar otras opciones. “Estudiamos el arándano y decidimos arriesgarnos. Con las viñas, buscando calidad y no cantidad, nos ha ido bien. Vinificamos, pero no hemos podido sacarle todo el provecho porque lo hacemos en forma tradicional”.

El proyecto que se presentó a la Ley 18.450 regaba inicialmente 4 ha. A esto sumó 3,2 ha de arándanos, las que riega por goteo. “Hoy queremos desarrollar un proyecto que nos ayude a encontrar agua, a hacer la prospección, eso es lo primero”, explica.

“El riego nos ayudó a buscar nuevos cultivos. Si no lo hubiéramos tenido, habríamos seguido con las viñas, pero no habríamos podido tener arándanos. Hoy el fertirriego nos ayuda a ahorrar mano de obra y a aplicar en forma eficiente los fertilizantes. Aquí va todo ‘a la vena’”, comenta.

Para Llanos, la diversificación va de la mano del riego, que es lo que le permite acceder a un desarrollo de actividades rentables, tal como lo ha visto en su predio.

Entre los temas interesantes que surgieron en la entrevista está la posibilidad de construir un estanque acumulador de agua, el que podría ser compartido con otros productores. El ofrecimiento quedó hecho y, lo más importante, la voluntad de los vecinos está en hacerlo.



Artículo publicado en Chileriego, Edición Nº 32, diciembre, 2007.

 
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