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Seminario sobre recursos hídricos en Copiapó: Escasez de agua y manejo en condiciones salinas PDF Imprimir E-Mail
martes, 22 de enero de 2008
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Los agricultores de Copiapó se reunieron en un seminario organizado por el Nodo Tecnológico Atacama para conocer la realidad del recurso hídrico en el valle y ponerse al día en diferentes tecnologías orientadas a hacer un uso más eficiente del agua.
Los agricultores de Copiapó están preocupados porque ven que el acuífero se agota y el recurso para el riego de cultivos como uva de mesa, olivos y hortalizas se hace cada vez más escaso. Pero van surgiendo posibles soluciones. Por ejemplo, el geólogo Igor Aguirre propone aprovechar aguas de las cuencas altiplánicas: “Al menos hay tres cuencas desde donde se puede extraer agua. Ya se han realizado estudios de calidad y es apta para el cultivo hortofrutícola”, explica.

Pero esta temporada ya asomó un nuevo enemigo para el desarrollo agrícola del valle: las heladas, las que causaron estragos a pequeños, medianos y grandes agricultores. “En una temporada normal, los helicópteros que usamos para el control de heladas vuelan en nuestro campo un promedio de hora y media, pero en lo que llevamos de temporada, los helicópteros han volado 90 horas. Ha sido desastroso para muchos, sólo en este campo estimamos una pérdida de 40 mil cajas de uva de mesa de exportación”, comenta el técnico de una empresa líder en la exportación de uva de mesa.

Debido a este fenómeno climático, la temporada será menos productiva. En la Región de Atacama, la actividad agrícola no supera el 10% de las exportaciones regionales, aunque el Valle de Copiapó posee una gran actividad debido a las 7.753 ha plantadas de uva de mesa (Flame Seedless, Red Globe, Sugraone y Thompson Seedless, entre otras variedades). Dicha superficie, que si bien no alcanza a ser el 15% del total de la superficie en el país, convierte a la uva de mesa en el principal rubro agrícola de la región, ya que sólo en la temporada pasada se exportaron más de 15 millones de cajas. Las que generaron US$ 110 millones.

En los últimos años, la olivicultura ha ido cobrando importancia en Chile. Dejó atrás un pasado asociado a características de marginalidad o de limitaciones climáticas y de suelo, para transformarse en un cultivo donde se han realizado millonarias inversiones en la expansión de superficie y en la incorporación de tecnologías en los procesos de producción e industrialización. Hoy en Chile existen unas 7.000 ha, de las 2.404 están en Atacama, dedicadas a la producción de aceitunas de mesa y aceite de oliva. En Copiapó los olivares se ubican preferentemente en la parte baja del valle (sectores 4º al 6º) y se abastecen de agua subterránea para el riego.

En el valle esos cultivos son los principales demandantes de agua y la escasez del recurso es grave. Debido a ello, el primer seminario de recursos hídricos, organizado por el Nodo Tecnológico Agrícola Valle de Copiapó (de Innova Chile - CORFO), fue todo un éxito. Más 70 agricultores de todo el valle llegaron hasta el Hostal Maray para participar en las charlas y en la visita a terreno.

Se presentaron los casos de otras regiones del país en que ya se aborda el problema de la escasez de agua y de su uso eficiente. Por ejemplo, en el Limarí hace una temporada que funciona el SIAR (Sistema Interactivo de Apoyo al Riego en la Provincia del Limarí), un proyecto que incorpora nuevas tecnologías en el manejo de los sistemas de riego, a partir de la utilización de información agrometeorológica. El SIAR cuenta hoy con quince estaciones.


“Los regantes tienen a su disposición toda la información agrometeorológica que generan las estaciones de la red, pudiendo asociar el comportamiento de sus cultivos y con la ocurrencia de fenómenos climáticos. Para ello se dispondrá, durante 3 años, de 10 Unidades Experimentales de Validación en el valle, lo que permitirá generar información local de los tres cultivos más importantes: vides, paltos y mandarinas; asociando su comportamiento fenológico y productivo con la información de clima, suelos y riego”, explica Alfonso Osorio, investigador de INIA Intihuasi.

Otro proyecto de similares características es el SEPOR (Servicio de Programación y Optimización del Uso del Agua de Riego), con el cual la CNR está dando el primer gran paso para situar a Chile en la senda de países tales como EE.UU., Francia, España, Austria y México. El proyecto pretende desarrollar un sistema informático para la gestión hídrica y así mejorar la eficiencia de riego.

“Los avances tecnológicos han impulsado el uso de las estaciones, sobre todo porque se trata de equipos que permiten a los productores aportar agua a las plantas en el momento en que efectivamente la necesiten”, explica Héctor Jeria, encargado de políticas de la división de estudios y desarrollo de la CNR. El SEPOR beneficiará a 240 agricultores, aunque su cobertura potencial alcanzará a los 7 mil usuarios, quienes podrán recibir información climática básica tal como temperatura, humedad relativa, velocidad del viento, radiación solar y precipitaciones. Pero, además, podrán obtener información procesada que les permitirá programar la aplicación de agua a sus cultivos, para ahorrar importantes cantidades de agua, tiempo y dinero. Ambas experiencias —SEPOR y SIAR— podrían ser replicadas en Copiapó, sobre todo porque hay varias exportadoras que están trabajando con esta tecnología.

Manejos de salinidad en el suelo

Las charlas más técnicas se enfocaron en el manejo eficiente de la salinidad del suelo y las nuevas tecnologías de riego, ambas a cargo de expertos israelitas. El consultor privado, Gideon Spieler, mostró a los asistentes experiencias exitosas en el manejo de salinidad de suelo en Argentina e Israel, a través de riego con microaspersores. Además, estuvo todo un día con los olivicultores y predio tras predio, calicata tras calicata, se formó una opinión de lo que es Valle de Copiapó.


Asesor israelita Gideon Spieler en terreno.
“Es una zona con un clima muy favorable para la producción de olivos, a diferencia de otras que son mucho más extremas, explica Spieler. Aquí en Copiapó el agua es escasa y su calidad presenta limitantes: CE entre 2.0 y 4.0 dSi, pH entre 7,5 y 8,5 y SAR entre 7 y 15”. Debido a las diferentes condiciones de suelo (aluviales, salinos y salinos-alcalinos) y a la tecnología de riego utilizada (tendido, goteo y microaspersión), el experto no es partidario de dar una receta para todo el valle, “son condiciones muy distintas, por ejemplo, entre un lado y el otro de la carretera, que requieren soluciones diferentes.


He visto árboles de gran vigor, pero otros en pésimo estado, que con los manejos correctos podrían estar mucho mejor. En riego, recomiendo que busquen la tecnología más adecuada para cada cultivo, en algunos casos pasará por incluir riego por goteo y en otros microaspersión”, afirma.

Nir Aloni, gerente de Plastro Argentina, llegó a Copiapó tras un viaje a EE.UU. y Perú. El especialista centró su exposición en las tecnologías de riego por goteo y cómo han ayudado a mejorar las condiciones de los cultivos en suelos salinos. Puso especial énfasis en el uso de mulch o alcochados de plástico para evitar que las sales lleguen a las raíces de los olivos o de las parras, “además del mulch plástico, una buena alternativa son los acolchados orgánicos, porque así le entregamos nutrientes a las plantas”, comentó.
 
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