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Pudrición gris del racimo de la vid: Análisis temporada 2006-07 y recomendaciones de manejo PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 16 de enero de 2008
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La hermosa Ciudad del Cabo en Sudáfrica reunió a los principales investigadores mundiales sobre botrytis para discutir sobre los principales avances en el conocimiento y las técnicas de control de esta enfermedad que afecta a importantes cultivos. A continuación Redagrícola les entrega la visión del investigador de INIA Intihuasi Fernando Riveros, quien asistió al evento, así como –en artículo separado– las opiniones de otros chilenos que participaron del congreso o trabajan en el control de botrytis.

El impacto provocado por lluvias de verano sobre la calidad  y comercialización de diferentes variedades de uva de mesa puso nuevamente a la pudrición gris del racimo de la vid como un factor  determinante para  el éxito de este  cultivo.
La enfermedad está presente a nivel mundial en todas las áreas productoras de uva de mesa y uva destinada a la elaboración de vino. La relevante importancia económica  que alcanza anualmente determina que sea considerada  como una enfermedad globalmente importante, especialmente cuando se analiza el impacto  económico de  sus  efectos adversos, el costo que implica su manejo y los recursos financieros que anualmente se invierte en  los países productores en investigación para mejorar el control de la enfermedad. De hecho, en el segmento de uva de mesa y uva para vino representa para la industria de fungicidas el 50 % del mercado total de Botrytis.

Por estas razones, investigadores  de todo el mundo, pertenecientes a universidades, institutos de investigación y a empresas de agroquímicos, se reúnen cada 4 años para presentar y  discutir los resultados de sus más recientes investigaciones. Con  el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria  (FIA), el autor de este artículo tuvo la oportunidad de participar en el 14° Simposio Internacional de Botrytis que se realizó entre el 21 y 26 de Octubre del presente año en Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

La pudrición gris del racimo de la vid es una enfermedad causada por el hongo B. cinerea, que potencialmente puede afectar diferentes estructuras de la planta. Se le denomina tizón del brote cuando la infección del patógeno afecta los tejidos tiernos del brote. En primaveras húmedas el hongo también puede afectar el racimo recién expuesto produciendo el fenómeno denominado tizón del escobajo. Sin embargo y tal como ocurrió la última temporada, cuando se presentan condiciones favorables para su  desarrollo en períodos posteriores al estado de pinta, es decir, cuando las bayas presentan concentraciones de azúcar sobre 15 º Brix (esto ocurre durante el período de pre-cosecha), el patógeno puede infectar un número variable de bayas, provocando lo que se denomina nidos de infección, fenómeno que causará daños de importancia económica.


El autor del artículo, (M. Sc.) ingeniero agrónomo Fernando Riveros, junto al expositor Dr. Wayne Wilcox.
El agente causal de la pudrición gris del racimo presenta algunas características que explican su amplia distribución y constante presencia sobre parrones y viñedos. Entre las más importantes se encuentran su gran número de hospederos y su carácter saprófito ( que se alimenta de materia orgánica en descomposición). Respecto de sus hospederos, el hongo presenta una gran capacidad de infectar, desarrollarse y multiplicarse sobre diferentes especies frutales, así como también sobre numerosas especies hortícolas y malezas. Unido a esto, su carácter saprófito le asegura la posibilidad de mantenerse y multiplicarse sobre tejido necrótico o en descomposición. Ambas características le permiten producir grandes cantidades de inóculo (micelio y conidias), los que al ser transportados por el vientos estarán presentes sobre parrones de uva de mesa prácticamente todas las temporadas.

 La presencia de inóculo no asegura su desarrollo y la expresión de la enfermedad se hará evidente solo cuando se presenten condiciones de humedad y temperaturas adecuadas para dar inicio al proceso de infección. El desarrollo de la pudrición gris se ve favorecido por temperaturas entre 15 y 25 º C (con un óptimo de 21 ºC) y sobre 95 % de humedad relativa, por períodos de tiempo superiores a 15 horas sobre la superficie de las bayas.

Durante la temporada 2006-2007 en muchas localidades de la V y VI región, los efectos del patógeno se asociaron directamente con lluvias que se presentaron en el mes de febrero, porque en esa época, la mayoría de las variedades de uva de mesa presentaban en sus bayas elevadas concentraciones de azúcar. Sin embargo, previo a estos eventos climáticos, la enfermedad ya había sido detectada en un porcentaje importante de parrones establecidos preferentemente con variedades como Thompson Seedless y Red Globe, revelando que en ese tipo de infecciones estaban involucrados factores de manejo agronómico y otros aspectos de manejo cultural.

El manejo integrado de la enfermedad fue uno de los temas que se trataron durante el 14 º Simposio Internacional de Botrytis efectuado en Ciudad del Cabo. Especialmente cuando se reconoce que la pudrición gris del racimo de la vid se puede presentar en pre cosecha y/o en post cosecha. Bajo condiciones favorables para su desarrollo, en ambas etapas la enfermedad es de difícil control. Por esta razón, existe un amplio consenso que para minimizar su efecto, y se debe recurrir a un plan que incluya factores agronómicos, culturales y, por supuesto, un adecuado programa de control químico. Este plan que universalmente ha sido definido como un Programa de Manejo Integrado de la Enfermedad funcionará eficazmente, solo cuando todos los factores sean aplicados adecuadamente en las diferentes etapas del cultivo. Dentro de este contexto, si bien es cierto, los fungicidas deben proteger los estados de mayor susceptibilidad que presenta la planta de vid, su acción será complementaria y dependiente del empleo adecuado de factores agronómicos y culturales. Básicamente, esto significa que en localidades con condiciones favorables para el desarrollo de B. cinerea la aplicación de fungicidas por sí sola, puede tener un efecto bastante limitado sobre el control de la enfermedad.

Bajo nuestras condiciones y particularmente en el caso de la temporada 2006-2007, un análisis de las prácticas de manejo utilizadas en aquellos parrones donde la enfermedad fue detectada antes de la lluvia del 16 de Febrero, permitió establecer que en la mayoría de estos casos el control químico había considerado adecuadamente la protección de aquellos estados de mayor susceptibilidad de la planta, sin embargo, el inadecuado manejo del follaje, de racimos y en algunos casos, el uso de programas nutricionales que favorecieron el crecimiento vegetativo de las plantas, fueron los factores que se relacionaron en forma muy directa con la expresión de la pudrición gris.

Si bien es cierto que la presencia de agua libre o alta humedad relativa es un factor esencial para el desarrollo de B. cinerea , otros elementos como mantener parrones con canopias muy densas, que producen una sombra exagerada y al mismo tiempo mantienen un ambiente con temperaturas superiores a 15 °C, también generan condiciones propicias para la infección y el desarrollo del patógeno. Adicionalmente a esto, el uso de programas nutricionales con elevados niveles de nitrógeno, -elemento que estimula el desarrollo de los brotes y aumenta la suculencia de los tejidos-, determinan un sustrato muy adecuado para el desarrollo de la enfermedad. Durante la última temporada se observó con mucha frecuencia bayas con heridas en su superficie. Estas afecciones fueron atribuidas a arreglos de racimos realizados tardíamente cuando las bayas habían alcanzado estados de desarrollo avanzados. Este fenómeno es particularmente importante cuando se trata de variedades con cutícula susceptible a desarrollar micro heridas, como puede ser el caso de Red Globe. Todos los elementos enumerados anteriormente fueron independientes y/o complementarios a las lluvias de Febrero y deben ser considerados al momento de analizar en cada caso los factores que determinaron la expresión de la enfermedad y la alteración de la calidad de la fruta.

A pesar de su importancia, B. cinerea es considerado un patógeno débil puesto que prefiere colonizar tejido lesionado o envejecido. Esta característica sirve para explicar adecuadamente la importancia de la colonización de restos florales senescentes -tales como caliptras, estambres y bayas no fecundadas- en el proceso de infección del racimo. En el estado de floración el néctar de las flores proporciona la humedad y los nutrientes necesarios para favorecer la germinación de conidias posibilitando una profusa colonización de estos restos florales senescentes.


Sobre estas estructuras el patógeno permanecerá en forma de micelio latente hasta que el fruto haya alcanzado el estado de pinta. Si no se presentan condiciones ambientales favorables, el micelio puede permanecer latente y nunca causar infección, sin embargo, cuando su latencia se rompe en avanzados estados de madurez de las bayas, esta será una fuente de inóculo primario para infecciones de pre-cosecha así como también para infecciones que pueden ocurrir en post-cosecha. Otra fuente de inóculo primario adicional, serán las conidias o esporas de origen asexual, producidas sobre los numerosos hospederos que posee el hongo. Estas estructuras son transportadas por el viento hasta el tejido susceptible de la planta. En el racimo el avance de la enfermedad se realiza a través de micelio y por el contacto de bayas enfermas con bayas sanas. Las esporas o conidias establecidas en la superficie de las bayas representarán también una fuente de inóculo para infecciones que ocurren en post cosecha.


ENSAYOS CONFIRMAN QUE FACTORES AMBIENTALES GATILLAN LA ENFERMEDAD


Un interesante trabajo sobre el rol que juegan diferentes factores ambientales en la activación de infecciones latentes en racimos de vid, fue expuesto por el investigador de la Universidad de Cornell (New Cork) Wayne Wilcox en Sudáfrica. En estos trabajos, racimos de vid que habían completado el estado de floración fueron inoculados artificialmente con conidias de B. cinerea y luego mantenidos protegidos de cualquier contaminación externa. Para verificar el efecto de la humedad relativa en la activación de infecciones latentes, en el estado de pinta y 10 días antes de la cosecha, muestras de racimos que habían sido inoculados artificialmente en flor, fueron sometidas a un ambiente de 95 % de humedad relativa por períodos de entre 1 y 9 días. Los resultados de este experimento demostraron que tanto en pinta como en precosecha a partir del 2ª día, la humedad relativa activó el inóculo latente. En ambos estados fenológicos incrementó rápidamente el porcentaje de racimos enfermos. Estos resultados también demostraron que luego de ser sometidos 5 días a 95 % de humedad relativa, el 23% de los racimos en estado de pinta mostraba síntomas de la enfermedad. En la muestra obtenida 10 días antes de la cosecha (bayas con alta concentración de azúcar), en el mismo período de tiempo, el 50 % de los racimos fue clasificado como enfermo. Ambos resultados demuestran que el inóculo al interior del racimo puede mantenerse latente por un largo tiempo y su efecto será especialmente severo, cuando se presenten condiciones favorables para la infección del patógeno en momentos de alta susceptibilidad de las bayas, como son los períodos cercanos a la cosecha.



 



EL CONTROL NO PUEDE SER SÓLO BASADO EN FUNGICIDAS

Para atacar la ubicación interna del inóculo del hongo, es común que algunos programas de control incluyan aplicación de fungicidas específicos antes del cierre de racimos, considerando que esa es la última oportunidad de otorgar protección química a todas las estructuras internas del racimo. Para inóculo externo, proveniente de otros hospederos se debe considerar que a partir del estado de pinta las bayas incrementan su concentración de azúcar y el grado de senescencia de sus tejidos, ambos factores incrementan el grado de susceptibilidad a la infección de B. cinerea. En función de esto el momento de la cosecha es considerado como el de mayor susceptibilidad para las bayas.

Como ha sido descrito anteriormente, el control de la enfermedad no puede descansar exclusivamente en la protección con fungicidas, especialmente cuando se trata de parrones establecidos con variedades vigorosas o suelos con fertilidad que favorece una mayor expresión de desarrollo vegetativo en las plantas. En las últimas temporadas el incremento que ha experimentado el costo de la mano de obra ha limitado bastante la intervención de los parrones y el manejo de su follaje. Como consecuencia de esto, gran parte del manejo de la enfermedad se ha realizado mediante la aplicación de fungicidas, minimizando prácticas como desbrotes, deshojes y apertura de ventanas (claros que se abren en los pasillos). Estas labores juegan un papel fundamental dentro de un plan de manejo integrado, puesto que aumentan la circulación de aire y permiten un secado más rápido de las estructuras susceptibles del racimo generando una condición menos favorable para el patógeno. Adicionalmente estas prácticas mejoran la calidad de las aplicaciones fungicidas porque aumentarán la cobertura de aquellos tejidos susceptibles.


CONTROL QUÍMICO: MÁS ALTERNATIVAS


Al igual que en otras enfermedades de la vid, el diseño de programas de control químico para enfrentar a B. cinerea debe considerar una acuciosa elección de los diferentes fungicidas actualmente disponibles en el mercado. A diferencia de algunas temporadas atrás, donde se disponía de muy pocos fungicidas específicos y una gran parte de ellos pertenecía a un mismo grupo químico, en la actualidad existe una diversidad más amplia de ingredientes activos con diferentes modos de acción. Esta situación otorga la posibilidad de establecer una amplia rotación con fungicidas de grupos químicos diferentes, los cuales, manejados en forma técnica, disminuirán el riesgo de resistencia. Los fungicidas comercialmente disponibles con acción específica contra la pudrición gris del racimo, pertenecen a los grupos químicos de los triazoles, estrobilurinas, hidroxianilidas, anilo primidinas, dinitroanilidas, dicarboxamidas y carboxamidas.


SUDÁFRICA: SISTEMAS DE CONDUCCIÓN DIFERENTES


En Sudáfrica las diferentes variedades de uva de mesa también están expuestas a la pudrición gris del racimo, especialmente en aquellas localidades que presentan lluvias cercanas a la cosecha. Sudáfrica está ubicado al extremo sur del continente africano y posee una superficie de 1,2 millones de kilómetros cuadrados. La producción de uva de mesa se concentra en diferentes valles, tales como Orange River, Olifant River, Beg River, Hex River y Northen Province. Dentro de estos, el Orange River es uno de los mas importantes (alrededor de 6.000 hectáreas), donde mayoritariamente predominan variedades blancas como Thompson Seedless y Superior. Entre variedades de color Flame Seedless y Red Globe alcanzan una superficie importante. Para este país, Europa es su mercado principal y dentro de ese continente Inglaterra es su destino más importante.

A diferencia de nuestro sistema de conducción (parrón español), en Sudáfrica las variedades son conducidas utilizando el sistema Gable o parrón Sudafricano. Este sistema de conducción corresponde a una copa dividida en forma de Y que es sostenida por una estructura en forma de A que le da un ángulo de exposición de 40 a 45 º que según ellos presenta una mayor exposición a la luz y una mayor facilidad de manejo para las diferentes labores culturales, entre ellas una mejor calidad de aplicaciones fungicidas. Sin embargo, resultados de estudios realizados bajo nuestras condiciones, donde se comparó la conducción en copa dividida con el tradicional parrón español, no demostraron ventajas significativas tanto desde un punto de vista productivo como sanitario.



RÁPIDAMENTE LA BOTRYTIS DESARROLLA RESISTENCIA A FUNGICIDAS

La resistencia a fungicidas utilizados para el control de la enfermedad es un tema relevante para  la mayoría de los países productores de frutas y particularmente para países productores de uva. Ese tema fue materia de numerosas exposiciones e importantes discusiones en el 14 ª Simposio Internacional de Botrytis. En el Seminario “ Botrytis, Industria y Cadena Alimenticia” el patógeno fue definido por la industria química como un organismo conductivo a resistencia. En esa presentación se hizo un recuento histórico de la evolución que experimentaron  los fungicidas sintéticos con acción específica contra la enfermedad. Se mostró la evolución tecnológica con que fueron desarrollados y sus diferentes modos de acción.

Sin embargo, a pesar de esto, cada vez que salió una molécula nueva, el patógeno presentó capacidad para desarrollar rápidamente resistencia. En función de esto, el compromiso de la industria, es la constante búsqueda de nuevos grupos químicos, que permitan una rotación más amplia de fungicidas dentro de los programas de control disminuyendo los riesgos inmediatos de resistencia.

Vista de la bella Ciudad del Cabo.


Un fungicida ideal para B. cinerea , debe presentar una óptima eficacia, un amplio espectro de control y por supuesto un largo efecto residual. Estas características deben ser absolutamente compatibles con los requerimientos de calidad de toda la cadena alimenticia, especialmente cuando el incremento de la demanda por productos de alto valor se sustenta en la trazabilidad del proceso.


MUCHOS TRABAJOS SOBRE DETECCIÓN PRECOZ DE LA ENFERMEDAD

Los países que invierten más en el control de la enfermedad son Francia e Italia (uvas), Japón y China (hortalizas). En el caso de uva, y especialmente en uva de mesa, la detección precoz y la cuantificación de infecciones latentes de la enfermedad fue un tema que concentró un número importante de presentaciones. Gran parte de estos trabajos emplearon herramientas moleculares, como PCR, para extraer y estudiar el material nuclear, de estructuras florales y establecer modelos de ADN para identificar el material infectado. Otros trabajos buscaron e identificaron genes marcadores de B. cinera para detectar molecularmente infecciones de flor. Llamó la atención que la mayoría de los trabajos presentados en el 14 ª Simposio Internacional de Botrytis involucraban equipos formados por un número importante de investigadores y financiados con proyectos cuyos plazos eran no menor a 5 años. Dentro de estos, desatacó el grupo del departamento de Biología de la Universidad de Kaiserslautern en Alemania, el cual desarrolló las bases e implicancias que tiene el concepto de MDR (multi drog resitance), a través de la identificación de genes en el patógeno que le otorgan resistencia a múltiples ingredientes activos.

Para las condiciones de Chile, la información disponible sugiere que programas de control para la enfermedad deben ser diseñados de acuerdo a un estricto criterio técnico, integrando fuertemente prácticas de manejo agronómico y cultural toda vez que decisiones inadecuadas con toda seguridad servirán para seleccionar (de acuerdo al manejo establecido en cada predio) poblaciones de B. cinerea cada vez menos sensibles a los fungicidas disponibles, así como también más difíciles de manejar.


Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 19, Noviembre, 2007.

 
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