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En Chile: Grandes Expectativas para Generación Hidráulica |
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viernes, 04 de enero de 2008 |

Chile, en términos energéticos, depende en gran parte de la generación hidráulica, la que representa un 40 % de la capacidad instalada, pero también son importantes las fuentes térmicas tales como el petróleo, el carbón y el gas natural, los que en conjunto representan casi el 60% de la capacidad instalada.
Sin embargo, la tendencia alcista de los precios del petróleo y las restricciones que sufre el gas natural que compramos en Argentina, se han convertido en un dolor de cabeza permanente para el Gobierno y lo han llevado a buscar una mayor independencia para la matriz energética del país. De aquí al 2010 la demanda energética crecerá en torno al 6,5% o 7% anual y la construcción de nuevas centrales para que entren a operar en ese período no da abasto. Las alternativas, por el momento, son el uso del GNL y centrales de emergencia que operan en base a carbón y petróleo. Las que aseguran el suministro pero están sujetas a alzas de precios y además contaminan.
De seguro el concepto energía hidráulica lo llevará a pensar en el proyecto de cinco centrales hidroeléctricas ubicadas en los ríos Baker y Pascua en la Región de Aysén. Las mismas que provocaron un duro debate entre los lugareños y los ecologistas -liderados por Douglas Tompkins- por un lado, y el Gobierno por otro, debido al impacto ambiental por la inundación de predios que implican. De hecho la superficie inundada se estima en 5 mil hectáreas. Un proyecto controversial que representa la posibilidad de satisfacer la creciente demanda de energía eléctrica del país. El complejo está a cargo de la Sociedad de Centrales Hidroeléctricas de Aysén –controlada en un 51% por Endesa y en un 49% por Colbún S.A- y que de ser aprobado, contribuirá con 2.355 MW al Sistema Interconectado Central (cerca del 20% de la generación actual de electricidad). El proyecto costaría alrededor de US$ 4.000 millones y estaría terminado en 2018.
Pero la energía hidráulica no es sinónimo de grandes hidroeléctricas. Si bien en Chile el 40% de la electricidad es producida a través de éstas grandes centrales y son consideradas como una fuente de energía mucho más limpia que el carbón o el petróleo, el tema está en permanente evaluación debido a los impactos medioambientales que conllevan: el desplazamiento forzado de la población, la inundación de campos aptos para el cultivo y el daño irreparable a la flora y la fauna, etc. Además, suponen una gran inversión para su puesta en marcha y se demoran alrededor de 8 años en estar operativas, por lo que tampoco son una solución a corto plazo.
| Una alternativa que actualmente se maneja es potenciar las Energías Renovables No Convencionales (ERNC). Estas fuentes de energía contribuyen a reducir la dependencia externa, aumentan la seguridad energética de los países y tienen un bajo impacto ambiental. Entre las fuentes generadoras de ERNC están las centrales minihidráulicas, las que juegan un papel crucial ya que requieren de una tecnología que ya está incorporada en Chile, hay abundantes lugares con potencial de hidrogeneración y existe un mercado de los derechos de aguas relativamente maduro. |  Las Energías Renovables No Convencionales, en general, son una buena alternativa para rentabilizar al sector rural. | Es por ello que la Comisión Nacional de Riego (CNR) en conjunto con la Comisión Nacional de Energía (CNE), comenzaron a coordinar sus esfuerzos hacia esa dirección. La iniciativa comenzó a principios de julio de 2006, cuando se firmó un convenio entre ambos organismos con el fin de asociar centrales minihidráulicas a proyectos de riego, de modo de potenciar la generación de electricidad de esas fuente y beneficiar al sector rural, e particular a las organizaciones de regantes.
“Desde que se creó la CNR en 1975 realizamos diversos estudios integrales de riego a lo largo del país y en todos ellos siempre estuvo presente la necesidad de incorporar minicentrales hidroeléctricas, como alternativa para lograr un uso más integral del agua en los proyectos de riegos. Gracias al convenio con la CNE surgió la posibilidad de reactivar esto y lograr un mejor aprovechamiento de los recursos hídricos”, explica Marcial González, Ingeniero Civil Hidráulico de la División de Estudios y Desarrollo de la CNR.
El proyecto comenzó a materializarse a través de un Catastro de Obras de Riego, asociadas a la hidroelectricidad, desde la IV a la VIII región. Área en donde se encuentra el 93% de las obras de riego y por tanto la mayor parte de las oportunidades de centrales asociadas a éstas. Aunque las cifras aún no están confirmadas, se estima que hay más de 100 lugares donde se podrían instalar estas generadoras hidroeléctricas. Las minicentrales en conjunto, podrían llegar a tener una capacidad instalada máxima de 700 MW, es decir, alrededor del 6% de la capacidad instalada en el país. La iniciativa se enmarca dentro de la Ley de Energías Renovables No Convencionales cuya discusión, a la fecha de este artículo, se encontraba en marcha en el Congreso.
 Turbina de una minicentral generadora de electricidad. | Hasta el 31 de diciembre del 2005, Chile tenía una capacidad instalada de generación energética de 12.000 MW. De ese porcentaje, menos de 5% correspondía a las Energías Renovables No Convencionales. La meta del gobierno es abastecer el 15% de la demanda adicional de energía eléctrica del país al año 2010, a través de fuentes de ERNC. Aunque las cifras aún no están confirmadas, se estima que cerca de 9% de esa energía podría provenir de las centrales minihidráulicas. | “Una meta bastante ambiciosa tomando en cuenta la tasa de crecimiento de las Energía Renovable No convencionales de los demás países, pero que es factible de lograr, en gran medida a partir de las centrales minihidráulicas. A diferencia de la energía eólica, la energía hidráulica contempla un uso de una tecnología conocida y de fácil acceso en el país”, explica Ramón Downey, Gerente General de El Alamo, y consultor de CNR.
Generando energía
La energía hidráulica, es la energía potencial contenida en los cursos de agua, en que un flujo continuo de una masa líquida que cae desde una cierta altura genera una potencia, es decir una energía por unidad de tiempo. El aprovechamiento de los recursos hídricos con fines energéticos se realiza al utilizar la energía contenida en el flujo de una corriente de agua, transformando dicha energía hidráulica en mecánica a través de una turbina capaz de accionar un generador de energía eléctrica. Todo este proceso de conversión lleva implícito un coeficiente de rendimiento “n” que en las minicentrales es del orden del 75 %.
 Turbina mediana para la generación de hidroelectricidad. | La potencia depende fundamentalmente del caudal de agua disponible y de la altura desde la que se precipita el líquido. La potencia es proporcional al producto del caudal por altura, de modo que si se aumenta la altura se puede reducir el caudal y viceversa. Un metro cúbico de agua cayendo un metro de altura produce 8 KW.
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Los principales componentes de una instalación hidroeléctrica son: el sistema que lleva el agua a la turbina (canal, tubería, válvulas, etc.); la turbina propiamente tal, que gira al pasar el agua, un generador eléctrico y los mecanismos de conexión entre la turbina y el generador, de modo que la primera impulse al segundo.
De acuerdo a su capacidad, las centrales hidroeléctricas pueden clasificarse de la siguiente forma:
- Grandes centrales: Poseen una potencia superior a los 150 MW - Centrales medianas: Poseen una potencia superior a 40 MW, e inferior a los 150 MW - Minicentrales: Poseen una potencia inferior a 40 MW y superior a 2 MW - Microcentrales: Tienen una potencia inferior a 2 MW
La inversión aproximada es de entre 1.500 y 2.500 dólares por KW.
La ventaja de construir centrales minihidráulicas es que a diferencia de las grandes, pueden operar como centrales ‘de paso’, es decir que no necesitan embalsar agua, ya que la gran mayoría funciona en base al flujo normal del agua de ríos y canales. No requieren de embalses ya que aprovechan la energía del agua que corre, por lo que a un costo inferior al que implica conectarse a la red nacional, proporcionan electricidad sin mayor impacto para el medio ambiente. Una alternativa que en el mundo ya se está desarrollando. En Alemania por ejemplo, en 2002 existían 2.000 pequeñas centrales y en 2005 la cantidad aumentó de a 5.000. En Estados Unidos la energía Hidráulica representa 96% de la ERNC del país.
Construirlas en Chile tiene además otro importante beneficio. “Para conectarse a la red eléctrica, se necesita de líneas de transmisión que resultan muy caras para las localidades aisladas y al estar hechas de cobre, son robadas constantemente”, explica Marcial Gonzáles, Ingeniero Civil y parte de la División de Estudios y Desarrollo de la Comisión Nacional de Riego. La idea es que, a partir del Catastro de Obras de Riego efectuado, las centrales minihidráulicas comiencen a ser construidas el próximo año.
Artículo publicado en Chileriego Edición Nº 29, junio, 2007. |
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