 Un campo cien por ciento tecnologizado asoma a pocos kilómetros al norte de Copiapó. Allí nada se deja al azar y la consigna es producir fruta de la más alta calidad para enviar a los mercados más exigentes.
Las muchas innovaciones han dado los resultados esperados en esta empresa que se ha transformado en todo un modelo para la fruticultura chilena.
Agrícola Valle Dorado es el mejor ejemplo de agricultura High Tech en el Valle de Copiapó. Como ninguna temporada es igual a otra, se dieron cuenta que el uso de tecnología es vital para conseguir fruta de la más alta calidad. Así, hace seis años fueron los primeros en usar un moderno programador de fertirriego, han sido pioneros en el uso de estaciones de fitomonitoreo y hace dos temporadas se la jugaron por la instalación de una estación meteorológica en el campo. Muchos llegan hasta el Valle Dorado para ver qué novedad están implementando y muchos agricultores han llevado a sus predios las innovaciones de esta empresa.
Valle Dorado es territorio de Flame Seedles y Red Globe. Variedades que cubren gran parte de las 250 ha plantadas a pocos kilómetros de Copiapó. Aunque ya asoman variedades nuevas tales como Queen Rose y Black Seedles, uvas que son del gusto de los consumidores estadounidenses. La temporada de cosecha se inicia a fines de noviembre y termina en marzo y en plena temporada llegan a emplear a 750 temporeros, que alojan en instalaciones especialmente habilitadas en el mismo campo. Ellos cosechan la fruta que es exportada directamente a EE.UU., Europa y Asia. Sistemas de conducción: En Agrícola Valle Dorado utilizan tres sistemas de conducción en los parronales: espaldera (30 ha), parrón español (80 ha) y parrón sudafricano (140 ha). Las primeras plantaciones del predio datan de 1986 y se realizaron en espaldera, pero hace cinco años se transformaron a un sistema de conducción sudafricano. El parrón sudafricano es un sistema práctico porque los operarios y temporeros trabajan con un racimo a media altura. “Es muy cómodo para el operario agrícola que hace labores de raleo y para los temporeros en cosecha. Además es práctico para hacer aplicaciones con productos químicos, ya que se puede enfocar la aplicación directamente al racimo con máquinas pulverizadoras”, explica el técnico Boris Chacón. Asimismo, cuando el parrón está con el 100% del follaje, los cargadores y las ramas se dirigen sobre el alambre, generando un pequeño túnel, muy práctico para los operarios porque así pueden trabajar a la sombra, la que es muy escasa en el Valle de Copiapó.
Las parras en espaldera que se levantaron como parrón sudafricano, tienen brazos de 60 a 70 cm hasta llegar al alambre. Se trata de cuatro brazos madre por planta, que quedan a una altura cómoda de 1,70 m, unos 30 cm más bajo de un parrón tradicional, en el que la uva cuelga a cerca de 2 m. Ese es el sistema que produce más frutas por hectárea. Los registros de Valle Dorado indican que logran un promedio de 3.500 cajas por hectárea con ese sistema de conducción.
El sistema de conducción en espaldera complica cuando la planta está en su máximo periodo de crecimiento, porque el follaje cuelga para ambos lados y el racimo queda escondido, por lo que no es muy adecuado cuando se realizan aplicaciones de agroquímicos. Sin embargo, la fruta en el sistema de espaldera es de mejor calidad porque la luz solar llega de mejor forma a los racimos y hay una aireación más adecuada.
“La cantidad de racimos que dejamos por planta es relevante. Si vemos una planta que tiene un bajo vigor no le dejamos 30 a 40 racimos. Por el contrario, debemos dejar menos racimos para que produzca uva de mejor calidad, que es lo que buscamos. A la variedad Flame le dejamos entre 30 y 35 racimos, pero si vemos una planta de bajo vigor, no podemos dejar ese número de racimos porque producirá una fruta de menor calibre y tendríamos un menor retorno. Si dejamos menos racimos, la planta producirá fruta de mejor calidad, la que obtendrá un mejor precio”, explica Boris Chacón.
Los números de racimo lo determina el gerente de producción en base a una serie de estadísticas productivas del predio. “Por ejemplo, sabemos que la temporada pasada dejamos 30 racimos en la variedad Flame y sabemos que produjeron un número determinado de cajas por hectárea. Esta temporada podríamos decidir dejar menos racimos para producir una fruta de mejor calidad, con lo que produciríamos menos, pero fruta de mayor calibre”, dice Chacón.
Nuevas plantaciones: Valle Dorado no para de crecer. Si en un comienzo la superficie del campo estaba cubierta con las variedades Thompson, Flame y Perlette, la nueva apuesta está en las variedades Queen Rose y Black Seedless, en las laderas de los cerros. Parte alta del predio.  Valle Dorado no para de crecer. Las nuevas plantaciones de Queen Rose y Black Seedless están en las laderas de los cerros: | En 2006 plantaron Queen Rose y en 2007 fue el turno de la Black Seedless, que están en pleno periodo de brotación. Las parras que se plantaron en 2006 ya dieron los primeros frutos y si se le diera un manejo normal, para un parrón de dos años, se buscaría generar retornos. Sin embargo, en Valle Dorado prefieren ‘formar la planta’ para que entre en plena producción recién a partir de 2008. Además, este año prepararon otras 10 ha para plantarlas en 2008. Superficie que fue nivelada para la próxima temporada trazar la tubería y parar el parrón. | Pero, ¿por qué Queen Rose? “Se trata de una variedad de color oscuro muy parecida a la Flame Seedless. Es una variedad de fruta diet o light, muy apetecida por los consumidores estadounidenses, los que gustan de fruta más ácida. Incluso cuando cosechamos Flame Seedless o Red Globe, lo hacemos cuando está a 16º brix para que sea una fruta ácida, como le gusta a ellos”, indica Boris Chacón.
Las nuevas plantaciones están protegidas con una malla cortaviento, para evitar la deshidratación de las plantas provocada por el viento. “Además, cuando se hacen aplicaciones foliares, el producto rompe la canopia de hoja y el producto se pierde en el aire. Si no tuviéramos la malla, el viento arrastraría y se llevaría todo el producto. En cambio, si tiene la malla, el producto rompe la canopia y puede decantar donde se está aplicando”, explica Boris Chacón.
Todas las nuevas plantaciones están bajo sistema de conducción de parrón español, con una distancia de plantación de 3 x 1,75, con dos líneas de goteros autocompensados de 2 l/h. “Las distancias de plantación son un factor importante para definir la cantidad de cajas por hectárea que queremos obtener. En una plantación como ésta tenemos 1.950 plantas por hectáreas, en cambio a 3 x 2 tenemos 1.666 plantas. Logramos 300 plantas más por hectárea por lo que producimos más fruta. En plantaciones de 3 x 2 debemos dejar 30 a 35 racimos, mientras que en plantaciones de 3 x 1,75 podemos dejar sólo 25 racimos por parra, por lo que obt5enemos uva de muy buena calidad”, explica Chacón.
Aguas subterráneas: Los productores del Valle de Copiapó están conscientes de la escasez de agua y ven con preocupación la disminución del acuífero. Agrícola Valle Dorado riega sus 250 ha con agua extraída de diez pozos profundos, dos de los cuales fueron perforados en las últimas dos temporadas. Uno de ellos se profundizó hasta los 110 m, pese a que el agua se encontró a los 36 m. “Tuvimos que hacerlo más profundo para resguardarnos. Lo terminamos en mayo de este año y la calidad del agua es buena, ya que tiene un pH de entre 7,5 y 8 y conductividad eléctrica adecuada”, explica Boris Chacón. Gestión del riego: La planta se debe regar desde el momento en que empieza a brotar y hasta que la baya adquiere un determinado tamaño, ya que es una zona muy salina y carente de precipitaciones. En Copiapó las lluvias no lavan las sales presentes en el suelo y, por tanto, se debe aplicar agua para mantener las sales lejos de las raíces. “Como la planta tiene follaje y hay evapotranspiración, existe un flujo de agua que es absorbido por las raíces y que luego es liberado por el follaje. Si regamos poco, esa acumulación de sales que está presente en el suelo, se irá a las raíces y la planta se intoxicará”, precisa Boris Chacón.
|  Goteros autocompensados de 2 l/h son los empleados en las nuevas plantaciones.: | Por ello, en Valle Dorado deben manejar un volumen determinado de agua durante todo el año. La temporada de fertirriego se extiende de julio a noviembre, máximo primera semana de diciembre. Se da un riego predormex en abril y un último riego en junio para mantener a raya las sales. “Trabajamos con distintos fertilizantes como son nitrato de potasio, amonio, sulfato de potasio, sulfato de manganeso. Cada uno en una dosis determinada, dependiendo de la variedad, del tipo de suelo, etc. Para producir buena fruta no sólo es necesario aplicar agua, fertilizantes y productos vía foliar, sino que debemos preocuparnos de cuándo comienza el desarrollo de raíces, porque es cuando deberemos incorporar los fertilizantes”, explica Boris Chacón.
Para diseñar los programas de fertilización, antes de empezar la temporada de riego hacen análisis de suelo para conocer los niveles de N, P y K, lo que les ayuda a determinar las necesidades de los distintos fertilizantes que requerirá la planta en los distintos estados fenológicos.
— ¿Cómo determinan cuánto regar? — A través de una serie de factores. Tenemos una estación meteorológica que nos va arrojando datos climáticos y a través de una bandeja de evapotranspiración vemos cuántos milímetros se evaporaron el día anterior, pero también utilizamos calicatas. Por ejemplo, si regamos el lunes, el miércoles hacemos una calicata y determinamos si la planta está bien de humedad o si debemos aumentar o disminuir el riego. También nos guiamos por datos estadísticos del manejo del campo, y vemos qué cantidad de agua le aplicamos a la planta en la misma época y cuál era el estado fenológico de la planta en esa época. Con toda esa información determinamos cuánto regar.
— ¿Cómo funciona y cuál es el aporte de la estación meteorológica? — Se trata de una estación inalámbrica, con un sistema de panel fotovoltaico, que se abastece con energía lumínica que carga una batería y recoge la información. Mediante una antena la estación nos transmite toda la información a la oficina, la que es procesada por un software, y podemos manejar la información de pluviometría, radiación UV, incidencia lumínica, temperaturas máximas y mínimas, entre otros datos. Antes estaba ubicada cerca del campo, en un lugar próximo a nuestras oficinas, pero decidimos cambiar su emplazamiento. Ahora está instalada en pleno campo, lo que nos permite tener una mejor idea de lo que ocurre y de lo que arrojan los datos. Bajamos información todos los días y, por ejemplo, diariamente tenemos la evapotranspiración. En base a eso, más las calicatas, podemos determinar los riegos.  | — ¿Hoy están regando más o menos a la misma fecha? — Estamos regando un poco menos porque las temperaturas marcaron una transición. Si bien es cierto estamos saliendo del invierno y marcamos temperaturas entre 18 a 23ºC, el año pasado a esta misma fecha teníamos brotes de 40 a 50 cm, mientras que hoy, en la misma zona hay brotes de 20 cm, lo que quiere decir que no están muy marcadas las temperaturas. Pero entrando la primavera, las estaciones del año serán muy marcadas y en el verano hará mucho calor. La temporada pasada tuvimos hasta 33ºC con una incidencia de los rayos UV de 8 a 10, y pensamos que esta temporada también será calurosa.
Todos los programas de fertirriego se entregan diariamente al operador de riego. Por ejemplo, en una superficie determinada de la variedad Flame Seedles, con un sistema de conducción de parrón sudafricano, la planilla indica que se deben inyectar 360 m3 de agua en ese sector. Asimismo, indica los fertilizantes que se deben inyectar en cada uno de los estanques de la caseta de riego y de allí al predio. | Por ejemplo, en el estanque 1 se tiene que inyectar 100 kg de nitrato de potasio y 80 kg de nitrato de amonio, en el estanque 2, para los sectores 2, 3, 4, 5 y 6, se debe inyectar 100 kg de nitrato de potasio y 101 de nitrato de amonio; mientras que en el estanque 3 se deben inyectar 22 l de ácido fosfórico. Toda esa información la ingresa el operario al programador Eldar Shanny. “Tiene que preocuparse de que todo se haga bien y de suministrar exactamente lo que indica la planilla, porque al día siguiente bajamos esa información, la procesamos y vemos si se está regando bien y si está inyectando el fertilizante que indica la planilla”, explica Rodrigo Bordoli.
Dependiendo del tipo de suelo, hay goteros que botan 4 l/h otros 2 l/h. Los hay autocompensados y aquellos que no. “En las plantaciones nuevas trabajamos con goteros autocompensados de 2 l/h y también realizamos ensayos con dos líneas de goteros en la primera hilera y una línea en la segunda”.
Sondas y fitomonitoreo: Agrícola Valle Dorado tiene una serie de estaciones de fitomonitoreo en diversos sectores del predio. Toda la información que arroja cada estación de fitomonitoreo (dendrómetría, crecimiento de cargadores y tamaño de fruta) es bajada a una consola y con esos datos los agrónomos verifican si el riego y la humedad es la óptima para producir fruta de alta calidad. También cuentan con sensores de humedad, temperatura y CE ubicados a distintos profundidades, nivel del suelo, a 20 cm, a 40 cm y a 60 cm. Una vez que se riega, las sondas monitorean el agua que atraviesa el perfil de suelo.
"Además recogemos la solución de suelo y la analizamos para medir el pH y la CE, y vemos si el fertilizante que aplicamos es absorbido por la planta. Si a nivel del suelo tenemos una CE de 4 y a los 60 cm una CE de 8, eso significa que abajo se están acumulando sales y que se debe dar un riego para lavarlas. Este monitoreo lo iniciamos desde que comenzamos con la fertirrigación", explica Rodrigo Bordoli. Y agrega que los sensores que miden el crecimiento de los cargadores y de fruta son así mismo herramientas imprescindibles, ya que el crecimiento del cargador va indicando una tendencia de crecimiento de la fruta entre una temporada y otra.
— ¿El uso de toda esta tecnología es imprescindible para obtener una fruta de alta calidad? — Para nosotros sí. Además, somos un equipo muy organizado entre los diferentes departamentos de la empresa: técnico, productivo, y mantenimiento y frigorífico. Estos tres departamentos se conjugan y hacen que Agrícola Valle Dorado saque uva de la más alta calidad, la que exportamos directamente a EE.UU., Europa y Asia. Lo más importante es que la tecnología que empleamos nos indica tendencias y planificamos de antemano la siguiente temporada. Además, trabajamos con distintos laboratorios que realizan análisis físico-químico del suelo, para ver si las plantas están faltas de un macro o micro nutriente, si el agua de riego tiene pH o CE muy alta o muy baja. La tecnología nos ha ayudado a incrementar la cantidad de fruta, pero para nosotros es más importante la calidad. Todo eso lo hemos conseguido con las innovaciones que hemos incorporado en el huerto.
Artículo publicado en Chileriego Edición Nº 31, 2007.
Add as favourites (10) | Cite este artículo en su sitio
Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4.6 AkoComment © Copyright 2004 by Arthur Konze - www.mamboportal.com All right reserved |