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Portainjertos para uva de mesa: La Base de una Fruticultura Exitosa |
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viernes, 14 de noviembre de 2008 |
 El uso de portainjertos en el cultivo de las vides comenzó en Europa en el siglo XIX por los estragos causados por la filoxera (un áfido). Después los portainjertos de vid, junto a la plaga, se desarrollaron también en países de otros continentes: EEUU, Australia, Sudáfrica, etc.
Además de sus resistencias bióticas, los portainjertos son una excelente herramienta que permite superar problemas de suelo y agua de riego, adelantar o retrasar cosechas, o mejorar calidad y condición de la fruta. Existe un gran número de portainjertos con diferentes características y afinidades. En este artículo el asesor -ingeniero agrónomo- Dragomir Ljubetic nos aporta algunas consideraciones y consejos prácticos para la selección de patrones y el cuidado de las plantas injertadas.
La filoxera (insecto que ataca fundamentalmente raíces) motivó el desarrollo de los portainjertos para vid a nivel mundial, pero además se descubrió que se podía conferir a los patrones una serie de características para enfrentar problemas fitopatológicos, de suelo, riego y clima, etc. Chile, no se sabe con certeza por qué o hasta cuándo, está libre de filoxera y la ausencia de esa plaga permitió que la industria de la uva de mesa (hoy con más de 50.000 ha plantadas) se sustentara sobre plantas francas o autorradicadas.
En la actualidad en nuestro país la uva de mesa es una industria madura, pero por lo mismo, la edad de los huertos (replante), el costo del suelo agrícola, la especialización de los productores, la salinidad del suelo y de las aguas de riego, el uso de suelos pesados o marginales, la presencia de plagas como nematodos y margarodes, entre otros aspectos; está forzando al uso de portainjertos en los parronales. A la vez que se busca mejorar algunos parámetros de calidad y condición de la fruta.
 Ingeniero agrónomo y asesor privado Dragomir Ljubetic. | Factores tales como la combinación variedad - portainjerto, si es o no replante, el tipo de suelo, el clima o las exigencias de los mercados objetivos son algunas consideraciones fundamentales a la hora de seleccionar el portainjerto más adecuado. Según el ingeniero agrónomo Dragomir Ljubetic, asesor en uva de mesa con vasta experiencia en portainjertos, hoy se dispone de gran cantidad de patrones, algunos en el mercado chileno desde hace muchos años, pese a lo cual existe poca experiencia, la información local es escasa y la investigación limitada. |
Ante un replante, situación recurrente en la actualidad (en Chile), se han probado múltiples alternativas para neutralizar el llamado ‘complejo de replante’: fumigaciones, desinfecciones, subsolado, rotaciones, etc. Pero todos esos costosos manejos no garantizan eliminar los problemas de forma permanente, y en el largo plazo se puede caer en situaciones de ‘decaimiento productivo’, como ocurrió en Aconcagua. Por esto, el uso de portainjertos hoy se ve como una herramienta agronómica altamente promisoria.
Hay resultados concluyentes que evidencian que se comporta mejor una planta injertada que una a pie franco, en condiciones de replante. Bajo tierra se tiene un mejor desarrollo radicular, tolerancia a nemátodos y un excelente vigor en relación a las mismas variedades plantadas sin patrones.
Selección de la correcta combinación variedad-portainjerto:
No todos los portainjertos tienen buena afinidad o son compatibles con todas las variedades de uva de mesa. Por esta razón, la selección de la combinación variedad-portainjerto es fundamental, para después no tener problemas de desuniformidad en el desarrollo, muerte de plantas, sobrecrecimiento del callo que se forma en la unión variedad-portainjerto, etc. Por tanto, ya seleccionada la variedad de uva de mesa a cultivar, la elección del portainjerto es uno los aspectos más importantes antes de establecer el huerto. Esto, aparte de la afinidad, porque cada portainjerto aporta características propias de vigor, se adapta o no a ciertas características –físicas o químicas- del suelo, difiere en su capacidad de absorber agua y nutrientes, o tolera mejor algunas plagas y enfermedades.
“Teniendo claras las resistencias bióticas (a plagas y enfermedades) de los portainjertos, como son la resistencia a filoxera, nematodos o margarodes, entonces hay que pensar en cómo va a influir el tipo de suelo en que se va a plantar. Los portainjertos, como Ramsey, Paulsen, Richter 110, son bastante más resistentes a condiciones de salinidad que Harmony, Freedom o el 3309. Debemos tener claro qué característica de suelo queremos superar”, señala Ljubetic. En cambio, si el problema son los carbonatos de calcio: “Lo que más ayuda, dice Ljubetic, son los portainjertos más vigorosos y que además sean resistentes al carbonato de calcio. Entre estos, Ramsey (o Salt Creek) y Paulsen, pese a que este último es más débil que otros”. Explica que la línea europea es más resistente a carbonatos que la línea norteamericana, ya que los primeros son naturalmente resistentes a carbonatos. Entre los norteamericanos, con resistencia a carbonatos, destaca Ramsey. “Pero si no es el típico problema de carbonatos del norte de Chile, sino el cloruro de las aguas del río Mapocho o de las aguas superficiales de Mallarauco, entonces se debe buscar un portainjerto vigoroso que sea capaz de diluir, con su crecimiento, la absorción de cloruros. |  Material genético de portainjerto. | Además debe ser muy eficiente para absorber nitrógeno nítrico, para así inhibir o competir con la absorción de cloro. Para eso están muy bien posicionados Ramsey y Freedom, además de Harmony, entre otros”. Esto, según el asesor, porque otorgan un vigor tan grande que diluyen el cloro en la absorción y porque absorben tanto N –en especial Freedom- que compite por el mismo punto de absorción con el cloro. En este caso Paulsen o Richter 110 no son alternativas. Además hay portainjertos que se comportan mejor en suelos arenosos y otros mejor en suelos pesados (con menos disponibilidad de oxígeno). La línea europea en general se comporta mejor en suelos con poco oxígeno. Muy resistentes a suelos pesados son: Paulsen, Richter 110 y 99, SO4, etc. Menos resistente es Harmony y aún menos resistente Ramsey. Para conocer los problemas a enfrentar son herramientas indispensables los análisis químicos y físicos de suelo, de agua, de nematodos, etc.
El agrónomo explica que otro aspecto importante, en particular para el norte de Chile, es la resistencia a la sequía. “Deben tener una gran habilidad para tomar agua, habilidad que depende de cuán profundamente se desarrolla el sistema radicular, de cuán explorador es y de la cantidad de raicillas absorbentes. Todo eso tiene que ver con el volumen radicular y hay patrones que profundizan más, otros menos y un grupo intermedio”.
Enfatiza Ljubetic que es muy importante conocer la compatibilidad de la variedad que se quiere cultivar con los diferentes portainjertos. Por ejemplo, si para alguno de los casos anteriores se concluye que el portainjerto ideal es un Paulsen, pero la variedad que se quiere cultivar es Red Globe, resulta que son incompatibles. Entonces se debe buscar la segunda alternativa.
En algunas variedades de uva de mesa un portainjerto determinado puede mejorar el calibre de las bayas, aumentando el porcentaje de exportación. Pero el mismo portainjerto como pié de otras variedades, puede llevar a problemas –por ejemplo- de color o azúcar, y por tanto disminuir el volumen exportable.
Adelantar o retrazar las cosechas:
Según Ljubetic, se puede dar el caso de un fruticultor que quiera plantar Crimsom sobre Freedom porque la literatura dice que con esa combinación se adelanta la cosecha. “El problema que Crimsom es una variedad tremendamente vigorosa y Freedom es un portainjerto supervigoroso, y muy hábil para tomar N. Entonces, puede ser que la diferencia de plata que se logra al adelantar la cosecha, se gaste haciendo podas en verde. Por qué no buscar un portainjerto un poco más débil pero que también adelante cosecha. Nuestra experiencia es que Paulsen, un portainjerto que según la literatura retrasa la cosecha, en Chile –en Crimsom- nos ha adelantado hasta en 15 días la cosecha”.
Viveros, plantación y cuidados de las plantas injertadas:
“La injertación consiste en la fusión de tejidos que se encontraban naturalmente separados, a partir de la aproximación del cambium de cada uno de ellos. En un primer momento, se produce en la zona de unión injerto - portainjerto la proliferación de un tejido indiferenciado, denominado callo, el que luego da origen a los haces vasculares y restantes tejidos que permiten generar una continuidad entre el pie y la variedad” (Cristián Bornscheuer de Univiveros).
El proceso de encallado y restitución de la continuidad vascular es lento y delicado y la zona de unión demora varios meses en conectar la variedad con el portainjerto, recién luego una a dos temporadas la continuidad vascular se restituye del todo. “Cuando se lleva una planta en bolsa de tres o cuatro meses de vida, explica Ljubetic, la unión injerto-portainjerto no está terminada, por lo que se planta en el huerto y se deja abajo. Resulta que en un paño de 10 ha se tiene lo que se puede criar en 1 ha. Está el costo de instalar el riego, el parrón, desmalezar y controlar otra serie de cosas en una unidad grande. Además se van a tener fallas y plantas muertas al segundo año. El primer año se plantó y se dejó abajo, el segundo año se subieron y algunas quedaron en el camino”.
En la práctica, de acuerdo al agrónomo, por intentar ahorrar se termina pagando más o se comienza a atrasar el proyecto, con el correspondiente lucro cesante. “Preferiría que en vez de dejar las plantas en el suelo, el vivero entregara efectivamente plantas terminadas. A raíz desuda o en bolsa, pero de un año, cuando la unión injerto-portainjerto está casi 100% comprobada. Si el primer año, que es el más difícil ya que se tiene un callo deshidratado y superdelicado, lo puedo pasar en condiciones de vivero, lo prefiero a pasar el primer año en un potrero”.
Luego de plantadas las vides injertadas deben ser manejadas con especial cuidado, evitando en lo posible todo estrés de plantación.
“El manejo del riego es extremadamente delicado el primer año”
“El riego es muy delicado, incluso en plantas de un año, porque se tiene una zona de callo que está en continua división celular. Es un gran demandador de agua y una zona muy hidratada. Mucho más en plantas de tres meses. Entonces cuando se llevan las plantitas al huerto y fallas en el riego, la planta sufre estrés hídrico y trata de sacar agua de cualquier lado para no morir. Normalmente le saca agua al callo y al sacarle agua al callo la afinidad se hace cada vez más mala”, advierte el asesor.
El consejo de Drago Ljubetic es regar y mantener bastante humedad para estar seguros de que las plantas no sufran estrés. “El ideal es lo intermedio pero al inicio prefiero una planta sobre regada a que le falte agua. Una planta sobre regada se va a comenzar a poner amarilla y te vas a dar cuenta de que te estás pasando con el agua. En cambio una planta subregada va a estar verde y va a crecer, pero de pronto se va a chupar la unión injerto-portainjerto y no vas a ser capaz de reaccionar. Allí ya se sacrificó una estructura morfológica”.
¿Con cuanta anticipación se deben solicitar las plantas injertadas?
Una planta injertada puede costar entre US$ 0,50 y US$ 1 más que la misma variedad a pié franco. Si eso se multiplica por 1.000-1.100 plantas/ha, pueden ser cerca de 1.200 dólares más por hectárea, lo que considerando los márgenes actuales del negocio, no deja de ser importante. Pero, además de representar un costo mayor, el trabajar con plantas injertadas supone anticiparse en más de un año a la fecha de plantación.
Según Ljubetic conviene empezar al preocuparse por lo menos un año y medio antes de plantación. Es decir, en julio de 2007 ya se debiera tener definido lo que se va a plantar el 2009. “Mando a hacer las plantas en invierno de 2008 para tener las plantas terminadas en 2009. Debo poder decirle al vivero, ya en septiembre, octubre o noviembre de 2007, ‘reservame para este invierno tal número de Thompson sobre Freedom o tantas Thompson sobre Harmony, tanta Red Globe sobre Ramsey. Prepáralas el próximo invierno (2008), y déjalas a raíz desnuda para que me las entregues el invierno de 2009”.
Para obtener plantas injertadas de la combinación variedad-portainjerto requerida “cuesta mucho optar a una buena decisión”, señala Drago Ljubetic, y advierte que no es como salir a comprar un auto, pues muchas veces se va a los viveros y se debe comprar lo que hay.
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