 Los cítricos son un rubro flexible y por lo mismo, relativamente estable: se dispone de distintos mercados para una misma fruta, o a un mismo mercado se puede enviar distintas especies: mandarinas, limones, naranjas, pomelos.
La citricultura ofrece variadas posibilidades para cada realidad de mercado y para la mayoría de ellos encontramos en Chile al menos una combinación variedad-portainjerto muy competitiva. En este artículo el asesor (M. Sc. en fruticultura) Carlos Wilhelmy nos entrega algunas claves agronómicas del negocio citrícola.
Los cítricos son un conjunto de especies que pertenecen al genero citrus, y entre las múltiples especies que éste agrupa destacan: naranja (citrus sinensis), mandarina (citrus reticulata), limón (citrus limon), lima (citrus aurantifolia) y toronja (citrus paradisi). Una característica del género es la presencia, en todos los órganos de la planta, de un aceite esencial que les da el olor característico.
En Chile se cultivan fundamentalmente 4 especies de cítricos (naranjas, mandarinas, limones y pomelos) y dentro de cada especie se dispone de numerosas variedades. Esta particularidad contrasta con el palto, otro frutal subtropical de distribución geográfica semejante, pues para exportar palta sólo se cultiva la variedad Hass y como pié se utiliza casi exclusivamente un portainjerto (el Mexicola), por lo que las posibilidades se reducen a que la palta sea temprana o tardía y más grande o más chica.
Como veremos, los cítricos se orientan a diferentes mercados, y para cada uno de ellos disponemos de 4 especies y múltiples variedades. La diversidad es tan grande que prácticamente para cada zona climática hay una combinación variedad-portainjerto que se adapta bien, la que puede apuntar a uno o varios mercados, y que es distinta a la combinación que sería óptima en otra zona.
“Con tantas posibilidades de combinación, por ejemplo en las clementinas de Nules se puede complicar el mercado en algunos períodos, pero siempre van a haber otras posibilidades. El gran rubro de los cítricos va a seguir siendo competitivo por mucho tiempo ya que la demanda es tan grande y hay tantos mercados que demandan distintos cítricos en distintas épocas, que al final lo importante es saber ubicarse”, explica el ingeniero agrónomo Carlos Wilhelmy.
El asesor Carlos Wilhelmy es Master en citricultura de la U. Politécnica de Valencia y trabaja principalmente con citricultores ya establecidos, procurando que logren la mayor productividad y calidad posible, de modo de que consigan el mayor volumen exportable. Pero, aclara Wilhelmy, eso no es suficiente: “En los cítricos la calidad es fundamental pero el éxito del negocio se basa en lograr una producción de calidad y además en el momento preciso, pues no da lo mismo tener fruta en julio que en mayo”.
Afirma el agrónomo que los cítricos son una importante alternativa para los productores que trabajan con especies como palto y uva de mesa, que quieran salirse o complementar esos rubros. “En una hectárea de una buena combinación variedad-patrón, se pueden tener altas producciones –por sobre 40 ton promedio en naranjo y mandarino- y ojalá con un porcentaje de exportación del 60% o más. Si a eso le asignamos los valores promedio del mercado, tanto de exportación como interno, llegamos a entre 12.000 y 14.000 dólares/ha, lo que representa una rentabilidad que compite con cualquier otra especie frutal”.
Otro ‘plus’ importante de los cítricos es su flexibilidad, pues en pocos años se puede hacer un huerto nuevo de una plantación antigua. “Los cítricos, dice el agrónomo, son tan compatibles entre sí que un huerto se puede rebajar e injertar para tener una plantación nueva en dos o tres años. Por ejemplo, si se tiene un huerto de mandarino y la variedad no tiene mercado, se puede rebajar y sobre los mismos troncos injertar un huerto de naranjos”.
Además, como los cítricos son todos compatibles entre sí, se hace todo tipo de híbridos. Es así que en la actualidad se están aislando genes de cítricos para traspasar características de un portainjerto a otro y disponer de patrones hechos a la medida (en artículo anexo un caso chileno).
COMBINACIONES VARIEDAD-PATRÓN Y OPORTUNIDADES DE MERCADO:
Según Wilhelmy, mediante manejos agronómicos se logra adelantar la cosecha o atrasarla por alrededor de tres semanas. Las herramientas que permiten adelantar o retardar son los manejos de poda, floración, riego y fertilización; pero la gran condición es climática. Básicamente las temperaturas en primavera van a marcar la velocidad de desarrollo de la fruta y cuándo va a estar lista para cosecha. Razón por la que la zona climática es fundamental. En general los mercados son muy sensibles a la fruta de mala calidad o a los grandes volúmenes que llegan fuera de época, por lo que el asesor enfatiza sobre la conveniencia de ordenar las diferentes variedades de modo que las más tempranas se planten en las zonas más tempraneras y las variedades más tardías en las zonas más tardías. La explicación es que cuando una especie o variedad está fuera de zona, rinde poco, de mala calidad y con mayores costos, pero la fruta se vende igual presionando los mercados.
“En los cítricos hay que hacer un estudio más profundo sobre cuáles son las características climáticas y qué especies y variedades se adaptan bien, la fecha de cosecha, los mercados a que se apunta, la calidad exigida. Es muy distinto enviar mandarinas a EEUU que a Japón.
|  Carlos Wilhelmy: “Durante los ’90 los limoneros fueron una de las especies más rentables de la década”. |
Para enviar a Japón se debe estar en una zona en que se coseche ojalá antes del 20 de mayo, que las mandarinas logren sobre 11 º Brix o por lo menos 10,5. En cambio la mandarina para EEUU tiene una fecha de cosecha mucho más amplia, sin tanto requerimiento de azúcar y básicamente con requerimiento de calibre”, dice Wilhelmy.
Además, dependiendo de las posibilidades agronómicas, los productores –en sus huertos- pueden combinar distintas variedades y especies de cítricos para escalonar las cosechas y no tener toda la fruta al mismo tiempo. “Se puede escalonar las cosechas y se puede complementar los cítricos con la demanda de mano de obra de otras especies. Por ejemplo, parrones y cítricos se complementan bien. Los cítricos se cosechan en invierno, pasando un poco a la primavera, cuando empieza la demanda de mano de obra en los parrones. De esa forma los productores logran darle trabajo a la gente por un período más amplio, lo que permite retener a los trabajadores”.
De acuerdo al asesor, Chile está muy bien ubicado a nivel mundial, ya que dispone de todos los patrones importantes que se adaptan a las condiciones chilenas; y además, las variedades cultivadas, también serían las adecuadas.
EL RIEGO ES FUNDAMENTAL:
“Con el riego bien manejado todo lo demás funciona bien. Pero si manejas mal el riego hagas lo que hagas vas a tener problemas de rendimiento, de calibre, de º Brix, etc. Luego que la plantación está bien regada, con un buen sistema radicular, con aplicaciones que cubren la superficie que tienen que cubrir, comienza a ser clave la nutrición”, señala el agrónomo.
En las condiciones chilenas, con suelos pesados, se riega por goteo y lo que se discute es la cantidad de goteros (ver artículo riego en cítricos). Se llega a regar con tres líneas de goteo para mojar la mayor superficie posible, pero no se riega por aspersión, ya que la mayoría de los patrones en uso en Chile son sensibles a fitóftora (Phytophthora sp.), hongos que pudren la zona del cuello y la inserción de las ramas principales.
 | Según Wilhelmy, una de las tendencias en la actualidad consiste en regar con pocos goteros aplicando agua durante todo el período de más calor del día. “Si se maneja bien el tiempo de riego y la frecuencia, se pueden tener plantas adultas -altamente productivas- con dos goteros. El sistema se basa en regar toda la plantación simultáneamente, tratando de que el tiempo de riego se comparta entre la mañana y la tarde”. Pero jamás acercándose a los pulsos de riego: “Los pulsos en los cítricos son peligrosos, porque si se acumula humedad permanente cerca del cuello, se puede provocar fitóftora. Hace algunos años hubo una cierta tendencia al riego por pulsos, por influencia de un asesor sudafricano, y los efectos fueron inmediatos. A los dos o tres meses de haber comenzado con varios riegos diarios comenzaron los problemas de fitóftora, incluso en patrones relativamente resistentes”, relata el agrónomo. | POR MUCHO TIEMPO UN NEGOCIO INTERESANTE: Según Wilhelmy, el de los cítricos ha sido por mucho tiempo un rubro interesante: “Durante los ’90 los limoneros fueron una de las especies más rentables de la década. Si vemos los buenos citricultores, sus producciones, los porcentajes de exportación y los retornos promedio, el período fue realmente notable. Hay productores que en los ’90 exportaron naranjas a US$ 0,60-0,70/kilo y con buenos porcentajes de exportación”.
Muchos fruticultores mantienen en la memoria la historia de las variedades más tradicionales, como las naranjas Washington Navel: no exportables, con baja productividad y poco valor. “Una buena variedad sobre un buen patrón, bien cultivado, en la zona que corresponde, no tiene nada que ver con la citricultura tradicional, con variedades de media estación para la venta en el mercado interno”, afirma Carlos Wilhelmy.
Actualmente existe un gran interés por naranjas y mandarinas, los limoneros pasaron por un período complicado pero se estima que van a comenzar a repuntar de la mano de buenas liquidaciones. Incluso con los pomelos, si se logra buena calidad en el momento adecuado, se puede tener buenos resultados. Ya sea para la exportación en los meses de octubre y noviembre, o para el mercado interno en los meses de verano y otoño.
Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 16, Mayo, 2007.
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