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“La actividad de la pequeña agricultura es en general normal” PDF Imprimir E-Mail
viernes, 05 de marzo de 2010
Hernán Rojas, Director de INDAP, a su regreso de las zonas más afectadas.

 Por Alejandro Pardo, Redagrícola Comunicaciones.

A las cinco de la mañana de hoy viernes regresó el director de INDAP, Hernán Rojas, de su recorrido por las regiones de O’Higgins, Maule y Bío Bío, viaje que ejecutó junto al subsecretario de Agricultura, Reinaldo Ruiz.

“Estuve dos días completos recorriendo. El propósito, primero, fue asegurar la continuidad de la atención de INDAP y también determinar las condiciones del personal de INDAP. Puedo decir que está el 100% de las oficinas de INDAP operativas. Había una en Maule y dos en Bío Bío con daños estructurales, pero ya se encontró un lugar alternativo para atender a los pequeños productores y el equipo de la dirección regional que estaba en Concepción hoy está operando desde Chillán”.

“En segundo lugar, establecimos relación con el 100% de los municipios de las zonas afectadas, lo que es clave para el levantamiento rápido de información para hacer un catastro. Eso con respecto a la parte logística”.

“Con respecto al daño”, continuó Hernán Rojas, “y como consecuencia directa del terremoto, no hay efectos negativos sustantivos en la agricultura. La actividad de la pequeña agricultura es en general normal. Sí ha habido algunos daños puntuales en infraestructura, algunas bodegas por ejemplo, especialmente las que son de adobe; también caídas, más bien menores, de algunas fuentes de agua, aunque la mayoría que yo vi están paradas. Y estuve en las zonas más impactadas por el terremoto. Hay casos puntuales de apicultores que se les cayeron las colmenas y casos puntuales de invernaderos también descalabrados. Pero ayer por ejemplo estuve en Cobquecura y no se cayó ni un invernadero”.

En cuanto a obras de riego, dijo que especialmente en zonas antiguas hay algunas secciones con problemas. Pero se trata de casos muy puntuales: “Las sociedades de canalistas en conjunto con el gobierno ya están tomando medidas y ya están trabajando, lo que es muy destacable. La gente del campo está toda trabajando”.

Hay casos especiales, por ejemplo con el trigo. “Nosotros tenemos un programa de almacenaje y la bodega que estaba recibiendo el trigo en Lautaro, Novena Región, tuvo algún daño, así que no va a recibir la misma cantidad de trigo que estaba pronosticada. Entonces se está buscando la alternativa para eso”.

Otros problemas, que son más bien indirectos, son el combustible. Hay zonas que han tenido que posponer algunas labores agrícolas, aunque esto se ha ido normalizando. También hay problemas de electricidad para hacer funcionar los equipos. Lo otro es el problema del transporte, de la conectividad, que también se ha ido normalizando.

“Finalmente, lo más importante, aunque es relativamente indirecto para la agricultura, es el tema de la destrucción de las casas. Yo estimo, según lo que vi y según datos de los alcaldes, que sobre el 80% de las casas tiene daños estructurales importantes. Y es porque fundamentalmente se trata de casas de adobe. Y esto influye sobre la agricultura porque deriva el foco de atención hacia el problema de la vivienda. Entonces el problema de mantener la productividad productiva está asociado al problema de la vivienda.

― ¿Qué pasa con la declaración de emergencia agrícola?

― Esta permitirá generar instrumentos para apoyar a aquellos que tengan problemas clave para la actividad productiva. No es que tengamos los bonos para ir a resolver masivamente el problema, sino que sirve para que estén disponibles desde hoy. Así nuestros equipos en terreno, cuando alguien necesite una solución, podrán tener esos bonos a mano.

― ¿Cómo se ejecuta eso?

― Por ejemplo, si a alguien –una persona o un grupo de agricultores- se les destruyó la bodega, y es clave reparar ese problema, van a tener el apoyo económico necesario. Si hay una obra clave de riego, se puede reconstruir con financiamiento público. Si urge comprar una bomba para generar electricidad porque si no va a caer la actividad productiva, se compra.

― ¿Hay montos ya determinados para la ayuda?

― Hay un monto máximo por persona de 150 mil pesos y para las obras de riego asociativas hasta 15 millones. Y si es obra de riego individual 1,5 millones.

Hernán Rojas informó además que un equipo de INDAP también visitó la IX Región, donde la zona de Angol resultó con importantes daños

 
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