Inicio arrow Frutales y Viñas arrow Arándanos y manzanos: Fruticultura de Exportación en el Sur
Arándanos y manzanos: Fruticultura de Exportación en el Sur PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Juan Pablo Figueroa   
viernes, 16 de noviembre de 2007
ImageAl recorrer en febrero los hermosos parajes sureños de las regiones de la Araucanía y de Los Lagos, los campos –casi todos trigueros o ganaderos-, se aprecian sin gente.

Gran parte del trigo ya ha sido cosechado y las grandes máquinas trilladoras circulan por las carreteras tras el resto de las mieses maduras que en calma esperan por las segadoras. Es una amplia superficie agrícola, de languidecidos retornos y muy baja demanda laboral. Para qué hablar de las extendidas plantaciones forestales, actividad certeramente definida por algunos como de “desertificación humana”.

Pero ahora, por entre los cultivos extensivos, los bosques y el ganado, es posible observar actividades agrícolas de otra frecuencia, mucho más dinámica y hasta el día de hoy alejada de lamentaciones. A las primeras manzanas que se plantaron hace más de 70 años en Angol, cada temporada se suman más hectáreas de frutales, entre los que destacan –junto a los manzanos- los arándanos.

Es la fruticultura sureña de exportación, muy intensa en mano de obra -a diferencia de los rubros tradicionales de la zona- e integradora de tecnología. Además de ser un gran demandante de capacidades profesionales, lo que se aprecia en la contratación de numerosos agrónomos y técnicos agrícolas, además de asesores y consultores especializados en nutrición vegetal, en riego, fitopatólogos, entomólogos, etc.

Pero las alternativas de especies frutales adecuadas a las condiciones edafo-climáticas de las regiones IX y X, y con buen potencial de negocio, hasta el momento son pocas. Existe el Avellano Europeo, un total de 650 ha en ambas regiones (548 ha en la IX), un rubro poco exigente que incluso –en esta zona- se trabaja de secano y se cosecha desde el suelo. Además están los cerezos, que aumentan su superficie lentamente (241 ha en ambas regiones), y la frambuesa (897,7 ha), actividad desarrollada en general por pequeños agricultores y orientada al abastecimiento de materia prima para la agroindustria.

En la práctica, el desarrollo frutícola en base a pocas especies está provocando peaks cada vez más grandes en la demanda de mano de obra, problema que amenaza transformarse en el más restrictivo para el futuro crecimiento de la actividad frutícola. Esta situación impacta en la toma de decisiones y es un factor fundamental, por sobre las consideraciones agronómicas o de retorno ($), a la hora de plantar. Tanto en manzano como en arándano, muchos productores preferirían trabajar con una o pocas variedades, para simplificar el manejo agronómico y apuntar a los mejores precios, pero no se puede.

En el caso del arándano, en que la fruta se compra sin grandes consideraciones de variedad, probablemente los agricultores elegirían una variedad tardía de alto rendimiento, pero se ven forzados a cultivar toda la gama: tempranas, de media estación y tardías, para a la cosecha poder demandar 4 meses de trabajo; pues los arandaneros que cosechan una superficie importante en sólo un mes, tienen cada vez más problemas para conseguir trabajadores.

Los huertos de arándanos del sur son intensos en tecnología.
Lo descrito también vale para los manzanos, pero con esa fruta sí se hacen diferencias varietales, y como dicen los que saben, “no conviene poner todos los huevos en un mismo canasto”. Por lo pronto, en la IX y X regiones, el agua y la buena tierra no escasean e incluso el temible Cambio Climático Global, amenaza con potenciar sus facultades frutícolas, disminuyendo por ejemplo el impacto de un importante problema agronómico, como son las constantes heladas.

Desde la frontera sur de la fruticultura chilena, Redagrícola les informa sobre algunos retos de gestión y agronómicos de esta actividad agrícola que mueve a empresarios y trabajadores del campo. Todo a un ritmo y con una intensidad antes desconocida para la agricultura sureña, coloreando de paso al fantasma de la “reconversión productiva” y el paisaje.


Arándanos:

DEL FRUTO AZUL EL VERDE DÓLAR


Todavía se puede hablar de “boom” del arándano, pese a que –en particular en las variedades tempranas- ya se escuchó un cierto “bang”, provocado por la oferta argentina concentrada en la producción temprana. El arándano es un rubro definitivamente empresarial, con costos de establecimiento que pueden superar los US$ 15.000/ha (considerando cámara de frío), de modo que la inversión inicial para -por ejemplo- 20 ha, puede ser de US$ 300.000.

Pero así mismo los retornos, si bien antes eran espectaculares, hoy continúan siendo los más altos de la fruticultura chilena. Si establecemos un precio promedio de US$ 5 por kilo exportado y suponemos un rendimiento de 15.000 kilos en plena producción (en variedad Highbush al 6º o 7º año), con un 85% de fruto exportado se obtiene un retorno promedio superior a los US$ 63.750/ha/año.

La alta barrera de entrada de este negocio hace que los productores se las ingenien para escalonar las inversiones. Por ejemplo, comienzan regando con cinta para recién al tercer año –ya en producción- poner mangueras de goteo; o parten con una manguera de goteo, para después de unos años añadir la segunda línea. Además instalan el control de heladas (en esta zona obligado) al tercer año, e incluso hacen las plantas para los nuevos huertos en viveros propios.   

Salvo en algunos lugares del norte de la IX Región, en la zona sur no es recomendable cultivar arándanos de las variedades Rabbiteye (Ojo de Conejo), con las que se logran rendimientos de entre 30 y 40 ton/ha, pero de fruta de mediano calibre, ya que esas variedades son mejores para las condiciones edafo-climáticas existentes de Los Ángeles al norte. En la zona sur las “Ojos de Conejo” no logran madurar adecuadamente.

Pero hay gran cantidad de variedades Highbush, liberadas o sometidas a royalty (“tradicionales” o “nuevas”), que sí se adaptan a las diferentes condiciones sureñas. La fruta de las Highbush es de mejor calidad  que la de las Rabbiteye, en cuanto a calibre, sabor, color, etc., todas características que en el futuro condicionarán el negocio. Las variedades se seleccionan y combinan según aptitudes climáticas, criterios de rendimiento y calidad de fruta, tamaño proyectado del huerto, polinizaciones cruzadas, y un aspecto muy importante, disponibilidad de mano de obra, en particular durante los meses de cosecha (en verano).


ESTABLECIMIENTO DE UN HUERTO:


Los huertos de arándanos de la zona sur incorporan un alto nivel de tecnología. Es así que en general los proyectos se establecen mejorando los suelos, haciendo camellones, con riego localizado y fertirriego controlado mediante programador, sistemas de control de heladas, cortinas de árboles para el viento, tutores y elementos de sostén, y una gran cantidad de plásticos. Los plásticos son utilizados tanto como mulch sobre el suelo del camellón, como sobre los cultivos, para retardar o adelantar la maduración, o aplanar un poco los peaks de cosecha de las variedades (mallas sombreadoras). E incluso se usan como simple techo, para poder cosechar bajo la lluvia.


MANEJO DE SUELO:

Un ejemplo de acondicionamiento de suelo lo encontramos en un proyecto de 40 ha de arándanos de las variedades Duke, Elliot, Brigitta y Bluecrop, en un suelo de transición, trumao rojo arcilloso y en principio disparejo. El agrónomo Cristián Correa, encargado del proyecto, explica: “Este campo primero se subsoló, luego se le hizo el trazado topográfico y se levantaron los camellones. Agregamos 180 m3 de aserrín por hectárea, mezclamos con maquinaria y se levantaron un poco más los camellones. Una vez plantado, a modo de mulch, se añadieron 5 cm de aserrín en la superficie”, el aserrín según el entrevistado sería más barato que el mulch plástico, pese a que el aserrín debe ser repuesto cada dos años.


La ingeniero agrónomo Gisela Strauch junto a Pablo Labbé, encargado del huerto del fundo Los Maitenes, cerca de Osorno.
La ingeniero agrónomo Gisela Strauch asesora a los productores de arándanos de la empresa Hortifrut en la Región de Los Lagos. Explica la profesional que en la zona se debe elegir suelos trumao profundos o medianamente profundos, con buen drenaje, y en caso de haber sectores húmedos, drenarlos previo a plantación: “Si el terreno es plano o con lomaje suave es aconsejable hacer camellones, ya que mejoran aún más el drenaje, en especial para el invierno, y aumentan la profundidad y homogeneidad del suelo. Es importante levantar las raíces para sacarlas del exceso de humedad del suelo”.    
  


SISTEMA DE RIEGO Y ANTIHELADAS:


Por lejos la modalidad de riego localizado más utilizada es la de doble línea de goteo, ya sea con cinta o manguera de goteros integrados. Según Oscar Zambrano de Aquasol, empresa local de diseño y construcción de sistemas de riego: “Algunos optan por cintas de riego de 3 años de duración, para bajar la inversión inicial, y luego vuelven a instalar cintas de 3 años o las cambian por goteo integrado”. Afirma el agrónomo que el uso generalizado es plantar en hileras a tres metros, pero que la tendencia es a ajustar cada vez más las distancias entre plantas (sobre la hilera). Si bien hace algunos años las densidades eran incluso inferiores a 3.000 plantas/ha, hoy no bajan de 4.000, y de acuerdo a Zambrano, existen plantaciones de hasta 6.500 plantas/ha.

Luis Ewert, de la empresa local de diseño e instalación de riego Ecoriego, en la actualidad muchos de los proyectos que les encargan llevan tecnología de punta: “Son sistemas para regar en 18 horas. Pueden regar por pulsos, con goteros autocompensados y antidrenantes, para la aplicación precisa de agua y fertilizantes, programadores agrícolas de riego y fertilización, etc”.   
     
Casi la totalidad de los sistemas de control de heladas para huertos de arándanos de la zona sur, se basan en sistemas de aspersión de agua. La gran mayoría de ellos utilizan unos emisores, llamados flypers, que en caso de helada arrojan agua sólo sobre la hilera de plantas, suavizando el efecto de la inversión térmica sobre flores o frutos. En menor medida se usan aspersores circulares, pero estos utilizan tres veces más agua que los sistemas con flypers, lo que encarece el diseño hidráulico y el costo mensual por potencia instalada de energía eléctrica. Este último ítem en algunos proyectos es eliminado instalando los sistemas antiheladas con bombas accionadas mediante motores diesel.

Los instaladores de riego incorporan ya en los cálculos del diseño hidráulico de los proyectos -y luego en la instalación de las tuberías- los sistemas de control de heladas, pero los laterales con los aspersores son instalados recién al tercer año, cuando el huerto entra en producción.


EL USO DE MULCH PLÁSTICOS:

Gisela Strauch explica que para mejorar los bulbos de mojamiento y lograr una franja húmeda continua a lo largo del camellón se utiliza aserrín o mulch plástico, lo que además es útil para disminuir la presión de malezas sobre el cultivo. “En esta zona (X Región) permite lograr una mayor temperatura de suelo, lo que ayuda al crecimiento de raíces. Adelanta el crecimiento de raíces en primavera y en otoño lo dilata, lo que posteriormente se nota en el desarrollo aéreo de las plantas”.

El técnico agrícola Alejandro Gómez es encargado del huerto de arándanos de 40 ha del fundo San Luis, ubicado en las cercanías de Temuco. Señala Gómez que cotizaron un mulch italiano y otro traído de Brasil, los que costaban 800 y 900 mil pesos/ha respectivamente: “Lo que hicimos fue pedirle a una fábrica nacional de sacos que nos vendiera los mismos sacos de los fertilizantes pero pintados de negro y abiertos. Hasta ahora nos ha funcionado muy bien. Es un saco nacional que vale 600 mil pesos/ha y tiene un metro cuarenta y cinco de ancho”. Otra alternativa presente en el mercado es un mulch plástico de origen israelita.

Según Gómez, el aserrín resulta más caro porque requiere de mayor mantenimiento. “Creo que el nylon funciona mucho mejor de acá hacia el sur que para el norte. Entre las principales ventajas del mulch plástico está que evita la mano de obra por maleza, y el uso de herbicidas”.

Además de mulch, los plásticos se utilizan en los huertos de arándanos del sur para adelantar las cosechas (en menor medida) o para retardarlas y aplanar la maduración. El administrador del fundo San Ramón en la comuna de Loncoche, Patricio Navas, señala que en el huerto de 15 años que maneja utilizan malla rachel: “Tapamos todo a mediados de octubre para proteger al cultivo de heladas, lluvia, granizo, etc. Atrasa más o menos dos semanas la cosecha y los berries no maduran de golpe, sino lento, dándonos más tiempo para reaccionar”.


EXPERIENCIA DE COSECHA:


Cerca del 70% del costo de producción del arándano corresponde a mano de obra, por lo que es un ítem de gran impacto en la rentabilidad final del cultivo. El índice de cosecha del arándano son los º Brix (concentración de azúcares) pero en el huerto manda el color y lo que está azul el cosechero lo saca. Una misma planta es cosechada entre 8 y 10 veces en una misma temporada y dependiendo de la variedad se puede cosechar una misma planta de una a dos veces a la semana. Por ejemplo, las 36 ha de arándanos del fundo San Luis, plantadas en 2004 y 2005, son manejadas por 17 personas (sin contar administración), las que durante el año realizaron todas las labores, incluyendo podas. En tanto que para cosechar las 9 ha que entraron en producción esta temporada, se contrató a 100 personas, más otras 22 para el empaque.  

Según Alejandro Gómez, cuando la cosecha es eficiente se consigue tener costos estables. Explica que es muy diferente tener 400 personas cosechando 30 kilos cada una, para un total de 12.000 kilos/día. Que tener 200 cosechando 50-60 kilos al día. Pese a que todos reciben los mismos 150 pesos por kilo cosechado, hay una gran diferencia por el ahorro en movilización y alimentación y dice Gómez, “puedes lograr un grupo selecto para trabajar durante los siguientes 5 años”. “En nuestra región, continua, todavía hay mano de obra disponible, pero en 5 años más, cuando los huertos estén en plena producción, el problema va a ser grave”.

Explica el técnico que este año desarrollaron nuevas estrategias de cosecha: “Pese a la diferencia entre cuarteles, por ser un huerto que recién entró en producción, una persona logró un promedio de cosecha de entre 50 y 60 kilos/día. Lo pusimos como cabeza de una cuadrilla de 18 personas y fue capaz de aumentar el rendimiento de todos, de modo que el que cosechaba 12 kilos/ha subió a 18. En el futuro vamos a tener monitores de cosecha, a los que vamos a incentivar con algo extra, para que enseñen a 10 o 12 personas. En la motivación está la diferencia”.

En la cosecha participan personas de diferentes actividades. Hay dueñas de casa, estudiantes, tercera edad, entre otros, y los llamados temporeros. Estos últimos son personas que recorren el país de norte a sur, sin trabajo estable, y que si son buenos cosechando ganan alrededor de 200 mil pesos. Pese a que las tres primeras categorías no son una mano de obra especializada, igual inciden, ya que la mayoría llega en el peak de cosecha en enero.

Huerto de arándano con control de heladas.

Manifiesta Gómez que es una buena idea alimentar a los cosecheros, por lo que ellos van a implementar un comedor. Y no sólo para que estén más contentos: “El desayuno baja el consumo de arándanos, afirma el técnico. Un cosechero se come al día cerca de 300 gr de arándanos y se comen el “filete”, así que la comida se paga sola. No es tirado de las mechas pensar que a estas personas, en dos años más, tendremos que darles alojamiento”.

La competencia por mano de obra entre los agricultores se está haciendo tan dura, que incluso factores tales como la distancia del huerto a un pueblo o a la carretera, o las dificultades de acceso a los huertos, pronto harán la diferencia entre conseguir mano de obra para la cosecha o no. Ya se ve claro que en poco tiempo la cosecha mecanizada o semi-mecanizada será una alternativa, al menos para una parte de la recolección, en los huertos grandes. Así se hace hoy día en EEUU, el 50% se saca a mano para el consumo fresco y el resto a máquina para posteriormente ser procesado por la agroindustria. 


Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 15, Marzo, 2007.
   
 
< Anterior   Siguiente >
© 2009 RedAgrícola
José Arrieta 85, Providencia, Santiago de Chile. Contacto: marketing@redagricola.com, Prensa: periodismo@redagricola.com