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Simapro en fruticultura: Validan metodología para aumentar eficiencia laboral PDF Imprimir E-Mail
Empresas
jueves, 13 de agosto de 2009

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La metodología del Simapro fue validada en un plan piloto de un año en el sector frutícola. Los primeros resultados de este sistema de mejora continua de la productividad, auspician un futuro estimulante para el rubro.

Después de un año, los resultados de la implementación del Sistema de Medición y Avance de la Productividad (Simapro) han sido alentadores. Se trata de una herramienta de gestión que tiene como objetivos mejorar eficiencia, calidad y condiciones de trabajo en las organizaciones. Nacido en Texas en la década del ochenta e implementado con gran éxito en la industria azucarera mexicana, el modelo ha sido fomentado por la OIT (Organización Internacional de Trabajo) en países de América Central y El Caribe. Chile es el primer país de Sudamérica en utilizarlo y las empresas frutícolas fueron los actores principales de la experiencia. En 2008 se realizó un plan piloto cofinanciado por InnovaChile de Corfo en 4 compañías (Del Monte, Longovilo, Aconex y Agrícolas Cruz del Sur), involucrando a más de 330 trabajadores. Gracias a Simapro, hoy la mejora continua en los procesos de poda y packing de uva de mesa, carozos y pomáceas es una realidad alcanzable.    

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Ricardo Ariztía, ingeniero agrónomo y gerente general de Longovilo S.A.
"Es una herramienta de capacitación flexible, efectiva y de mejora continua. Se cumplió nuestro mayor objetivo, el cual es que los trabajadores crezcan como personas", dice Ricardo Ariztía, ingeniero agrónomo y gerente general de Longovilo S.A., empresa que llevó a cabo la experiencia Simapro en su fundo La Candelaria en Paine. Después de un proceso de análisis e introducción de la metodología, confeccionaron las denominadas Guías de Autoformación y Evaluación de Competencias (GAEC), con las cuales capacitaron en sus labores a cincuenta personas: 25 en cosecha y el resto en packing. Los resultados fueron alentadores: los ocho supervisores que tenían se redujeron a sólo uno, se terminaron los conflictos entre limpiadores y embaladores, y se diminuyó desde un 10 % a 4 % el desgrane de la uva. Y eso sólo con la capacitación de las guías y sin implementar la segunda parte del plan: las reuniones de retroalimentación con los trabajadores para generar la mejora continua. Ahora, las proyecciones de la compañía apuntan a ampliar el nuevo tipo de instrucción a otras áreas y aplicar todo el proceso.

Y en el norte, el fundo Los Maitenes de Aconex -otro que estuvo en el plan piloto- fue reconocido por la CUT como aquél que ofrece las mejores condiciones para trabajar en la zona. Según informaciones entregadas por Interfases Capacitación, que es la OTEC (Organismo Técnico de Capacitación) encargada de adaptar el sistema a la realidad chilena y de ejecutarlo, los resultados son muy positivos. En poda, el porcentaje de jornadas laborales utilizadas para trabajar sobre una misma cantidad de plantas, disminuyó un 29,7 % entre las temporadas 2007 y 2008. Además, el número de plantas trabajadas en cada jornada por una persona subió 42 %; los costos totales de producción descendieron en 1,5 %, los de cada planta bajaron 1,2 % y el de mantención de los trabajadores (incluidos transporte y colación), un 5 %.
 
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De izquierda a derecha: Rodrigo López, gerente general de Otic Agrocap; Leonard Mertens, consultor OIT México; Berta Rojas, directora de Interfases.
 
 
El trabajo en verde también mostró cifras estimulantes. Aumentó 11,6 % la cantidad de racimos trabajados y bajó en un 37 % el número de jornadas/hora necesarias para realizar las tareas para la misma cantidad de plantas del año anterior. Como resultado, la productividad de cada trabajador aumentó 12 % y se bajaron los costos para la empresa -sólo por esta operación- en 10,5 % entre la temporada pasada y la actual. Y en las tareas de packing, las jornadas laborales utilizadas descendieron 30,6 % y la productividad ganó 15,2 %. Además, la accidentabilidad para las tres tareas evaluadas se redujo a la mitad: de 20,1 % a 10,5 %.

Los beneficios de la implementación de Simapro no fueron sólo para las empresas. Del Monte también participó de la experiencia con predios desde la III a la VII regiones. Y gracias a su implementación, las rentas aumentaron: 22,47 % para los trabajadores agrícolas, 18,48 % para las embaladoras y 38,31 % para las seleccionadoras de la zona norte; en el centro los ingresos subieron un 5,71 % y 6,34 % para trabajadores agrícolas y trabajo en verde, respectivamente.    

Algunas de estas experiencias fueron compartidas en el seminario internacional "Desarrollo de Competencias Laborales y Mejoramiento de la Productividad en el Sector Frutícola de Exportación", organizado por FDF, OTIC Agrocap e Interfases Capacitación Ltda. en Casa Piedra. "Se validó una metodología para medir productividad laboral, basada en competencias laborales a través de la elaboración de las guías de autoformación y evaluación como primera herramienta de este método", dice Cristián Arancibia, a cargo del área de servicios y asesorías de FDF.
 
Simapro en Chile

Fue en 2007 que Leonard Mertens, asesor de la OIT y principal impulsor de Simapro en América Latina, le extendió una invitación a Interfases para conocer esta metodología en México, donde ya llevaba buenos resultados por diez años en la industria azucarera. Al buscar en qué sector de la economía nacional se podría aplicar, Interfases se encontró con Agrocap (OTIC de Asoex), que venía desarrollando varias acciones para mejorar la productividad de la mano de obra agrícola: había capacitado a cerca de ochenta mil personas, desarrollado un conjunto de estándares de competencias con Fundación Chile y certificado a más de seis mil trabajadores frutícolas. Simapro le daba la oportunidad a Asoex de involucrar a los trabajadores en los procesos productivos y así realizar mejoras a partir de sus apreciaciones. Interfases, entonces, realizó la adaptación de la experiencia mexicana a los estándares nacionales y la traducción formativa de los perfiles ocupacionales realizados por Fundación Chile y Sence. El proyecto sería patrocinado por la OIT, Asoex y Agrocap, y financiado por InnovaChile y las becas sociales del Ministerio del Trabajo y Previsión Social. Así nacía el Proyecto Competencias para Mejorar la Productividad y Calidad del Sector Frutícola, encarnado en Simapro.

En 2007 se eligió a las empresas Del Monte y Agua Santa para realizar una experiencia exploratoria: la primera por ser una de las mayores del mundo en el rubro de la fruta fresca, y la segunda por representar a las empresas nacionales de tamaño medio. Se demostró que Simapro se podía aplicar en la industria frutícola y, luego de algunos ajustes, se hizo un plan piloto en diez compañías en 2008.
www.simapro.cl

 Fuente: Revista Redagrícola nº 27, julio 2009.

 
 
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