Akukeli INIA es un ajo que no se ramalea y se adapta a las condiciones climáticas de la VII a la IX regiones.
Los ajos en Chile vivieron su momento de esplendor en la temporada 1998/99. Casi 3.000 ha produjeron 20 mil toneladas, de las cuales se exportaron 12 mil. Un alto porcentaje se destinaba a México, pero desde ese año la competencia para continuar en el mercado azteca ha sido muy dura con los argentinos. A eso hay que agregar que las gigantescas producciones de China han derrumbado los precios internacionales, motivo por el cual este negocio es cada vez menos atractivo.
En la temporada 2005/06 Chile exportó 4.593 toneladas de ajos frescos, un 35% menos que en la anterior. El valor total de las ventas fue de US$ 5,5 millones de dólares, un 25% menor que la temporada 2004/05. Los números siguen cayendo en esta temporada. Los últimos datos indicaban que entre septiembre de 2006 y enero de 2007, los volúmenes han caído un 16% y el valor en un 24% en valor, respecto al mismo período de la temporada anterior. El ajo chino ha invadido y se impuso en Europa, colapsó las producciones argentinas e incluso desde Chile se ha importado ajo chino para satisfacer las demandas internas. Y en 2006 por primera vez las importaciones superaron a las exportaciones.
Con un panorama así, sólo unos pocos se atreven con este rubro. Y es más, introducir el ajo en localidades de Maule Sur hasta la Araucanía era una tarea casi imposible porque los productores prefieren otras alternativas más rentables y, sencillamente porque los ajos presentan serios problemas de ramaleo en estas zonas.
“El ajo en la zona sur madura en diciembre, pero en noviembre, si el año ha sido muy frío como en 2007, acumula mucho frío e inicia su ciclo de crecimiento como el que le corresponde al año siguiente y emite hojas desde la base de los dientes que se están formando. Es una anomalía que abre el cuello y no se puede vender”, explica María Inés González, investigadora de INIA Quilamapu.
El reto pasaba por obtener una variedad de ajo que no se ramaleara y que se adaptara las condiciones de clima sureño, sobre todo porque quienes sí se atreven, pueden tener una buena huerta, pero llega noviembre, el ajo se ramalea y provoca pérdidas importantes si no se emplean las variedades adecuadas. Hace unos años los investigadores del INIA habían obtenido la variedad Rosado INIA, apta para la zona central. María Inés González la empleó en los primeros ensayos que efectuó en Quilamapu, y si bien hubo años en que no mostró problemas, “en otros veíamos un 20% de la producción ramaleada y, lo que es peor, vimos años en que se ramaleaba hasta en un 40%”, sostiene. Sobre esa base empezaron a pensar en un material que se adaptara a las condiciones sureñas.
Para lograrlo, contaban con un banco de germoplasma con un centenar de clones diferentes, de distintas partes del mundo y el trabajo se inició con el descarte de aquellas variedades que se ramaleaban. La primera evaluación comenzó en 1994 y se extendió por tres temporadas, donde se extrajo aquellos materiales que no se ramaleaban, para luego descartar por otras características. Finalmente, los investigadores se quedaron con una selección de una zona cercana a Temuco.
RAkukeli INIA, ideal para el sur
“Esa selección la evaluamos fisiológicamente y agronómicamente. Y concluimos que tenían un buen rendimiento, un buen calibre, muy buena capacidad de guarda y no se ramaleaba”, precisa. Así, seleccionaron ese material y lo bautizaron como Akukeli (ajo rojo, en mapudungún). Además, se trata de un ajo esférico, de un bonito color rosado y que se adapta a las condiciones climáticas, sobre todo en años muy fríos.
En el caso de los ajos, los especialistas de Quilamapu han detectado que en suelos trumaos, que tienen una capacidad de retención de humedad no muy alta y si bien son aptos para una serie de cultivos porque no se aposa el agua, el ajo no se adapta a ellos porque sus raíces no tienen pelos radicales.
|  Tras más de una década de trabajo, investigadores de INIA Quilamapu dieron con una variedad de ajo que no se ramalea en la zona sur. | Tenemos que buscar otros suelos con mayor contenido de arcilla, de manera que tengan una mayor retención de humedad y el ajo no sufra, porque de lo contrario se debe regar muy seguido, cada dos o tres días, y a veces no hay agua para hacer eso. Asimismo, se debe fertilizar fuertemente con fósforo”, explica González.
Hoy Akukeli INIA está en los campos de algunos productores. “Hemos entregado pequeñas cantidades, pero lamentablemente dentro del programa no contamos con el financiamiento necesario para realizar propagación in vitro, entonces lo reproducimos por diente, con una tasa de multiplicación de 1 es a 7. Esperamos retomar el ritmo porque hay agricultores de Los Ángeles y Chillán que lo sembraron, lo cosecharon y anduvo bien. Les pasamos otros materiales y el único que no se ramaleó fue el Akukeli INIA”, finaliza María Inés González.
Pero, ¿qué pasa con esta variedad en zonas de más al norte? “Podría andar igual que el Rosado INIA o que otros que se emplean allá y no tendrá ventajas. Pero aquí sí, especialmente desde Maule Sur hasta la Novena Región”, afirma la experta. Asimismo, se trata de un ajo que serviría para la exportación, a pesar de que Chile está ‘invadido’ por el ajo chino. En INIA Quilamapu le tienen fe a Akukeli INIA, un variedad que podría aumentar la superficie de ajo en Chile que, se sospecha, ha bajado drásticamente en los últimos años.
Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 18, Septiembre, 2007. |