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Cebollas a medida PDF Imprimir E-Mail
lunes, 12 de noviembre de 2007
ImageA partir de la próxima temporada los productores de cebolla de la zona sur contarán, por fin, con una variedad precoz que tanto andaban buscando. Precocidad es una características que buscaban desesperadamente los productores de cebolla de la zona sur. Necesitan una cebolla que madure en el mes de febrero. Y no la hay o, mejor dicho no la había. Porque todo apunta a que desde la próxima temporada podrán contar con la variedad que andaban buscando.
 
De Maule Sur hasta Ñuble, los productores se habían quedado fuera del sistema productivo de la cebolla, porque las variedades que existían en estas zonas maduraban tarde, no servían para guardar y, por ende, no servían para exportar. El programa de mejoramiento genético que lidera la investigadora de INIA Quilamapu, María Inés González, no se inició pensando en la exportación, sino como una alternativa para el productor local de la zona sur para el mercado interno, que es visto como un muy buen negocio, sobre todo porque la cebolla es un cultivo que se ha ido desplazando hacia el sur, motivado por el encarecimiento de los suelos que están más al norte.

“La cebolla está muy instalada en la Región del Maule, pero hemos visto problemas de maduración en Maule Sur. Está introducida en esta zona, pero en pequeñas superficies y la intención con este proyecto pasaba también por introducirla de una manera más comercial, no sólo allí, sino en Ñuble también”, explica Gonzáelez. Si bien hubo varios intentos de producciones comerciales —sobre todo de cebollas orgánicas para exportación—, fracasaron porque ésta no maduraba en la fecha adecuada.

Afortunadamente, la precocidad es una característica muy heredable en la cebolla. Y cuando los investigadores pasan largas jornadas seleccionando el metarial más adecuado, logran respuestas positivas. “Fuimos seleccionando por calidad. Necesitábamos un bulbo esférico, con una buena cantidad de catáfilas que cubren el bulbo de manera que pueda mantenerse bien en almacenaje, que no se brote en el periodo de almacenaje, que no baje el rendimiento y que tenga un calibre comercial”, explica González.

Al ser una planta bianual, esta catacterística de la cebolla permite que los investigadores puedan seleccionar sobre los bulbos y se cosechan sólo las semillas de los bulbos que se seleccionaron, entonces no se obtienen mezclas.

Tras doce años de trabajos en mejoramiento genético, el El resultado es una cebolla que presenta un rendimiento similar a las que hoy existen en el mercado, de un buen calibre y que madura en febrero. En Quilamapu la han comparado durante cuatro temporadas con las otras variedades comerciales que existen en el país y es la única que madura en febrero. “Logramos eso, mantienendo la calidad y una buena capacidad de guarda”, afirma la investigadora.

Pero hubo que solucionar algunos problemas. “Partimos con un 10% de brotación en almacenaje y en este minuto tenemos 0%”, sostiene González. Se trata de una cebolla de tamaño mediano, que es lo que se requiere para exportación. Es una cebolla dorada, de un bulbo es mediano (entre 7 y 9 cm) y la mayor parte de los bulbos está en ese promedio.

La variedad está pensada para madurar en febrero en zonas del sur de Chile, aunque podría emplearse más al norte. “En la zona central podrá madurar a fines de enero y comienzos de febrero, compitiendo con las otras cebollas que existen en el mercado, pero los consumidores, lo más probable, es que seguirán prefiriendo la cebolla que han comprado siempre. Hacia la cordillera las temperaturas son más frías y tenemos suelos trumaos, entonces lo ideal es utilizar una cebolla que madure antes y esta nueva variedad es apta para ello”, explica la investigadora. Además, es una cebolla que aguanta un periodo de guarda de hasta cinco meses.


¿Cómo está el mercado de la cebolla?


Al igual que otros productos hortícolas de exportación, el mercado de la cebolla chilena de exportación lo define la oferta de los países competidores. Así, hay años buenos y malos, pero la tendencia de los últimos es clara. Las exportaciones de cebolla han crecido.
La temporada 2006/07 ha estado marcada por una gran demanda de los mercados externos por este producto, principalmente porque los productores del Hemisferio Norte disminuyeron su producción, a causa de problemas climáticos. Sólo en abril de 2007 Chile exportó 27.475 toneladas, cifra muy superior a igual periodo de 2006. En lo que va del año se han exportado 65.411 toneladas de cebollas chilenas por un valor de US$27,6 millones, un 103% superior a la del año pasado. Si se estima la producción nacional de cebolla de guarda en 190 mil toneladas, las exportaciones de este período corresponden al 34%.
Los volúmenes exportados por Chile han repercutido en el mercado doméstico. A partir de febrero se comenzó a observar un alza de los precios en los mercados mayoristas de Santiago, similar a la observada en el año 1995. Sólo en el mes de junio el precio promedio fue de $11.263 por 100 unidades, un 124% superior al del mismo mes del año anterior. Los volúmenes también muestran un descenso: entre enero y junio arribaron a los mercados mayoristas de Santiago 89,5 millones de unidades, un 12% menos que en 2006.  Pese a los altos precios y la baja oferta nacional, las importaciones no han tenido un incremento: entre enero y mayo se importaron 820 toneladas, un 82% menos respecto al año anterior.
 
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