 Representantes de destacados viveros frutales advierten sobre lo importante que es garantizar la Propiedad Intelectual de las nuevas variedades vegetales. Única manera de que los obtentores de éstas, quienes mayoritariamente provienen de nuestros principales mercados de destino, nos permitan a futuro acceder a variedades de alto valor agregado.
Desde el 1º de enero de 2009 que Chile está incumpliendo tratados internacionales firmados al no de adherir a UPOV 91’ (Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales), proyecto hoy en trámite parlamentario. En este artículo escuchamos las advertencias de los viveristas y entrevistamos a Luis Fernández, Gerente General de Univiveros, Nos encontramos con una actividad que muestra grandes cambios en los últimos años.
Con poco ruido, pero el discreto mundo de los viveros frutales ha cambiado mucho en los últimos 10 años. Baste decir que en ese lapso, de más de 2.000 viveros inscritos en el SAG hoy son alrededor de 500. Pese a ser empresas clave de la cadena productiva, los viveros son un silencioso componente de la industria frutícola, cuyos productos se anuncian en pequeños avisos publicados en medios relacionados con agricultura. En contraste, son la base genética de la fruticultura moderna y además deben tratar de asimilar mucha información estratégica para la industria, para intentar anticipar las tendencias nacionales y globales.
El de los viveros es un segmento bien organizado y dinámico, que debe cuidar junto a sus intereses, los de sus representados, los obtentores o dueños de las nuevas variedades, casi todos con base en el Hemisferio Norte. Coincide entonces que esos países, además de ser los mercados más importantes para nuestra fruta, son los principales centros de obtención de nuevas variedades. Lo que significa que cuentan con poderosos instrumentos para obligarnos a adoptar regulaciones más estrictas, de modo de garantizar la efectiva protección de los derechos de Propiedad Intelectual a sus obtentores.
Para tener una opción en la liga de las potencias agroalimentarias, el consenso es que conviene alinearse con la tendencia que busca fortalecer las normas de protección de los derechos del obtentor vegetal. Sin embargo, al día de hoy ya estamos incumpliendo importantes compromisos, partiendo con el celebrado Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado con EEUU, en el que se estipula como último plazo para que nuestro país adhiera a UPOV 91’, el primero de enero de 2009.
Una diferencia importante entre UPOV 78’ y UPOV 91’ (ver recuadro) es que este último no sólo persigue a la planta protegida si no también a la fruta que proviene de esa planta. La fruta de esas nuevas variedades enfrentará cada vez más dificultades y finalmente no podrá acceder a esos mercados. Principales obtentores de variedades y mercados para la fruta
El acceso seguro a las nuevas variedades es clave para avanzar desde los ‘commodity’ a productos con mayor valor agregado y así mismo es una oportunidad de entrar a nuevos negocios. Pero, advierten los viveristas, además es una necesidad imperativa en el marco del comercio internacional de la fruticultura actual, ya que los países de destino de nuestra fruta son también los que mayoritariamente desarrollan las nuevas variedades. Por mencionar algunos: EEUU, Europa (25) y Japón.
 Desde el punto de vista del origen en un enorme porcentaje dependemos de desarrollos foráneos. En Chile sólo el 5% corresponde a variedades nacionales, la mayoría variedades de frutales menores. En frutales mayores en tanto, hay unas pocas variedades locales de vides y durazneros. En variedades frutales dependemos de EEUU en un 54%, de la UE en un 20%, Nueva Zelanda 9%, etc.
En las principales especies anuales también existen variedades protegidas, pero por ejemplo en el caso de los cereales, el 48% corresponde a variedades nacionales. Por tanto, el cambio en la legislación así mismo incidirá en un aumento del mejoramiento genético en nuestro país, ya que los convenios con gobiernos extranjeros también protegen los desarrollos nacionales. Y obviamente que incentivar el mejoramiento genético en nuestro es importante. Las advertencias de los viveristas
A ritmo creciente aparecen nuevas variedades de especies frutales, de calidad superior o mayor duración de poscosecha, con mayor resistencia a enfermedades o que –al ser más tempranas o tardías– permiten acceder a ventanas de precios especiales. Por lo mismo, cada vez son más quienes advierten sobre la necesidad de lograr una buena ley de Propiedad Intelectual (adhiriendo a UPOV91), para dar garantía a los obtentores extranjeros y en el futuro poder entrar a los nuevos negocios. “En Europa, lugar en donde se están desarrollando nuevas variedades de manzanas, por aspectos culturales tienden a relacionarse mejor con los nuevo zelandeses y si Chile no tiene una buena ley de Propiedad Intelectual está situación se agravará”, señala Francisco Prat (Vivero Buenos Aires de Angol); advirtiendo sobre el peligro de que Chile se quede fuera del desarrollo de las variedades de manzanas Club o de otras variedades que se están desarrollando en Europa, con resistencia a –por ejemplo– Venturia. El ingeniero agrónomo Ricardo Aguilera, Gerente de Viveros Copequen, explica que existe gran interés de las instituciones que se dedican al mejoramiento vegetal por crear nuevas variedades de cerezo, sin embargo, su introducción, posterior salida al mercado y formas de comercialización dependerá de que los países receptores cuenten con un sistema efectivo de protección de la Propiedad Intelectual vegetal.
“En Chile tenemos una tarea pendiente en lo relativo al respeto al derecho de Propiedad Intelectual. En la cereza hemos tenido bastantes inconvenientes y los genetistas (obtentores), a los que nosotros representamos, les complica mucho ofrecer nuevas variedades siendo que tenemos antecedentes de problemas anteriores. Tardíamente las empresas están tratando de recuperar los royalties y entregárselo a los genetistas, para hacer la ‘prueba de la blancura’ y que ellos nos vuelvan a entregar nuevas variedades. Si no, simplemente el negocio de la cereza se va a terminar”.
Luis Fernández, Gerente General de Univiveros: “La fruta ilegal hoy puede ser perseguida en destino”
Entrevistamos al viverista para entender las implicancias que puede tener el no garantizar adecuadamente las Propiedad Intelectual de las variedades protegidas, las que masivamente provienen de los mismos países que nos compran la fruta. Conocimos mejor cómo funciona el royalty y los diferentes modelos de negocios que se generan y cómo estos nuevos modelos han incidido en la actividad viverística y en la fruticultura chilena.
Según Luis Fernández, existen varias causas para que en Chile, en los últimos 10 años, el número de viveros inscritos en el sistema haya disminuido de más de 2.000 a cerca de 500: “Por un lado los márgenes del negocio global de la fruta se han ido estrechando y por otro lado hay una mayor madurez de productores y empresas agrícolas, quienes hoy día exigen mayor calidad y piden plantas de nivel profesional. Entonces, ante una mayor exigencia de calidad desaparecen los viveros ocasionales, aquellos que se trabajaban como segunda o tercera actividad. Además, en la actualidad se utilizan mucho los portainjertos, los que son mucho más difíciles de propagar. Antes casi todas las plantas se propagaban por semilla por lo que era cuestión de conseguirse semillas de una especie frutal y se hacían las plantas. Hoy en día existen portainjertos clonales, que son mucho más sofisticados”, explica.
Pero, según el gerente, algo muy importante es que hoy incide diversos aspectos relativos a la Propiedad Intelectual. “Hoy no cualquiera puede producir cualquier producto. Se requiere de una licencia para propagar un patrón. Por ejemplo para propagar y vender un patrón Gisela para cerezo. Todo eso hace que se comiencen a consolidar viveros o grupos de viveros que concentran la Propiedad Intelectual y el acceso a la genética, en tanto desaparecen los viveros menos competitivos. Los viveros o grupos que se han ido consolidando son los más profesionales y con mayor capacidad de inversión en el desarrollo de nuevos portainjertos y variedades”.
― ¿Cómo ha evolucionado el desarrollo de estas nuevas variedades?
― Tradicionalmente los dueños de las variedades eran universidades, que llevaban programas de mejoramiento genético, o instituciones públicas tales como el USDA (Departamento de Agricultura de EEUU). Pero desde hace un par de décadas las variedades se empezaron a privatizar y gran parte de los genetistas o personas que se dedican a obtener variedades hoy día son privados, obviamente con fines de lucro. Es un negocio como cualquier otro, que busca un retorno por su trabajo de investigación e inversión.
Hace dos décadas, en Chile estábamos acostumbrados a que las nuevas variedades llegaran totalmente gratis. Las universidades u organismos como el USDA las entregaban sin costo. Luego cambiaron las políticas, porque ellos también tuvieron que autofinanciarse, y comenzaros a cobrar algo. Allí se genera el conflicto en Chile en donde muchos no reaccionan a ese cambio y pretenden seguir obteniendo la genética gratis, incurriendo en faltas o delitos.
Paulatinamente en Chile los productores y las empresas comercializadoras van tomando conciencia de la relevancia que tiene la protección de la Propiedad Intelectual y cada vez hay mayor respeto. Pero estamos lejos de haber solucionado el problema ya que todavía hay productores y empresas que hacen vista gorda a esta situación. Pese a que cada vez más empresas se van alineando y entrando al sistema, hoy día éste no está funcionando como corresponde porque todavía no están las herramientas legales para ello. La ley chilena todavía no aporta los mecanismos como para dar garantías al obtentor o a los representantes en Chile de los obtentores.
― ¿Quienes propagan una variedad licenciada sin la debida licencia y cuáles pueden ser las consecuencias?
― Los infractores de la actual normativa son productores o viveristas inscritos que propagan sin licencia. La consecuencia es que si bien Chile aún no es parte del acta 91’ de UPOV, los principales países recibidores de nuestra fruta si lo son. Entonces, en la legislación de esos países el producto final, es decir la fruta, ya es perseguido y protegido. Una propagación ilegal que se transforma en una producción ilegal de fruta en Chile puede ser perseguida en los mercados de destino. Esa es una enorme herramienta para los obtentores. En la actualidad hay supermercados que están exigiendo que toda la fruta provenga de plantas legales y que demuestren una relación absolutamente trazable con el dueño de la variedad.
― Suena a algo progresivo más que a algo que se pueda implementar de una sola vez.
― Así es. Cuando a fines de los 90’ el acta comienza a regir en EEUU, Europa y Japón, se acoge a todas las variedades que son protegidas desde ese momento en adelante. Por lo tanto son las variedades más nuevas las protegidas por UPOV 91’. Por ejemplo, una variedad que fue protegida el año 2000 sale al mercado y se comienza a vender fruta no antes de 2004-2005 y comienza a provocar un impacto en 2006-2007. Entonces aún son muy pocas las variedades que pesan en el mundo que hoy pueden ser perseguidas. Por ejemplo, Pink Lady o Crispin están fueras de esta salvaguarda. Todo lo nuevo se acoge a UPOV 91’ por lo que hasta ahora el impacto es limitado pero en 3 ó 4 años más va a ser cada vez más importante.
Todas las variedades que se han ido incorporando al mundo frutícola desde el año 1998 caen bajo el paraguas de UPOV 91’, que entró en vigencia en los países de destino de la fruta. No todavía en Arabia Saudita o China, pero sí en los destinos que reciben el 70-80% de nuestra fruta.
― ¿Un nuevo clon de una variedad antigua, tal como Fuji o Gala, corresponde a una nueva variedad?
― Un nuevo clon puede transformarse en una nueva variedad si se demuestra que es suficientemente diferente a la que le dio origen y es diferente a cualquier otra que esté previamente registrada. UPOV determina que para que una fruta sea reconocida como nueva variedad tiene que tener características que no se encuentren en variedades preexistentes, tiene que ser homogénea, sus características deben ser heredables, etc. Hay cuatro factores que el SAG, quien en Chile administra esa normativa, utiliza para determinar si la variedad cumple con esas características.
― ¿Cómo se persigue una variedad protegida en los mercados de destino?
― Con este fin se han ido creando empresas conformadas por abogados y técnicos que visitan puertos y supermercados, o donde esté la fruta, los que incluso toman muestras para análisis genético. Son técnicos especializados capaces de reconocer variedades. Además existen variedades, producto de cruzamiento, a las que se puede hacer seguimiento genético y basta con una muestra para saber a qué variedad corresponde. Ese tipo es el que está proliferando. Ya aparecieron empresas en Francia y EEUU, y van a seguir apareciendo, que se dedican a seguir la fruta para los obtentores y licenciados de las variedades. Cada vez que encuentran algo ilegal entran en escena los obtentores con sus abogados. Cuando Chile adhiera a UPOV 91’ los licenciados vamos a poder intervenir sobre la fruta en Chile y no ya sólo sobre las plantas del huerto.
― ¿Que arriesga la fruticultura chilena si no se alinea con la protección a la Propiedad Intelectual y cómo estamos respecto a nuestra competencia?
― En los últimos cinco años prácticamente no han aparecido variedades nuevas no protegidas. Las variedades se protegen en el Hemisferio Norte y en los países del Hemisferio Sur en que la fruticultura es relevante. Existen las variedades de consumo masivo (‘commodity’), pero también existen muchas variedades que son de nicho, en las que el obtentor o dueño de la variedad decide licenciar pequeños volúmenes, generando clubes. Esos clubes los están desarrollando en donde sienten que sus intereses están protegidos. Si examinamos qué está pasando hoy día con nuestra competencia en el Hemisferio Sur: Nueva Zelanda, Sudáfrica, Australia, Argentina, Brasil, algo Perú. En el caso de las manzanas el destino prioritario en el Hemisferio Sur es Nueva Zelanda, porque el respeto a la Propiedad Intelectual es del cien por ciento.
Chile hoy día tiene vedado participar de ciertas variedades en que el obtentor quiere desarrollar superficies relativamente controladas, por ejemplo doscientas hectáreas. Nueva Zelanda le ofrece la protección que necesita y sencillamente descarta a Chile como país proveedor. Hay variedades que se nos han dicho que no quieren traerlas a Chile. No por la calidad de nuestros productos o por la capacidad de las empresas exportadoras. Es más, tenemos variedades que están en Chile y que las tenemos protegidas pero los dueños no quieren desarrollarlas acá y están partiendo por Nueva Zelanda. Esa situación es grave.
Por otro lado estamos en una situación tremendamente mejor que la de Argentina. Los argentinos las están viendo pasar todas porque muy pocos obtentores ven a Argentina como un país atractivo para desarrollar sus variedades. En 4, 5 o 7 años más Argentina se va a encontrar con que tienen una producción obsoleta porque los clubes no la están contemplando. Sin embargo, aunque Chile esté en mucho mejor situación que Argentina, en los productos más sofisticados o premium, destinados a nichos, en que la idea no es plantar miles de hectáreas, Chile ya se está quedando fuera por no estar al nivel de Nueva Zelanda. Muchas veces son productos muy interesantes. Royalty por producción y nuevos modelos de negocios ― ¿De qué forma funciona o qué se paga con el royalty?
― No existe un modelo que sea propio de un vivero o de un grupo de viveros. Normalmente los acuerdos de pago de regalías están asociados a lo que el obtentor o dueño de la variedad pide. A veces queda abierto. Tenemos relaciones con algunos programas de mejoramiento genético en que se estipula que nosotros podemos establecer la política de pago de regalías pero se nos impone un mínimo. También hay otros en que está absolutamente definido. En definitiva es el dueño de la variedad el que decide cómo quiere ser pagado y el representante o licenciado, o sea nosotros, debe velar por recaudar lo que el obtentor pide, generando de paso un margen para sus actividades de desarrollo varietal. Hoy en día existen muchos modelos de negocio. Están los que cobran exclusivamente un royalty por planta. Un equivalente son los que cobran por hectárea plantada, planten 500 o 1.000 plantas por hectárea, pagan la misma equis cantidad por hectárea. Otro modelo es del tipo arriendo, en que no se compra la planta, es como un leasing. Hay quienes están pidiendo un monto anual. Etcétera. Esos son algunos ejemplos de royalty por planta.
― ¿Pero además se puede cobrar royalty por la fruta?
― Hoy también existe el royalty por producción, el que puede estar definido como una cantidad de euros o dólares por kilo exportado o producido, como un porcentaje del retorno FOB o como un monto por hectárea anual. Por ejemplo, ‘no quiero meterme en tus libros o en cuánto te pagaron por la fruta, entonces págame tantos dólares por hectárea’. Aunque quisiéramos, ya que facilitaría la administración, no podríamos trabajar con un solo modelo.
― ¿Cómo se calcula el monto de un royalty y qué beneficios ofrece?
― Hay de todo. Hay obtentores a los que efectivamente alguien les dijo que podían ganar más plata mediante alguno de estos sistemas, pero sin entender la industria y hay que aterrizarlos. Normalmente un royalty por producción está asociado a algún tipo de privilegio adicional, por ejemplo la garantía de que la variedad no se va a sobre explorar. Lo que es la muerte de cualquier variedad y que es parte de la historia nuestra. Por ejemplo plantamos kiwi Hayward hasta que reventamos el negocio. En ese minuto se para de plantar pero ya está la sobre producción. Se pueden mencionar muchos ejemplos semejantes.
Los sistemas de pago de royalty, la mayoría de las veces, están asociados a programas comerciales controlados. En los que existe el compromiso de plantar un producto o variedad, que tiene características determinadas, pero sólo se va a plantar en una superficie de 300 ha, por lo que va a participar un grupo reducido de gente o de empresas. Para aumentar la producción tienen que estar todos de acuerdo. ¿Hay mercado para crecer otras 200 ha? Sí, hay mercado. Cuando se está llegando al límite de lo que el mercado puede absorber sin depreciar el valor de la fruta. Hasta allí llegan.
El modelo antiguo era de royalty por planta por lo que el obtentor buscaba vender más y más plantas, mientras pudiera, hasta reventar el mercado por sobre plantación. En el caso de los kiwis se debió disminuir entre 3.000 y 4.000 ha la superficie plantada, para volver al punto de equilibrio y que los restantes pudieran sobrevivir en el tiempo. Esa es la historia clásica.
Los nuevos modelos persiguen resguardar los intereses del obtentor y de los productores. Pero con estos modelos el obtentor y los licenciados o representantes venden mucho menos plantas, por lo que se busca generar dinero de otra manera, por lo que se recurre al royalty por producción. La base de estos modelos está en el resguardo del precio a través de mantener la demanda siempre insatisfecha.
Como ejemplo, Univiveros desarrolla en Chile una variedad de kiwis de pulpa amarilla. Son sólo 300 ha para Chile y ya hay 4 empresas exportadoras alineadas con el concepto. Estas empresas les van a dar cupos a los productores que se interesen. Cada una tiene 75 ha y no se va a plantar ni una planta más, salvo que en conjunto decidamos algo diferente.
Sin embargo, también existen modelos nefastos, en que se venden variedades con royalty por producción pero sin ningún control. Es decir cobran porque quieren más plata, pero son modelos que no tienen lógica.
¿Qué pasa con la crisis económica? “Estamos tirando de las riendas”
En un mercado tan enrarecido por el escenario actual, “este tipo de decisiones son más complicadas que lo habitual. Normalmente seguimos tendencias pero en este minuto las decisiones no están siendo fáciles”, señala Fernández.
Luis Fernández explica que muchas de las especies (manzano, peral, cerezo, etc.) requieren de al menos dos años de trabajo. “Por lo tanto en este momento estamos tomando las decisiones sobre cuánto producir para ofrecer al mercado el año 2011. Las vides se programan con un año de anticipación y cuando el mercado está muy activo se puede recurrir a plantas forzadas, que se producen en plazos más cortos. Pero eso corresponde a ajustes en un mercado en que la demanda es superior a la oferta”.
Existe una particular incertidumbre con respecto a la inversión. “Los viveros vendemos un bien de inversión, no vendemos cajas. El que vende cajas sabe que pese a la crisis va a seguir vendiendo, el que vende espacio naviero sabe que igual va a salir un importante volumen de fruta. Pero con los bienes de inversión tiene que haber un convencimiento del productor que replanta o crece y ese es uno de los primeros fusibles que saltan cuando hay situaciones de mercado difíciles. Hay muchos productores que para mantener liquidez, ya que en ocasiones están relacionados a otros negocios, prefieren no invertir. “Estamos tirando de las riendas. Vamos a reducir el nivel de producción de forma importante. Lo más complicado será calzar nuestro stock u oferta con la demanda”, asegura el Gerente General de Univiveros. | ¿Qué cambia de UPOV 78' a UPOV 91'? "Una buena variedad va a permitir que el agricultor, la base de la industria, obtenga el margen de utilidad necesario para mantenerse en el tiempo. Las variedades que no logran ese objetivo básico, no entran el mercado o desaparecen de éste con el tiempo", explica Dominique Legarraga, del vivero Agrícola Llahuen, Presidenta Comité de Obtentores de ANPROS (Asociación Nacional de Productores de Semillas A. G.). El Comité de Obtentores representa a cerca del 90% de los viveros o empresas que trabajen con semillas que tengan variedades protegidas. En 1994, con la Ley 19.342 que "Regula los Derechos del Obtentor Vegetal", Chile adhiere a la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales UPOV 1978. UPOV tiene tres actas: el acta del '62, el acta del 78' y el acta del 91'. "En 1994 se adhirió al acta del 78' y hoy en Chile estamos en el proceso de cambiar la ley para adherir a UPOV 91, con el fin de poder cumplir con los compromisos adquiridos al firmar el TLC con EEUU". El plazo fatal para la adhesión de Chile al UPOV 91' se cumplió el 1º de enero de 2009, en tanto que el proyecto se encuentra en trámite parlamentario en la cámara de diputados. Entre UPOV 78 y UPOV 91 hay cambios importantes. Legarraga: "Se incorporan algunas definiciones, por ejemplo se precisan la de obtentor y la de variedad. También la de Protección Provisional Obligatoria. Al momento en que se ingresa la variedad al país (o si es una variedad chilena), pasa a ser del conocimiento de un comité presidido por el SAG en donde se revisan las variedades y entran al proceso de Protección Provisional, antes de lograr la protección definitiva. Esto no es obligatorio en el caso de UPOV 78 (sí en UPOV 91) aunque Chile ya lo asumió como obligatorio". Extensión de Derecho de Obtentor Vegetal al producto cosechado. "Este es uno de los grandes adelantos y representa uno de las diferencias importantes entre UPOV 78 y UPOV 91. Antes se 'perseguía' la planta, por lo que se chequeaba que las plantas de un huerto fueran legales. Hoy en todos los mercados que ya adhirieron a UPOV 91 el que se persigue es el producto de la cosecha sea fruto o semilla. Por esto, el supermercado de destino debe exigir el respaldo para comprobar que está comercializando fruta legal. Ellos son quienes deben mostrar el certificado", señala Legarraga. "A Llahuen, como vivero de frutillas para la agroindustria de los congelados, continúa, ya se nos pide entregar certificados a los productores que demuestren que son legales las plantas". Actos sujetos a autorización del obtentor En UPOV 78 se definía la participación con fines comerciales en tanto que con UPOV 91 se define la participación en la producción o reproducción (multiplicación), o preparación con fines de reproducción o multiplicación, para todo lo cual se requiere de la aprobación del obtentor. "Antes sólo incumbía a la venta propiamente tal o puesta en venta, hoy a la oferta de venta. Como se sigue al producto se persigue cualquier forma de comercialización, exportación, importación, posesión con cualquier fin, que involucre a la variedad. Antes se iba sólo al material de multiplicación en tanto que hoy alcanza a la cosecha e incluso al producto industrial". *Esta información fue compartida durante la sesión dedicada a los viveros en el pasado Fruittrade. | | Algunos conceptos involucrados UPOV: International Union for the Protection of New Varieties of Plants (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales). Es una organización intergubernamental con base en Suiza. http://www.upov.int Propiedad Intelectual: La protección a la Propiedad Intelectual es un criterio que se aplica a cualquier actividad económica en que se realice un esfuerzo intelectual unido a un esfuerzo económico por el que como resultado se obtenga un 'producto'. En el área agrícola el 'producto' se llama variedad. Obtentor: El que crea una variedad es el obtentor. Se define como la persona natural o jurídica que de forma natural (selección) o mediante manipulación genética crea una nueva variedad vegetal. Variedades Esencialmente Derivadas (VED): Es un aspecto en que, en la actualidad, existe mucha controversia a nivel mundial. UPOV no toma postura y no actúan como árbitros sobre si son VED o no. Eso se debe arreglar entre genetistas. Pero se ingresa a UPOV con la definición clara. Según UPOV 91, Variedad Esencialmente Derivada es aquella que se deriva predominantemente de una variedad inicial y a la vez se distingue claramente de esa variedad inicial. Definición: La VED se deriva principalmente de la variedad inicial o de una variedad que a su vez se deriva esencialmente de la variedad inicial, conservando al mismo tiempo las expresiones de los caracteres esenciales que resulten del genotipo o de las combinaciones de genotipos de la variedad inicial. Se diferencia de la variedad inicia y esa diferencia perdura en el tiempo. | | Estudio económico en el cultivo de la frutilla Dominique Legarraga, del vivero Agrícola Llahuén, nos aporta con antecedentes del negocio de la frutilla. Si se analiza el impacto del pago del royalty en el cultivo de la frutilla se observa que, a groso modo, el costo por hectárea del cultivo es de US$ 20.000. Valor que se desagrega de la siguiente forma: un 18,6% del total corresponde al costo de las plantas y el costo del royalty es del 3,5% de ese total (US$700). El costo de producción es de US$ 0,33/kg, por lo que el royalty se paga con el 1,4% de la producción (823 kg de fruta). "Con 823 kilos de fruta se paga el royalty de toda una hectárea, con la ventaja de trabajar con una variedad plenamente conocida en el mercado, que cuenta con respaldo y vías de comercialización por tener las condiciones antes señaladas", señala Legarraga. " - Costo planta: 18,6 % " - Costo Royalty: 3,5 % US$ 700 " - Costo de producción: US$ 0,33 / kg " - Pagar el royalty: 1,4 % de la producción " - Con 823 kg de fruta se paga el royalty Una misma planta de frutilla puede ser destinada a producir fruta o a vivero. Un cierto número de agricultores compra plantas iniciales y les deja dos o tres estolones. En el caso analizado a continuación se analiza una planta con tres estolones. "En la misma plantación a cada planta se le dejan tres hijos para tener la misma producción que si ellos plantaran plantas de vivero. US$0,099 es el costo de la planta de vivero, en tanto que US$0,033 + 0,009 = 0,042 es el costo para el agricultor dejando tres hijos, más el costo para el agricultor de producir esa planta. La planta de vivero tiene un potencial productivo de 1 kg/planta. La planta por estolón tiene un potencial máximo de 600 gr/planta. Como resultado, con las plantas de vivero se logra un rendimiento potencial de 60.000 kg/ha y de sólo 33.000 kg/ha cuando se utilizan plantas de estolones. El rendimiento por hectárea disminuye y en la misma medida provoca una pérdida desde el potencial que podían haber tenido, de US$21.600/ha, en tanto que el ahorro que se logra al hacer las plantas es de US$2.349. La diferencia entre uno y otro es de US$19.251/ha. En este cálculo sólo se incorpora el costo de la planta siendo que los costos mayores corresponden a riego, mano de obra, flete, etc. Lo que los productores debieran buscar es tener el mayor rendimiento posible por unidad de superficie, dentro de los mismos gastos generales que se tienen en toda la superficie. Los costos de producción -electricidad para riego, combustible, etc.- son los mismos si se produce 1 kg o 300 gr. Esa práctica que se utilizaba mucho hoy día los productores la utilizan cada vez menos porque se han dado cuenta de dicha diferencia. Antes se utilizaba esta estrategia en alrededor de 1.800 ha pero si consideramos una superficie de 1.500 ha se puede llegar a tener una pérdida para el país de US$ 28.876.500 anuales. *Esta información fue compartida durante la sesión dedicada a los viveros en el pasado Fruittrade. |
Fuente: Revista Redagrícola nº 26, mayo 2009. |