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Acumuladores de agua para riego: Agua disponible cuando se la necesita PDF Imprimir E-Mail
lunes, 02 de febrero de 2009
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En Chile el rango de los sistemas intraprediales de acumulación de agua para riego van desde pequeños estanques de 200 litros hasta tranques que pueden inundar fácilmente varias hectáreas.

¿Qué alternativa usar? Dependerá del agua disponible, las características del terreno y el presupuesto. Aquí le presentamos algunas alternativas.

En el verano de 2008 la sequía se dejó sentir con mucha fuerza en gran parte del país. Y, si bien hace varios meses que se dio por superada, lo más probable es que eventos como ese continúen acechando y que a futuro se repitan con más frecuencia. Por ello, hay que estar preparados y aprovechar los recursos hídricos con la máxima eficiencia.

El almacenaje de agua representa una ventaja clara tanto para los sistemas de riego tradicionales (surcos, bordes, tasas, sifones) como también para el tecnificado. Mientras a los primeros la acumulación de agua les facilita una operación por más tiempo y con la posibilidad de aplicar mejores técnicas, a los otros les asegura la permanencia del recurso para poder funcionar. En síntesis, el contar con adecuados sistemas de acumulación permite tener seguridad en el riego, facilitar su operación y aumentar la superficie cultivada. Estos sistemas, además, pueden ser postulados a los concursos de la Ley de Fomento a la Inversión privada en Riego.

A grandes rasgos, según su tamaño, se podría hablar de tres tipos: estanque transportable, estanque australiano o piscina, y tranque. Cada uno de ellos, a su vez, tiene diversas particularidades y subdivisiones que, en muchos casos, son importantes de aclarar. En el siguiente artículo se muestran características, costos y proveedores de cada uno de ellos.

Estanque Transportable

El mercado nacional ofrece estanques para almacenamiento de agua o fertirrigación que van desde los 200 hasta los 30 mil litros. Se pueden instalar en altura, a nivel del suelo sobre un radier o enterrados, dependiendo del tamaño del estanque y de las características geográficas del terreno. Es frecuente que se coloquen sobre una torre de estructura metálica o de madera (copa de agua), ubicada en el sector más alto del predio con el fin de obtener agua con presión suficiente para el funcionamiento de un sistema de riego tecnificado. El desnivel mínimo que se requiere en estos casos es de 10 a12 m.

 

Image Muchas veces se utilizan para armar cadenas de depósitos para hacer circular el agua por terrenos accidentados. La ventaja principal de este tipo de estanques es que se pueden trasladar con cierta facilidad (con un coloso) desde un punto al otro de un predio. Los hay de un material llamado fibrocemento (Pizarreño), pero la tecnología preponderante hoy es el polietileno (Fibra e Infraplast). Estos estanques vienen con protección UV, están hechos con materia prima virgen (no reciclada) y son resistentes a los avatares del clima. Su vida útil puede ir entre los diez y los veinte años, dependiendo de los cuidados que se tenga con ellos. Los formatos pueden ser horizontal y vertical con fondo plano o con fondo cónico.

La empresa Fibra ofrece el estanque cilíndrico vertical de superficie de polietileno, llamado Ecotank. Su tamaño oscila entre los 10 m3 y 30 m3. El más grande de la gama pesa unos 750 kg y tiene un costo aproximado de $3,5 millones. Es fabricado con el proceso de Moldeo Rotacional Automatizado, que permite hacer grandes cuerpos de una pieza y con alta resistencia a impactos. Son autosoportantes, livianos, con asas de manipulación y/o fijación para facilitar su transporte e instalación. Se venden en la planta o como parte de proyectos de riego.

 

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Eric Prenzel, gerente general de Altec.
Por otro lado, Infraplast ofrece el Estanque de Agua Standard, cuya capacidad de almacenaje fluctúa entre 500 (0,5 m3) y 15 mil litros (15 m3). Es de una sola pieza, reciclable y está compuesto de material inerte que no altera el sabor o el olor del agua ni libera partículas tóxicas. Los precios de este modelo oscilan entre los $50 mil y $1,5 millones, aproximadamente. Al igual que Fibra, la empresa dispone también de tanques especiales para fertirriego. Se distribuyen en todo el país a través de Homecenter Sodimac y Sodimac Constructor.

Estanque Australiano

El tipo de estanque que se quiera construir dependerá de la superficie y tipo de terreno disponible (pendiente, relieve, textura, impermeabilidad), el volumen de agua a almacenar y el presupuesto. Como recomendaciones generales, se sugiere colocar el acumulador en el lugar de mayor cota respecto de la superficie a regar. De esta manera, se optimiza la superficie del predio bajo riego, bajan los costos por uso de energía en riego presurizado y se minimizan las pérdidas por conducción entre la fuente de agua y el acumulador. El volumen del estanque, en tanto, estará dado por el agua disponible en cada turno de entrega, el espacio que hay entre el máximo de agua y la altura del borde del acumulador (revancha), y el volumen de almacenamiento muerto (agua bajo la cota del tubo de salida y que permite cierta acumulación de barro).

Si la cantidad a acumular es inferior a los 100 m3 y se utilizará una bomba para extraer el agua, se recomienda el uso de una piscina o estanque australiano (circular). Éste es de tipo circular y consiste en paredes fabricadas de hormigón armado, ladrillos o planchas prefabricadas de asbesto-cemento o incluso metal. Se usa para una acumulación corta de agua y para que las bombas funcionen de manera continuada.



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Estanques australianos y piscinas hechos con placas de hormigón.
La empresa Pizarreño ofrece estanques australianos formados por placas curvas de fibrocemento de diferentes radios, unidos por pernos galvanizados. Cada placa mide 1,2 x 2,4 m, tiene un espesor de 10 mm y un peso de 57,6 kg. Para instalarlo, se debe limpiar y nivelar el terreno, dejar una superficie firme, lisa y horizontal; abrir una zanja en forma circular de 30 cm de ancho por 5 cm de profundidad (del diámetro del depósito) para llenarla con hormigón hasta 3 cm por sobre el nivel del terreno. Ahí se deben colocar las placas que componen el estanque, haciendo coincidir los agujeros para los pernos. Una vez armado el estanque, se pone una capa de 3 cm de arena y cemento por el exterior, y adentro se construye un radier de hormigón simple, mínimo de 6 cm. Posteriormente, por el exterior del acumulador, se coloca un terraplén de tierra que equipare la fuerza del agua que habrá dentro.

Una alternativa muy similar es la ofrecida por Altec. Esta empresa construye estanques acumuladores de agua sobre la base de placas de muro verticales de hormigón prefabricado, que se van ensamblando y sellando unas con otras. La compañía realiza todas las faenas (fundaciones para las placas, armado y radier) o asesora a quienes quieran instalar el estanque. Dispone de dos módulos estándar: uno de 1 m de largo por uno de altura; otro de 80 cm horizontales por 1,4 m verticales con el fin de otorgar mayor profundidad. Mientras el primero no permite que el estanque tenga más de un metro de hondo, el segundo puede aumentar a 2,8 m la profundidad. La placa de hasta un metro tiene 4 cm de espesor y pesa 125 kg. La de 0,8 x 1,4, en tanto, pesa 215 kg. Este sistema permite construir depósitos circulares, cuadrados o rectangulares.

El estanque es fácil de limpiar, ya que su altura permite utilizar el mismo proceso que una piscina. En general, explica Eric Prenzel, gerente de la compañía, las solicitudes son van de 50 m3 hacia arriba, pero Altec ha construido obras de hasta 400 m3. El presupuesto varía dependiendo de cada requerimiento, pero un costo aproximado por un estanque de 50 m3 oscilaría alrededor de los $2,5 millones.

Además, según el sistema de construcción, existen otros tipos de estanques:

Estanque de albañilería de ladrillo: Depósito de forma rectangular. Altura máxima 2 m, pilares cada 3 m, armadura en piso y cadenas. Normalmente se construye en excavación o semi-enterrado. El piso es de hormigón armado. Requiere de estuco con tratamiento para su impermeabilización. Reducida capacidad de embalse.

Estanque de mampostería de piedra: Depósito de forma rectangular y altura máxima de 1,5 m. Normalmente se construye como estanque enterrado. Capacidad muy reducida.

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Lido Tortello, socio de Maiposur.
Estanque de hormigón armado: Depósito de forma rectangular, altura máxima 3 m. El piso y las paredes llevan fierros. Se construyen sobre el terreno, como una estructura autosoportante, sin necesidad de refuerzos en la cara exterior de los muros. Resistente a sismos.

Estanque de polietileno: Depósito construido en el lugar con planchas de polietileno de alta densidad, de 5 mm de espesor, las cuales se unen mediante soldadura con aporte de material. Es de forma circular, de altura constante de 1 m. La capacidad varía según de diámetro, entre 16 y 250 m3.

Tipos de Tranques

Según el ingeniero agrónomo de INIA Intihuasi, Leoncio Martínez, existen cuatro tipos de estanques o tranques de acumulación de agua: el australiano (ya explicado), el tipo represa, el de excavación y el mixto (excavación y relleno).

El primero de ellos se construye al establecer una pared de tierra o piedras en el fondo de una quebrada o depresión de terreno. Es de forma irregular ya que debe adecuarse al terreno y de difícil impermeabilización (podrían emplearse láminas de polietileno). El estanque de excavación, en tanto, es similar a una piscina construida bajo el nivel del suelo. Se confecciona haciendo un hoyo en un terreno relativamente plano (pendientes de no más de 2 %), y su capacidad es igual al volumen de material extraído. En general, su forma es cuadrada o rectangular y sus paredes pueden ser de tierra, hormigón simple u hormigón armado. Puede también revestirse de polietileno. Finalmente, el estanque mixto se construye excavando y levantando el muro de forma simultánea con el material extraído.

Lido Tortello, ingeniero agrónomo y consultor de la empresa Maiposur, dedicada a la construcción de tranques en la zona central, explica que la eficiencia de estas obras se mide por la relación agua/tierra. Por ello, mientras el estanque de excavación tiene una relación 1 a 1, el mixto es 2 (agua) a 1 (tierra) y el tipo represa puede llegar a ser desde 4 hasta 6 a uno, dependiendo del ancho, alto y cantidad de paredes (puede necesitar de dos para cercar una quebrada, por ejemplo).

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Álvaro Pineda, jefe de proyectos de la empresa AF Ingeniería.
La empresa RF Ingeniería, ubicada en Chillán, lleva 17 años trabajando en la elaboración de proyectos de riego y obras civiles en el sur de Chile, especializándose en la construcción de tranques. Según define Álvaro Pineda, jefe de proyectos de la entidad, los embalses o tranques también se pueden diferenciar por el tiempo de acumulación al que están destinados: de temporada o regulación corta. Cualquiera que se construya, lo ideal es que se ubique lo más cerca posible de la fuente de agua –de manera de no perder recursos por filtración– y a una altura que permita ahorrar energía y cubrir la mayor área de riego posible: en embalses de regulación nocturna la superficie del predio debe ser del 58% y en predios con regulación de 38 horas o de fin de semana (nocturna más día domingo), tiene que cubrir el 64 %.

 

 

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Embalse de acumulación construido por RF Ingeniería en la Octava Región.
El embalse o tranque de temporada está destinado a acumular aguas en el periodo de lluvias y su capacidad se determina a través de un estudio hidrológico de la micro cuenca aportante y de la superficie de riego. Su forma y tamaño quedan sujetos a la cuenca y generalmente sólo se construye la cortina en el lugar más angosto. Alcanza, en promedio, volúmenes de almacenamiento de 50 mil m3 para obras intraprediales con áreas de riego de 300 ha, pero puede llegar a los 400 mil m3 o más.

El embalse de regulación corta, en tanto, corresponde a un sistema de acumulación para predios que reciben gran cantidad de agua en poco tiempo (turnos) o a lo largo de un periodo continuado. Es más pequeño que el de temporada (entre 2 mil m3 y 50 mil m3 aprox.) y puede ser nocturno (14 horas de acumulación) o de fin de semana (38 horas). Por lo general, tiene muros inferiores a 1,5 m y entrega una solución a predios de menos de 100 ha de riego. Su construcción puede llevar entre uno y dos meses y tener un costo aproximado de UF 1.400 por 10.000 m3.

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Membrana HDPE de la empresa Riegoval, ubicada en la Región de la Araucanía.
  “El secreto de un buen tranque es la compactación del suelo”, define Lido Tortello. Y es que lograr que se filtre la menor cantidad de agua se transforma en uno de los mayores desafíos al momento de construir un tranque. Para combatir la filtración se puede, además de compactar el terreno, colocar una capa de polietileno; poner hormigón es mucho más caro y muy pocos lo hacen.

Para compactar el suelo se coloca agua y se utilizan rodillos. La humedad a incorporar, no obstante, no es aleatoria. Para definirla bien se realizan muestras de terreno que se analizan en un laboratorio. Ahí se determina la humedad inicial de la tierra y la máxima que puede alcanzar, cuánta agua se necesita para ello y si el terreno finalmente servirá para la impermeabilización. Terrenos arenosos, por su alta permeabilidad, precisarán coberturas de polietileno u otros materiales complementarios. Una mala compactación puede hacer que el suelo quede muy permeable, el muro se sature y ceda. En todo caso, dice Tortello, “un tranque, cuando tiene riesgo de rotura, siempre avisa antes de colapsar. No se va de un día para otro”. Para evitar situaciones de este tipo, se recomienda siempre la asesoría de una empresa o de un profesional especializado en la construcción de acumuladores de agua.


Fuente: Artículo publicado en revista Chileriego nº 36.

 
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