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Presentaciones del Fruittrade: Soluciones de huerto en arándano PDF Imprimir E-Mail
domingo, 04 de enero de 2009
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Varias de las presentaciones técnicas apuntaron a solucionar problemas de manejo en huerto que menoscabaron el desempeño del arándano en la anterior temporada.

Estos problemas se detectaron gracias a una encuesta realizada por el Comité de Arándanos a sus productores asociados. Entre otros manejos deficitarios se señalan: problemas en cosecha y poscosecha producto de una mala gestión de la cosecha, mal manejo de la fruta en packing, logística y contenedores.



Jorge Cantillano, asesor y director del Comité de Arándanos:

Manejo pre-cosecha del arándano

Aquí entregamos algunas de las recomendaciones de manejo de huertos convencionales aportadas por Cantillano (también se refirió a huertos en contenedores).


Según el asesor en los sistemas convencionales el 50% del éxito se funda en la preparación de suelo: “Nos encontramos con muchos campos a los que no se incorporó aserrín y en que no se mejoró la estructura del suelo. La consecuencia es que en dos o tres años la planta no es capaz de desarrollar un sistema radicular frondoso”.

Pero advierte que no es necesario incorporar cantidades exorbitante de aserrín. “Hemos encontrado productores que han aplicado 800-900 m3/ha de aserrín. El volumen a incorporar depende del tipo de suelo y su textura. Lo adecuado, como promedio, son 350 m3/ha”.

Control de malezas y mulch

El control de malezas es un gran problema. Entre las variables estudiadas están la viruta de pino (no corteza), afirma Cantillano, por ser un material pesado y de bajo costo. “No es conveniente usar aserrín como mulch ya que por efecto del viento, gran parte del material puede terminar en un potrero del vecino”.

Según el técnico, hoy se ha comenzado a utilizar mantas de polipropileno, las que tienen una duración aproximada de 7 años y permiten el lavado de suelos. “Cuando se utiliza polietileno o bolsas plásticas, aclara el asesor, como es usual en la zona de Linares-Chillán, la temperatura sube mucho y las plantas son afectadas por hongos al cuello que al final producen taponamiento vascular. Se puede llegar a tener una planta de 40-50 cm de alto que se muere de un día para otro”.

Otra variante son las plantaciones sin mulch, con control de malezas mediante Roundup (glifosato) en aplicaciones con campana, las que deben ser hechas sin viento y luego de 24 horas sin lluvia.

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Mecanización de las aplicaciones

Una práctica cada vez más común en los sistemas convencionales, debido al alza de los costos de producción y a lo más restrictivo que está el negocio, es la tendencia a mecanizar las aplicaciones de agroquímicos con el fin de reducir la cantidad de horas hombre. “Con sistemas tirados mediante un tractor pequeño o pulverizadora se logran hacer aplicaciones de varias ha/día. Esta temporada tuvimos problemas por lluvias muy seguidas y los que estaban mecanizados pudieron hacer aplicaciones continuas contra Botrytis, uno de los principales problemas que afectan en Floración”. Además señala que es muy importante monitorear las plagas y hacer aplicaciones en base a la presencia efectiva de insectos y no con carácter de preventivas, de modo de cumplir con las BPA.


“En fertilización se cometen muchos errores”


“Si se comete un error con el N se puede producir ablandamiento de fruta. Desde Brotación hasta Cuaja la planta empieza a ser receptiva a los fertilizantes y en este período debe recibir cerca del 60% del N total. “Si se aplica mucho N antes de cosecha se corre el riesgo de que la fruta soporte mal el viaje. Antes se aplicaba fertilizante sin optimizar los costos. Hoy, con un programa optimizado, no se debería gastar más de $800.000/ha/temporada, para una densidad de 3.300 plantas/ha”.

Recomendaciones para una buena cosecha

Esta presentación fue preparada por Guillermo Parr y Edgardo Dietz, y expuesta por Mario Garcés.

Algunas de las soluciones que se plantean para lograr un mejor control de cosecha es tener un jefe de cuadrilla por cada 40-50 cosecheros, trabajar con cosechadores capacitados e incentivados, y que se respeten las normas de higiene e inocuidad. Para esto, como base, entre otras cosas se aconseja cumplir con la normativa chilena que exige el uso de bloqueador solar, gorro, etc.

El arándano es altamente sensible a la manipulación, “pese a que algunos creen que el arándano resiste todo”. Normalmente las temperaturas de cosecha del arándano son altas: “incluso hasta Temuco se han tenido temperaturas altísimas a cosecha, lo que influye mucho en la condición de poscosecha y en cómo llega el arándano hasta el consumidor”. Se debe tener mucho cuidado ya que por el color oscuro del fruto, el arándano se calienta fácilmente.

Otra variable que afecta la condición de la fruta es la humedad con que se cosecha. “En la zona sur muchas veces se comete el error de cosechar con lluvia. No se detiene la cosecha porque se madura la fruta, no se dispone de suficiente gente y se viene el huerto encima. Primero por la humedad y luego por la temperatura se tienen todas las condiciones para el desarrollo de enfermedades que después afectan la condición de llegada del arándano”.

Un aspecto importante a considerar es la maduración no homogénea. “Los arándanos maduran de forma dispareja por lo que el cosechero debe estar muy bien entrenado y es importante la periodicidad de la cosecha. Lamentablemente no existe un indicador o índice de cosecha objetivo y medible que permita programar la recolección. Si no se dispone de la suficiente mano de obra para la cosecha de fruta para consumo fresco, los técnicos recomiendan orientar parte del huerto a IQF (congelado). Lo que permite la cosecha mecanizada.

El arándano, por su maduración no uniforme y por la gran cantidad de productores que hay hoy en Chile, presenta grandes retos logísticos. “En Chile una importante deficiencia es que la mayoría de los productores no tiene cámara de frío en el huerto y el camión de la exportadora pasa una vez al día, o cada dos días en lugares alejados. Entonces la fruta tiene que aguantar 24 horas o más expuesta al ambiente“.

La pasada temporada muchos productores hicieron bien su trabajo pero, según los técnicos, falló la coordinación con las empresas exportadoras. “Faltó logística de frío y logística de flete, por lo que la fruta estuvo mucho tiempo esperando ser transportada”, se explicó.

 

Mediante mallas sombreadoras: Estudio sobre manejo del ambiente lumínico en arándano

Gustavo Lobos, Jorge Retamales, Paola Yánez, Sebastián Romero, Alejandro del Pozo (Laboratorio de Ecofisiología, Universidad de Talca), James Hancock, James Flore (Michigan State University, USA)

Una parte importante de las actuales variedades de arándanos cultivadas en Chile provienen de material genético originario del sotobosque, es decir, crecen bajo bosques con intensidad luminosa intermedia (semisombra), lo que hace inferir que las plantas de arándano –en condiciones normales de cultivo– son sometidas a situaciones de exceso de radiación y a estrés térmico. La posibilidad de mejorar las condiciones de cultivo, en cuanto a intensidad y calidad de radicación solar, llevaron a investigadores de la U. de Talca, en asociación con especialistas de la U. Estatal de Michigan, a probar el comportamiento productivo del arándano cuando es cultivado bajo mallas sombreadoras de distintos colores y densidades.

Tanto la intensidad de luz como la calidad (el espectro) afectan diversos procesos de desarrollo y crecimiento del arándano: asimilación de carbohidratos (tasa de fotosíntesis), crecimiento del fruto, rendimiento y calidad de frutos, proceso de inducción floral, entre otros.

Las mallas sombreadoras –o fotoselectivas– modifican la cantidad y calidad de la luz alterando la fisiología de la planta, al afectar el espectro de radiación que incide en el cultivo así como la proporción de luz directa y luz difusa que recibe.

La U. de Talca realizó ensayos entre los años 2003 y 2006 en la zona de Linares, en donde se probaron mallas de distintos colores: blanco, negro, rojo y gris, las que se compararon con un sector control sin malla. Además del color, las mallas probadas variaban en densidad, permitiendo el paso de diferentes cantidades de luz: Testigo, negro 50 y 35%, blanco 50 y 35%, rojo 50 y 35%, gris 50 y 35%. En los ensayos de la U. de Talca en Chile, los mejores rendimientos se obtuvieron con las mallas rojas y blancas al 50%.

En calidad, en tanto, no encontraron diferencias significativas. No se afectaron, por ejemplo, los sólidos solubles (13º Brix), no varió el peso por fruto (2 g) y la pérdida de peso de frutos almacenados por 30 días a 4º C y 90% de HR fue similar en todos los tratamientos. En Michigan, eso sí, se observó un retrazo importante en el la maduración de los frutos, el que era mayor mientras mayor era el porcentaje de sombramiento. Fenómeno que podría estar relacionado con la temperatura de la planta bajo la malla.


Algunas conclusiones

La capacidad fotosintética de las hojas es mayor en las plantas control (sin mallas) y disminuye al aumentar el sombreamiento (densidad) de las mallas, especialmente con las de color negro. La mayor producción obtenida con las mallas rojas y blancas al 50% se explica entonces por el menor aborto de flores y de frutos en formación, lo que posteriormente incide en un mayor número de frutos totales. La razón de este fenómeno se encontraría en el ambiente más propicio que aportan las mallas. En cuanto al retorno floral o número de yemas florales a la temporada siguiente se observó que el número de flores por caña disminuía con las mallas de 70% pero no así con las de 50%.




Artículo publicado en revista Redagrícola Nº 24, Noviembre 2008.
 
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