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Riego Gravitacional y Vino Espumoso Orgánico PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 23 de julio de 2008
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La viña Domaine Raab Ramsay, ubicada en lomas aledañas a la ciudad de Quilpué, se dedica a la producción de vino espumoso orgánico con fines de exportación. En medio de la tupida y protegida flora nativa que cubre las 130 hectáreas del predio se encuentran las 7 ha plantadas principalmente con la cepa Chardonnay. Daniel Raab es ingeniero agrónomo y partió con el viñedo orgánico el año 90. Actualmente produce entre 20.000 y 30.000 botellas de vino espumoso (champagne) orgánico al año, y la idea del vitivinicultor es no superar las 40.000 para mantener el control de la calidad.

Aparte de lo interesante que resulta una viña orgánica en términos agronómicos, lo que nos lleva a Quilpué es la ingeniosa y ambien- talmente «amigable» solución que Daniel Raab desarrolló para suplir las necesidades de riego del predio y sus requerimientos de agua potable. El agua con que se surten las 7 ha del viñedo, además de jardines y otros frutales, proviene de 16 manantiales que brotan de las partes altas de los cerros (casi 300 m el más alto) por lo que no requiere de bombas de impulsión ni, por tanto, de energía externa.

Los árboles nativos que cubren casi toda la propiedad cumplen la función de atrapaniebla sumando recursos al agua de lluvia que se acumula subterráneamente. «Las nubes que traen la humedad del mar, explica Raab, se meten por la cuenca del Aconcagua y algunas de ellas logran pasar por sobre las lomas, formando un mantillo de humedad. De allí la importancia de manejar, mantener y ojalá multiplicar la flora autóctona en la parte alta de los cerros, porque forman un verdadero recolector de humedad. Esos árboles nativos son capaces de sobrevivir ocho meses de sequía gracias a sus características hojas coráceas de poca evapotranspiración».

Para mantener la sustentabilidad de su sistema, el agrónomo vela por sus árboles nativos casi tanto como por sus vides y frutales, los cuida de los incendios y, en ocasiones, limpia el suelo de arbustos y hierbas secas. Las especies de flora nativa que se encuentran en el lugar incluyen peumos, quillayes, boldos, maitenes, molles, lingues, arrayanes, maquis, etc.


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Daniel Raab sobre una de las vertientes en la que tiene instalado un estanque de fibra.
Sin electricidad ni bencina

Las condiciones del sitio y la opción ambientalista del dueño, de alguna manera forzaron la solución adoptada:

«Cuando me vine a esta parte de la propiedad no había electricidad. No me gustan los motores a bencina o diesel porque contaminan y hay que estar preocupado del aceite, de las bujías, de las mantenciones, de echarlo a andar, etc. La que implementé fue para mí la solución más obvia. El primer pozo que encontré fue el de Aguas Verdes (los 16 manantiales tienen nombres que los identifican), que me sirvió para instalar un inquilino y que el campo no estuviera tan solo. Allí pusimos hace 35 años una manguera de 3/4 que hasta el día de hoy funciona las 24 horas del día, los 365 días del año. Es una maravilla».

Señala Raab que para localizar los manantia-les no acudió a un hidrogeólogo o a un radiestesista, pues en algunos el agua afloraba naturalmente y en otros se sirvió de sus conocimientos de la vegetación nativa, cuyas particulares formaciones le indicaban la existencia de aguas superficiales. Inclusive dos de los pozos fueron bautizados Nalcas 1 y Nalcas 2 respec-tivamente, por estar sus ubicaciones cubiertas de esas plantas, más relacionadas con el sur lluvioso de Chile. En los pozos en que el agua no afloraba de manera espontánea debió utilizar una retroexcavadora para lograr acceder a las napas.

En cuanto a las capacidades de los manantiales, explica que obviamente dependen de las en extremo cambiantes precipitaciones anuales:

«Aforamos el pozo que llamo Puquio Nº 1 y medimos que entrega 60.000 lt/día, aunque obviamente depende del año. Por ejemplo el año 97 llovieron 1.700 mm, concentrados en invierno, y al año siguiente, cayeron 81 mm. El 2002 llovieron 1.200 mm y el 2003 poco más de 300. En cuanto a los rendimientos, pareciera ser que al estar exigiendo a los pozos se fueran limpiando las vetas y que van entregando más agua. Pero si viene otro año de 300 mm y luego otro de 100 mm, me voy a ver preocupado. Si llueve menos hay que adelantar la temporada de riego. Normalmente partimos el 15 de octubre, pero en años de menos lluvias hay que empezar en septiembre».


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La bruma marina entra por sobre las lomas y es retenida por la vegetación nativa.
  Pozos más Eficientes


Para hacer los pozos más eficientes, Raab ideó un sistema en el que utilizará un estanque de fibra de vidrio perforado en sus costados, liviano de transportar y rápido de instalar, previa limpieza del pozo con una retroexcavadora, que también sirve para mejorar el camino de acceso para subir un camión con huevillo. «Pienso colocar en el fondo primero bolón y después huevillo, y sobre eso asentar el estanque. Luego, rellenar con huevillo o gravilla, lo que resulte más barato, todo el contorno del estanque. Esto servirá como filtro, puesto que las algas y los microorganismos se van a adherir a las piedras. Si se quiere perfeccionar más el sistema, se puede añadir una fina malla de acero inoxidable por dentro del estanque. Además el huevillo o gravilla va a evitar el desmoronamiento, por los temporales, de los bordes de los pozos».

Donde también se puede mejorar mucho la eficiencia, según Raab, es en las conducciones de agua de los manantiales a los lugares de riego, las que estuvieron condicionadas a su capacidad financiera del momento. Casi todas las salidas de los pozos están hechas con manguera de poliuretano negro, de 1 a 1 1/4 pulgadas, para evitar el roce que se produce cuando la manguera es muy angosta. «Es más sentido común que conocimientos sobre hidráulica», explica. «Solamente dos pozos están con PVC que logré comprar de ocasión, algo de 2 km en 650 mil pesos. El PVC lo puse porque de la cota 291 llegaba a la cota 199 y de allí debía remontar a la cota 228, la presión acumulada abajo podía haber reventado las mangueras». Advierte Raab que si se piensa utilizar un estanque para acumular el agua, lo importante es que se debe colocar un flotador a modo de válvula para que el agua se vaya cortando lentamente, y evitar el temido golpe de ariete, que puede reventar las mangueras.


Nuevas Ideas


Las distintas soluciones de distribución y almacenamiento de agua condicionan el riego, por ejemplo en el diseño de los cuarteles: «Podría no haberlos subdividido tanto si hubiese tenido los medios económicos para traer el agua de los pozos con un buen diámetro de tubo (PVC) o para recolectar el agua en un punto determinado. Pero si juntara todos los caudales en un solo conducto de mayor diámetro tendría que poner válvulas de retención para que el agua de un pozo no se fuera a otro, por mencionar un punto, lo que complica el proyecto. Pero con recursos financieros suficientes se puede hacer».

Daniel Raab riega con un gotero por vid, de 4 lt/hora, autocom-pensados en el caso de las lomas y normales en los planos. Tiene instalados dos filtros en línea a la entrada de cada cuartel, además del filtro que tiene cada chupador de la toma del agua de los pozos. Todas estas obras el agricultor las realizó con esfuerzo y prescindiendo de un posible financiamiento proveniente de la Ley de Fomento al Riego, situación que pretende enmendar para financiar la realización de sus nuevas ideas.



Artículo publicado en revista Chileriego nº 17
 
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