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Red Agrometeorológica en el Valle de Casablanca: Casablanca de precisión PDF Imprimir E-Mail
martes, 02 de octubre de 2007
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El año 1982 marcó el destino de Casablanca como valle vitivinícola. Antes de que el enológo Pablo Morandé fijara sus ojos en estos terrenos, el pasiaje estaba dominado por espinos y ganado bovino. Pero Morandé veía potencial para la producción de vinos blancos, aunque no era la única alternativa que manejaba porque también entraban a la pelea San Antonio y Mulchén.

Finalmente, se decidiría por Casablanca. Y, como muchos innovadores, fue tildado de loco. Nadie creía que en un terreno con poca disponibilidad de agua, pobre vegetación, heladas invernales y oscilación térmica extrema entre el día y la noche, se pudiera plantar viñedos con éxito. Pero siguió con su idea y en 1982 plantó a un costado de la carretera las primeras 20 ha de Chardonnay, Sauvignon Blanc y Riesling. Tras la primera vinificación muchos vieron el potencial y decidieron invertir en el valle.

Veinticinco años después Casablanca se ha consolidado como una de las zonas productoras de vinos blancos más importantes del mundo. Hoy conviven aquí más de 4.200 ha, teniendo a la Chardonnay (1.850 ha) como la cepa estrella del valle. Fruto de la iniciativa de la Ruta del Vino, los empresarios del valle decidieron ampliar su compromiso de asociatividad y en 2001 fundan la Asociación de Empresarios Vitivinícolas del Valle de Casablanca, un organismo que tiene entre sus asociados a las bodegas, viticultores y restaurantes del valle y que se encarga de mantener y potenciar la imagen del Valle de Casablanca y su denominación en el ámbito nacional e internacional a través de tres áreas: Marketing y comunicaciones, turismo y tècnica.

Esta última área inició la temporada 2006/07 con la puesta en marcha de trece estaciones meteorológicas en línea que reportan información climática de importancia agronómica y enológica para predecir heladas, plagas y enfermedades y establecer los momentos óptimos de cosecha. Este año se sumaron dos nuevas estaciones, todas repartidas en distintas zonas del valle. Cada una de ellas entrega información climática en tiempo real, la que posteriormente se direcciona a un servidor central y el usuario puede descargar los datos desde Internet.

Zonificación del valle

En Casablanca son defensores de la precisión en la agricultura, pero bajo el principio de que se tiene una problemática, cómo se puede solucionar y qué herramientas se pueden. No al revés. La razón que motivó la instalación de las estaciones meteorológicas fue realizar una zonificación del Valle de Casablanca para conocer qué diferencias existen en las diferentes zonas donde se produce vino en el valle. Para lograrlo se necesitan al menos cuatro temporadas y áun no cumplen la primera.

El funcionamiento es sencillo. Cada una de las estaciones emite una serie de datos en determinados periodos de tiempo, que son enviados a un servidor central. Estos datos son procesados y puestos en línea en una plataforma Internet. Así, los productores pueden ver los datos desde cualquier parte del mundo y a toda hora. Los propietarios de las estaciones pueden ver información entre ellos, mientras que los que no son propietarios, pero sí son socios de la Asociación, se generan reportes mensuales en la temporada de producción, de septiembre a mayo.

Hasta el momento se han hecho una idea de cómo son los climas de Casablanca, “aunque todavía nos falta tres temporadas para determinar las diferencias significativas que existen entre una zona u otra”, explica Gonzalo Arellano, gerente de la Asociación. Tienen identificado que Casablanca es un valle de clima frío, donde el índice de frescura de noche es menor a 12ºC en cada una de las zonas donde existen estaciones. Por ejemplo, en el mes de marzo, cuando el viñedo está en fase de maduración, las temperaturas promedio de las mínimas mensuales del mes de marzo fueron de 10º.

Pero no era la primera vez que en el valle se realizaba una zonificación. En 2004, el experto de la Universidad de Chile, Manuel Uribe, había confeccionado una serie de modelos matemáticos del valle a través de los cuales se determinaron ocho microclimas en distintas zonas. Tomando esos resultados es que se decidió la instalación de las estaciones en esos lugares.

Inversión 100% privada

Este es un proyecto 100% privado. Aquí, el Gobierno no ha puesto un peso para los estudios, la compra y mantención de los equipos. Primero lo intentaron con Corfo y no les resultó. Después fue el turno de FIA, que lo desechó porque no era un proyecto “innovador”. No se dieron por vencidos y determinaron que la compra de las estaciones las podían hacer los propios viticultores y las bodegas. Allí comenzó toda una campaña para entusiasmarlos, que dio los resultados esperados. En noviembre de 2006 ya se habían instaladado trece estaciones.
 
“Nos costó porque apostábamos a que instrumentos del Gobierno nos apoyarían, pero eso no ocurrió —reseña Arellano—. Las empresas nos decían: ok, tendré la estación pero qué información voy a obtener o qué resultados voy a obtener yo. Les explicábamos cómo funcionaría la red y ya se han obtenido datos que permiten a los agricultores tomar mejores decisiones. Pero lo más importante es que hemos desmostrado que sí se pueden hacer proyectos 100% privados. Si se trataba de productores pequeños, se unian dos o tres vecinos y entre ellos compraban la estación”.

¿Cuántas más se pueden instalar? “Treinta sería el tope”, afirma Arellano. Así tendrían cubierto todo el valle, transformándola en la red de estaciones meteorológicas más densa del país, si se tiene en cuenta que Casablanca tiene 4.200 hectáreas. Las próximas se pondrán en zonas como La Vinilla, el camino que va de Casablanca a Algarrobo y a mitad del camino de Lo Orozco, donde falta conocer una serie de datos.   

Anticipándose a las heladas

Lo desastres que puede ocasionar una helada en un viñedo lo mostraba la película “Un paseo por las nubes”. En Casablanca era común ver a los viticultores y a los encargados de los campos recorriendo los predios, termómetro en mano, para ver cómo venía la mano. Cuando el panorama era crítico sonaban las alarmas y comenzaba la locura: había que controlarla a como dé luga y se ponían en marcha los distintos dipositivos para controlar las heladas: sistemas de aspersión y hélices, en en caso de aquellos predios que tienen poca disponibilidad de agua. Una vez pasada la tormenta, es turno de las evaluaciones.

Hoy la situación es distinta. Unas de las virtudes de las estaciones meteorlógicas es que los viticultores pueden predecir las heladas a través de los sensores que diponen cada una de las estaciones. Por ejemplo, cada uno de ellos se pueden setear a una temperatura de 3ºC. Si la estación marca una temperatura igual o menor a 3ºC, enviará servidor central mensajes cada quince minutos en periodos de una hora. Y desde el servidor se enviarán mensajes SMS a los teléfonos celulares de los viticultores que advierten los rangos de temperaturas en ese mismo periodo.

2007 ha sido un año complicado para la agricultura chilena. Las heladas han dejado serios problemas en los productores de paltas, cítricos y hortalizas de varias regiones. Hasta el momento, los viñedos no han sufrido esas consecuencias climáticas, porque los problemas reales por heladas se producen en periodo de brotación. “La temporada pasada tuvimos dos heladas importantes,aunque pensábamos que íbamos a tener muchas más. En 2007 se esperan grandes heladas, esperamos muchísimas, pero al momento que estoy diciendo esto todavía no vemos brotación en los viñedos, sino sólo yemas hinchadas en algunas zonas, pero definitivamente vamos a probar cómo vamos a andar con el predictor”, explica Arellano.

Ganar la batalla al oidio...

Aparte de las heladas, otro problema que quita el sueño a los viticultores de Casablanca es el oidio (ver más de esta enfermedad en páginas 14 a 18). Saber cuándo aplicar los productos químicos no era cosa del azar, pero requería que los viticultores recolectaran muestras en el campo y, recién tras analizarlas, determinaban un calendario de aplicaciones.
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Esos trabajos ya están quedando en el pasado. Las estaciones meteorológicas incluyen el predictor de oidio del doctor Gubler, de la Universidad de California, un modelo que se ha probado con éxito en EE.UU. y que en Chile lo están contrastando en Casablanca, teniendo un comportamiento adecuado. “Se pueden hacer modificaciones, pero el modelo funciona bien”, afirma Arellano. Es un modelo que no dice qué se debe hacer, sino que propone una estrategia para el uso de pesticidas en los viñedos.

“Nos entrega un índice de incidencia de oidio, que permite definir el espacio de aplicación de productos químicos. Dependiendo lo que indique, si hay mayor o menor incidencia de la enfermedad, es que se alargan o acortan las aplicaciones”, apunta el gerente. Así, por ejemplo, si la última aplicación se hizo el día 1 y no se tuvo oidio, la siguiente aplicación se puede realizar día 21, pero si el índice dice otra cosa, la aplicación tiene que ser al día siguiente.

“Lo que sucede es que una vez que el oidio aparece es muy complicado controlado, y la gracia del predictor es que así no llegamos a esa instancia, sino que lo podemos tener a un nivel muy bajo permitiendo que la enfermedad no se dispare”, explica Arellano. El índice de oidio que arroja el predictor es diario. Se trabaja todo el día y a las 23 horas arroja el índice del día, de 0 a 100%. Así, por ejemplo, cuando se tiene un índice de 100% las aplicaciones deben ser una vez a la semana. “El cuadro del predictor de oidio es muy sencillo, indica los intervalos de aplicación y los grupos químicos de aplicación. A cada intervalo le corresponde un grupo químico determinado. Si el índice marca bajo el 60% se debe aplicar menos, mientras que si pasa el 60%, se debe aplicar de manera más seguida o bien cambiar los productos”, precisa el gerente de la Asociación.

... Y también la botritis

Las estaciones incluyen además un predictor de botritis, que se debe validar de acuerdo a la realidad de Casablanca. Para conseguirlo, la Asociación suscribió un acuerdo con Bayer Crop Agroscience, empresa que junto a sus especialistas y otros asesores estudiarán durante dos temporadas si el modelo que viene con la estación es capaz de predecir la botritis en el valle. 

A través de este convenio, Bayer Crop Agroscience trabajará con la totalidad de las estaciones y definirá las zonas con mayor incidencia de esta enfermedad, que puede ocasionarse por un mal manejo del viñedo como airear poco el racimo, o bien por las aguas libres y temperaturas que permiten que la botritis se desarrolle en unas zonas más que en otras, panorama que se aclarará una vez que concluya el proyecto.

“Es algo primordial para los viticultores en el valle —explica el gerente—, lo que nos obligaba a invertir en expertos para ver si resultaba o no. Se dio la coyuntura de que nosotros como Asociación teníamos los datos y Bayer Crop Agroscience podían desarrollar la parte comercial, por lo cual decidimos trabajar juntos”. 

¿Cómo funciona este predictor? Es un contador de agua libre, que dispone de un sensor que se instala en la hoja de la parra. Ese sensor se humedece por el rocío de las noches o por las precipitaciones y, a partir de eso funciona un contador que indica cuál es la probabilidad de botritis en el viñedo. “Eso está funcionando hoy. Sólo basta comprar el sensor, instalarlo en la estación y funciona, pero tenemos que ver si eso coincide con lo que aparece a nivel de campo.

Los sensores ya se instalaron en septiembre y los análisis comenzaron de inmediato. “La botritis es una enfermedad que aparece en racimo, aunque también puede darse en la formación de racimo o en floración, pero como se concentra en el racimo es más complicada de controlar, tanto por la enfermedad en sí como por el periodo de aplicaciones que se tiene, sobre todo porque no se puede aplicar una vez que están los racimos formados, porque sino la fruta sale con pesticidas”, explica Arellano.

Uso eficiente del agua

Las estaciones hoy están funcionando al 50%, “pueden dar mucho más”, apunta Arellano. De hecho, en la Asociación esperan llegar al 100% cuando se hayan desarrollado y consolidado los predictores de heladas, oidio y botritis y el riego. “Tenemos que mejorar la predicción de heladas, pero sólo lo podremos hacer en la medida que éstas se manifiesten en el valle, porque es un sistema ‘inteligente’ y mientras más heladas haya, más aprendemos”, precisa.

El siguiente paso de la Asociación es prestar servicios tecnológicos a sus asociados. Si hoy se preocupan de las prediciones de heladas, oidio y botritis, mañana incluirán el riego. Porque Casablanca es un valle que cuenta con en un 100% con riego tecnificado y tiene el acuífero cerrado, “eso significa que debemos ser más eficientes de lo que somos hoy, de manera que los litros por segundo que se emplean hoy para regar un número determinado de hectáreas, el día de mañana se pueda regar una superficie mayor”, precisa Gonzalo Arellano.

El riego lo empezarán a trabajar esta temporada a través de un convenio que firmaron con la empresa Ingenium, que se encargará de administrar datos vía Internet. Esta empresa desarrollará un módulo de riego que permita a la Asociación controlar las variables de riego en el valle. Así, todos los datos apropiados para el riego que arrojen las estaciones se incorporarán al sistema, y la Asociación podrá prestar servicios de instalción de sensores de humedad de suelo para controlar y planificar el riego.

“Instalaremos sensores en los campos para obtener las humedades de suelo, y los valores que obtengamos los compararemos con la evapotranspiración y las temperaturas, por ejemplo, para así determinar cuánto hay que regar. Recomendaremos los balances hídricos y nuestros socios determinarán si siguen o no nuestras recomendaciones”. El proyecto contempla su realización en cada una de las zonas y a cada uno de los lugares del huerto para conocer las diferencias del manejo del riego en los viñedos. “La intención es entregar el máximo nivel de detalle que nos permite la tecnología”, precisa el gerente.

Más y más datos

Pero no es todo. Y es que todos los datos —temperatura, precipitaciones, programas de fertilización— son comparables con otros modelos que están funcionando. Es decir, se tiene una información, se le incorporan más datos y se obtienen conclusiones. “Por ejemplo, lo que hace la medición de clorofila es que puede prevenir la fiebre de primavera o bien muestra un problema de fertilización en el viñedo. Lo comparamos con las temperaturas de los últimos días y vemos si es así. ¿Qué significa la fiebre de primavera? Que se produce amonio en la hoja y la planta se seca. El amonio se produce porque la planta hace dos ciclos: respiración y fotosíntesis, pero este desbalance se produce cuando las primaveras no son constantes porque van subiendo y derepente caen, descontrolando a la planta, provocando un aumento en la respiración lo que ocasiona un aumento de amonio. Con el lector de clorofila veremos cómo se comporta la planta”, finaliza Arellano.


Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 18, Septiembre, 2007.
 
 
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