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El riego en la fisiología del palto PDF Imprimir E-Mail
jueves, 03 de julio de 2008
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En Chile el palto ya llega a las 27.000 ha (20.000 de Hass) mostrando un crecimiento que sólo se puede catalogar de impresionante. Este desarrollo se ha sustentado sobre un único portainjerto –muy susceptible a situaciones de asfixia radicular y a déficit hídricos–, y además internándose los huertos en suelos cada vez más problemáticos.
En este contexto el manejo del riego es una herramienta fundamental y en el siguiente extracto del capítulo "Manejo del Riego en Palto" (Autor del capítulo Raúl Ferreyra –M. Sc.– de INIA) del Boletín INIA Nº 129: "El Cultivo del Palto (2005)", veremos aspectos del riego en palto y su injerencia en la fisiología del cultivo.


Manejo de riego en paltos

El crecimiento vegetativo del Palto está directamente relacionado con la disponibilidad de agua, pues el déficit hídrico afectan el número de flush de crecimiento por estación. Otros crecimientos vegetativos afectados por falta de agua son la altura del árbol, la circunferencia del tronco y los cambios diurnos en diámetro del tronco.
Con el riego se puede controlar el crecimiento vegetativo tanto de árboles jóvenes como adultos. En adultos el crecimiento excesivo inducido por riego frecuente (y fertigación) puede causar un menor rendimiento, principalmente debido al sombreamiento de rama. Controlando el régimen de riego se puede acelerar el crecimiento de árboles jóvenes y adelantar la producción, o cambiar el equilibrio entre crecimiento y productividad.
Actualmente es más común acelerar el crecimiento de los árboles a través del manejo del riego y restringirlo con reguladores de crecimiento.


Efecto del suministro de agua en la distribución de la raíz

Según estudios realizados en Quillota el crecimiento radical del palto ocurre entre noviembre y junio, y se relaciona directamente con las fluctuaciones estacionales de temperaturas del suelo y la presencia de otros "sink" de crecimiento en el árbol. La profundidad máxima de arraigamiento, en suelos profundos y bien drenados, es de 1,2-1,5 m, sin embargo el 70 u 80% del sistema radicular se encuentra entre los 0-60 cm (Figura 1). Pero las raíces pueden ser más profundas en suelos arenosos bien drenados o en suelo con restricción de agua. El sistema radical del palto es superficial, extensamente suberizado y relativamente ineficiente en la absorción de agua, por su baja conductividad hidráulica y la poca presencia de pelos radicales. El mayor volumen de raíces se encuentra generalmente en los primeros 45 cm de suelo, donde las raíces son sensibles a los cambios del medio ambiente. Con respecto a la distribución de raíces en el suelo, se puede señalar que en suelos arenosos éstas se encuentran mejor distribuidas que en suelos arcillosos; y que el 80% de las raíces finas se encuentran a entre 30 y 150 cm desde el tronco del árbol.

El agua de riego debe quedar entre los 0 a 60 cm de profundidad, donde la mayoría de las raíces se encuentran en forma natural. Al reducir la cantidad de agua aplicada o aumentando el intervalo entre riegos, en general se induce un sistema radicular más profundo, lo que no ocurre en suelos con poca aireación.



El efecto de suministro de agua en el tamaño de fruta

En la palta el calibre tiene una gran importancia económica. El tamaño de fruta es principalmente afectado por el rendimiento, y el número de fruta del árbol. Sin embargo el tamaño de fruta se puede ver afectado por el manejo del riego. Cualquier estrés hídrico puede afectar el calibre, principalmente los ocurridos en los primeros 120 días después de plena flor, cuando se define el número de células del fruto.


Efecto de suministro de agua en el contenido de aceite

El contenido de aceite es afectado principalmente por el rendimiento y el tamaño de fruta, a mayor tamaño, más alto es el contenido de aceite. Como el riego afecta el calibre es difícil evaluar el efecto de esta práctica en el contenido de aceite, pero en fruta uniformemente clasificada según tamaño se pudo observar que intervalos de riego cortos y cargas de agua altas aumentaron el contenido de aceite.

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Cuadro 1: Efecto de la carga de agua en el contenido de aceite de las Paltas
El porcentaje de aceite constituye un indicador importante para determinar la fecha de cosecha, es posible adelantar la madurez aplicando agua adicional en intervalos frecuentes lo que incrementa el contenido
de aceite y paralelamente el tamaño de la fruta.


Efecto de suministro de agua de riego en la clorosis férrica

Este desorden ocurre en suelos con alto contenido de CaCO3 (pH alto) y puede ser agravado por un deficiente manejo del riego que resulta en una reducción de la aireación. Inicialmente el pH alto en el suelo reduce la disponibilidad de Fe para los árboles.
Bajo condiciones de alto contenido de agua en el suelo esta situación puede agravarse ya que el aire es desplazado de los espacios porosos del suelo y la respiración de la raíz disminuye el oxígeno e incrementa la concentración de CO2 (en suelo y raíces). Esto resulta en un incremento del HCO3- que produce inmovilización de Fe y chlorosis férrica.

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En suelos con mala aireación (baja macroporosidad), a menudo los problemas de clorosis férrica se pueden solucionar al distanciar la frecuencia entre los riegos, lo que permite aumentar el aire en el suelo. Esto no significa disminuir la cantidad de agua aplicada, si no cambiar los momentos de aplicación.
Se debe tomar en cuenta que en suelo calcáreos, para superar la clorosis férrica, además es necesario aplicar Fe en forma de quelatos o acidulando el agua de riego a través de un inyector de fertilizante que controle automáticamente el pH. Cuando el suelo tiene un alto contenido de CaCO3 (pH alto) a parte de fijar el Fe, también se inmovilizan otros microelementos como Boro y Zinc (entre otros), cuya deficiencia produce desordenes fisiológicos.


Suministro de agua y muerte de raíces

El palto es una especie nativa de América Central y zonas adyacentes del norte y sur de América, donde los suelos son generalmente muy permeables, capaces de drenar con rapidez los excesos de agua y proporcionar altos niveles de aireación. Por otra parte la especie está adaptada a condiciones de alta disponibilidad de agua en la zona radical.

Muchos estudios indican que tanto el exceso como el déficit hídrico provocan condiciones que afectan las raíces llegando incluso a la muerte de árboles. Ambas situaciones, cuando no son severas, provocan producciones menores,  principalmente debido a una menor expansión foliar, una mayor caída de flores y frutos, un menor calibre y un estado deprimido de la planta que favorece el desarrollo de enfermedades bióticas y abióticas.

Los problemas de déficit ocurren en periodos de escasez de agua o por un mal manejo en las frecuencias y tiempos de riego. Pese a que los huertos son cada vez más tecnificados, los suelos de mala permeabilidad y el uso mismo de sistemas de alta frecuencia  aumentan los problemas asociados a la asfixia radicular.

La naturaleza física y química del suelo afecta a la masa radical y su tasa de crecimiento, ya que la proporción de poros, el tamaño de éstos y la movilidad de las partículas del suelo, afecta la resistencia mecánica del suelo a las raíces. A su vez las raíces responden a las presiones en el suelo con cambios en el tejido vascular, el tamaño de las células de la epidermis, el diámetro, y el patrón de ramificación.

Cuando un suelo de textura pesada está seco, las raíces además de no absorber la cantidad de agua adecuada para suplir las necesidades hídricas de la planta, tampoco pueden crecer, ya que se impide físicamente su expansión. Pero cuando un suelo de esas mismas características se encuentra con un exceso de agua que restringe la aireación, se provoca una menor actividad radical. Esto porque la ausencia de concentraciones adecuadas de oxígeno producen alteraciones en los procesos metabólicos de la planta por disminución de la energía, que bajo condiciones de anaerobiosis pasa a obtenerse por fermentación.

Al verse afectada la respiración de las células de la raíz, no sólo existe menos energía para los procesos metabólicos básicos, si no que además hay una menor absorción de agua y nutrientes. También se afecta el proceso de síntesis de reguladores de crecimiento, como por ejemplo auxinas y citoquininas, además de la activación de giberelinas.
Todos estos reguladores son promotores del crecimiento que se asocian al crecimiento de raíces, brotes laterales y frutos.

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Cuadro 2. Volúmenes de agua promedio a aplicar en paltos adultos plantados en la zona Quillota, Petorca y La Ligua.


Una adecuada combinación entre auxinas y citoquininas promueven la formación de raíces laterales. Además las citoquininas y giberelinas sintetizadas en las raíces son exportadas hacia los brotes, donde son claves para el crecimiento de brotes y frutos. Las citoquininas, sintetizadas principalmente en la raíz, tienen una importante participación en la primera fase de crecimiento del fruto, ya que su actividad está fuertemente asociada a los procesos de división celular.

Todos los factores que afecten una buena expansión de raíces y un buen funcionamiento de éstas, influyen en los niveles productivos como también en el potencial de vida del huerto. Es importante considerar las funciones de las raíces y también la estructura del sistema radical propio del palto, tanto en su distribución como en su composición y épocas de crecimiento. Estos antecedentes son clave al momento de decidir los sistemas de riego a utilizar en distintas etapas del huerto y según tipo de suelo, así como las frecuencias y tiempos de riego.

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Cuadro 3. Volúmenes de agua promedio a aplicar en paltos nuevos plantados en la zona Quillota, Petorca y La Ligua.


La muerte de raíces en el Palto causada por Phytophthora cinnamomi o asfixia radicular se relaciona estrechamente con una baja aireación en el suelo. Suelo muy húmedos (Potencial mátrico 10 kPa o menos) fomentan la muerte de raíces. Este problema se presenta en suelos con alto contenido de agua, y/o arcilla, donde se reduce la difusión de oxígeno.

Disponer de suelos bien drenados y sistemas de riego bien diseñados y manejados es indispensable para controlar la muerte de raíces debida a Phytophthora o asfixia radicular.


Requerimiento de agua de los árboles

La evapotranspiración del cultivo es controlada por factores climáticos y la cobertura foliar del árbol (índice de área foliar). La cantidad aproximada de agua a aplicar en climas como el de Quillota se presenta en los cuadros 2 y 3, los cuales deben ser ajustados de acuerdo a las condiciones agroclimáticas de los predios.


Periodos críticos del palto en relación con el riego

Generalmente se acepta que un riego adecuado se requiere durante floración y al inicio del crecimiento de la fruta. El manejo del agua durante floración puede ser crítico para la cuaja.
Sin embargo, en climas mediterráneos ciclos de riego cortos (riegos continuos) durante primavera, pueden reducir la aireación y enfriar el suelo, con la posibilidad de destrucción de las raíces. Este efecto fue descrito con 'Ettinger' en Israel, lo que produjo reducción significativa del rendimiento.

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Arbol de palta Hass con asfixia radicular
La fase de crecimiento rápido de la fruta es el segundo periodo crítico de riego. Durante este tiempo el manejo efectivo del riego reduce la caída de fruta e incrementa el tamaño final del fruto. Lahav y Kalmar (1983) recomiendan que el intervalo entre riego se acorte en verano cuando el crecimiento de fruta es rápido para asegurar el máximo tamaño de fruta, puesto que el crecimiento de la fruta en otoño es más lento y no hay ventaja al acortar los intervalos de riego. En climas mediterráneos, como en California, Chile e Israel, las necesidades de riego en invierno son bajas excepto en sequía, por lo cual las necesidades de riego deben ser estimadas a través de un balance entre la evapotranspiración y la lluvia. No hay información respecto al efecto del riego de invierno sobre el rendimiento. En periodo de sequía cuando las temperaturas son relativamente altas, el crecimiento de fruta se reducirá si el agua falta. El estrés hídrico en otoño, utilizado para mejorar la inducción floral en limones, seria ineficaz en paltos.

En resumen, el periodo mas critico para el desarrollo del palto es primavera, cuando el exceso de agua -en suelos de baja aireación- afecta el desarrollo radicular, lo que produce muerte de raíces (asfrixia), afecta la cuaja, reduce el tamaño de los frutos y aumenta los frutos con desordenes internos tales como pardeamiento de pulpa y bronceado vascular.


Control del riego

Chile presenta niveles productivos bajos (9.2 ton/ha), principalmente por problemas de asfixia radicular y presencia de phytopthora, ya que el palto es muy sensible a la falta de aire en el suelo y la mayoría de las plantaciones se han realizado en terrenos con alta densidad aparente (1,3 a 1,4 g/cc) y baja macroporosidad.

El palto es muy sensible a la asfixia ya que es originario de zonas de suelos de baja densidad aparente (0,6 a 0,8 g/cc) y altos contenidos en materia orgánica. Con niveles de oxigeno de 20 (g cm-2 min-1 las raíces detiene su crecimiento y comienzan a sufrir daños.
Además, en esas condiciones, se produce un incremento de los hongos en el suelo.

La mayoría de los huertos de paltos están establecidos en suelos de texturas finas, situación que junto a un mal manejo de riego aumenta el riesgo de generar problemas de asfixia radicular. Este problema afecta a más de un 20% de la superficie cultivada con esta especie, lo que se refleja en que los predios presentan sectores con producciones altas y otros sectores en suelos más limitantes, donde los rendimientos son deficientes.

Entre las soluciones para superar este problema destaca la búsqueda de porta injertos resistentes a problemas de aireación y phytophtora. Pero en huertos ya establecidos se debe buscar nuevas alternativas de manejo que permitan disminuir la incidencia del problema y mejorar los rendimientos. Una solución podría ser el manejo del riego con umbrales más altos, que permitan una mejor relación aire - agua en el suelo, sin producir una disminución de los rendimientos. Esto obligaría a controlar el riego (oportunidad y cantidad)
a través de mediciones del estado hídrico de las plantas, como el potencial hídrico xilematico (PHx) o el uso de dendrómetros. En la V región, durante las temporadas 2003/04, se realizaron varios experimentos en Hass, sobre portainjerto mexícola, para evaluar la mejor forma de medir el PHx a través de cámara de presión.
Mediante dendrómetros también se puede observar anticipadamente cuando se está aplicando una cantidad de agua inferior a la requerida por el cultivo.


Artículo publicado en revista Chileriego Edición Nº 23.



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