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Perú: en 400% crecieron sembradíos de alcachofas sin espina en Cuzco |
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lunes, 30 de junio de 2008 |
Cuzco se alista a ser la gran productora de alcachofas del Perú al ostentar en menos de dos campañas un crecimiento del 400 por ciento en las áreas de cultivo de esta hortaliza en su variedad sin espinas, la más requerida en el mercado mundial. El aumento de áreas cultivadas de alcachofa sin espina ha crecido de 25 a 113 hectáreas en tan solo dos años.
 Casi 400 por ciento de incremento, como registró el distrito de Ancahuasi en las pampas de Anta, Cusco.
Y es que a diferencia de la alcachofa que se cultiva en la costa, en la sierra, esta planta da frutos todo el año, lo cual es una buena noticia para las procesadoras que no tendrán que parar como si lo hacían cuando dependían de las cosechas costeras.
Las ventajas que ostenta Cusco como emporio alcachofero son: agua en abundancia, ricos suelos, temperatura ideal, además de la presencia de una importante procesadora (ALSUR) encadenada a los agricultores. La articulación entre productores y procesadores la viene promoviendo Sierra Exportadora-Cusco, (SIEX-CUSCO).
“Las empresas de la costa intentaron usar en las tierras altas el mismo paquete tecnológico de baja altura y tuvieron rendimientos muy malos, con una irregularidad entre dos y quince toneladas por hectárea” comentó el ingeniero José David Quintanilla Costa, especialista agrícola de Sierra Exportadora –Cusco.
“Las compradoras –y agricultores- que sufrieron las bajas cosechas entendieron con humildad que estaban en un proceso de aprendizaje y han sabido corregir los errores con éxito”, dijo el especialista.
Una de las fallas fue que, por ejemplo, se sembró alcachofa tardíamente, entre septiembre, octubre, noviembre y diciembre, de manera que los últimos tuvieron que enfrentar las heladas de abril, mayo y junio.
Los que ganaron fueron los que se anticiparon. La lección: las alcachofas que se siembren en Cusco tendrán que hacerse en agosto, explicó Fredy Jordán, responsable del programa SIEX en Cusco.
Jordán explicó que el rol de Sierra Exportadora es orientar al agricultor tanto en procesos productivos como comerciales. En la alcachofa sin espina se aprovechan los corazones, mientras que en la alcachofa con espina se utilizan los fondos.
Los esparragueros de la costa fueron los primeros que promovieron el desarrollo de la alcachofa en el Perú. Antes del boom alcachofero sólo había 200 hectáreas de alcachofas con espina en todo el país. Hoy existen entre seis y siete mil hectáreas a nivel nacional. El caso de Cusco es singular, pues el aumento de áreas cultivadas de alcachofa sin espina ha crecido de 25 a 113 hectáreas en tan solo dos años. Casi 400 por ciento de incremento.
Costa vs. Sierra
Mientras los agricultores de la costa cosechan una vez al año las alcachofas sin espina en la sierra la producción es permanente. A esto se le llama “la soca”.
En la costa los cultivos de alcachofa son reemplazados una vez al año (volteados) por arroz u otros cultivos para el descanso de la tierra. En la sierra, la alcachofa produce hasta los siguientes tres años. “Los hijuelos de la alcachofa de la sierra aparecen consecutivamente como sucede con los plátanos, lo que es asombroso” explica Jordán.
Pero hay que señalar que la productividad en la costa es mayor que en la sierra. Solo hay una sola cosecha anual pero esta produce entre 15 y 25 mil kilos por hectárea. Para acercarse a este estándar, en la sierra se tiene que cosechar tres veces al año.
Sin embargo, la productividad en la sierra aumenta año a año, sobre todo por el paquete tecnológico que aportan los socios comercializadores y SIEX. Por ejemplo, se está trabajando mucho en el tema de la fertilización. No más fertilizaciones de vez en cuando, sino, dosificada, de diez o doce veces por campaña, en cantidades precisas.
Esto ya lo han entendido en Arequipa, en el valle de Majes, donde César Uyén –gran productor pisquero- ha producido 28 mil kilos en una cosecha de tres meses para luego rotar sus tierras con arroz.
No hay que pensar que esto es imposible en la sierra, dice Jordán, de SIEX. Un agricultor cusqueño del Valle Sagrado, Hugo García, se acerca a los 25 mil kilos por hectárea. Este productor ha tecnificado el riego en sus tres hectáreas iniciales alcanzando una productividad fabulosa.
Fuente: AgroNegociosPerú.org
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