Experto israelita en olivicultura visita huertos en Chile
lunes, 09 de junio de 2008
La empresa Riego Sistemas, representante en Chile de Netafim, invitó al país al Dr. Fathi Abd El-Hadi, destacado experto en olivicultura de Israel. Durante tres días consecutivos en terreno, junto a grupos de productores-clientes de las empresas instaladoras de sistemas de riego Olivos y Spargo (instalan con productos Netafim) y el vivero Agromillora, visitaron huertos en las regiones VI y VII y se beneficiaron de las recomendaciones del especialista.
El israelita además ofreció una presentación en la que examinó las tendencias, tanto de mercado como agronómicas, del aceite de oliva mundial. El presente artículo se basa en la presentación que el Dr. Fathi Abd El-Hadi ofreció a los clientes olivicultores de Netafim (Riego Sistemas) en Chile.
Olivicultura moderna Distribución global y tendencias del cultivo del olivo
El cultivo del olivo se distribuye mundialmente entre las latitudes 25 y 45 grados norte y sur, en zonas con inviernos suavemente fríos y veranos largos y cálidos. En los últimos años la olivicultura se ha comenzado a desarrollar entre esas mismas latitudes pero en el hemisferio sur, en Chile, Argentina, Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda.
La producción mundial de aceitunas de mesa es de 1,8 millones de toneladas de fruta, en tanto que se producen 2,9 millones de toneladas de aceite (provenientes de 12,5 Mt de aceitunas). El área mundial plantada con olivos es de 10,5 millones de hectáreas la que contiene alrededor de 1.000 millones de árboles, con un promedio por hectárea de 95 árboles. En el esquema mundial (mapa mundi) los puntos verdes indican las principales zonas de producción olivícola del mundo.
El 80% de la superficie ha sido plantada en colinas y montañas y el 85% del área total es de secano, normalmente con producciones notoriamente menores a las del área bajo riego. Un 30% del total cultivado lo es bajo régimen intensivo (preparación de suelo, riego, fitoprotección y otros manejos agronómicos) y producen el 48% del aceite mundial. Un 50% se maneja de manera tradicional, lo más común en la cuenca mediterránea de Europa, sin riego y sin fitoprotección. El restante 20% corresponde a producción marginal (forest olive) y sólo representa el 8% de la producción total de aceite de oliva.
INCREMENTO CONSTANTE DE LA OFERTA PERO DEMANDA INSATISFECHA
El año 1981 había cerca de 8 millones de hectáreas plantadas con olivos, superficie que superó los 10 millones de hectáreas hacia 2006. Los más de dos millones de hectáreas en 25 años representan una tasa de plantación de más de 100.000 ha al año.
El Dr. Fathi Abd El-Hadi en la salida a terreno con los clientes de la empresa instaladora de riego Olivos
El año 1991 la producción de aceite era cercana a los 1.500 millones de toneladas y para el año 2006/07 ya se superaban los 2.500 millones de toneladas. Es decir, entre el 91’ y el 07’ casi se duplicó la producción. Según Abd El-Hadi ese incremento, en gran medida, se debe a que en los últimos 17 años la mayor parte de la nueva superficie se plantó bajo riego, con rendimientos significativamente superiores al cultivo tradicional. Pero en ese mismo lapso de tiempo el consumo de aceite de oliva también se ha disparado pasando de más de 1.600 millones de toneladas a casi 2.929 millones de toneladas a 2007. Este aumento del consumo se dio tanto en países productores como en nuevos países (importadores) y en la mayor parte del período entre 91’ y 07’ la demanda se ha mantenido insatisfecha (ver gráfico 1).
Los países productores de aceite de la Comunidad Europea (gráfico 2), España, Grecia, Italia y Portugal, producen alrededor del 77% del aceite mundial. Pero la CE es también, por lejos, el mayor consumidor mundial de aceite de oliva, dando cuenta del 72% del consumo mundial (gráfico 3).
Entre los principales países importadores de aceite de oliva se puede ver que EEUU da cuenta del 40% del total, seguido por Japón, Brasil, Canadá, Australia. Según el experto israelita, los principales países importadores muestran una clara y persistente tendencia a incrementar el consumo y además, en la mayoría de esos países se desarrollan constantes programas de promoción del consumo, dadas las excelentes propiedades nutricionales de aceite de oliva. EEUU, por ejemplo, en cerca de dieciséis años pasó de importar 100 mil toneladas a importar 250 mil ton de aceite de oliva. Hoy las promociones se están orientando a aumentar el consumo en los enormes mercados emergentes de China e India.
Principales países productores
Principales países consumidores
En el gráfico 5 se puede observar el movimiento de los precios a productor del aceite de oliva en tres mercados importantes y en las barras el volumen de producción mundial (2002 a 2007). El color verde representa a Bari (Italia), el rojo a Jaén (España) y el azul a Messinia (Grecia). En el período que va de 2002 a 2005 se puede ver un sostenido incremento de los precios, con caídas relativas hacia 2007, en particular en España y Grecia.
En cuanto a las principales cifras de consumo anual per capita en el mundo, el Dr. Abd El-Hadi destaca que el consumo promedio a 2005 en la Comunidad Europea era de 5,5 kilos/persona/año. Pero en Grecia el consumo promedio anual –el más alto del mundo– se eleva a 25,8 kilos/persona/año (España 14,6 kilos e Italia 13,4 kilos). Esas cifras contrastan con el nivel de consumo de otros importantes países europeos y no europeos, por ejemplo: Alemania, 0,5 kilos/persona/año (era de 0,4 el año 2000); Holanda 0,8 (0,2 en 2000); Francia 1,6 (1,2 en 2000); EEUU 0,7 (era de 0,6 en 2000); Canadá 0,8 (0,7 en 2000); Japón 0,3; Brasil y Argentina 0,1; etc.
En prácticamente todos los países existe una marcada tendencia al incremento del consumo, en gran parte debido al reconocimiento que a nivel mundial se ha dado a los beneficios para la salud que aporta la llamada ‘dieta mediterránea’, de la que el aceite de oliva forma parte central. Si tomamos como techo de consumo per capita a países como Grecia, España o Italia, podemos aventurar que a la industria mundial del aceite de oliva le queda aún mucho espacio por ganar. El Dr. Abd El-Hadi no disponía de las cifras del consumo en Chile, las que fueron aportadas por los asistentes: un promedio de 120 gr/persona/año.
De acuerdo al tipo de cosecha Las tres principales formas de cultivo
El Dr. Fathi Abd El-Hadi explicó que cuando se habla de formas modernas de cultivo del olivo normalmente se hace referencia a tres sistemas principales de manejo, los que se definen de acuerdo al procedimiento de cosecha.
La primera es cosecha manual, la segunda es mediante vibradores y la tercera es utilizando máquinas cosechadoras de viñas o la máquina Colossus desarrollada en Argentina y utilizada en la olivicultura de ese país y en Australia. Colossus puede cosechar más de 12 ha al día (16-20 hrs), con una velocidad de cosecha de 0,3 km/hr, y requiere de distancias de plantación de 6x3 m.
Colossus fue desarrollado a finales de los ’90 en Argentina y hoy se utiliza para cosechar en Argentina y en Australia.
En los sistemas de cosecha tipo viña la densidad de plantación es de alrededor de 1.250- 1.500 árboles/ha, con distancias de plantación de entre 4-3 m entre hileras y entre 1-2 m sobre la hilera. Normalmente se riega con un solo lateral y la cosecha promedio es de 2 ton de aceite por hectárea. El sistema superintensivo se comenzó a utilizar el año 1994 en la región de Cataluña (España), en una superficie de 6 ha, hoy son cerca de 60.000 ha las que se manejan de esa forma (12.000 ha se plantaron en 2007). Los países en los que hoy se utiliza el manejo superintensivo son España, Francia, EEUU, Portugal, Túnez, Chile, Argentina, Australia, Italia, Grecia, Marruecos, México, Sudáfrica, Israel, etc.
Principales importadores de aceite de oliva
Como característica del manejo superintensivo se indica que involucra un gran número de árboles, se busca una rápida cobertura de la copa y pronta entrada en producción, y –muy importante– bajos costos de cosecha. Si se compara los costos de la cosecha manual con la mecánica, la manual representa entre el 60 y 70% de los costos totales de producción, en tanto que la mecánica representa sólo entre un 10 y un 20%. Entre los inconvenientes del sistema superintensivo está el mayor costo de establecimiento debido a la mayor cantidad de plantas por hectárea y que no hay suficientes variedades adaptadas a ese manejo. En general se habla de tres o cuatro variedades en tanto que el sistema tradicional dispone de una gran cantidad de variedades.
En la tabla se puede apreciar los rendimientos que se obtienen en Israel con diferentes variedades, en las tres primeras cosechas y en promedio (ton x ha). Los huertos fueron plantados en 2002 y se obtuvo la primera cosecha en 2005. Las variedades comparadas son Koroneiki de Grecia, Leccino de Italia, Phicoline de Francia, Arbequina de España y Barnea de Israel.
Los árboles del huerto en la foto tienen 5 años y están plantados en un marco de plantación de 4 m entre hilera y 2 m entre plantas.
El experto israelí destacó la variedad griega Koroneiki tanto por sus rendimientos como por la calidad de su aceite, el que afirma, es superior a la calidad del aceite obtenido con otras variedades. En un próximo artículo revisaremos los consejos que Abd El-Hadi ofreció en terreno a los olivicultores.
Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 21, mayo de 2008.
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