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viernes, 30 de mayo de 2008

"Hoy la tendencia pasa por hacer plantaciones de olivo a la carta"


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Cuando Joan Tous fue contratado por el Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA de Cataluña), en1985, para liderar las investigaciones en olivicultura, no se lo pensó dos veces.

Tenía que trabajar con la principal variedad de aceituna catalana: la Arbequina, originaria del pueblo leridano de Arbeca, donde se cree que empezó a cultivarse por primera vez en el siglo XVI.

La importancia económica de la Arbequina en las Denominaciones de Origen Protegidas Garrigues (Lleida) y Siurana (Tarragona) fue determinante para que en el año 1986 el IRTA iniciara su selección clonal en estas zonas, evaluando 109 árboles que presentaban unas características interesantes (más productivos, los que tenían mejor calidad de fruta, etc.). Después de cuatro años de estudio en campo, se preseleccionaron quince clones que destacaban por sobre los demás en ensayos comparativos, hasta que en 1999 el IRTA lanzó al mercado el mejor clon, bajo la denominación comercial de IRTA-i•18®.

El éxito de la Arbequina IRTA-i•18® ha sido importante. A través de viveros licenciatarios, en casi una década se han vendido más de doce millones de plantas, un 55% de ellas en España (principalmente en Andalucía, Cataluña y Aragón) y el resto en Chile, Argentina, EE.UU., Marruecos, Túnez, Libia, Portugal, Francia, Australia y Sudáfrica. Toda planta paga un royalty: "Es uno de los pocos ejemplos en el mundo en que del dinero invertido en un proyecto ha salido un producto concreto que da dinero, y ese dinero se vuelve a reinvertir en la investigación", precisa Tous.

Volumen de copa compacto y más producción acumulada por hectárea, un porte semi-erecto que facilita la cosecha mecánica mediante vibradores de tronco, son algunas características agronómicas que resumen el éxito de este clon, que además otorga homogeneidad a los campos donde se ha plantado, “situación que no se da con otros clones de Arbequina, donde podemos ver campos con árboles mucho más irregulares. Esta característica es importante tenerla en cuenta para la eficiencia de las cosechadoras de aceitunas”, explica.



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El Dr. Joan Tous es el “padre” del clon IRTA-i•18® y lidera nuevas investigaciones clonales y de patrones. “Si conseguimos un patrón poco vigoroso y resistente al verticillium tendrá muchísimo interés para el sector olivarero, y estamos bien encaminados en coseguirlo”, afirma.
— ¿Continúan en la búsqueda de nuevos clones?

— Sí. Estamos desarrollando el mismo trabajo que hicimos con la Arbequina, pero esta vez con la variedad Empeltre —que está presente en todo el Valle del Ebro y en las Islas Baleares, y que además ya se cultiva en Chile—. La Empeltre es interesante porque de ella se obtiene un aceite diferente y tiene aptitudes para la industria de la aceituna negra de mesa. Se trata de un proyecto conjunto con distintas regiones con el objetivo de obtener un clon de esa variedad para plantaciones intensivas, ya que se trata de un cultivar vigoroso. Otro aspecto interesante es que tolera bastante el hongo Verticillium.

— Pero Cataluña no es sólo Arbequina o Empeltre, ¿trabajan con otras variedades?

— En el IRTA tenemos un banco de germoplasma con 42 variedades catalanas y otras que son importantes en el mundo. Así podemos conocer las características de cada una de ellas, tanto a nivel agronómico como comercial (características químicas y sensoriales del aceite). Como Cataluña muestra varias zonas de cultivo diferenciadas, tenemos una red de ensayos varietales en cada una de ellas, y comparamos las variedades locales con otras que creemos que pueden ser interesantes.

— ¿Tienen resultados?

— Si, dentro de las autóctonas destacamos la Arbosana i•43 y Fulla de Salze, mientras que en las foráneas, destacan Leccino, Frantoio y Koroneiki.


— ¿Qué otros trabajos están desarrollando?

— Trabajamos en patrones. También se están desarrollando en Andalucía, pero con la variedad Picual y aquí en el IRTA lo hacemos con la Arbequina. El objetivo es reducir el tamaño del clon IRTA-i•18® para las plantaciones de alta densidad, ya que uno de los grandes problemas es el exceso de vigor, aunque la Arbequina no es una variedad muy vigorosa, pero cuando el árbol llega a los siete u ocho años tiende a serlo, si recibe buenos cuidados culturales. Estamos intentando, con patrones poco vigorosos, reducir el vigor y mantener la producción en las condiciones actuales del cultivo de alta densidad en Cataluña. De momento hemos visto algunos patrones que disminuyen el vigor del clon IRTA-i•18®.

— ¿Qué futuro tendrían nuevos clones y patrones fuera de España?

— Las plantaciones de alta densidad se están desarrollando mucho fuera de la Cuenca Mediterránea, por ejemplo en Chile, pero la clave está en que se debe manejar el vigor. Ese problema está en todos los países y varía según la latitud en que se encuentren las plantaciones. Los problemas de Cataluña son distintos a los de Andalucía y del Norte de África. Aquí en Cataluña el olivo crece y si hace frío para de crecer, pero en otras zonas productoras de inferior latitud el olivo sólo crece y no tiene parada vegetativa. Ello se produce porque el fotoperíodo es más largo, las temperaturas son más benignas y, si al mismo tiempo tiene agua y un buen terreno, es difícil controlar el volumen de copa. El tema para la industria oleícola pasa por contar con una herramienta (patrones enanizantes), al igual que ocurre en los frutales, donde sí se puede controlar el vigor de los árboles. El otro desafío es buscar patrones tolerantes para algunos hongos del suelo. Y si lo conseguimos tendrá muchísimo interés para el sector olivarero, porque el Verticillium es un problema importante y en muchas regiones muy serio, y variedades como la Picual son muy sensibles. Para el Verticillium no hay muchas herramientas, pero con patrones tolerantes, creemos que se podría controlar mejor. Actualmente, ya sabemos qué patrones de la Arbequina inducen poco vigor y ahora falta ver la parte patológica.


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No es raro encontrar en Cataluña árboles centenarios de Arbequina. El de la foto es uno de los tantos que bordean el acceso al IRTA Mas de Bover, en Tarragona.
— Las plantaciones del clon IRTA-i•18® son en alta densidad, ¿cuál es la tendencia actual de plantaciones?

— Hoy la tendencia pasa por hacer plantaciones a la carta. Si al IRTA viene un agricultor que desea invertir a mediano y largo plazo, le convendrá un modelo de olivar de 300 a 400 árboles/ha, bien diseñado y recolectado con vibradores de tronco, porque la mayoría de los agricultores tienen superficies pequeñas. El coste de implantación será de unos 3.000 €/ha. Pero puede llegar un inversor que quiere invertir en grandes superficies (unas 500 ha). La situación es totalmente diferente y el modelo más conveniente es el de plantaciones de alta densidad de 1.500 a 2.000 árboles/ha. El coste de la inversión es elevado, unos 8.000 €/ha, aunque con este método se ahorra mucha mano de obra y la recolección es muy rápida. En contrapartida, en este modelo, a partir de los 6-7 años de edad, aparecen algunos problemas de manejo del cultivo, como la falta de iluminación y más poda, más incidencia de plagas y enfermedades, etc.


— Pero, ¿qué pasa con densidades de plantación intermedias?

— Existen plantaciones de 600 a 800 árboles/ha, que se adaptan a nuevas máquinas de recogida lateral que están saliendo al mercado. Son modelos interesantes para el futuro.


— ¿Qué modelo es el mejor?


— Depende del sujeto y de la tecnología que esté disponible. Porque si sale una máquina que se adapta a densidades de plantación de 600 a 800 árboles/ha, tendrá un mercado potencial. Es decir, las máquinas que van saliendo al mercado condicionan los modelos de plantación. Recientemente ha aparecido una máquina en Argentina, llamada Colosus, una cabalgadora de 4 m de alto por 3,5 m de ancho, que se adapta perfectamente a un modelo intermedio de 400 a 600 árboles/ha. Pero hay que ser bien claros, no se puede hablar de una generalización de un modelo y por eso hablamos del "olivo a la carta".

— Aparte del trabajo agronómico, ¿qué ha desarrollado el IRTA para las almazaras?

— Controlamos la trazabilidad de la mayoría de molinos de Cataluña. En plena temporada hacemos rutas por los molinos y controlamos la entrada de la fruta, la forma de elaboración del aceite, las temperaturas, los lotes de la bodega, las mezclas... Además, formamos a los trabajadores de los molinos, enseñándoles a diferenciar entre las calidades de los aceites que producen y les ayudamos en la comercialización del producto. Los resultados han sido positivos y se ha visto mejoras sustanciales con nuestra asesoría. Es un trabajo que lleva cinco años y que apoya el Gobierno de Cataluña, donde además asesoramos en las nuevas instalaciones en caso de que se deban hacer inversiones: dónde y cómo hacerlas.


CHILE Y EL CLON  IRTA-i•18®


En España cada región cultiva sus variedades. En Andalucía la Picual manda por sobre las demás, pero la Arbequina, originaria de Cataluña, se ha extendido mucho, porque la mezclan con la Picual y logran dar un toque más suave a sus aceites. "A nivel mundial, el aceite de Arbequina ha tenido buena aceptación, principalmente de los nuevos consumidores, quienes prefieren aceites más dulces que amargos ", explica.

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La Arbequina es una aceituna de tamaño pequeño. El color del haz de la hoja es verde oscuro y en maduración del fruto presenta un color negro, aunque depende de la carga del árbol. La sección transversal máxima es circular y está ligeramente desplazada hacia la base. Relación pulpa/hueso media.
— ¿Por eso ha tenido éxito en Chile?

— Pienso que sí. Sensorialmente gusta y se ha adaptado al clima chileno. Si no, no hubiese funcionado. Además es una variedad que se adapta a distintos modelos de plantación, mientras que las principales variedades italianas sólo se adaptan a las plantaciones intensivas y no a las de alta densidad.

"Tengo noticias de que el clon se ha adaptado muy bien en el Maule y Coquimbo, pero también en otras zonas de Chile", dice este investigador que conoce bastante bien la realidad chilena, gracias a una invitación de Todo Chile de CORFO, en 2003. En Chile ha dado conferencias y ha visitado las principales zonas productivas.

— ¿Cuál es tu opinión de la olivicultura chilena?

— En Chile tuvieron claro que las nuevas plantaciones debían ser competitivas y había que producir aceites de buena relación calidad-precio, tal como lo han hecho con los vinos. A partir de esta premisa, miraron los emplazamientos, las variedades, los modelos de plantación... y como pasa en todos los sitios, hay emplazamientos mejor situados que otros, con variedades mejor o peor adaptadas y distintos modelos de plantación. Es un país donde la olivicultura es muy reciente pero todas estas materias se han ido solucionando. Por ejemplo, en cuanto a las variedades, el INIA no tenía experiencia en cuáles se adaptaban mejor a las condiciones chilenas e hizo algo muy adecuado: analizaron las mejores variedades cultivadas en el mundo, las llevaron a Chile, vieron qué pasaba con cada una de ellas e hicieron sus recomendaciones.

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El IRTA Más de Bover (Tarragona, España) es el centro de investigación en olivicultura de Cataluña. En sus terrenos hay ensayos clonales, de patrones y cuenta con un Banco de germoplasma importante con casi 100 variedades, procedentes de distinas zonas de España y las más importantes del mundo.
— A nivel tecnológico también había un déficit

— Chile producía aceituna de mesa, aunque tenía poca experiencia en aceite. Y debieron invertir en tecnología y en la construcción de molinos, algunos muy bien diseñados, pero otros no. Hay empresas que han querido construir molinos de diseños vanguardistas como lo han hecho con algunas bodegas de vino, pero no han tenido en cuenta que un molino, sobre todo, tiene que ser funcional y no debe tener problemas del tipo sanitario. Por ejemplo, un colega que fue a Chile me contó que un arquitecto había diseñado un molino muy bonito, pero con vigas de madera... ¡Es impensable poner madera en un molino!, porque la madera capta los olores, luego los desprende y el aceite los coge. Es necesario que se asesoren bien en estas materias, sobre todo porque son grandes inversiones. A nivel de calidad del aceite la U. de La Serena solicitó una colaboración con el IRTA de Catalunya para asesorarse en la formación de un Panel de Cata de Aceites Vírgenes, el que ya entrega calificaciones sensoriales a los aceites chilenos.

— ¿Ha invertido Chile en las mejores variedades?

— Hoy se conoce que hay variedades que se comportan mejor que otras y van condicionando un determinado modelo de plantación. En Chile coexisten plantaciones intensivas (de 300 a 400 árboles/ha) y plantaciones de alta densidad (de 1.500 a 2.000 árboles/ha), donde se ha empleado el clon IRTA-i•18® con buenos resultados, además de otras variedades españolas e italianas, y hay buenos aceites chilenos que se han hecho con mezclas de distintas variedades. Luego entramos en el manejo del cultivo porque debemos tener muy claro qué es lo que queremos hacer, porque hay una serie de problemáticas (luminosidad, manejo de los volúmenes de copa...) que se debe intentar solucionar con una buena elección del marco de plantación, tipos de poda (formación y fructificación), época de recolección del fruto, etc.

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En poco menos de una década se han vendido doce millones de plantas del clon IRTA-i•18®. Las ventas, aparte de España, incluyen a países como Chile, Argentina, EE.UU., Marruecos, Túnez, Libia, Portugal, Francia, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica.
— Por lo que has contado, el clon IRTA-i•18® tiene mucha “plasticidad”, ¿esa “plasticidad” también se nota en el aceite?

— Sí. En zonas productivas a igual latitud entre Chile y Argentina hemos visto diferencias notables entre los aceites. Los aceites de Argentina que se producen en La Rioja o Catamarca son muy diferentes a los que se hacen en la Región de Coquimbo, debido a que las condiciones medioambientales son diferentes.  En La Rioja, por ejemplo, el oleico es muy bajo, en cambio en Chile, se mantiene de acuerdo a los estándares que manejamos en España. Es curioso que se dé esta situación y esa es una razón por la cual los aceites chilenos suelen ser más estables que los argentinos.

— ¿Cómo ves el futuro del clon IRTA-i•18®?

— Es una variedad que sigue teniendo interés en varios mercados porque se puede jugar con distintos modelos de plantación. Además, la variedad Arbequina IRTA-i•18 es apreciada a nivel sensorial, y prueba de ello es que los italianos vienen a buscarla en Cataluña para dar más calidad organoléptica a sus aceites.



Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 21, mayo de 2008.

 


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