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Página 1 de 2  El ión bicarbonato (HCO3--) es el causante directo de la clorosis férrica (CF) en suelos calcáreos. La presencia de abundante HCO3- en el medio radicular al parecer produce inmovilización del Fe dentro de la planta al pasar del estado Fe+2 al estado Fe+3.
En el suelo hay un complejo equilibrio químico que define la cantidad de HCO3-, en el que interviene la respiración radicular, el drenaje y la macroporosidad, es decir el grado de aireación que tiene el suelo. Este equilibrio se refleja en la siguiente ecuación:
CaCO3 + CO2 + H2O <=> Ca +2 + 2HCO3- El carbonato de calcio (CaCO3) en respuesta a la presencia de anhídrido de carbono (CO2) y agua (H20), se mantiene en equilibrio inestable (reacción en ambos sentidos) con la liberación de Ca y la formación de bicarbonato. Además las aguas de riego pueden traer excesos del ion HCO3‑ y si el nivel es mayor a 5 meq/l, puede aparecer clorósis férrica. La "cal activa" se refiere a la fracción fina del CaCO3 (más activa) y también tendría relación directa en la deficiencia de Fe.
El hierro se absorbe por las raíces como ion Fe+2 sino esta quelatado (ya sea quelato natural o artificial). No se sabe si el hierro se absorbe en forma pasiva o activa, pero las plantas difieren en cuanto a su habilidad para tomar este ión, existiendo plantas más eficientes que otras para absorber el Fe. Las plantas eficientes son capaces de bajar el pH del medio rizosférico, con lo cual se produce más [Fe+2 ], que es el que absorbe y metaboliza la planta. Las plantas eficientes muestran incluso cambios anatómicos en las raíces y además excretan al medio ácidos orgánicos: cítrico, cafeico, avénico, mugineico, etc., los cuales logran complejar al Fe de manera que puede ser absorbido. AI interior de la planta el Fe metabólicamente activo es el Fe+2 .
Deficiencia de hierro en palto
La deficiencia de hierro en árboles de palto se presenta en los nuevos crecimientos, cuando se restringe la absorción de hierro a nivel del radicular. Se ha demostrado que la absorción de hierro ocurre sólo por la punta en crecimiento de la raíces, de forma que la falta de oxígeno por exceso de humedad en el suelo, no sólo afecta el crecimiento radicular sino también la absorción de hierro. Por otra parte, también se ha demostrado que los carbonatos (HCO3-) en el suelo afectan la absorción de hierro y que altos niveles de dióxido de carbono (CO2) favorecen la formación de HCO3- . Entonces, bajo condiciones de mala aireación, como en los terrenos con alta humedad, el CO2 se acumula y disminuye el O2, lo que se traduce en aumentos del HCO3- y en una restricción de la absorción de hierro.
Altas precipitaciones en invierno o excesos de riego a comienzos de temporada, al inicio del crecimiento activo del sistema radicular en muchos casos provocan síntomas de deficiencia de hierro al principio de verano.
En resumen. La CF ocurre en suelos alcalinos (pH entre 7.5 y 8,4) o alcalino¬ calcáreos, ya que el palto se desarrolla adecuadamente en suelo de pH de 6,0 a 6,5 y puede ser agravado por un deficiente manejo del riego que resulte en una reducción de la aireación.
Los síntomas del déficit de Fe son fáciles de reconocer en las hojas. AI inicio se observa clorosis (coloración amarillenta) intervenal y luego clorosis pareja laminar, debido a que el hierro es necesario para la producción de clorofila. Esta deficiencia no afecta el tamaño de las hojas y es más intensa en crecimientos nuevos ya que una vez que el Fe entra en las hojas vía corriente transpiratoria, su movilidad es muy baja. Si el déficit de hierro es severo además de la clorosis aparece necrosis marginal que abarca tanto hojas nuevas como viejas. Producto de este problema se produce caída de hojas en noviembre. La deficiencia severa de Fe conduce a la muerte de la planta. La deficiencia leve y moderada afecta producción y calidad.
Medición con SPAD
El nivel de clorofila puede ser estimado en terreno a través de un medidor portátil SPAD (mede el contenido de clorofila). Las plantas sin síntomas presentan valores de SPAD sobre 45 y en las con deficiencia los valores varían entre 15 y 40. Pero valores bajo de SPAD también pueden ser ocasionados por otras deficiencias nutricionales, como Nitrógeno y Zinc entre otras. Además, la deficiencia de hierro puede ser determinada con medición en laboratorio de Fe+2. En plantas normales el Fe+2 de las hojas recolectadas en febrero presentan valores cercanos a 20 ppm.
Todo se reduce a tres puntos principales:
• La CF ocurre en suelos alcalinos (pH entre 7.5 y 8,4) o alcalino¬ calcáreos. • Condiciones de alto contenido de agua en el suelo pueden agravar la deficiencia de Fe ya que el aire es desplazado de los espacios porosos del suelo y la respiración de la raíz disminuye el oxígeno y se incrementa la concentración de CO2, tanto en el suelo como en las raíces. Esto resulta en un incremento del HCO3- que produce una inmovilización de Fe y clorosis férrica (Zude-Sasse y Schaffer, 2000). • El exceso de agua produce muerte de las raíces nuevas en crecimiento lo que limita la absorción de hierro disponible en el suelo.

La mejor manera de solucionar la deficiencia de hierro es a través del manejo del riego y el pH del suelo.
En suelos con mala aireación (baja macroporosidad), a menudo los problemas de CF se pueden solucionar al distanciar la frecuencia entre riegos lo que permite aumentar el aire en el suelo. Esto no significa disminuir la cantidad de agua a reponer, sino solamente cambiar los momentos de aplicación. Es decir variar la frecuencia y tiempo de riego. Según Witney (2006) riego excesivos en primavera provocan crónicas deficiencias de hierro que afectan la producción del palto.
En suelos alcalinos o alcalinos calcáreos, con objeto de superar la CF es necesario aplicar Fe en forma de quelatos o intentar disminuir el pH del suelo a través de la acidulación del agua de riego y bajar el pH a un nivel cercano a 5.
Cuando el pH del suelo es alto el uso de los fertilizantes que acidulen el suelo puede bajar el pH, mejorar la disponibilidad de hierro y deprimir síntomas de deficiencia. Pero hay que tener en cuenta que la absorción de otros nutrientes puede limitarse si el pH se vuelve demasiado bajo y la aplicación de ácido implica un aumento de la salinidad del suelo.
Al tratar de corregir los problemas de CF es necesario tener presente también los siguientes antecedentes:
• El efecto es regular a bajo al aplicar azufre como acidificante. • La aplicaciones foliares de hierro rara vez reducen la gravedad de los síntomas y se consideran sólo medidas temporales. • La aplicación de sulfato de hierro (FeSO4) al suelo son ineficaces porque el hierro se oxida rápidamente y se convierte en insoluble. • La aplicación de quelatos de Fe EDDHA (ácido etilendiamino dihidroxyfenil acético) es estable entre pH 4 10 y funciona bien en todos los suelos, pero en general es de alto costo. • La aplicación de quelatos de Fe EDTA no es eficaz. Debido a su mala estabilidad, esta forma de hierro se oxida y puede rápidamente convertirse en no disponible para la planta. • Las aplicaciones de ácido sulfúrico al agua de riego pueden ayudar a solucionar la deficiencia de hierro, pero hay que tener presente que con esto se aumenta la conductividad eléctrica (salinidad de la solución suelo).
En la figura 1 se observa el efecto de la aplicación de ácido sulfúrico al agua de riego sobre el nivel de Fe+2 en las hojas del palto, al bajar el pH del agua de riego de 7,9 a 4,8 y 3,3 respectivamente. Al bajar el pH se aumentó la CE del agua. El agua de riego del huerto donde se realizo esta experiencia (Cabildo) tenía un pH de 7,9 y una CE de 0,5 dS/m. Al bajar el pH del agua de riego a 4,8 la CE aumento a 0,81 dS/m y cuando se bajo a pH 3,3 la CE llego a 1,91 dS/m. En ninguno de los casos se detectaron daños a nivel foliar por sales.
Artículo publicado en Chileriego Edición Nº 33, abril de 2008.
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