 En 2007, el déficit de lluvias en Chile llegó al 48,6 %. El agua de los embalses se están agotando y ya hay más de 200 comunas han sido declaradas zona de emergencia. El gobierno ha destinado casi $ 21 mil millones para paliar la sequía.
Pero, recursos más o recursos menos, los agricultores por su parte pueden realizar acciones para estar preparados y enfrentar mejor la escasez de agua. En este contexto se debe entender que las actividades de la CNR, a través de la administración de la Ley de Fomento a la Inversión Privada en Riego, se orientan a que en el mediano y largo plazo los regantes estén bien preparados para enfrentar situaciones de sequía.
Aliro Honores se agacha y deja caer un cable con una ampolleta hacia el fondo de la noria. Abajo, gracias al reflejo de la luz, se divisa el agua. Está a unos nueve metros de profundidad. El año pasado estaba en seis y, dos años atrás, a sólo cuatro metros. Aliro tiene dos hectáreas de cítricos. En un año normal cosecha 2.500 mallas de limones. En éste, cosechó sólo 800. Antes regaba su predio en poco más de tres horas cada día y medio. Ahora sólo le destina 45 minutos diarios y ha tenido que dejar sectores a nivel de superviviencia. Los riega sólo un cuarto de hora. El alto precio del limón, señala, ha compensado en parte las pérdidas. Pero lo que no compensa es la recuperación de lo árboles. “Van a necesitar un año más para recobrarse, por lo que también tenemos perdida la producción del próximo año”, exclama.
La ubicación es la comunidad agrícola Los Trigos, en el secano de la Región de Coquimbo, a pocos kilómetros de Ovalle. El calor parece aplastar todo lo que encuentra y la tierra se debate, hecha polvo, bajo los rayos inclementes del sol. El 2007 fue un año especialmente duro para los agricultores. Apenas llovieron 41 milímetros, casi un 60 % menos de lo que debiera ser un año normal. El problema, indica Aliro, es que la última gran lluvia fue el 97. “Yo tengo claro que cada ciertos años han venido estas sequías, pero no tan intensas como ahora. Porque ahora ha aumentado la plantación de árboles. Antes los huertos eran más chicos y se necesitaba menos agua”, sentencia.
A pocos kilómetros de ahí, en la comunidad agrícola Las Damas, Héctor Cortés R. vive una situación similar. Tiene una plantación de cítricos y paltos que antes regaba 3 horas por día y a la que ahora le dedica sólo una hora y media. Él tiene más agua que Aliro Honores: cuatro pozos alimentan un estanque de 25 mil litros. Su producción fue afectada por las heladas del año pasado. “Tuvimos un 40 % de pérdida”, dice.
 El agricultor Héctor Cortés y su estanque de 25 mil litros que lo ha ayudado a sobrellevar la sequía. Tanto Héctor Cortés como Aliro Honores, a pesar de la sequía, pueden mantener cierta tranquilidad: gracias a créditos y aportes de INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario) han podido instalar riego por goteo. Si no lo hubieran hecho hoy tendrían su cosecha perdida.
La tecnificación va más allá de lo intrapredial. Así, al menos, lo testifica Ramón Rojas, uno de los 25 agricultores que es parte del proyecto “Elevación Potrerillo Alto”, ubicada en la zona de riego a pocos minutos de viaje desde Ovalle. Luego de una inversión de 15 millones de pesos –con aporte de INDAP de $12 millones–, pudieron instalar una bomba para llevar agua desde un canal que viene del embalse La Paloma hasta otro que proviene del embalse Cogotí. “La única manera de poder hoy en día ocupar el agua y aprovecharla de mejor manera es tratar de usar el riego tecnificado. Ya no hay agua de la que se pueda disponer en cantidad suficiente. Por lo tanto, hay que gastar lo menos posible para tratar de aprovecharla al máximo”, comenta. Gracias a esta pequeña gran obra, todavía él y otros 24 agricultores tienen agua. Pero si antes el metro cúbicos les costaba $10, ahora vale $50.
Las autoridades están preocupadas de la situación. Jorge Rivera, agrónomo y coordinador de riego de INDAP Región de Coquimbo, visita permanentemente a los agricultores de la zona y trata de ayudarlos a resolver sus problemas, sea a través de créditos, subsidios directos o concursos. Mientras conversa Aliro, Héctor y Ramón, les anuncia que ya está listo un Bono Especial para Obras Menores de Riego, el cual está destinado a recuperar de manera total o parcial, o a implementar obras menores de riego prediales. El bono cubre costos de trabajos de profundización de norias y pozos-sanja, obras de captación de vertientes, ampliación y construcción de pequeños tranques, conducción entubada, adquisición de geomembranas, construcción y habilitación de punteras. Cubre un 100 % del financiamiento de las obras con un tope de $1.300.000.
 El pequeño citricultor Aliro Honores y su pozo noria para riego hoy semivacío. “Nosotros sabemos que tenemos ciclos de sequía y otros de mayor precipitación”, afirma Rivera. “El problema –sostiene- es que ya debería venir el año lluvioso y todavía no aparece”. La situación, que quizás se siente con mayor fuerza en las regiones de Atacama y Coquimbo, también castiga duro al resto del país. El déficit pluviométrico promedio del año 2007 fue de 48,6 %. Zonas como Copiapó y Vallenar tuvieron 90 % menos de precipitaciones. Mientras tanto, en las regiones de O’Higgins la falta osciló entre un 40 % y un 50 %, y en las regiones Séptima y Octava cayó entre un 30 y un 50 % menos de agua.
“No cabe ninguna duda de que hay un problema de sequía y que es importante”, dice el Dr. Gabriel Selles, ingeniero agrónomo experto en riego del INIA (Instituto de Investigaciones Agropecuarias) La Platina. “Esto puede ser el inicio de un proceso. Los últimos fenómenos de sequía han durado dos o tres años. No sabemos si estamos en la mitad de un proceso o en el inicio”, concluye.
Gobierno en Acción
El viernes 1 de febrero, la Presidenta Michelle Bachelet constituyó un comité de ministros para el diseño y operación de medidas para combatir la sequía. Junto con él, se formó un comité técnico integrado por diversas reparticiones públicas. El Director General de Aguas, Rodrigo Weisner, fue nombrado como secretario ejecutivo del comité. Y no tardó en dar la alerta. Declaró la sequía como “la peor en los últimos cien años” y se habló de alarmantes bajas en los embalses, como el Laja y el Maule, que perdieron un 21 % y un 12%, respectivamente, entre el 1 de enero y el 25 de febrero. Actualmente, de los 797 millones de metros cúbicos que tiene la Laguna del Maule, sólo el 5 % puede ser utilizado para electricidad.
En tanto, el gobierno sigue declarando más comunas del país en emergencia, destinando recursos y anunciando planes. “Estamos trabajando para garantizar ayuda directa y oportuna a todos los agricultores afectados por el déficit de agua. Con más de 20 mil millones de pesos de inversión, hemos beneficiado a poco más de cien mil familias de las 209 comunas de todo el país que han sido declaradas ‘zona de emergencia agrícola’, debido a la falta de agua”, dijo a Chileriego la Ministra de Agricultura, Marigen Hornkohl. Según detalló la secretaria de estado, han estado trabajando más de 400 funcionarios en terreno, entregado más de 2.500 toneladas de forraje y otras 300 de alimentos para el ganado, además de otorgar protección sanitaria.
 25 agricultores fueron beneficiados por el proyecto “Elevación Potrerillo Alto”, que pese a la sequía les permite seguir regando. Las medidas (a las cuales recientemente se sumó un paquete extra de US$ 93 millones), señala el Director Nacional de INDAP, Hernán Rojas, apuntan fundamentalmente al apoyo en la alimentación de los animales, proporcionar agua para que los agricultores puedan mantener el sistema productivo, el cultivo de praderas suplementarias en invierno y un subsidio de sinestrialidad que reduce la deuda hasta en un 80 % para quienes hayan asumido compromisos económicos con INDAP. Los beneficiarios, aclara Rojas, son todos aquellos que tengan una superficie menor a 12 hectáreas de riego básico, un patrimonio bajo las UF 3.500 y cuya actividad principal sea la agricultura. Y que, además, estén en una zona declarada de emergencia. Sin embargo, se apresura en aclarar que “ningún grupo de agricultores se va a quedar fuera de la ayuda si la necesita. Si hubiese algún grupo de agricultores en problemas, en una zona no declarada, INDAP puede ir en ayuda de todas maneras, con la misma batería de instrumentos”.
Rojas precisa que hoy día INDAP está beneficiando a unos 70.000 agricultores, a través de programas de asesoría técnica, subsidio a la inversión y riego campesino, junto con instrumentos específicos para combatir la sequía (ver recuadro “Las Medidas del Gobierno”). Además, precisa la ministra Marigen Hornkohl, se están construyendo los embalses El Bato (Región de Coquimbo), Convento Viejo (Región de O’Higgins), Ancoa (Región del Maule) y los canales matrices Laja-Diguillín (Bío Bío) y Faja-Maisan (Región de la Araucanía). Junto con ellos, afirma, desde 1990 se han construido tres embalses (Santa Juana, en Huasco; Puclaro, en Elqui; Corrales, en Choapa) y un canal matriz en Pencahue. Todo por una inversión de US$ 855 millones.
El director nacional de INDAP no descarta la colocación de nuevos instrumentos. Pero, aclara, hay que compartir la responsabilidad de la sequía entre el gobierno y los agricultores. “Éste no es un problema del gobierno, sino de la agricultura en general. Aquí también hay decisiones que tienen que tomar los agricultores. Por ejemplo, si un campo resiste sólo diez animales y se tiene quince, hay que tomar la decisión de vender y así pasar mejor el invierno”, explica.
 La Ministra de Agricultura, Marigen Hornkohl, en terreno. Los otros organismos del gobierno, en tanto, también están trabajando. La Comisión Nacional de Riego (CNR), por medio de la Ley de Riego (18.450), se preocupa permanentemente de mejorar los predios agrícolas. “Lo que nosotros hacemos es adelantarnos a las sequías de mañana, mediante una progresiva mejora de la red de infraestructura de riego. Además, la superación de una sequía como la actual lleva años. En tal contexto, la Ley de Riego está encaminada a aportar una visión estratégica para enfrentar episodios futuros de sequía”, explica el ingeniero Manuel Silva, Jefe Operativo del Departamento de Fomento al Riego. De todas formas, para este año se anunciaron recursos adicionales por $ 16 mil millones para la operatoria de la Ley de Fomento a la Inversión Privada en Obras de Riego y Drenaje, y para el Programa de Obras Medianas de Riego (PROM). Con lo que se llegará a los $40.000 millones concursables.
El gobierno también está realizando otro tipo de labores por medio de organismos más técnicos. FIA (Fundación para la Innovación Agraria) está trabajando junto con ODEPA (Oficina de Estudios y Políticas Agrarias) y CONAMA (Comisión Nacional del Medio Ambiente), en generar una política de adaptación de la agricultura al cambio climático –tema que tiene directa relación con la sequía- que estará lista el presente año. El INIA, en tanto, se ha dedicado a la asesoría en la implementación de obras y, especialmente, en difundir información que permita paliar los efectos de la sequía; lo ha hecho a través de informativos y de la “Cartilla Técnica Nacional de la Sequía” (www.inia.cl/remehue/otros/cartilla_sequia.pdf), un completo documento publicado en febrero, que provee valiosas informaciones para contrarrestar los efectos de la falta de agua.
Tomando Conciencia
Los expertos coinciden en que, a nivel general, la temporada pasada terminó con un saldo positivo, considerando las heladas del año pasado y la falta de agua. Lo que hay que hacer ahora es mirar hacia delante. Y, para ello, lo primero es tomar conciencia. La escasez, comenta Jorge Rivera (INDAP Región de Coquimbo), está internalizada en el norte de Chile pero todavía no ha sido incorporada a la idiosincrasia del centro y sur del país.
“Siempre se ha dicho que los recursos hídricos son limitantes, pero nunca se ha dicho con la suficiente fuerza que debemos ser cuidadosos. Hay acciones para mejorar la eficiencia, un buen ejemplo es la Ley de Fomento a la Inversión Privada en Riego, pero desde el punto de vista de la gestión estamos muy atrasados”, comenta María del Carmen Icaza, ingeniera agrónoma de la Unidad de Desarrollo Estratégico de FIA. En su opinión, todavía falta mucho por hacer: reestudiar la capacidad de los embalses, revestir canales y ver formas eficientes de redistribuir el agua.
Algo que, de alguna manera, está sucediendo en la zona de Ovalle. “Lo que está faltando en esta zona es el revestimiento de canales. Son todos de tierra, por lo tanto, la pérdida por conducción es enorme. Si lográramos aminorar la pérdida tenemos en conducción un 50 % de ahorro… Yo creo que el Estado debería preocuparse de gastar más en revestimientos… Este año, si no llueve, se van a perder miles de hectáreas, miles de hectáreas en las que el Estado también va a perder recursos, como el IVA”, explica Alfonso Cortés G., presidente de la Asociación de Canalistas Embalse Cogotí.
 Los pequeños campesinos que han tecnificado su riego han logrado resistir mejor la sequía. El problema es el costo. Según sus cálculos, entubar un canal matriz de ocho metros cúbicos vale aproximadamente $550 millones por kilómetro. Pero entre el año 2000 y el 2007 la CNR ha bonificado obras civiles (principalmente revestimiento de canales) por $85.372 millones de pesos, lo que ha representado el 48% de los recursos de ese período de la Ley 18.450. Pero los canalistas del embalse Cogotí tienen 107 kilómetros de canal matriz, lo que de acuerdo a las cifras de presidente de la asociación correspondería $58.850 millones de pesos. Por esto, según Manuel Silva, dado el alto costo del entubamiento, éste correspondería a una obra mediana de riego (PROM) y no a la Ley de Fomento al Riego.
En otros aspectos, sin embargo, se ha mejorado mucho. En 1997, señala el ingeniero agrónomo (M. Sc.) del INIA Raúl Ferreyra, había 62 mil hectáreas con riego por goteo en el país. En 2007, en cambio, esta cifra había subido a 247.500 hectáreas, lo que significa un aumento del 298 % de la superficie tecnificada para un área de riego total muy similar entre un año y otro ( 1.053.516 hectáreas en 1997 y 1.093.993 en 2007). “Se puede pensar que el país está con buena seguridad de riego. Los campos tecnificados van a poder reaccionar bien. El país está bien preparado gracias a políticas de tecnificación”, comenta Ferreyra.
Medidas Extremas
Alejandro Antúnez es ingeniero agrónomo del INIA Rayentué (Región de O´Higgins), con un doctorado en ingeniería. Durante el presente año preparó, junto a otros profesionales, un informativo donde se planteaban algunas medidas de prevención y mitigación para la agricultura. El sector más comprometido, asegura, es el del secano. “He recorrido zonas que ya tuvieron trigo y las pérdidas alcanzaron entre el 50 % y el 80%. Ahora, en la zona de riego el problema está más mitigado. No obstante, los caudales tienden a disminuir con el tiempo. De persistir esta situación, la próxima temporada sería muy mala”, comenta.
De no tomarse algunas medidas, podría ser incluso peor. Lo primero, recomienda, es –en lo posible- poner riego por goteo o por aspersión, construir tranques de acumulación o limpiarlos, de manera de reestablecer su capacidad a nivel original. “De esta manera –explica su colega Gabriel Selles- si los canales entran a turno, el agua proveniente de los turnos se puede almacenar en tranques y se puede disponer de ella durante todo el tiempo que se utilizan los equipos de riego localizado”.
A su vez, si se tiene riego por surco, se debiera nivelar el suelo para realizar un riego más uniforme y de mayor eficiencia. Y si el sistema de riego tecnificado ya está instalado, Antúnez recomienda revisarlo para no tener fallas de presión o una bomba que no esté operando de manera adecuada. Un aspecto en el que María del Carmen Icaza, de FIA, coincide plenamente: “Un mal manejo del riego tecnificado significa un mal uso del recurso hídrico. Su eficiencia no va a ser la misma de si se lo maneja bien”.
 El Dr. Alejandro Antúnez es ingeniero agrónomo del INIA Rayentué (Región de O´Higgins). Antúnez aconseja también revestir acequias y canales, mejorar las obras de bocatomas y, especialmente, estar atentos a los subsidios que entregan las autoridades. En el área del secano, propone profundizar norias y analizar bien la situación antes de tomar decisiones. “Los agricultores que tienen cultivos tradicionales de secano como trigo y lentejas, debieran esperar a ver cómo evoluciona la situación climática para decidir el momento de siembra y, por último, para decidir si van a cultivar o no. Comprar o no comprar semillas, debiera estar supeditado a la situación climática”, explica.
En caso de adquirir semillas, agrega, hay que hacerse de variedades más resistentes a la sequía y a enfermedades. En hortalizas, en tanto, se debe tener aún mayor precaución, dada su sensibilidad a la falta de agua y hay que considerar seriamente si conviene cultivar los vegetales o no.
Para frutales, en tanto, Antúnez recomienda ahorrar un poco de agua en el periodo de poscosecha. “Es posible hacerlo sin causar un detrimento significativo en la producción del próximo año”, afirma. A lo que agrega: “Debemos esperar a ver lo que ocurra en invierno. Si no ha llovido nada y tenemos un pozo profundo, debemos efectuar un riego al menos un mes antes de floración o brotación de los frutales, de manera de asegurar un adecuado crecimiento fisiológico”.
Junto con lo anterior, sugiere también manejar el área foliar de los frutales: tener árboles más pequeños, que transpiren menos y que consuman menos agua. Para el caso de los paltos, Raúl Ferreyra –experto en riego en paltos– estima que se puede disminuir la cantidad de agua para, de esta manera, reducir el coeficiente de cultivo desde el rango de 0,7 % - 0,72 % a 0,38 % - 0,4 %. Así, se baja la productividad pero se evita el daño. En uno o dos años los paltos se pueden recuperar, algo que no sucede necesariamente con otras especies.
“Nosotros entendemos que la agricultura depende del clima y eso va a ser siempre igual. Entonces, una mejor agricultura es la que se prepara para situaciones cambiantes de clima… La enseñanza para el futuro es que hay que profundizar mucho más: riego más eficiente, mejores prácticas de manejos agronómicos y pecuarios, mejorar la capacidad para predecir una situación de sequía y adaptar los sistemas a esta situación que viene y utilizar nuevos instrumentos de gestión de riego” sentencia Hernán Rojas, Director Nacional de INDAP. Todo indica que éste será un año duro por lo que es mejor poner manos a la obra.
Artículo publicado en Chileriego Edición Nº 33, abril de 2008.
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