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Congreso Chileno de Fitopatología: “Mucha información útil para los agricultores” PDF Imprimir E-Mail
viernes, 09 de mayo de 2008
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Cada año la Sociedad Chilena de Fitopatología (SOCHIFIT) organiza un congreso itinerante al que asisten en masa los principales representantes de la industria de la fitopatología: profesionales de las grandes empresas de la fitoprotección, investigadores de universidades y centros de investigación, e incluso agricultores y agrónomos. Los participantes califican los congresos de imperdibles y destacan la capacidad organizativa de SOCHIFIT, en especial cuando se comparan sus actividades con otras áreas de la fitosanidad, tales como control de malezas y de plagas (entomología). Uno de los aspectos más relevantes es que, según los asistentes, al menos la mitad de los trabajos que se presentan son de utilidad práctica inmediata. Conozcamos este ‘termómetro’ de las enfermedades de los cultivos en Chile y de su investigación asociada.

Nuevas enfermedades de la madera –y otras preexistentes– que afectan a arándanos, parras, paltos, carozos y otros frutales, enfermedades emergentes en los frutales de explosivo crecimiento –otra vez paltos y arándanos–, control biológico de plagas y pudriciones y una enfermedad aún no bien determinada, Daño Foliar del Pino (DFP), que afecta a miles de hectáreas forestales en Chile. Esas son algunas de las categorías que más destacaron los profesionales entrevistados por Redagrícola, de entre quienes asistieron al Congreso de Fitopatología organizado por SOCHIFIT en noviembre de 2007. El Congreso se realizó excepcionalmente en la ciudad de Concepción y el motivo para llevar este congreso anual a una zona de orientación más forestal que agrícola fue incorporar a la discusión de los especialistas una nueva enfermedad que afecta a los bosques comerciales de pinos.


Los congresos de fitopatología
SON EXEPCIONALES DENTRO DE LAS SOCIEDADES DE INVESTIGACIÓN”



Los anteriores congresos de fitopatología se han realizado en ciudades ubicadas en zonas predominantemente agrícolas tales como La Serena, Santa Cruz, Los Ángeles, etc. Según los entrevistados –la mayoría de los cuales no se pierden los congresos- la tradición de estos eventos anuales se mantiene sin interrupción desde 1991 a la fecha y mejoran año a año, “manteniendo un perfecto equilibrio entre los trabajos prácticos –se menciona como ejemplo los trabajos sobre botritis de Blancaluz Pinilla y oidio de Fernando Riveros– y los trabajos de investigación más básica”.

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Presidente SOCHIFIT, Sr. Gastón Apablaza,en el congreso.
“El Congreso de Fitopatología es una excepción dentro de los congresos de especialidad en Chile (de las sociedades de investigación). Por ejemplo, existe en el país la Sociedad Chilena de Entomología (de larga data) o la de Control de Malezas, que lamentablemente no funciona. Pese a que hoy en día los productos que lideran (por volumen) en la fitosanidad a nivel global y chileno son los herbicidas. Sin embargo la sociedad chilena de control de maleza en la práctica no existe”, explica Víctor Navia, ingeniero agrónomo Jefe de Desarrollo y Asistencia Técnica de Bayer.

Otro aspecto que destacan con frecuencia los consultados es que gran parte de los trabajos que se presentan en el congreso de la SOCHIFIT son de aplicación inmediata. “En la de entomología tienden a trabajar más en taxonomía, en determinación de especies o en insectos que no afectan a la agricultura, a un par de escalones de las necesidades prácticas. En esa área los trabajos de aplicación práctica no son más del 10% en tanto que en fitopatología por lo menos el 50% de los trabajos tienen aplicación inmediata e incluso son de interés para los propios agricultores”, precisa Navia. Es por esa razón que no es raro encontrar productores y agrónomos de las exportadoras ‘avispados’ entre los asistentes a estos congresos.

Francisco Sánchez es el Encargado del Departamento Técnico y Desarrollo del Área Fitosanidad de ANASAC y al igual que Víctor Navia asiste todos los años a los congresos de SOCHIFIT. Sánchez destaca que en ellos se presentan trabajos sobre lo último que se está haciendo en las distintas áreas de la fitopatología en Chile. “Son claramente un aporte al conocimiento y al manejo de las enfermedades. Luego, más orientados a la extensión, se hacen cursos o seminarios a nivel de centros de investigación o de universidades sobre los aspectos más claramente establecidos, destinados a agricultores y agrónomos que trabajan en producción. La fitopatología es muy ágil y debe dar respuestas a problemas relativamente puntuales por lo que en corto tiempo se puede organizar un curso o un seminario”, afirma Sánchez.

Según la fitopatólogo Blancaluz Pinilla el congreso realizado en Concepción tuvo algunas diferencias con los anteriores ya que se realizó en una zona geográfica en que la agricultura no es la principal actividad sino la forestal. “Para ser una zona no agrícola creo que el congreso (2007) fue muy bien organizado y se presentaron muchos trabajos interesantes. Todo fue perfecto”, dice la ingeniero agrónomo. Para Pinilla la gran novedad fue conocer las dificultades de la fitopatología del mundo forestal, un área en que afirma, “los fitopatólogos son muy pocos”.

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La mayor cantidad de presentaciones tratan sobre pudriciones.
En los congresos en general se exponen proyectos de investigación que están en desarrollo. “Al exponerlo a los colegas se pueden detectar limitaciones y enriquecer los trabajos, afirma el fitopatólogo Gastón Apablaza (PUC-Presidente de SOCHIFIT), además de permitir la formación de redes de trabajo. Durante los últimos 10 años el establecimiento de contactos interinstitucionales ha sido notable, de modo que colaboramos mucho mejor y logramos resultados más rápidamente”.

SOCHIFIT también incluye aportes de especialistas foráneos, en los congresos no solamente exponen fitopatólogos locales, ya que se invita a investigadores de destacadas universidades y centros de investigación  extranjeros que dan a los congresos el carácter de internacional.


COMPOSICIÓN DEL CONGRESO 2007


La idea general es llevar a los congresos información nueva, sobre patologías de actualidad, no sobre aspectos conocidos y solucionados. “Me pareció que hubo un equilibrio saludable en la organización del congreso, manifiesta Francisco Sánchez, y que el conjunto fue de una amplitud interesante. En general el Congreso logró un equilibrio con respecto a lo que está pasando en la realidad”.

El gran número de presentaciones sobre pudriciones (hongos) lo explica Blancaluz Pinilla: “La mayor preocupación de los productores son las pudriciones producidas por hongos. Es muy raro encontrar agricultores preocupados por problemas de, por ejemplo, virus”. Sin embargo, la fitopatólogo especula que las preocupaciones de los agricultores pueden estar influidas por el desconocimiento de los problemas que provocan esas enfermedades o simplemente porque no hay tantos virus.



ENFERMEDADES EMERGENTES EN CULTIVOS DE CRECIMIENTO EXPLOSIVO


Los congresos son una muestra de la investigación que se está realizando en Chile y en la composición de los congresos se puede observar que van apareciendo enfermedades que se hacen más importantes en un momento determinado. Por ejemplo, no había mucha investigación en las enfermedades que atacaban al arándano, pero en la medida en que creció la superficie de arándanos comenzó a aparecer un grupo de enfermedades, de las que ya se han determinado tres o cuatro en los últimos años.

La mayoría de los entrevistados destacó la participación del investigador de INIA Quilamapu, doctor Andrés France, quien expuso sobre enfermedades fungosas que en la actualidad están afectando las plantas –madera y hojas– de arándano (Pestalotia sp. y Plateado: Chondrostereum purpureum), así como sus alternativas de control. De hecho las exposiciones del Dr. France sobre enfermedades de arándano fueron mejor evaluadas por nuestros entrevistados que la presentación del invitado extranjero, de la Michigan State University, quien también expuso sobre enfermedades del arándano.


ENFERMEDADES DE LA MADERA


Los representantes de la industria de la fitoprotección consideran que las enfermedades de la madera en general son un área emergente de la fitopatología en Chile. “Es un área emergente y nosotros estamos trabajando en ella. En muchos casos todavía no hay una completa descripción de los patógenos y su comportamiento no está completamente acotado o aún no se termina de vincular con lo que ocurre en el campo”, señala Francisco Sánchez de ANASAC. “Creo, continúa, que esos problemas están vinculados en algunos casos a manejos culturales y en otros a situaciones de vivero. Tienen mucha relación con los manejos de poda, puesto que efectivamente estos patógenos entran por heridas de poda, por lo que los manejos que se hacen o que se dejan de hacer impactan en estas nuevas enfermedades”. Sánchez anticipa que ANASAC ya está evaluando algunos productos para controlar esos patógenos.


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Las enfermedades de la madera son una línea emergente.
Víctor Navia de Bayer, por su parte, también destaca lo expuesto sobre enfermedades de la madera en frutales: “Un capítulo muy importante que tuvimos la oportunidad de presenciar en el último congreso trató sobre enfermedades de madera que atacan a vides, a frutales en general –fundamentalmente de hoja caduca–, a la industria forestal y que pueden ser la Espada de Damocles de los arándanos en Chile. Hay 4 o 5 enfermedades nuevas, algunas descritas por Andrés France, que provocan muerte anticipada de plantas y que pueden –el Plateado por ejemplo– en 3 a 4 años fulminar una plantación de arándanos”. Según Navia hay mucho menos reportes de enfermedades de madera en arándanos en EEUU que en Chile.

De acuerdo a los especialistas lo que hoy se hace en parrones y otros frutales, por ejemplo contra el Plateado entre otras enfermedades de la madera, es pintar los cortes gruesos de poda. Pero en varias hectáreas de vides, por ejemplo, hay millones de cortes del grosor de un lápiz que no son protegidos, por el costo de la mano de obra y porque en la práctica no se terminaría nunca de pintar todos los cortes que se hacen en huerto. “Esas son puertas de entrada de patógenos que al final pueden matar la planta”, afirma Navia, y dice que la solución puede estar en la pulverización de un fungicida o mezcla de fungicidas. “Eso todavía nadie lo a ha hecho, continúa. Es un segmento que está disponible para cualquier laboratorio que lo tome y dé respuesta a necesidades urgentes de nuestros agricultores”.

La empresa ANASAC comercializa productos para pintar cortes de poda y Francisco Sánchez precisa: “Se habla de realizar aplicaciones, pulverizaciones, pero la práctica de pintar cortes gruesos va a seguir siendo muy necesaria y veo difícil sustituirla por pulverizaciones. Éstas podrían ser complementarias pues muchas veces las ramas se ubican de manera tal que es difícil que una pulverización les llegue de buena manera, de forma de cubra la totalidad del corte”.

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El Plateado que amenaza a la planta de arándano.
En Chile hay muchas plantas que se ven declinar y no se sabe a qué atribuirlo, siendo que posiblemente corresponde a enfermedades de la madera. “Entre un 60-80% de las plantaciones europeas en Italia, Alemania, España y Francia, tienen incidencia de enfermedades de la madera y nosotros no debemos estar muy lejos. Lo que pasa es que en Chile probablemente hay mucha ignorancia a nivel de agricultores y agrónomos”, advierte Navia.

La empresa Bayer financió una prospección de dos o tres años que realizó el fitopatólogo de la U. de Chile, Dr. Jaime Auger. Descubrieron que nivel nacional las enfermedades de madera existen en toda el área de cultivo de la uva hasta la VIII Región. Hoy sabemos que al menos existen hasta la Región de Los Lagos (por lo visto en el Congreso).


CONTROL BIOLÓGICO DE PLAGAS Y ENFERMEDADES


Otro aspecto que fue destacado por los asistentes al Congreso y que puede ser interpretado como una tendencia de la industria de la fitoprotección, fue la relativamente alto número de proyectos de investigación sobre productos de control biológico. En esta área se mencionan los trabajos de INIA Quilamapu y de la Universidad de Talca.

En el caso de las químicas puede parecer un contrasentido que se destaque el control biológico pero sus representantes afirman que en general sus empresas profesan el manejo integrado, en el cual es tan importante el control químico, como el control cultural y el biológico. Lo señalan como una tendencia de la industria mundial y afirman que están convencidos de que los productos químicos no son la solución para todos los problemas.



Una señal de alerta:

FALTA RENOVACIÓN DE LOS FITOPATÓLOGOS EN CHILE


Los profesionales ligados a la industria que contactamos, alertan sobre una insuficiente renovación de los especialistas dedicados a la investigación en fitopatología. Según Blancaluz Pinilla, quien recientemente se desvinculó del INIA para continuar su carrera en el sector privado: “Ésta es una especialidad que no se ha renovado. Es muy poca la gente joven que se esté formando en el área. Los profesionales de la especialidad están todos por sobre los 50 años y no se ve un número importante de nuevos profesionales para un adecuado recambio”.

“Quizás, prosigue, no hay buenas oportunidades de especialización en las universidades chilenas puesto que todos los que conozco se han especializado en el extranjero (ella lo hizo en Brasil) y creo que sólo recientemente las universidades de Chile y Católica crearon sus área de sanidad vegetal (lo que también abarca control de malezas y entomología).

Según el profesor Apablaza no en todas partes sucede lo mismo y dice que –por ejemplo– la U. de Chile tiene un grupo de cerca de 7 fitopatólogos, aunque en la Católica sean solamente dos. “Diría que en Chile hay por lo menos 20 doctores en fitopatología y desde hace algún tiempo se iniciaron programas de doctorado en la PUC y en la Chile. La gente que ha salido de la PUC o la Chile y que luego ha realizado un magíster o doctorado en fitopatología ha encontrado trabajo rápidamente, en las universidades o en la empresa privada.”

Por todo lo que hemos visto es de esperar que a futuro los ingenieros agrónomos chilenos se motiven por continuar estudiando y se especialicen en un área que es literalmente vital para el futuro de la agricultura. La fitopatología es por naturaleza una ciencia muy dinámica y de constantes desafíos. Pues, como ya lo dijo un visionario: “Con el tiempo todas las enfermedades podrán llegar a todas partes”.


Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 20, abril 2008.

 


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