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Copefrut temporada 2006/07. Más fruta, mejor calidad, grandes calibres PDF Imprimir E-Mail
viernes, 21 de septiembre de 2007

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Comenzó como una cooperativa formada por productores de manzanas emprendedores y se ha transformado en unas de las grandes exportadoras de frutas del país, liderando los envíos de kiwis y cerezas a los mercados internacionales.

La temporada 2006/07 fue mejor de lo pronosticado, en cantidad y calidad de fruta. Redagrícola conversó en Curicó con el responsable de I+D de Copefrut, Luis Valenzuela, sobre aquellos aspectos agronómicos que han ayudado a esta exportadora a conseguir grandes resultados.

Copefrut tiene el sello del orgullo de la tradición de la tierra productiva, conjugada con la tecnología de punta en los procesos de producción, embalaje y exportación de fruta fresca. Con una tradición de más de 50 años, esta compañía comenzó su andadura como cooperativa, cuando a mediados del siglo pasado un grupo de los más emprendedores productores de manzanas se agruparon para estructurar una organización que permitiera producir y comercializar en las mejores condiciones.

En 1992 Copefrut fue transformada en Sociedad Anónima y hoy es una de las principales empresas exportadoras del país, liderando los envíos de kiwis y cerezas a los mercados internacionales. Pero además de estas especies, también tienen una importante cuota de mercado en peras, manzanas y ciruelas. Este año incluyeron un nuevo producto a su catálogo de frutas: los arándanos. Toda la fruta es procesada en las cuatro plantas que Copefrut tiene en Curicó, Teno, Linares y Buin.

Color, sabor, firmeza y aroma son características que se mantienen gracias a modernas tecnologías que ayudan a mantener intactas las condiciones naturales de las frutas. Además, Copefrut cumple con los rigurosos estándares de calidad que exigen los mercados internacionales. “Nos tenemos que concentrar en kiwi, cerezas, ciruelas y manzanos y ver las metas que debemos conseguir en calidad y productividad. En kiwi ya hemos conseguido las metas. Se hablaba de 2 millón de cajas de 10 Kilos y ya lo tenemos, lo mismo en ciruelas. En cereza se ha avanzado mucho, hemos desarrollado varias técnicas que han mejorado el manejo de los huertos y la calidad de la fruta, sin embargo, aun tenemos que seguir mejorando nuestra infraestructura y logística porque es una fruta que se produce en un periodo muy corto, muy perecible y que requiere un gran esfuerzo. Sabemos que para mantener nuestro liderazgo tenemos que inyectar recursos, por ello es que todos los años invertimos cerca US$ 800.000 en los diferentes procesos”, manifiesta Luis Valenzuela, un ingeniero agrónomo que está gran parte de la jornada en terreno, viendo los huertos y solucionando diferentes problemas de manejo productivo. Redagrícola conversó con él sobre la temporada 2006/07. ¿Cómo estuvo la fruta? ¿Qué manejos se han introducido? ¿Nuevas variedades? ¿Cómo mejorar la productividad? De todo nos habló Valenzuela.

Cereza, seguir siendo líderes

La temporada 2006/07 rebasó todas las expectativas. Cosecharon más de 750 mil cajas, 200 mil más que la temporada anterior, a pesar de la caída productiva en los huertos. “Tuvimos un invierno templado, que nos afectó, por una acumulación de frío insuficiente para los cerezos. Las plantas brotaron de forma inadecuada, con una menor cuaja que nos hizo predecir una producción menor a 700 mil cajas”, explica Valenzuela. La entrada en producción de huertos nuevos y modernos hizo que la proyección de cajas se tornara más complicada, pero se lograron las metas establecidas. “Queremos seguir manteniendo el liderazgo en este rubro. Seguimos trabajando muy fuerte para exportar más cereza a China, adaptando y desarrollando mejores tecnología de producción y poscosecha para lograr que la fruta sea mas segura y llegue en buenas condiciones a destino”, afirma Valenzuela.

“Durante el invierno pasado, proyecté que no iba a ser una buena temporada. He estudiado que con la cereza, mientras más frío haya en el invierno, mejor es la producción y la calidad de la fruta. Esto no necesariamente cuadra con los planteamientos frutícolas tradicionales que señalan que el nivel de producción se contrapone con la calidad. Pero en la cereza por tener un ciclo tan corto la reserva nutricional es la que manda. Lo importante es guardar una buena cantidad de reservas en el verano anterior y tener muy buen receso durante el invierno y, lo otro fundamental para lograr fruta de calidad, es que no llueva intensamente al final del ciclo, previo a la cosecha, porque la fruta se parte y aparecen hongos en almacenaje. Esto ultimo se esta resolviendo en buena forma con el techado de los huertos”, señala el agrónomo.

Variedades: El desarrollo de variedades en un tema pendiente y necesario. Copefrut trabaja actualmente con un abanico de variedades que incluye Bing, Stella, Van, Lapins, Sweetheart, Santina... y algunas variedades antiguas. “Esto es un problema porque no todas tienen el mismo comportamiento en poscosecha. Entonces tenemos que segregar de acuerdo a la variedad y calidad y entonces destinar a mercados diferentes”, cuenta.

Manejo: Para Valenzuela es esencial un buen diseño de los huertos. “Antes, la mayoría de los huertos eran de tipo casero, con árboles gigantescos plantados a grandes distancias, en zonas que climáticamente podrían ser favorables, pero con sistemas y practicas de riego inadecuados y con serias limitación en cuanto a disponibilidad de agua. Además, antes luego de terminada la cosecha el productor dejaba el huerto abandonado y los árboles, a consecuencia del estrés hídrico, no acumulaban reservas y se debilitaban”.

“El cerezo es un árbol que necesita un suelo permeable y de buen drenaje, pero este suelo pierde su humedad con facilidad y necesita que le aportemos agua artificialmente con cierta frecuencia y en ciertos periodos —explica Valenzuela—. Romeral es una zona que tiene los suelos adecuados, pero la disponibilidad de agua no es la mejor, especialmente en verano, bajo esas condiciones de suelo y de manejo, los árboles eran desuniformes y se enfermaban, siendo algo normal perder un 5% o más de ellos anualmente por cáncer bacterial. Hoy se intenta hacer las cosas bien y eso se ha reducido en gran medida gracias al uso riego tecnificado. Los conceptos más importantes para el manejo agronómico del cerezo consideran una óptima combinación de suelo, portainjerto, variedad y clima además de un adecuado diseño de plantación, que garantiza  mantener árboles bien estructurados, cómodos e iluminados. Otro aspecto fundamental es la protección contra lluvia de precosecha, sobre todo durante los últimos 25 días del ciclo, que es cuando la fruta comienza a tomar color y es sensible a la partidura, situación que ocasiona grandes pérdidas. Con esfuerzo lo estamos consiguiendo, hasta la temporada pasada teníamos cubiertas 30 hectáreas de cerezos en distintos predio.”, explica.

Manzanas: se necesitan nuevas variedades

El negocio: La calidad esta temporada fue mejor que la temporada anterior. La fruta le ganó al enemigo número uno: el golpe de sol, y la fruta tuvo mejor color. “Cuando no se tiene color en la fruta el resultado es un desastre. Esto puede ocurrir porque la variedad no da color o por un problema de clima (baja diferencia térmica entre día y noche previo y durante la madurez), en cualquier caso hay que esperar hasta que la fruta se madura y ya no nos sirve”, explica. ¿Cómo se puede abordar este tema? “A través de la genética. Hoy, el gran salto que tiene que dar Chile es la creación de variedades propias. Hay intentos, pero es hora de que se empiece a trabajar en serio en este tema. Pero hemos tenido problemas de otro tipo. Taiwán cerró el mercado para la manzana chilena porque una Gala llegó con problemas de polilla. Producir para Taiwán es carísimo y es el único mercado que paga bien variedades como Fuji. Esa fruta no tiene opción, a lo que paga Taiwán, en otro mercado. Hoy estamos muy expuestos a este tipo de situaciones”, sostiene.

Variedades: En los últimos diez años ha habido un importante cambio en el tipo de variedades, dónde el nicho que ocupaban las rojas tradicionales y la Granny Smith (verde), ha sido en gran parte reemplazado por las variedades bicolor (Gala, Fuji, Braeburn y Pink Lady), las cuales han irrumpido con un concepto de sabor diferente al tradicional, y que ocupan más del 50% del mercado. “Lo fundamental en manzanas es tener fruta bonita, de buen color, buena productividad y buena calidad de almacenaje”, precisa Valenzuela, y además, debe cumplir con todas las exigencias sanitarias y medioambientales que cada año son más complejas. Hoy, una variedad ya no dura veinte años y el gran culpable de ello es el mercado. “Estamos trabajando fuerte para obtener precocidad y así recuperar lo más rápidamente la inversión”, dice.

Existen un sinnúmero de variedades nuevas que están saliendo al mercado, producto de cruzamientos y mutaciones naturales, las cuales se están comercializando a través de clubes que protegen la marca a través royalties.

Es así como los grandes viveros están asociándose con diferentes creadores de variedades para así ir proveyendo al mercado de nuevas alternativas. Ellos sistemáticamente destacan al mercado las características que la hacen única, tratando de capturar segmentos de mercado.

Hay ejemplos como las variedades Jazz, Pink lady (que fue la primera patentada), Brookfield (cultivar de gala), Kiku, etc. Esta tendencia va a seguir creciendo y estas nuevas variedades van en corto tiempo a reemplazar a las “nuevas tradicionales”, que están llegando a su madurez productiva.

Manejo: El desafío pasa por mejorar la estabilidad productiva, la productividad, los calibres y la calidad de almacenaje. Es así, que de densidades medias, se está hoy día tendiendo a altas densidades, del orden de 2.500 a 3.000 plantas por hectáreas, usando portainjertos enanizantes, del tipo M9, obteniendo producciones desde el primer año de plantación.

Así como han llegado nuevos tipos de variedades, también se han establecidos nuevos sistemas de conducción, los cuales tienen como objetivo, mantener un  árbol equilibrado, de fruta de buena calidad y de altos rendimientos.

El “Solaxe”, ha sido un sistema que se ha establecido muy fuertemente en Chile, el cual llegó de Francia, encontrando aquí a entusiasmados seguidores. En el transcurso de los años, éste ha ido sufriendo modificaciones para responder en forma exitosa a nuestros requerimientos climáticos, los cuales se caracterizan por veranos muy secos y calurosos.

El sistema se adapta muy bien a densidades altas, y al portainjerto M9. El desafío como productores es encontrar la ecuación perfecta para nuestras condiciones en donde se combine portainjerto, variedad y sistema de conducción, de manera de tener luminosidad dentro del árbol, fruta sin golpe de sol y con la calidad de color que exigen los mercados. La situación actual, donde existe un tipo de cambio muy deteriorado y una mano de obra cada vez más escasa y cara, nos ha obligado a plantearnos seriamente sistemas de manejo muy intensivos, donde se pueda usar mecanización en reemplazo de mano de obra.


Kiwis, una temporada sorprendente

La temporada: Más kilos (un promedio de 30 ton/ha), más calidad, más calibres. Así podría resumirse la temporada 2006/07 para los kiwis chilenos. “La temporada me sorprendió porque en la primavera esperábamos menos kiwi”, así de rotundo es Valenzuela. Y no es para menos. Copefrut es la exportadora número uno en kiwis, con más de dos millones de cajas de 10 Kg. En este cultivo, aunque no le corresponde ser añero, se nos ha manifestado el efecto de producciones alternantes entre temporadas, esto parece tener su explicación, porque la producción de una temporada depende en gran medida de las reservas generadas en la temporada anterior y éstas muchas veces son limitadas debido a la pobre recuperación de la planta después de una carga alta y de su cosecha tardía. “Eso lo he visualizado en el kiwi a lo largo de los años, pero cuando el huerto es manejado correctamente, eso no necesariamente ocurre, esta temporada no ocurrió. La temporada 2005-2006 fue buena en términos de los kilos producidos, calibres y calidad de la fruta, por lo que esperábamos una baja para la temporada recién pasada”.

— ¿Cómo se explica eso?
—  Porque los productores están realizando mejores manejos y, de esta forma, están evitando el añerismo en las plantas. Y también porque las condiciones climáticas fueron favorables para el desarrollo radicular, la polinización y desarrollo de la fruta.

Variedades y manejo: En Chile no hay desarrollo de variedades propias. El kiwi llegó desde Nueva Zelanda hace 25 años y éste es el mismo que hoy producimos. Allá los investigadores están buscando nuevas variedades, nuevos sabores, nuevos colores y más uniformidad en el producto. Ya tienen y cultivan el Golden kiwi. Pero, ¿cuál es la diferencia de los kiwis chilenos con los neocelandeses? La desuniformidad de la fruta. “Podemos hacer hoy día que los frutos sean similares externamente unos con otros, pero internamente aún nos falta mucho —afirma Valenzuela—. Las cajas de kiwi neocelandés que llegan a destino poseen una clara mayor uniformidad interna, mientras que en una misma caja de kiwi chileno podemos encontrar importantes diferencias en presión entre frutos, con algunos mas blandos de lo deseable”.

El gran salto se ha producido en el riego. Los productores regaban similar en cuanto a aporte y frecuencia durante toda la temporada, pero el kiwi tiene un ciclo de demanda hídrica muy variable que se asemeja a una campana. Al inicio y final de la temporada se debe regar poco frecuente pero con riegos prolongados y en la mitad de temporada (diciembre y enero), cuando la demanda es alta y la fruta crece intensamente, hay que mantener riegos frecuentes. Apoyados en la agricultura de precisión, hoy podemos recomendar cuánta agua y de qué manera se debe entregar a la planta en cada una de las etapas.

Ciruela, superar las deficiencias

La temporada: “La temporada fue buena, tuvimos una primavera muy favorable porque ésta es una fruta que florece muy temprano. Si llueve durante la floración, no hay fruta. Por suerte no ocurrió eso y pudieron producir 1.730.000 cajas de 7,2 kg”.

Manejo: Es un cultivo complicado en la zona de Curicó. La inestabilidad productiva lleva a que los huertos tengan años de gran cuaja y otros de carga deficiente. El manejo de los ciruelos está estabilizado, aunque en Copefrut han cambiado algunas estrategias: introdujeron el riego tecnificado y sistemas de conducción que han permitido mayor productividad. “Hoy conducimos los árboles en eje y nos ha funcionado bien. El tema de la polinización ha sido fundamental. Antes copiábamos la tecnología de California, con otro clima, le poníamos 11% de polinizantes y cosechábamos poco o nada la mayoría de los años. Tuvimos que intensificar los polinizantes, mejoramos la intercepción de luz con menos ramas y más abiertas y con ello estamos logrando más productividad y una calidad adecuada. También tenemos productores en zonas complicadas, muy cercanos a la cordillera donde a veces caen heladas y han tenido fracasos grandes. Ese es otro desafío”, explica.
 
Copefrut se atreve con los arándanos

Por primera vez Copefrut exportó arándanos. “Realizamos una alianza estratégica con la empresa ValleMaule con la cual exportamos las primeras cajas de arándanos, porque creemos necesario trabajar en otras frutas, sobre todo cuando se trata de productos altamente rentables”, pero estando muy concientes en el desafío que ello significa.

“Copefrut está incentivando a nuestros productores a participar de este negocio, donde el manejo de poscosecha tomará en el corto plazo una importancia fundamental. Recurriendo a nuestra experiencia en proceso, almacenaje y exportación de fruta estamos trabajando e implementando mejores líneas de embalaje altamente tecnificadas, de manera de procesar arándanos en centrales especializadas, permitiendo así que los agricultores se concentren más en el proceso productivo, no requieren costosas inversiones en packings  y además debido a la escasez de mano de obra, los productores tienen una gran ayuda al no necesitar personal extra para embalaje.

Los arándanos son el nuevo integrante de la canasta de Copefrut. “Cuando hablamos de arándanos hablamos de la rentabilidad de un producto que paga US$ 7 el kilo. Sin duda es un gran negocio, pero nadie hoy en la industria sabe con certeza hasta cuando podrá mantener estos niveles de rentabilidad”.


Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 17, Julio, 2007.
 

 
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