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Aportes de La Platina en nutrición y fertilización de uva de mesa |
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Escrito por Rafael Ruiz S. Ingeniero Agrónomo
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martes, 15 de abril de 2008 |
 Los aportes más significativos corresponden a nutrición con nitrógeno (N) y con potasio (K), y al esclarecimiento parcial de una serie de desórdenes fisiológicos ligados a la nutrición, de gran impacto en la productividad y calidad en uva de mesa.
También al establecimiento de niveles guía para la fertilización y manejo general de la planta basado en niveles de reserva de N, P y Carbohidratos.
RESPUESTA AL N
La respuesta al N depende del potencial del sitio para aportar N, y de las propiedades físicas del suelo y de las facilidades para el enraizamiento. 160 kg de N/ha pueden tener un claro efecto positivo en cuanto a producción-calidad en suelos de baja fertilidad, pero la misma dosis puede tener efectos negativos en la inducción frutal y en la productividad de huertos con suelos de alta fertilidad.
El diagnóstico del potencial del perfil para suministrar N –mediante un indicador químico aplicado a las diferentes estratas de suelo– y el nivel de reservas de N en las raíces durante el período de receso, resultan vitales al decidir la dosis de N adecuada.
Se conocen las condiciones que incrementan la concentración de amonio, especialmente en primavera, como es el uso de altas dosis de guano de origen aviar en sistemas de riego tecnificado, lo que se ha asociado a varios trastornos fisiológicos tales como necrosis del racimo floral, bayas blandas, etc.
DIAGNÓSTICO Y CORRECCIÓN DE PROBLEMAS DE POTASIO
La deficiencia de K es frecuente en uva de mesa y es arriesgado plantear una solución sin conocer el origen del problema.
Luego de varias temporadas de estudiar el déficit de K en parrones, en relación a la fertilidad, se concluyó que es un problema complejo y que la solución pasa por un acertado diagnóstico del origen del déficit, considerando los aspectos bióticos y abióticos. El CRI La Platina demostró que problemas muy distintos al nutricional tal como ataques de insectos al sistema radicular, nematodos o viroides, producen problemas en la absorción y/o traslocación del K provocando las deficiencias. Además problemas físicos (compactación) o hídricos pueden ser la causa, sin que exista una real carencia en el suelo.
Superados los problemas descritos y si el déficit de K en el suelo existe hay respuesta productiva, pero muy condicionada por la capacidad de retención de K en el suelo, la que puede llegar -en casos extremos- hasta un 70%. En casos de alta fijación es preciso agregar hasta 300 kg de K2O/ha y luego se debe agregar al menos la cantidad de K que se exporta en la cosecha (60-80 kg de K/ha para un buen rendimiento). La estrategia implica el monitoreo de niveles foliares de K en plena flor y pinta. En el diagnóstico, en algunos casos, será necesario evaluar los niveles de putrescina.
La comparación de fuentes indica que el KNO3 y el K2SO4 son eficientes para su corrección. Igualmente eficiente es el KCl pero provoca indeseables cantidades de cloruros en subsuelos de lenta permeabilidad o con presencia de claypan, por lo que es riesgoso su uso en sistemas de riego localizado.
El CRI La Platina además desentrañó la denominada "falsa deficiencia de K", cuando existen claros síntomas foliares de falta de K y los análisis no indican déficit. La acumulación de la poliamina putrescina aparece vinculada con síntomas de déficit de K y con la denominada "fiebre de primavera". De la misma manera la acumulación de poliamina se relaciona al problema de "palo negro", sin que a la fecha se hayan establecido las condiciones que conducen a la acumulación de esta poliamina, la cual puede ser en extremo tóxica luego de cierto umbral.
COMPUESTOS DE RESERVAS
Después de exhaustivos estudios sobre la variación estacional de compuestos de reserva estratégicos tales como almidón (amilosa + amilopectinas), arginina y fósforo, en la parte aérea y radicular, se estableció una buena relación entre los niveles de dichos compuestos y el comportamiento productivo de las parras. Hoy podemos diseñar sobre mejores bases un plan de fertilización, con valiosa información para el manejo de la planta, tal como la definición de la carga frutal sostenible del parrón. La herramienta se demostró de gran valor en la discriminación de parrones de bajo vigor "decaídos" y parrones de alto vigor sostenido en Aconcagua. La herramienta, aún en estado de ajuste, permite diagnosticar con precisión los niveles de reservas.
Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 6.
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