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Seminario sobre Trips de California: El misterio de las manchas en uvas de mesa PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Marcela Quiroz   
viernes, 21 de septiembre de 2007

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Durante la temporada 2001- 2002 unas manchas anulares comenzaron a aparecer en las bayas de variedades blancas de uvas de mesa.

Los productores se tomaban la cabeza en busca de respuestas, mientras una teoría cobraba cada día mayor fuerza: se trataba nada menos que del famoso Trips de California. Redagrícola asistió a un seminario organizado por Dow Agrosciences en que se analizaron las causas y los mecanismos de control existentes para paliar el daño, en aumento cada temporada, en los cultivos de exportación. En el siguiente artículo entregamos parte de lo expuesto en el seminario.

Hace 5 temporadas las bayas de uvas de mesa comenzaron a presentar unas extrañas manchas color marrón. Los parronales de la zona central fueron el escenario del misterio que empezó a afectar a las variedades blancas, especialmente Thompson Seedles  y Superior Seedles.

La única certeza que se manejaba era que, sin duda, mermaría el porcentaje de exportación y por ende el valor de las uvas, ya que las bayas manchadas debían eliminarse en limpieza de racimos, elevando los costos de la faena y reduciendo el peso del racimo hasta en un 30%. Para colmo, las manchas parecían afectar más a los racimos mejor terminados. Durante las últimas tres temporadas, las manchas ocasionaron pérdidas valoradas hasta en 8 mil dólares por hectárea.

La gran pregunta entonces era qué originaba la mancha. Las hipótesis surgieron de inmediato: mezclas de agroquímicos incompatibles en aplicaciones foliares, exceso de azufre en polvo, exceso de fertilizantes, uso de máquinas electrostáticas, etc. “Se empezó a producir una tremenda confusión con otro tipo de manchas ya conocidas”, explica el Ingeniero Agrónomo y gerente técnico de la exportadora Geofrut, Rafael Rodríguez, quien es responsable del primer reporte de este daño asociado al insecto Trips de California. En febrero de 2002 relacionó a los Trips al problema ya que las bayas evidenciaban una clara similitud con el daño ocasionado en otras especies por este insecto, como cerezos y nectarines.

La teoría cobró mayor fuerza al analizar las bayas afectadas y encontrar oviposturas y larvas de este Trips. “Como primeras estrategias de control se recurrió a insecticidas que eran parte del programa fitosanitario standard en los parrones, tal como Carbaryl (Sevin) y Metomilo (Lannate), que otorgaban cierto grado de control complementario al control de Chanchito Blanco, e incluso recurrimos a insecticidas más específicos como Success 48, con las limitaciones definidas en sus registros y tiempos de carencia”, explica Rafael Rodríguez.

Pero cada año era mayor la dispersión y la presión: la mancha era muy variable por sector y de un año a otro, aunque era más severa en sectores contiguos a bordes o acequias y en campos vecinos a cerros, o próximos a otros cultivos huésped del insecto (alfalfa p.ej). Mientras tanto se difundían recomendaciones erróneas: cosechar antes de tiempo, suspender el uso de máquinas electrostáticas, suspender el uso de fungicidas importantes o del mismo azufre. El que, al contrario de lo que dicen sus detractores, contribuye incluso a bajar la presión de este insecto en los parrones.

 “Hasta el día de hoy, y a pesar de que ya hay trabajos en otros países que confirman que el daño está asociado a Trips de California, persisten recomendaciones erróneas”, concluye. Destacó también, la importante participación de profesionales como el asesor José Antonio Soza y del creador de MipNet, Cristián Arancibia, en la difusión y promoción de la correcta solución de este problema.

No es todo. Rafael Rodríguez alertó también a los productores de que el Trips puede ocasionar “pudrición ácida” y en poscosecha “bleaching” o blanqueamiento, aún en variedades rojas donde el daño no es cosmético. Esto obligaría a monitorear y eventualmente a controlar el insecto en todas las variedades en esta segunda fase de ataque.


Testimonio del control exitoso

Ignacio Besoain, Ingeniero Comercial, técnico y empresario agrícola, maneja dos campos de Nadco, uno en el sector de Chacabuco, que tiene 100 há de la variedad Thompson, y el otro en la zona de Nogales con 22 há de la misma variedad. Desde la temporada 2002/2003 las misteriosas manchas aparecieron en sus parronales. Sólo recién en esta última temporada siguió las recomendaciones de control de Geofrut. Debía tratarse de Trips ya que hace cuatro temporadas que no aplicaban azufre vía polvo, de flor en adelante, y también había probado otra serie de las sugerencias equívocas que circulaban.

La pasada temporada entonces, elaboró un completo protocolo de monitoreo y control. Monitoreó desde la brotación en adelante, a lo menos una vez por semana. A pesar de un efectivo control en flor, entre un 40 y un 45% de los racimos presentó entre 1 y 14 Trips al momento de cierre de racimos. Aplicó Success 48 al cierre de racimo y luego en pinta (de 12cc/HI cada una): entre la primera y la segunda aplicación de Success (10 días) la presencia de Trips en racimos bajó de un 45% a menos de un 5% y, lo más importante, redujo el problema de manchas a 0.

“Nos dimos cuenta de que la aplicación para controlar Trips en pre y post pinta es fundamental y que cualquier control posterior no tiene igual efecto, el daño ya está hecho”, comenta Besoain airoso tras conseguir solucionar su problema.

Las pruebas de Dow AgroSciences

Mientras los productores trabajaban para contrarrestar el problema, Dow AgroSciences realizó trabajos en distintas zonas (Pichidegua, Chacabuco, Los Andes, Totihue, San Vicente y Tuniche) para testear la efectividad de su producto, Success 48, y estudiar su degradación. La hipótesis era que el producto reduciría la mancha anular mediante aplicaciones entre cierre de racimo e inicio de pinta.

Pero también había otros factores a investigar, como determinar el nivel de residuos de Spinosad en la cosecha, y el momento preciso para una aplicación más efectiva. “Aplicamos en distintos momentos fenológicos del parrón con una sola concentración (12cc/HI), con una frecuencia de una semana. Si era el Trips no le íbamos a dar ninguna posibilidad de sobrevivir”, explica Carlos Merino, Ingeniero Agrónomo y Gerente de Desarrollo de Dow Agrosciences. 

 Se definió un protocolo de aplicación para los distintos estados fenológicos del racimo: cierre de racimo (estado A), pinta (estado B), cosecha (estado C) y distintas combinaciones. También se dejó un testigo no tratado.

En Pichidegua los trabajos comenzaron el 20 de diciembre (2006), en cierre de racimo, y se realizaron 4 aplicaciones semanales. Después se esperó hasta la pinta y se hicieron tres aplicaciones a partir del 17 de enero. En cosecha, el 14 de febrero, se hizo sólo una. La evaluación final comenzó a inicios de marzo, 73 días después de iniciados los ensayos. Paralelamente, el agricultor efectuó dos aplicaciones comerciales, el 8 y el 22 de enero (150 cc/ha/c/u).

 Los resultados fueron concluyentes: en el campo de Pichidegua, el testigo presentó alrededor de un 70% de sus racimos afectados, mientras que en los racimos tratados en cierre, menos del 5% de ellos presentaban daño. El porcentaje se elevaba hasta un 25% en aquellos racimos cuyo control se había realizado a inicios de pinta, y en el caso de la aplicación de cosecha la cifra ascendía hasta el 72%. Después se analizaron las combinaciones: si las aplicaciones se hacían en cierre más pinta, el efecto era el mismo que hacerlo sólo en cierre. Y si se hacían todas, era igual a las 4 aplicaciones de cierre. Los trabajos se replicaron, con algunas variaciones en el número de aplicaciones, en los otros campos.

 Demostraron que las aplicaciones sucesivas de Success 48 logran reducir significativamente la mancha y que el momento idóneo para el control es el cierre de racimo o prepinta, ya que en esta etapa la hembra colocaría los huevos. Las larvas aparecerían ~5 días después y comenzarían a alimentarse a inicios de la pinta, mientras que el daño sería visible a los 20 a 30 días de iniciada la alimentación. ¿La esencia del control? Al mantenerse el residuo tóxico para los Trips durante el período de cierre de racimo, se impediría la ovipostura y/o morirían las larvas, por lo que se evitaría todo daño.

 Otra de las conclusiones fue que las aplicaciones durante el periodo de pinta o cosecha no serían tan efectivas por la dificultad del ingreso del insecticida al interior del racimo, mientras que las aplicaciones sucesivas en cierre de racimo mantienen residuos de Spinosad al interior en niveles suficientes para evitar nuevos daños hasta la cosecha.
 
 Aún estaba pendiente la respuesta con respecto a los residuos. Para fines de investigación, se dobló la concentración a 24 cc/HI, con 2 mil litros de agua. Mientras que con los 12 cc/HI al día 15 los residuos se mantenían en 0,11 partes por millón y a los 36 días eran indetectables, con 24 cc/HI al día 15 se mantenían en 0,25 partes por millón y al día 36 en 0,04.

 Según Carlos Merino, las aplicaciones de cierre de racimo producen residuos aceptables dentro de los límites máximos tolerables en los mercados clave, aunque no en países como Alemania y Bélgica. “Esto va a cambiar. Spinosad acaba de entrar en febrero del 2007 al anexo I, lo que significa que tendrá tolerancia en toda la Unión Europea, esperamos que a finales de este año. Los productores deben saber que no hay problema si quieren exportar a EEUU o a Inglaterra, ya que esos países toleran hasta 0,5 partes por millón”, advierte Carlos Merino.

Otros antecedentes

Los investigadores han estudiado a los Trips (ver recuadro), analizando su estado evolutivo y planteando alternativas de monitoreo. Una son las trampas, siendo las blancas 8 veces más efectivas que las de otros colores. Pero para el Ingeniero Agrónomo y profesor de la U. de Chile, Luis Lazo, el método más confiable es la observación directa y periódica. “Lo mejor es mover el racimo sobre una superficie blanca y detectar la presencia/ausencia”, explica el consultor quien investigó la relación de la intensidad de la mancha en la baya de uva de mesa con el número de individuos presentes en cada racimo. El experto fue enfático al señalar que se trata de Trips de California.

“En aquellos racimos donde se detectaron 50 individuos el daño fue de un 53%, y descubrimos que pocos días previo al cierre de racimo ya comienzan a colonizar”, explica Luis Lazo.

Prevenir en vez de curar

Los expertos entregaron algunas recomendaciones para prevenir una masiva aparición de Trips y con ello el daño y la odiosa mancha en las bayas de la uva de mesa.

- Monitorear desde el cierre de racimo hasta fines de cosecha (Los ataques tardíos pueden sorprender a los productores aún cuando hayan controlado previamente) 
- Considerar el ciclo de vida de los Trips, el que se acelera notablemente con el aumento de las temperaturas.
- Controlar las malezas en los parronales.
- Considerar como complemento al uso de Success, el control colateral del Chanchito Blanco (metomilo) y Brevipalpus (abamectinas) en el programa de control.
- Controlar los Trips con insecticidas en los sectores aledaños a los parronales.
- Si es necesario controlar de acuerdo al monitoreo, iniciar el programa desde el período de cierre de racimo.
- Si los racimos ya presentan daño, es posible que pudrición ácida y bleaching aumenten notablemente.

El responsable del caos

El Trip de California (Frankliniella occidentales, Pergande. De la familia Thripidae), es un insecto nativo de Norteamérica. En la década de los 70 comenzó a dispersarse y pasó a ser la plaga más importante de los cultivos bajo invernadero en Europa, especialmente en Holanda. En Chile, su ingreso se registró oficialmente en 1995, aunque es probable que su entrada se haya producido una década antes de su detección. Su efecto en nuestro país se ha caracterizado por ser aún más agresivo que en el Hemisferio Norte, ocasionando graves pérdidas económicas en frutales, flores y hortalizas.

 Una de las características es su adaptación a una enorme cantidad de hospederos y su alta tolerancia a la mayoría de los ingredientes activos de los insecticidas. Además sus huevos son invisibles para el ojo humano ya que se insertan al interior del tejido de la fruta. Su ciclo de vida está conformado por diversas etapas: huevo, dos estados larvarios y dos estados adultos (prepula y pupa). Se desarrolla en función de la temperatura: con 10ºC puede pasar por todos los estados en 58 días, mientras que con 20 la evolución se reduce 20 días. Con 30 grados tardaría sólo 12 días a llegar a la adultez.

 Los factores que aumentan el riesgo de su presencia son la vegetación natural, las temporadas de sequía y las zonas donde la floración es más extensa ya que su daño se concentra en época de floración y cuaja. Mide entre 1,6 a 1,7 mm. y es bicolor, de tonos dorado y marrón. Otra de sus características es que rehuye a la luz. 

 Además existen otros Trips que también se relacionan a la uva de mesa y que ojos inexpertos pueden confundir con el Trips de California, como el Trips de las Flores, el Trips de los Brotes y el Trips de la Cebolla.



Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 17, Julio, 2007.

 

 
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