 Frente a graves daños de virus en la producción de pimientos en la IV Región, a fines de la década de los 90 y comienzos de los 2000, INIA La Platina e INIA Intihuasi efectuaron un proyecto FONDECYT. El primer paso fue saber qué virus estaban atacando.
Se tomaron muestras de hojas, brotes y frutos de plantas con y sin síntomas, desde almácigo hasta cosecha, en 11 localidades, y se evaluó el efecto sobre el rendimiento de plantas individuales.
En análisis de laboratorio, los virus encontrados con mayor frecuencia fueron el del mosaico del pepino (CMV: 23,3%), del bronceado del tomate (TSWV: 20,8%), del mosaico de la alfalfa (AMV: 14,8%) y el del virus Y de la papa (PVY: 14,5%). En un bajo porcentaje de muestras (3,1%) también se determinó la presencia de Impatients necrotic spot virus (INSV), que no estaba determinado con anterioridad en el país. Los virus que no son trasmitidos por insectos vectores (ver recuadro 2), como el virus del mosaico del tomate (ToMV) y el virus del mosaico del tabaco (TMV) se encontraron en bajos porcentajes: 2,2 y 4,9%, respectivamente. En muchos casos las muestras tenían dos o más virus.
 El rendimiento de plantas enfermas tuvo una reducción de 41% en el número de frutos comerciales. Pimientos afectados por TSWV, virus del bronceado del tomate. Un 43,4% del total de plantas se encontraba con al menos uno de los virus CMV, TSWV y AMV. Sus síntomas, cuando se presentaban, eran hojas filiformes, mosaico en diferente intensidad, moteado, enanismo, anillos cloróticos o necróticos, necrosis de brotes y frutos recién cuajados. El rendimiento de plantas enfermas tuvo una reducción de 26,2% en el número de frutos por planta; de 30,6% en el peso de los frutos y de 41% en el número de frutos comerciales. El número de frutos no comerciales aumentó en 57,1%. Un 32,5% de las plantas enfermas fue severamente afectado con síntomas de enanismo a inicio de temporada, lo que se tradujo en cero rendimiento.
 Las malezas solanáceas -chamico, nicandra y tomatillo- en conjunto fueron las más importantes en relación con la detección del virus del mosaico del pepino (CMV) y virus Y de la papa (PVY)
Otros estudios complementarios a los señalados y que formaron parte del proyecto (recuadros 2 y 3), permitieron delinear un sistema de manejo integrado del cultivo que incluye:
• Establecer el cultivo con plantas sanas producidas en almácigos cubiertos con malla anti insectos para asegurar que estén libres de insectos vectores. • Controlar las malezas, especialmente las solanáceas. • Plantar el cultivo después del 15 de octubre. • Utilizar productos químicos (insecticidas con ingrediente activo Pirimicarb más Spinosad) y naturales (aceite) para obtener mejores rendimientos. • Elegir las variedades con mejor comportamiento a virus.
MALEZAS: ALMACENES DE VIRUS EN AUSENCIA DEL CULTIVO
En varias localidades de la 4ª Región se recolectaron 43 especies de malezas ubicadas dentro de las plantaciones de pimientos y en la periferia de los potreros. Los muestreos se realizaron en primavera-verano y otoño-invierno. Se recogieron plantas con síntomas y otras sanas a simple vista.
De las 676 plantas recolectadas, un 83,1% fueron negativas a los virus analizados. Sólo un 16,9% resultó positivo al menos a un virus; de este porcentaje, casi la mitad mostraba síntomas de virosis y la otra mitad no lo hacía.
De acuerdo a las prospecciones, las malezas infestadas que alcanzaron la mayor abundancia en plantaciones fueron chamico, tomatillo, pacoyuyo y, sorprendentemente, nicandra. Esta última tradicionalmente ha sido descrita como una maleza anual más bien secundaria. Las especies indicadas resultan doblemente peligrosas. Por un lado, compiten con las plantas cultivadas y provocan fuertes bajas en rendimiento. Por otro, son una importante fuente de inóculo de los virus AMV, CMV, TSWV, PVY e INSV.
La presencia de estas malezas, tanto dentro del cultivo como en los alrededores, constituye un alto riesgo, sobre todo en los primeros estados de desarrollo de los pimientos. Bastará la presencia de pulgones o trips para iniciar una epidemia. Las medidas de control de malezas deben extenderse del potrero a los sectores cercanos, especialmente de donde proviene el viento. También deben eliminarse las especies que sobrevivan en los rastrojos durante el otoño e invierno.
| FECHA DE SIEMBRA PARA EVITAR INSECTOS VECTORES Insectos como pulgones y trips diseminan los virus en el campo y se conocen como "vectores". Por ejemplo, los virus más comunes en pimiento en Chile, CMV y AMV, son transmitidos por el pulgón verde del duraznero (Myzus persicae), y por el pulgón verde de la papa (Macrosiphum euphorbiae). El mejor control de los virus es la prevención con medidas que tienden a disminuir las posibles fuentes de inóculo y escapar a la presencia de los vectores. Una de ellas consiste en saber la mejor época de plantación y el comportamiento de las variedades respecto a la incidencia de virus. Para aclarar esta interrogante, en la IV Región se probaron cinco épocas de plantación, cada 15 días, a partir del 15 de septiembre hasta el 15 de noviembre, utilizando plantas sanas de las variedades Calahorra y Resistant. Los pimientos plantados el 15 y 30 de septiembre fueron los más afectados por pulgones. Ello produjo una importante transmisión de virus, que alcanzó una incidencia de 60% para la variedad Calahorra. El virus predominante fue CMV, pero también se determinó la presencia de AMV y TSWV. La disminución en el rendimiento, expresada en número y peso de frutos comerciales para ambas variedades fue evidente. Por lo tanto no se recomienda plantar en septiembre. Las últimas fechas de plantación (30 de octubre y 15 de noviembre) tuvieron la incidencia de virus más baja (inferior a 5%) durante los tres primeros meses, lo que se reflejó en que no hubo diferencia de los rendimientos entre plantas sanas y enfermas. Sin embargo la plantación de mediados de octubre resultó la más recomendable para obtener mejor rendimiento Respecto a las variedades, por ser de diferente uso comercial no hay una recomendación específica, sólo es importante tener presente su comportamiento frente al virus. Se realizó un análisis económico de los resultados del ensayo, cuyo resultado se entrega en el cuadro 1. Los valores de entonces eran: costo de $1.385.748 por hectárea e ingreso $6 por unidad de pimiento para un productor de la IV Región en el mercado mayorista de Santiago, descontando el transporte y comercialización. La producción por hectárea se calculó de acuerdo a los resultados de los ensayos. Coincidentemente con los resultados agronómicos, la tercera época de plantación proporcionó una ventaja económica de margen bruto equivalente a un 189%. | | |
Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 6.
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