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Dr. Rafael Ruiz y Baya blanda. “Es un trastorno provocado por múltiples factores” PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Juan Pablo Figueroa   
martes, 18 de diciembre de 2007

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El de la Baya blanda es un trastorno complejo, nada de extraño en una industria con más de 30 cosechas, como es el caso de la uva de mesa en Chile, en la que la mayoría de los problemas “simples” ya han sido solucionados.

Este síndrome errático afecta a algunas de las principales variedades de uva de mesa cultivadas en Chile, como son Thompson seedless y Red Globe. Según el Dr. Rafael Ruiz, quien lleva años investigando el desorden, el trastorno puede ser gatillado por reservas insuficientes en la parra, problemas de suelo o del sistema radical, exceso de carga o demasiado vigor del huerto, acumulación de amonio, o una combinación de dichos factores.

Lo llamaremos trastorno, síndrome, desorden, desequilibrio, fenómeno... pero podríamos llamarlo simplemente problema. “Factores de muy diversa índole pueden provocar el trastorno”, plantea el proyecto Innova-Corfo que ejecuta en la actualidad el Dr. Rafael Ruiz (de INIA La Platina) y su equipo, asume desde el inicio la multicausalidad del problema de la Baya blanda. En este artículo el Dr. Ruiz anticipa a los lectores de Redagrícola algunos resultados de sus estudios, y revisa las circunstancias que pueden provocar el trastorno, o que incrementan la probabilidad de sufrirlo.

En la Baya blanda, las bayas que entran en la categoría de blandas -lo que se mide con un instrumento-, presentan una concentración mayor de nitrógeno en la pulpa y en la piel, así como también mayores niveles de arginina y putrescina (ver recuadro). Mostrando gran similitud con el trastorno conocido como Palo negro. “Al analizar racimos con Baya blanda, encontramos los mismos componentes del Palo Negro: putrecina, amonio y además déficit de potasio en raquis. En estudios más finos también encontramos diferencias en Ca y Mg. Todo a un mismo riego, fertilización y manejo”, señala el Dr. Ruiz.


El Dr. Rafael Ruiz es investigador de INIA La Platina
Explica el investigador que no se puede precisar la fecha en que apareció el síndrome porque en un principio se lo confundía con el problema del Palo negro. “Sólo en los últimos 5 o 6 años la gente reconoce la Baya blanda como algo distinto del Palo negro. En éste último, el raquis se necrosa, con síntomas a nivel del pedicelo, y al llegar a los 14 º Brix el racimo no acumula más azúcares, comienza a perder humedad y a arrugarse.

En la Baya blanda en cambio, pese a que las bayas quedan de un color extraño, un verde cristalino, si se las deja en el parrón siguen aumentando los grados Brix e incluso llegan a los calibres de mercado”. Las bayas llegan a los 16, 17 y hasta 18 º Brix, pero blandas. En la variedad Red Globe afecta sólo la firmeza, por lo que la baya no es crocante -como exigen los mercados- pero no altera el color.

 

DISTRIBUCIÓN ALEATORIA DEL PROBLEMA:

El desorden se manifiesta con diferente intensidad de un año a otro. Hace tres temporadas hubo un alto impacto, cercano al 15%, con parrones con hasta el 36% de racimos perdidos. “En cambio, según nuestras mediciones –dice Ruiz-, en la temporada pasada hubo menos incidencia. Sin embargo, el informe de las exportadoras es que nuevamente hubo muy mala condición de llegada. Pero al parecer esta vez el problema lo causó el bromuro de metilo, los hongos, y racimos en mala condición pero sin Baya blanda.

El problema disminuye su incidencia hacia el norte del país. Los datos de reservas obtenidos por Ruiz, de mediciones en Punitaqui, Camarico, entre otros lugares, contra lo esperado muestran mayores niveles de reservas hacia el norte, sobre todo en Copiapó. “Pienso que se debe a que en esa zona se cosecha muy temprano y la planta tiene un largo período después de la cosecha para generar reservas si la planta está bien regada, bien fertilizada y con los manejos adecuados”, señala el investigador.

En la actualidad el grueso de los racimos con Baya blanda se detectan en el huerto, en particular en la variedad Thompson, ya que los racimos toman una coloración cristalina y en general no se cosechan. “Creo, afirma el Dr. Ruiz, que desde hace poco que se presta atención a esto, pues el racimo tiene los suficientes º Brix y las bayas llegan a 16 o 17 mm, pero se embala y el racimo llega en pésima condición a destino. Llega pardeado, desgranado o podrido”.

De acuerdo a los resultados preliminares del proyecto Corfo, hoy en desarrollo, el problema es mucho más complicado que con o sin Baya blanda: “Al principio pensábamos que siempre era detectable visualmente pero hemos encontrado racimos con Baya blanda que sin embargo no tienen el color cristalino que se distingue en el campo. Hay racimos con Baya blanda en que no se distingue nada, sólo que la uva es un poco más blanda”. Según las exportadoras, estos racimos tienen un mal comportamiento en postcosecha, pues así mismo la uva llega en malas condiciones.


 Otra cosa es la distribución del desorden en el huerto y en las parras individuales. En una prospección que realizaron en 36 parronales ubicados entre Ovalle (IV Región) y Lolol (VI Región), la incidencia del desorden fue de entre 0 y 36% de racimos afectados. “Dentro de un mismo cuartel se puede encontrar sectores con problemas y sectores sin problemas, y dentro de una misma planta no se afecta el 100% de los racimos”, precisa el Dr. Ruiz. Es decir que en una misma parra se pueden encontrar racimos sanos y racimos afectados.

ALGUNAS PISTAS Y RECOMENDACIONES:

Ya en la etapa de prospección encontraron que los parrones que mostraban cero o baja incidencia, tenían muy buenos sistemas radiculares. En cambio el trastorno impacta a los parrones con sistemas radiculares deficientes a malos, o con problemas de suelo en general. Por ejemplo suelos compactados o la elevación de una napa freática.

Otro dato que arrojó la prospección se relaciona con la carga de fruta y las reservas para sustentar esa carga. “Una carga frutal excesiva en un parrón con bajos niveles de reservas, gatilla el síndrome. Una estrategia que convendría implementar es chequear los niveles de tres reservas en los sistemas radiculares: argininas, almidones y fósforo. La arginina es el más importante y los análisis de este compuesto deben mostrar altos niveles para evitar el desorden. Luego se debería calcular la carga que se deja en la parra de acuerdo a los niveles de reserva”. De esto se deduce que puede ser muy buena idea dejar, por ejemplo, sólo los racimos exportables.

Explica el investigador que una complicación es que hoy en día, por lo estrecho del negocio, se busca llegar a las 2.200 o 2.500 cajas/ha, cuando antes con 1.800 cajas/ha exportables los productores lograban suficientes retornos. “Los fruticultores tienden a aumentar las cargas, pero si se llega a un exceso de carga se debe tener buenas reservas. Según los resultados que estamos obteniendo, un exceso de carga podría situarse en los 40.000 racimos por hectárea”.


LAS FUENTES DE NITRÓGENO:

En el estudio se encontraron con que hay una asociación entre la incidencia de Baya blanda y el contenido a amonio. El amonio también ha sido vinculado con el Palo negro, la necrosis de la flor y otra serie de trastornos fisiológicos de las vides. “Nuestras mediciones de amonio nos indican una correlación positiva: mientras más amonio más Baya blanda. A raíz de eso, pese a que todavía no tenemos experimentos muy finos, yo recomiendo que desde inicios de primavera o mediados de primavera (desde la cuaja en adelante), no se utilice ninguna fuente amoniacal. Si se aplica N aplicar fuentes nítricas. Luego se pueden utilizar nuevamente para fertilizar en postcosecha”.


Un experimento realizado por el Dr. Ruiz en la RM intenta probar que el sólo cambio de fuente de nitrógeno, de urea a nitrato de calcio, disminuye notablemente la incidencia de Baya blanda. Para hacer el experimento buscaron un parrón que tuviera antecedentes de altos niveles de amonio y en el caso del elegido, los altos niveles de amonio se debían a cuantiosas aplicaciones de guano fresco de ave.



“El exceso de N que viene en el guano genera mucho amonio y ese amonio permanece por mucho tiempo. Entonces hay que tener cuidado al aplicar las recetas de mejoramiento de suelo a través de guano fresco”, advierte Ruiz. Pero si se composta el guano (se madura) se elimina la toxicidad del amonio y es una muy buena herramientas para estimular el crecimiento de raíces. Tampoco habría problema con mejoradores de suelo tales como los ácidos húmicos o fúlvicos.

CUIDADO CON EL RIEGO:


Señala el Dr. Ruiz que hay una estrategia de riego muy utilizada en la actualidad, que es potencialmente peligrosa, la que consiste en trabajar con baja frecuencia de riego y alto volumen de agua. Esto se hace para mojar el suelo en profundidad, pero es efectivo en suelos estratificados, en los que existen capas que hacen difícil la percolación del agua y ésta se hace bajar aumentando la carga hidráulica: “Pero cuando el sistema se implementa en lugares con subsuelos arcillosos, de baja permeabilidad, con una napa freática o cualquier impedimento, el método es catastrófico. Falta oxígeno en el sistema radicular y se llega al extremo de que se pudren las raíces”.


La primera recomendación del experto habría sido estudiar bien el suelo antes de plantar, pero con el parrón ya plantado: “la única opción que queda es hacer camellones para mantener las raíces arriba, además de dar riegos adecuados a esa situación de suelo”.

TAMBIÉN INCIDE EL VIGOR DEL FOLLAJE:


Según el investigador, el fenómeno de Baya blanda está claramente asociado a parrones con muy alto vigor y menciona estudios del investigador Jorge Herrera (P. U. Católica) que demostraron que el sombreamiento excesivo incrementa la incidencia de Baya blanda. Lo que fue confirmado en los estudios realizados por el INIA. El problema se produciría porque, cuando no hay suficiente luz, el amonio no se reduce a nitrato (NH4+ => NO3) y se acumula, permaneciendo por bastante tiempo en el huerto. El Dr. Ruiz: “El amonio siempre aparece vinculado al Palo negro, a la Baya blanda y a muchos otros trastornos. Nadie ha podido demostrar directamente la relación del amonio con los trastornos, pero si se compara un parrón con otro, el parrón afectado por desórdenes siempre resulta con niveles mucho más altos de amonio”.

En ensayos en la zona de Chacabuco, con suelos muy fértiles que disparan el vigor de los parrones, el investigador ha realizado experimentos de manejo de follaje. “En esa zona, mediante manejos especiales de follaje hemos bajado la incidencia de Baya blanda al permitir que entre más luz a los parrones”, anticipa.

En consideración con el exceso de follaje, se debe tener precaución con los portainjertos, pues muchos de los patrones que se utilizan en la actualidad aumentan el vigor de las parras. Hasta ahora todos los ensayos realizados por Rafael Ruiz han sido con plantas francas (sin portainjerto): “En el futuro vamos a tener que considerar los portainjertos, puesto que el uso de patrones cambia completamente el escenario”.

Según los resultados obtenidos hasta ahora, el uso de químicos con efectos hormonales no tendría relación con los desequilibrios: “Tenemos tres años de comparaciones entre parrones sin aplicaciones de hormonas (en especial citoquininas) y otros con aplicaciones. Hasta ahora lo único que hay son ventajas para el que aplica: bayas más grandes e incluso más firmes. No hemos encontrado ninguna contraindicación”.

Según el Dr. Rafael Ruiz la industria, y en particular los asesores agronómicos, se manifiestan preocupados por el desorden, pues comprenden la complejidad del problema. Explica el investigador que el proyecto Innova-Corfo que ejecuta, hasta ahora ha sido “cerrado” a las empresas asociadas (que aportan financiamiento) al proyecto. Pero el estudio en la actualidad está entrando en su etapa final, por lo que sus resultados recién pasarán a ser de uso público. Redagrícola los mantendrá informados de sus progresos.

QUÉ SON PALO NEGRO,PUTRESCINA Y ARGININA:


Arginina: es un aminoácido muy abundante en los tejidos de la vid, incluyendo bayas y raquis, siendo la forma preferencial de acumulación de N de reserva en esta especie. La descarboxilación de este aminoácido inicia la ruta metabólica que conduce a la formación de putrecina en vides.

Putrescina: es una poliamina, un compuesto deletéreo de nitrógeno, presente normalmente en los tejidos vegetales en muy baja concentración. Sin embargo, un incremento de la misma produce desequilibrios iónicos a nivel de la membrana celular y necrosis del tejido. En estudios sobre Palo negro se ha observado incrementos exponenciales de la concentración de putrescina en los sectores afectados respecto a los sanos.

Palo negro: También llamado desecamiento del escobajo, en que se produce una necrosis del escobajo y puntos necróticos en el pedicelo (lo que no ocurre en la Baya blanda). En el Palo negro la baya permanece ácida, a niveles no palatables. Así como la Baya blanda, el Palo negro es de ocurrencia errática.

Artículo publicado en Redagrícola Edición Nº 17, Julio, 2007.

 

 
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