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Sistema Aconcagua: El sueño de un valle |
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jueves, 13 de marzo de 2008 |
 Hace muchos años que el valle de Aconcagua se prepara en silencio. Un proyecto ronda a los agricultores desde la década de los 80 y cada año se va convirtiendo en un sueño más intenso. Hoy el trabajo para concretarlo está tan avanzado que a inicios del 2010 podría estar operativo nada menos que el primer sistema de manejo integrado de aguas subterráneas y superficiales del país. El Sistema Aconcagua.
Hace medio siglo que los regantes del Aconcagua tienen una idea: construir un sistema que le entregue un 85% de seguridad de riego a los regantes de la cuenca, la que hoy bordea el 60% promedio. Se presentaron diversos estudios a los agricultores, pero ellos querían algo hecho a su medida.
La situación se agravó en el año 1968. Una terrible sequía amenazaba la agricultura y los regantes decidieron traer a un experto israelita para ver qué se podía hacer en la zona, donde en la época se regaban 42 mil ha. Los resultados fueron concluyentes: en la cuenca había agua suficiente para regar 60 mil ha. Se determinaron 9 zonas para potenciales embalses e incorporar 12 mil ha al riego. Nada se hizo, pero aún así hoy la cuenca del Aconcagua riega 72 mil ha, de las cuales 15 mil están tecnificadas.
 Boris Luksic Nieto, alcalde de la comuna de Catemu y representante de la Confederación del río Aconcagua “A partir de 2000 se han propiciado diversos TLC y yo creo que llegó el minuto para que las organizaciones de usuarios participen en las decisiones sobre qué obras construir, no basta con participar en los proyectos que te presentan, pues los actores de las cuencas conocen muy bien lo que a ellas respecta”, señala enfático Boris Luksic, alcalde de la Comuna de Catemu y representante de la Confederación del río Aconcagua.
El toro por las astas
La primera medida fue crear una Confederación que agrupara a todos los regantes de la cuenca y todas las organizaciones de usuarios, para adquirir autonomía técnica y legal, realizar una asesoría independiente y presentar un proyecto propio, nacido de las preocupaciones de quienes día a día riegan las tierras del Aconcagua. Así nace la Confederación del Río Aconcagua. “Generalmente las organizaciones se crean después de que la obra existe, pero vimos la necesidad de adelantar nuestra organización y así es que hicimos este paraguas que integra a las Juntas de Vigilancia, para plantearle al Estado las obras que realmente necesitamos”, señala Luksic
Ya en 1998 el proyecto comenzó a tomar forma definitiva. “Es una obra emblemática que contempla el uso del agua superficial y subterránea de forma integrada para lo que se debe construir el embalse Puntilla del Viento (en la parte alta del valle), con una capacidad de 130 millones de m3, y se usaría el agua subterránea mediante la construcción de baterías de pozos”, explica el Director Nacional de Obras hidráulicas, Juan Antonio Arrese.
El embalse ayudaría a recargar el acuífero subterráneo de manera programada. Para su explotación se construirán 57 baterías de pozos, de alrededor de 11 m3/s cada uno, lo que en total otorgarían al sistema otros 160 millones de m3/año. “Es un solo proyecto, no funciona el embalse sin los pozos, ni los pozos sin el embalse. El sistema es interconectado, basado en la conexión para la recarga de los acuíferos. Es mantener la posibilidad de crecimineto en Aconcagua y luego ver qué hacemos con los posibles excedentes”, afirma Luksic. El proyecto marcha sobre ruedas: se logró aprobar en el Ministerio de Obras públicas y en el 2001 fue ratificado por el Consejo de Ministros. La idea es regar la parte alta de la primera sección con el embalse, en los años secos, y de ahí hacia abajo con las baterías de pozos.
La realidad del valle
El río Aconcagua está dividido en cuatro secciones. La primera abarca la provincia de Los Andes y parte de San Felipe y cuenta con una seguridad de riego del 59%. La segunda se ubica entre San Felipe y el sector de Calera y su seguridad de riego es de 85%. La tercera incluye la provincia de Quillota, y la cuarta las zonas de Quillota hasta el mar. Ambas presentan seguridades de riego del 49%.
Tan sólo la primera y la tercera sección están legalmente constituidas. Pero todas forman parte de la Confederación de Riego Aconcagua, creada especialmente para diseñar un proyecto de manejo del agua para el valle. En total, en la cuenca del Aconcagua, hay 17 mil predios, de los cuales 14 mil son menores a 25 hectáreas.
 Plano del primer sistema integrado entre aguas superficiales y subterráneas. De las 72 mil ha regadas en la actualidad, sólo 42 mil cuentan con una seguridad de riego del 85%. De concretarse el sistema Aconcagua, la superficie bajo riego legaría hasta las 120 mil ha, de las que 72 mil tendrían una seguridad de riego del 85% y la zona alcanzaría los 117 mil puestos de trabajo.
Pero el Sistema Aconcagua no sólo implicaría un crecimiento explosivo en la cantidad de superficie regada, además iría acompañado de una mayor eficiencia de riego: “Estudiamos cómo regamos y descubrimos que lo hacíamos de manera muy ineficiente. De las 72 mil ha, sólo 15 mil están tecnificadas. Si seguimos regando tendido, para tener seguridad en las 72 mil ha, necesitaríamos regular 500 millones de m3. Debemos tecnificarnos”, explica Luksic.
Quizás una de las principales preocupaciones para concretar el sueño es conseguir los derechos de agua subterránea. Pero ya se avanza a pasos agigantados. La Confederación logró ampliar los derechos de 6 a 47 m3. “El tema estaba entrabado ya que los últimos derechos fueron otorgados en julio del 97, pero ya hemos constituido 400 millones m3 en derechos de aguas superficiales para el embalse, y estamos ad portas de conseguir 11 millones m3 en derechos subterráneos”, explica Luksic.
El financiamiento
El gran sueño tiene un valor de US$ 140 millones, pues la construcción contempla varias complicaciones: habría que erradicar a 400 familias de la localidad a inundar, lo que tendría un costo de US$ 24 millones, y habría que hacer un nuevo trazado de la ruta internacional y del ferrocarril, US$ 22 millones adicionales. Además se contempla el revestimiento de canales, ya que hoy las pérdidas en la cuenca alcanzan al 40%.
Otra de las trabas que frenó el proyecto fue la pugna relativa a qué hacer con los posibles excedentes de agua, ya que se proponía un trasvase hacia la cuenca de La Ligua y Petorca. “Logramos un acuerdo con las autoridades por el que nos comprometemos, una vez construidas las obras adecuadas para asegurar nuestro crecimiento, a estudiar dónde, cuándo, y cómo se producirían los excedentes para trasvasarlos de cuenca, y lo más importante es que la gente de nuestro valle vecino son grandes hinchas de nuestro proyecto, porque saben que si no logramos nuestros objetivos, ellos tampoco lo harán en el futuro”, explica Luksic.
El sistema de financiamiento que propone la Confederación también es novedoso: “Estamos por definir y formalizar el modelo de negocios que vamos a establecer pero proponemos hacer algo mixto entre la Ley 1.123 y la concesión. Parecido a lo que son las cárceles y los hospitales, donde la construcción corre por cuenta de un concesionario pero los presos son nuestros. Además tenemos que manejar nosotros la operación, ya que por ley las Juntas de Vigilancia tienen la facultad de administrar las aguas. Tenemos todas las condiciones para manejar las aguas de las obras: la infraestructura técnica, los canales, el desarrollo empresarial en la zona, las organizaciones. La distribución y la operación tienen que estar en nuestras manos”, afirma Luksic.
Los regantes del Aconcagua están tan decididos que incluso ofrecen anticipar su parte del financiamiento, ya que parte del monto sería aportado por Codelco, quien también sería usuario del Sistema. Además se trabaja fuerte en un acuerdo con empresas hidroeléctricas para generar electricidad en centrales de paso.
A inicios del próximo año se espera tener lista la ingeniería básica del proyecto, además de definida la forma de financiar la obra. De los 57 pozos, ya hay 50 construidos. El 2008 y 2009 se empelarían en afinar los últimos detalles de la construcción, para así el 2010 tener el sistema operativo. Sería el fin de un proceso de más de medio siglo y la concreción del primer sistema de manejo integrado de cuencas del país.
“Yo creo que los regantes del Aconcagua hemos dado dos ejemplos: Fuimos capaces de hacer una propuesta técnica al fisco (siempre es al revés); pensamos un sistema integrado, absolutamente novedoso, que implica usar interconectadamente las aguas superficiales y subterráneas”, finaliza Luksic.
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