La apertura del mercado estadounidense reabrió las esperanzas. Hoy las clementinas se presentan nuevamente como un negocio prometedor para la agricultura chilena.
En la zona de Chacabuco (RM) conocimos un proyecto de uva de mesa para exportación, de alta inversión por hectárea, que sorprende por su ejecución a contrapelo del mal ánimo actual de la industria.
Lluvias, problemas de postcosecha, bajo tipo de cambio y alto costo de la mano de obra marcaron la temporada de uva de mesa, influyendo en las menores rentabilidades del sector.