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Abril 2018 | Nogales

Producción de nuez pecana en Chile

Un potencial gran complemento para el nogal

La demanda mundial por nuez pecana crece permanentemente en el mercado global. Los mayores productores mundiales, México y Estados Unidos, no dan abasto. ¿Tiene posibilidades Chile de competir en este mercado? Las condiciones de clima y suelo son las adecuadas, pero falta consolidar una oferta atractiva. Precios internacionales de US$6 por kilo con cáscara y rendimientos en Chile que ya alcanzan o superan los 3.000 kilos/ha, más su complementariedad con el nogal, son algunas de los fundamentos que impulsan al cultivo de esta especie frutal.

Jorge Velasco Cruz

En los últimos años, una especie de la categoría de los frutos secos ha avanzado silenciosamente en los mercados mundiales: la pecana. Según cifras del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), entre 2000 y 2015 su precio tuvo un alza promedio de 4,48%. Y los años siguientes fueron aún mejores, impulsados por el consumo de China.

Según el Pecan Report -una entidad que entrega análisis de mercado, precios y reportes diarios sobre la pecana- solo entre 2016 y 2017 los valores globales de exportación subieron 30%. Mientras la pecana con cáscara tuvo un alza de 27%, para alcanzar un total exportado de US$303.641.000, la sin cáscara subió 33% y llegó a US$350.980.000. Actualmente, el kilo de la nuez pecana con cáscara se cotiza a US$6,0, mientras que el kilo de pulpa se mueve en el rango de US$ 13-14. Es un valor atractivo para muchos si se considera que, en comparación, el precio de las nueces con cáscara está en un nivel de US$3,0-4,0 el kilo.

La necesidad mundial por la pecana continuará al alza. El mismo Pecan Report señala: “muchos profesionales de la industria afirman que actualmente no es posible aumentar el suministro lo suficientemente rápido como para satisfacer la demanda mundial. La mayoría de los profesionales del pecano son de la opinión que tomará otros 30 años aumentar las plantaciones y la expansión de superficie antes de que podamos satisfacer la demanda global actual”.

Uno de los aspectos que se destacan de este cultivo es que, claramente, se trata de un buen complemento para los productores de nogales. En el caso chileno, mientras la nuez de nogal se recolecta entre marzo y abril, con cosechas que pueden extenderse hasta fines de mayo, el pecano se empieza a cosechar en junio.

“Para el pecano se emplea la misma organización que para el nogal, lo que ayuda a disminuir los costos indirectos. Además, se usa la misma máquina para remecer los árboles, para barrer y para recoger, con la prevención de que es posible que, por clima, el suelo esté muy mojado y es posible que no se pueda entrar con barredoras en suelos franco arcillosos. Usamos también la misma despelonadora y secadores, sistemas de carguío y comercialización. El pecano permitiría abastecer a los mismos clientes, ya que ellos también compran este fruto seco, aunque no lo hagan en las cantidades que requieren”, explica Juan Eduardo Cox, dueño de la empresa productora de nueces Agrícola La Batalla y que está analizando la producción de nuez pecana.

La primera experiencia de Agrícola La Batalla con pecano corresponde a 40 plantas de las variedades Wichita, Grabohls, Cheyenne y Western.

Juan Eduardo Cox, dueño de la empresa productora de nueces Agrícola La Batalla e interesado en la producción de nuez pecana.

La nuez del pecano es de forma oblonga, lisa, de cáscara delgada y puntiaguda.

ÓPTIMAS CONDICIONES DE CULTIVO

Chile cuenta con diversas ventajas para cultivar y comercializar pecana, especie de nuez originaria del sur de Estados Unidos y del norte de México. Desde octubre hasta mayo, las zonas que van desde Santiago hacia el norte tienen pocas lluvias y altas temperaturas, lo que ofrece condiciones favorables para esta fruta, la que precisa acumular mucho calor. Además, nuestro país presenta beneficios desde el punto de vista sanitario respecto a productores como Argentina, Perú, Estados Unidos y México.

Y está, por supuesto, el aspecto de la comercialización. Como ocurre con otros cultivos, Chile tiene el potencial para abastecer mercados consumidores en contraestación. A ello se suma que, en América del Sur, el principal consumidor es Brasil, que produce solo unas 2.000 toneladas anuales de pecana y que importa desde los proveedores ya mencionados. En Brasil la pecana con cáscara se comercializa a cerca de US$4 el kilo y la descascada, en un rango de US$12-14. Es un país que compra un gran volumen de fruta chilena pero que, cuando solicita pecana a las exportadoras nacionales, no encuentra una respuesta positiva. Se trata de un mercado cercano al cual se podría abastecer por camión.

“Brasil es el mayor importador de nueces sin cáscara de Chile. Si hay un precio competitivo, calidad y se atienden los requisitos sanitarios, Brasil puede ser un mercado para la pecana chilena”, plantea Edson Ortiz, director de Divinut, empresa productora y comercializadora de pecana en ese país. Ante el potencial que tiene este fruto seco, la compañía optó por invertir en la instalación del mayor vivero del mundo en producción de pecano con raíz cubierta, con cerca de 400.000 plantas en preparación. “Hemos visto que se van a iniciar las exportaciones desde el próximo año, ya que nuestros cerca de 3.000 productores asociados están aumentando exponencialmente sus producciones de pecana”, comenta Ortiz.

Nuez Dura

El pecano es un frutal cuyo origen es el norte de América: existen antecedentes que indican que era consumido por los indígenas de la zona del estado de Texas hace 8.000 años. Su nombre original, Pecan, proviene de la palabra aborigen Pacane, que quiere decir “nuez que es tan dura que requiere una roca para partirla”. “La pecana es uno los frutos más tradicionales de Estados Unidos. Es típico que, cuando te invitan a la casa, te preparen un pecan pie”, dice Juan Eduardo Cox. México y Estados Unidos son los principales exponentes mundiales, con el 93% de la producción y más de 270.000 toneladas anuales, de las cuales México aporta poco más de la mitad.

“El pecano se ubica, principalmente, en el sur de Estados Unidos (Texas) y en el norte de México (Sonora), en climas secos y semidesérticos, con una gran cantidad de luz solar durante el año y pocas lluvias. Se da en suelos profundos y sin napas freáticas, ya que se adapta para buscar agua en lugares recónditos”, explica el ingeniero agrónomo Gamalier Lemus, investigador de INIA Rayentué. Son condiciones similares a las que hay en la zona norte de Chile.

Los ingenieros agrónomos Marisol Reyes y Arturo Lavín, en un boletín sobre el pecano escrito para INIA, lo describen como un “árbol caducifolio, muy longevo, que alcanza hasta 30 metros de altura, de copa frondosa y madera quebradiza”. A su vez, detallan al fruto como una drupa de 2,5 a 4,5 centímetros de largo con una “cáscara o involucro verde y carnosa, que está compuesta de brácteas y tejido del ovario (exo y mesocarpio) y envuelve al fruto hasta la madurez. La nuez es de forma oblonga, lisa, de cáscara delgada y puntiaguda”.

El pecano empieza a producir al tercer o cuarto año y llega a plena producción al séptimo u octavo año. Debe estar injertado para lograr una fruta homogénea. “No necesita polinizadores y, si lo requiriera, sería el 5% solamente”, dice Gamalier Lemus.

La infraestructura que se emplea para el pecano es la misma que la que se usa para el nogal: remecedor, barredora, recogedora, despelonadora y secadores.

UNA EXPERIENCIA DURA PARA LOS ‘LLANEROS SOLITARIOS’

El INIA introdujo el pecano en Chile en 1979, con el objetivo de diversificar la fruticultura nacional. “El pecano se veía como una buena alternativa. Se produce en pocos lugares en el mundo y tenemos condiciones de suelo y de clima para su adaptación”, comenta Lemus.

Las pruebas se llevaron a cabo desde Cauquenes por el sur hasta la localidad de Vicuña. Sus profesionales se dieron cuenta de que, desde la Región de O’Higgins hacia el norte, crece en buenas condiciones, se encuentra bastante libre de plagas y enfermedades, y tiene un rendimiento promedio en torno a tres toneladas por hectárea.’

Sin embargo, la evolución del cultivo ha sido escasa y la producción nacional de pecana es muy limitada. Gamalier Lemus estima que podría haber plantadas un total de 100 hectáreas, muchas de las cuales han sido desarrolladas por pequeños productores, impulsados por el INIA cuando quiso introducir este cultivo.

“Al no haber volumen o un canal de comercialización adecuado, los agricultores deben salir a vender sus pecanas a la ciudad y, cuando no son comerciantes, esto se transforma más bien en un problema. Por lo tanto, tenemos un producto muy valioso que, por no tener instalado un sistema de comercialización, lo depreciamos y se vende poco a nivel local, porque la gente no lo conoce”, señala el experto del INIA.

Es el caso de Jorge Fres, un agricultor que tiene un predio de dos hectáreas de pecano (con variedades Wichita y Western como polinizante) en el sector El Tambo, en Salamanca. Son 450 plantas que plantó el año 2002 motivado por el INIA, en reemplazo de uva pisquera. Obtiene una producción entre 2.000 y 2.500 kilos por hectárea. La cosecha la realiza a mano en julio y agosto; riega por aspersores y tendido (80 litros diarios por árbol). “Al principio, la pecana no se vendía. No era conocida y me quedaba con ella de un año para el otro. La sufrimos harto. Es complicado el árbol, porque el injertado tiene problemas de que se quiebra por el volumen del árbol y le entran también algunos hongos. Ahora último he vendido algo para Santiago a una empresa procesadora de alimentos”, cuenta y detalla que, si pudiera volver el tiempo atrás, no volvería a plantar pecana. Al menos, no en las condiciones que le tocaron en ese entonces.

 

LOS NOGALES EN AGRÍCOLA LA BATALLA

Agrícola La Batalla, ubicada en la zona de Chacabuco, realizó las primeras plantaciones de nogales en 2008, mientras que las más recientes datan de 2016. Cada año incorpora 10 a 15 hectáreas nuevas, con el fin de alcanzar un crecimiento orgánico. Junto a cuatro socios productores, tiene la exportadora Growex, que exporta tres millones de kilos al año y aspira a vender de ocho a diez millones en el futuro, abastecido en un 70% por fruta propia. En la última temporada, La Batalla aportó con 470 toneladas de Chandler, que parten al exterior despelonadas y secadas en sacos de 650 a 750 kilos.

“Chacabuco es un sector con muy baja humedad relativa, lo que es muy bueno frente a enfermedades fungosas. En nueve años hemos aplicado dos veces cobre y en una zona como Buin esto llega a tres o cuatro ocasiones y 15 al año en Los Ángeles. También tenemos una condición bastante baja en polilla. Logramos un color muy bueno: es uno de los lugares con más alta radiación de Chile. Sin embargo, hay que tener un cuidadoso manejo del agua”, comenta Juan Eduardo Cox, dueño de Agrícola La Batalla, junto a su hermano.

Todos los cultivos son tecnificados y utilizan agua proveniente del canal Chacabuco-Polpaico, agua de pozo y el sustento de un tranque de 80.000 m3. Para las 100 hectáreas de nogales y carozos emplean cerca de 1,2 millones de metros cúbicos por temporada. Como contrapunto, 14 hectáreas tienen riego por pulso, lo que permite ahorrar un 30% de agua. “El riego por pulso es una solución para cuando no se tiene agua, pero no es recomendable cuando sí la tienes. El manejo es caro, hay que tener un gran control y mucho cuidado”, cuenta el agricultor. 

Actualmente, Agrícola La Batalla produce alrededor de ocho toneladas de nueces por hectárea, aunque los huertos plantados entre 2008 y 2012 alcanzan 9,6 toneladas. De todas formas, busca tener un equilibrio entre kilos producidos y calibre, buscando que este último no disminuya demasiado.

“Cada día el mercado es más restrictivo en cuanto a calibre. Hace cinco años, no era un problema. Pero este año mi liquidación en nuestra exportadora fue 10% a 15% menos que una liquidación de socios que tienen un calibre óptimo. Es un desafío llegar a altas producciones, manteniendo el nivel de calibre. Además, no sabemos cuánto tiempo son capaces los árboles de mantener altos niveles productivos. Por lo tanto, estamos siempre haciendo un seguimiento para revisar la humedad del suelo con sondas, además de realizar análisis foliares y usar dendrómetros”, comenta Cox.

Cada temporada, el proceso de cosecha del huerto se extiende por un mes. Va desde la primera semana de abril hasta la primera de mayo e incluye un promedio de 2,5 pasadas por árbol. Emplea el sistema californiano: el árbol se remece con una máquina shaker OMC, y se barre y recoge la nuez con equipos Flory. Esta temporada incorporará un carro Jackrabbit para aumentar el volumen de cosecha. El proceso de secado de la nuez, detalla Cox, demora una media de 20 horas con secadores Facma italianos de 11 cubos.

Experimento exitoso

Para Agrícola La Batalla el tema es diferente. Con un campo de 320 hectáreas en la zona de Chacabuco, tiene 80 hectáreas plantadas de nogales, 20 de carozos y 50 de hortalizas (ver recuadro). En ese contexto, su dueño, Juan Eduardo Cox, vio al pecano como un cultivo que podía tener futuro en Chile.

“Cuando la nuez valía US$5 el kilo, pensé que en algún momento el precio se iba a caer, por lo que había que buscar algún cultivo complementario para los años malos. Por suerte me equivoqué, porque si bien el precio actual es menor al que había hace algún tiempo, sigue siendo muy bueno. Sin embargo, sigo pensando que el pecano es un buen complemento al nogal”, comenta.

Con esta idea, el año 2013 adquirió 40 plantas al Vivero Limache –que las vende como ornamentales- y las semillas de la primera cosecha las mandó a reproducir a Viveros Green Nova. La idea es que cuatro productores logren plantar en el invierno de 2019 una hectárea cada uno, con pecano de Wichita, el tipo más tradicional, para analizar cómo se desarrolla la producción.

Actualmente, Cox tiene plantados 10 árboles de las variedades Wichita, Grabohls, Cheyenne y Western (como polinizante), respectivamente. Las dos primeras tuvieron un buen comportamiento, alcanzando una producción proyectada de tres toneladas por hectárea al cuarto año. “Hemos visto una tendencia coincidente con la literatura, en que el pecano produce aproximadamente 20% menos que el nogal”, apunta el agricultor.

Si bien el potencial productivo en Chile está intacto, todavía hay bastante trabajo por hacer para posicionar este cultivo como una buena opción entre los productores locales. “Las variedades que se trajeron hace casi 40 años (Wichita, Grabohls, Cheyenne, Western Schley, Kiowa, Grapark y Desirable) probablemente ya hayan sido superadas. Hay que preocuparse de hacer una reintroducción de nuevas variedades”, comenta Gamalier Lemus.

“Para que Chile se transforme en productor de pecano tiene que haber un volumen mínimo que sea atractivo para la comercialización. Si no hay volumen equivalente al menos a un contenedor -20.000 kilos- no vale la pena exportar. Debe haber huertos en torno a las 50 hectáreas para que pueda ser negocio. Si en Chile hubiese 100 hectáreas más concentradas, ya se podría vender al exterior. Se necesita de empresarios que den el salto para colocar este producto, como aquellos que trajeron los primeros arándanos y avellanos”, comenta Gamalier Lemus.

Es una visión que comparte Juan Eduardo Cox. “Hay que conformar un núcleo grande de productores en Chile para consolidar una oferta tentadora”, afirma. Está dando los primeros pasos para que el pecano pueda transformarse en una alternativa real durante la próxima década.