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Septiembre 2018 | Cerezos

Tres puntos fundamentales en cerezo

Poda de luz, acumulación de reservas y plantas no estresadas

Donde no hay luz no hay producción. Rama vigorosa, fruta buena; rama débil, fruta mala. Las plantas están permanentemente sometidas a estrés de tipo edáfico, que hay que evitar, y climáticos, que hay que enfrentar y solucionar. Tres máximas que reflejan de manera expresiva un planteamiento técnico de fundamentos fisiológicos desarrollado por el especialista en cerezos Óscar Aliaga. Con una vasta experiencia acumulada, ha ido alejándose de ideas como el “manejo estético del suelo”, para que no sea un mero sostén de la planta.

Los focos de cáncer bacterial generalmente empiezan en los árboles estresados, porque tienen sus defensas bajas.

Óscar Aliaga, consultor (Only Cherries Consultores), productor de cerezas y profesor de la Escuela de Agronomía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, subraya el impacto del periodo posterior a la cosecha sobre la próxima temporada. Durante fines de primavera e inicios de verano, inmediatamente después de la cosecha, se produce la inducción floral que dará inicio al desarrollo de las yemas florales en la siguiente temporada. Para esto, se necesita tener en el árbol una buena penetración y distribución de luz

–Donde no hay luz no hay producción –enfatiza Aliaga–. Por eso en muchos casos es importante, después de la cosecha, hacer una “poda de luz”. ¿Dónde queremos fruta? En la parte baja del árbol, y por lo tanto eso es lo que tenemos que iluminar.

CUIDADO CON LA ALTA DENSIDAD, PORQUE “LA CUENTA DE LA LUZ” PUEDE COSTAR CARO

No todos los huertos requieren de esta práctica, depende de sus características y condiciones. El tema se relaciona con aspectos como la distancia de plantación, el vigor de los árboles y el sistema de conducción.

–Hay mucha gente entusiasmada por alta densidad. Ojo, mucho cuidado, porque la “cuenta de la luz” es cara. Un reciente estudio de 20 años de investigación en manzanos sobre plantaciones en altas y medianas densidades, concluyó que los resultados más destacados se lograban entre unas 2000 y 2.500 plantas por hectárea; densidades mayores no lograban ventajas técnicas ni económicas. No he visto estudios semejantes en cerezo, pero pienso que vamos a lo mismo o incluso debiéramos ser más prudentes, porque en esta especie no disponemos de patrones tan enanizantes como en manzano.

El tema de la luz parte, entonces, en la selección de un portainjerto de acuerdo a la variedad, al lugar, al tipo de suelo y clima. A partir de esa opción, se determina el marco de plantación y sistema de conducción.

–Todos los sistemas de conducción son buenos si se hacen bien –remarca el entrevistado–. El más popular el Chile es eje central. Si alguien no va a tener la capacidad de manejar un sistema exigente, es preferible que se vaya a lo más simple y conocido.

–¿Se debe considerar también la orientación de las hileras?

–Trato de acercarme lo más que puedo a la orientación norte-sur, pero no siempre se puede ser tan categórico, a veces es necesario sacrificar un poco ese aspecto de acuerdo a la forma del potrero. Afortunadamente en cerezas no necesitamos luz para color, salvo en Rainier y Brooks, ni tampoco tenemos golpe de sol como en manzanas.

–¿Qué tan intensa debe ser la poda veraniega, considerando que se necesita que el árbol siga haciendo fotosíntesis?

–Hay que mirar cómo pasa la luz desde arriba hacia abajo, porque lo que queremos iluminar es la parte inferior del cerezo. ¿Qué ramas sacamos? Las de arriba, material y chupones que no nos sirvan como madera de renovación. En un KGB habrá que eliminar ramas laterales y en un sistema de doble eje en V limpiar el interior, por ejemplo; cada forma de conducción tiene su esquema de trabajo. Pero hay huertos que no necesitan poda de luz; hay que considerar los costos, también. Además, tratar de no ser tan severo, yo he visto unas podas de luz donde pareciera haber pasado la municipalidad…

El momento de hacer la poda de luz es lo más próximo a la cosecha, señala Óscar Aliaga.

Cubiertas vegetales entre hileras y mulch sobre las hileras.

Cuajas nunca vistas en cargas de 4.000 a 6.000 frutos por planta.

EL ÁRBOL DEPENDE DE LAS RESERVAS PARA BROTAR, FLORECER Y CUAJAR

Un segundo aspecto clave del periodo estival de postcosecha corresponde a la nutrición:

–El cerezo es un árbol de muy corto periodo vegetativo, florece en septiembre ¡y a los 65-75 días estás cosechando! Gran parte de este trayecto lo hace a expensas de las reservas que se acumulan en post cosecha. Estas reservas, el árbol las utiliza para brotar, florecer y cuajar, incluso los primeros días de crecimiento del fruto son a expensas de ellas. Después viene el empuje del follaje. Las reservas se logran con fertilizaciones en postcosecha tanto al suelo como foliares. Al suelo con nitrógeno (N) y al follaje nitrógeno, magnesio y boro. El objetivo es lograr reservas nitrogenadas y carbohidratos. En cerezo no existe un añerismo como en manzano, donde un año de alta producción te pasa la cuenta en el retorno floral de la temporada siguiente. Sin embargo, es posible que los árboles terminen “cansados” por el elevado nivel de carga, como ocurrió recientemente, en la última temporada. En este caso hay que recuperar las plantas en la postcosecha, con una fertilización y manejo de riego que apoye la fotosíntesis para lograr buenas reservas.

Los ensayos de la investigadora Marlene Ayala, menciona el entrevistado, determinaron que la mejor acumulación de reservas es temprano en verano.

–Eso significa que fertilizar y dar poda de luz es mejor en enero que en febrero y que febrero es mejor que marzo, en términos de eficiencia. Lo anterior no implica que no se deba fertilizar más tarde; de hecho esta temporada vamos a incluir una fertilización temprana con nitrógeno para apoyar la partida.

LA OPORTUNIDAD Y EL EQUILIBRIO ENTRE LOS EXTREMOS SON DETERMINANTES

–¿Cuánto nitrógeno hay que aplicar en enero, febrero, marzo?

–No existe una receta. Según las tablas generales de extracción, una tonelada de cerezas extrae 5 a 6 kg de N. ¿Pero sobre qué combinación variedad-portainjerto? Esto es solo una referencia, un huerto sobre patrón vigoroso (Colt, Maxma 60) tal vez extraiga menos que sobre uno débil (Gisela 5, 6). Depende también del suelo, del nivel productivo del huerto. Observar cómo las plantas terminan la temporada; si terminan débiles les ponemos más… Integrar los antecedentes del análisis foliar, el análisis de suelos, producción, y sobre todo el estado del huerto, cómo terminó la temporada.

–Algunos especialistas en nutrición se han manifestado preocupados por no caer en excesos de nitrógeno, porque podría afectar la calidad de la fruta. ¿Cuál es tu visión al respecto?

–Las decisiones extremas no son convenientes, las plantas necesitan ramas frutales de buen vigor para producir fruta de buena calidad. Ramas “autosoportantes”.

–¿Qué errores se comenten más comúnmente en la iluminación y nutrición en verano?

–Las labores deben ser oportunas, hacer las cosas a tiempo. Calidad de los trabajos: a veces excesos de poda, donde se tiende a eliminar material que puede servir de renovación, o podas muy livianas que no logran el objetivo de iluminar. Lo mismo en nutrición.

LOS FOCOS DE CÁNCER BACTERIAL SIEMPRE EMPIEZAN EN ÁRBOLES ESTRESADOS

Otro aspecto priorizado por el consultor es el manejo del estrés, especialmente por su incidencia en la manifestación de los problemas de cáncer bacterial, causados por Pseudomonas syringae.

–Los focos de cáncer bacterial generalmente empiezan en los árboles estresados, porque tienen sus defensas bajas, ya sea porque están mal regados, o sobre regados, o porque les tocó un suelo no adecuado para el portainjerto, o un sector con alta incidencias de heladas, etc. La solución principal es un manejo de esta situación y después el control químico preventivo con cúpricos.

LA MAYOR FUENTE DE ESTRÉS: EL TRATAMIENTO QUE SE HA DADO A LOS SUELOS

A juicio de Óscar Aliaga, el motivo más frecuente de la ocurrencia de estreses se vincula al tratamiento que se ha dado a los suelos.

–Hemos cometido muchos errores con el “manejo estético del suelo”. Hace algunos años yo llegaba a un campo y si no veía ni una maleza, pensaba: este huerto está bien manejado. Pero hacías una calicata y el suelo estaba muerto, no había ni siquiera una lombriz. Nos encontramos con suelos compactados. La solución no es física. Hoy día debemos verlo de otra forma y hacer manejos que tiendan a recuperar la vida en el suelo, la parte biológica, la materia orgánica o biomasa. Queremos aumentar la materia orgánica, con esto logramos un suelo con mejores condiciones para mantener las raíces sanas y activas. La raíz es el motor de la planta. Actualmente se habla de nutrición integrada, no solo de aportes químicos sino también orgánicos. Estamos utilizando herramientas como enmiendas orgánicas basadas en ácidos húmicos, aplicadas al suelo por el riego, cubiertas vegetales entre hileras, naturales o artificiales, como la siembra de avena-vicia, y mulch sobre la hilera. Las cubiertas vegetales hacen que en el verano esté más fresco, y en invierno, menos frío, lo que favorece el desarrollo y mantención de las raíces. El objetivo es recuperar la biodiversidad y equilibrio del ecosistema, favorecer el desarrollo de predatores de insectos, bacterias, hongos, protozoos benéficos, lombrices, etc.

En su trayectoria profesional, el consultor ha evolucionado considerablemente:

–El discurso mío, antes, era: suelo “pelado”, porque las malezas son dañinas y sirven de huéspedes a Pseudomonas. ¿Qué daño económico nos producen las malezas? Yo nunca he visto un daño económico demostrado en frutales.

–¿Lo consideras un mito en la fruticultura?

–Para mí, al mantener una cubierta vegetal con muchas especies logras biodiversidad: depredadores de insectos, de hongos, de bacterias; y organismos benéficos. El sistema comienza a equilibrarse. No estoy hablando de producción orgánica, me refiero a un manejo más integrado. ¿Por qué necesitamos poner cultivos entre las hileras? Porque hemos abusado tanto de herbicidas, que si quiero dejar las especies naturales no sale nada. Aparecen unas malvas, unas chufas… Yo las llamo especies innobles, las que han resistido todos esos tratamientos químicos. Por eso debemos partir sembrando algo, luego el suelo se va recuperando de a poco.

 

NECESITAMOS UN SELLO DE CALIDAD EN CEREZAS

“La temporada pasada –reflexiona Óscar Aliaga– tuvimos una producción récord, de 16 millones de cajas el 2016 pasamos a más de 37 millones de cajas. Cuajas nunca vistas. Normalmente cuajan de 3 a 5 frutos por dardo, y cuajaron 15, 20, 25… Había árboles con más de 10.000 frutos. Esto sin duda afectó la calidad y condición de la fruta. Por un lado los productores no fuimos capaces de reaccionar bien y a tiempo, haciendo raleos de fruta insuficientes y tardíos, y las exportadoras, frente a esta situación, tampoco segregaron fruta por calidad y condición.

Me preocupa que no estemos cuidando la calidad, que es la base del negocio. Chile no compite con nadie salvo con Chile, estamos prácticamente solos en el hemisferio sur.

Debemos cuidar este negocio, para sustentarlo debemos establecer y mantener un sello de calidad CEREZA PREMIUM, una marca nacional controlada por un organismo como el Comité de Cerezas, u otro, que nos asegure sustentabilidad en el negocio. Si alguien quiere exportar fruta de segunda o tercera calidad, puede hacerlo, pero sin el sello”.

Óscar Aliaga.

AUMENTO DE LAS DEFENSAS DE LAS PLANTAS CON ELICITORES

Para el manejo del estrés, el profesor de la UCV menciona también el empleo de elicitores, moléculas que gatillan en la planta un aumento de sus defensas y generan el efecto SAR, resistencia sistémica adquirida. No son propiamente controladores, especifica. Se trata de instrumentos como los fosfitos de potasio, algunos fungicidas que provocan estos efectos, como Fosetyl de Aluminio, Fosfitos de Potasio, Quitosano, Acido Salicílico, Pyraclostrobin, Azibenzolar, etc.

–¿Cuál es la forma correcta de aprovecharlos?

–Se usan de manera preventiva. ¿Cuándo se presenta un estrés en la planta? Cuando se produce un cambio. Antes de brotación, por ejemplo, a caída de hoja, en postcosecha. Ahí la aplicación de elicitores nos ayuda a mantener plantas sanas. Las aplicaciones se hacen al suelo vía riego o foliar, dependiendo de las características del elicitor. Es importante recurrir a estos manejos. A mi juicio, estamos abusando de las aplicaciones cúpricas; en varios países europeos el cobre ya está sufriendo restricciones, llegando a permitir no más de una aplicación por temporada.

Asimismo, está la posibilidad de las micorrizas, hongos que actúan en simbiosis con las raíces. Existen naturalmente en el suelo, indica Aliaga, pero también se pueden inocular a las plantas. Se encuentran entre sus recomendaciones:

–La micorriza forma una buena sociedad con la raíz, la fortalece. Con ellas vas a necesitar menos fertilizantes, la planta va a absorber mejor el agua, va a aumentar el volumen radicular. Pero se necesita mantener a estos organismos con un manejo sustentable. Si llevas al suelo en un modo “estético”, no se van a establecer. Hay que entender que el suelo no es solamente un sostén, también tiene que aportar vida.