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Huertos de cerezos peatonales y semipeatonales en la zona central de Chile

Al momento de pensar en un nuevo sistema de conducción para cerezos considerando la realidad chilena, es clave comprender que cada arquitectura de árbol requiere un protocolo de manejo específico que debe adaptarse a nuestras condiciones edafoclimáticas y necesidades comerciales. La aplicación directa de conceptos fisiológicos en los cuales se basa el manejo agronómico del Eje Central o algunos tipos de Multiejes no es suficiente, sino que se requiere conocer la fisiología de los nuevos sistema de conducción y asociarla a la combinación cultivar/portainjerto, el tipo de suelo, el clima de la zona y las necesidades de mano de obra.

Marlene Ayala Ing. Agrónomo Ph D., Andrés Valenzuela Ing. Agrónomo. Pontificia Universidad Católica de Chile

El hábito de fructificación de un cultivar de cerezos es importante porque entrega información sobre su productividad, sin embargo, la combinación cultivar/portainjerto definirá el rendimiento y la calidad asociados a un vigor. Por lo tanto, el sistema de conducción por el cual se opte, se considerar el cultivar y su interacción con el portainjerto. La combinación cultivar/portainjerto no se debe adaptar el sistema de conducción, sino que el sistema de conducción está al servicio del cultivar que se desea producir para una determinada zona y mercado. Ningún sistema de conducción es perfecto y su correcto funcionamiento dependerá, por un lado, de las condiciones edafoclimáticas del huerto y, por otro lado, de los criterios y estrategias de manejo por parte del producto. Por lo tanto, existe la posibilidad de que el productor chileno decida reconvertir sus huertos a semipeatonales o peatonales o bien, siga utilizando los sistemas tradicionales si le resultan fáciles de manejar y rentables, según su realidad productiva y comercial.

Figura 1. Árboles de cerezos en sistema de conducción TSA. Considera despunte anual y renovación de ramas primarias en invierno.

Figura 2. Nudos ciegos en sistema de conducción en TSA que dificultan la renovación de ramas desde el eje.

Tabla 1. Rendimiento y calidad promedio para árboles de cerezos conducidos en distintos sistemas de conducción para huertos peatonales y semipeatonales. Promedios de combinaciones evaluadas en plena producción.

Tall Spindle Axis, “TSA”:

El “TSA” corresponde a un eje central angosto con forma cónica que se obtiene un espiral continuo de al menos 18 a 22 ramas renovables de vigor medio (Fig. 1).

Las principales ventajas de este sistema incluyen la posibilidad de establecer un huerto semipeatonal de mayor precocidad y la reducción en el uso de escaleras. Las principales desventajas corresponden a la baja respuesta de brotación luego del despunte invernal y la dificultad para la renovación de ramas debido a presencia de segmentos de nudos ciegos en la base de las ramas (Fig. 2), sobretodo en combinaciones que utilizan portainjertos de menor vigor y cultivares muy productivos o autofértiles.

Su manejo fundamental incluye despuntes invernales para concentrar la producción en segmentos cortos de madera con dardos y la base de ramillas de un año. Es adecuado para portainjertos semivigorosos, tales como “Maxma 14” y la serie “GI®”, combinados con cultivares autoinfértiles o autofértiles que cuajan equilibradamente (ej. “Regina”, “Bing”, “Santina”). Las distancias de plantación varían entre 1,2 a 1,5 m sobre hilera y 3,5 a 4,0 m entre hilera, es decir, densidades entre 1.700 a 2.400 árboles/ha.

Es un sistema precoz en entrar en producción y, aunque entrega un menor rendimiento promedio por árbol (Tabla 1), se compensa con una mayor densidad de plantación por hectárea. La calidad de fruta es adecuada en combinaciones utilizando cultivares autoinfértiles, mientras que en combinaciones más productivas y débiles, además de la poda, se requiere raleo de flores o frutos.

Es importante no olvidar que el “TSA” requiere de la selección de varios brotes uniformes sobre el eje central para generar la estructura cónica en espiral, sin embargo, es posible observar brotaciones desuniformes (ej. “Colt”) e insuficientes (ej. serie Gisela), particularmente en zonas con baja acumulación de frío invernal. Por lo tanto, existe la posibilidad de observar segmentos del tronco sin brotes durante las dos primeras temporadas. Lo anterior se puede resolver con el uso de rompedores del receso, incisiones y reguladores de crecimiento según combinación. Al entrar en producción, el desafío del productor será la renovación anual de un porcentaje de ramas sobre el eje (≈20% anual), la mantención del vigor en brotes nuevos bajo el despunte y la regulación de carga con podas invernales y raleos de flores y/o frutos.

Figura 3. Cultivar “Lapins” sobre “Colt” en sistema de conducción KGB. Requiere varios ejes flexibles pero lo suficientemente firmes para que sostengan la carga frutal.

Figura 4. Corte de rebaje para formar el árbol en KGB. Se realizan 3 o 4 cortes para alcanzar el número de ejes verticales deseados.

Figura 5. KGB con ejes con ejes caídos debido a bajo vigor y sobrecarga frutal. Es útil realizar enzunchado alrededor de los ejes.

Kym Green Bush, “KGB”:

El sistema de conducción “KGB” se caracteriza por ofrecer un huerto peatonal sencillo de manejar con instrucciones simples de ejecutar. El árbol se compone de tronco corto con múltiples ejes verticales con sólo dardos que cargan de fruta, lo cual facilita labores culturales como la poda y raleo (Fig. 3). Durante la cosecha, los ejes verticales pueden ser inclinados a mano para tener acceso a la fruta desde el suelo.

Las principales ventajas del “KGB” incluyen una alta eficiencia en el uso de la mano de obra, la posibilidad de cosechar desde el suelo y el bajo costo de establecimiento y mantención del huerto. Su principal desventaja es baja precocidad debido a los rebajes necesarios para generar las ramas verticales y sensibilidad de la estructura a un control del vigor del árbol deficiente.

La formación del sistema se realiza considerando tres cortes de poda de rebaje (Fig. 4), no obstante, la respuesta a la poda no siempre es efectiva para producir suficientes ejes verticales de calidad uniforme. Por lo cual, en algunas combinaciones y condiciones edafoclimáticas, es necesario aplicar un cuarto corte, reduciendo aún más la precocidad del sistema. Durante la época estival se requiere un “topping” para bajar la altura y eliminar brotes laterales que provocan sombreamiento hacia la base.

Se recomiendan portainjertos que van desde vigor medio a alto combinados con cultivares autofértiles de hábito erecto. Las distancias de plantación varían de 2,0 a 2,5 m sobre hilera y 4,0 a 4,5 m entre hilera, es decir, densidades promedio entre 888 a 1.250 árboles/ha. En la Zona Central de Chile, la calidad de fruta es adecuada en combinaciones utilizando cultivares autofértiles dardíferos (ej. “Lapins”, “Sweetheart”)  sobre portainjertos de mayor vigor (ej. “Colt”) con regulación de carga en el dardo. El número de ramas verticales varía según combinación,  fluctuando entre 12 y 20 cordones de dardos, de los cuales se renueva 15 a 20% del total cada año.

Al momento de optar por este sistema de conducción se debe tener claro el hábito del cultivar y su interacción con el portainjerto, ya que el correcto manejo del vigor constituye un aspecto clave para lograr una correcta formación y posterior renovación de ramas. Un exceso de vigor en este sistema puede inducir verticales muy gruesos y vegetativos (“machos”) que producen poca fruta y no se pueden inclinar, es decir, madera de baja calidad frutal que se debe eliminar. Por otra parte, un bajo vigor puede generar inconvenientes tales como un menor número de brotes verticales débiles (“hembras”) que pueden llevar a una carga excesiva por dardo, la inclinación horizontal de la ramas debido al exceso de carga (Fig. 5) y la falta de respuesta a los cortes de rebaje anual para renovar los cordones de dardos. Este último punto es crítico al optar por combinaciones que utilizan portainjertos de menor vigor en zonas cálidas, ya que al entrar en producción, las podas de renovación no generan el número de brotes nuevos requeridos debido a una mayor competencia entre el crecimiento reproductivo y vegetativo y falta de frío.

Figura 6. Árboles jóvenes de cerezos en sistema de conducción UFO formando una muralla frutal que facilita labores culturales.

Upright Fruiting OffShoots, “UFO”:

El sistema de conducción “UFO” ofrece la formación de una pared frutal delgada, con fácil acceso a la fruta, una eficiente iluminación interna y facilidad para prácticas culturales como poda y raleo (Fig. 6).

Las principales ventajas de este sistema de conducción son su alta precocidad, una mayor facilidad de cosecha manual y la posibilidad de mecanizar la poda de producción y cosecha con plataformas. Sus principales desventajas incluyen una mayor inversión en alambrado y postes, desuniformidad en la brotación durante la formación del árbol y problemas con la renovación de ramas verticales en algunas combinaciones cultivar/portainjerto.

El “UFO” requiere el uso de alambre y postes, ya que el tronco inclinado no es autosoportante. En general, se recomienda el uso de portainjertos semivigorosos como la serie “GI®” y “Maxma 14” y cultivares de hábito erecto y dardífero, aunque pueden utilizarse portainjertos de mayor vigor como “Colt” en algunas condiciones climáticas y edáficas de la Zona Central de Chile. Las distancias de plantación varían entre 1,5 a 1,8 m sobre hilera y 3,0 a 4,5 m entre hilera, es decir, densidades entre 1.200 a 2.222 árboles/ha, dependiendo la combinación cultivar/portainjerto.

Figura 7. Árboles de cerezo conducidos en UFO con fruta principalmente en dardos sobre ejes en posición vertical.

En la mayoría de la combinaciones que utilizan “UFO” en la Zona Central de Chile es necesario controlar el vigor del árbol y recurrir a la regulación de carga mediante el raleo de flores y/o frutos dentro del dardo (Fig. 7). Esto es muy importante para mantener la relación Hoja:Fruto debido a que el aporte de fotoasimilados proviene principalmente de hojas de dardos, sin mayor aporte de brotes de la temporada. La calidad de fruta es adecuada en combinaciones utilizando cultivares autofértiles (ej. “Lapins”, “Sweetheart”) sobre “Colt”, mientras que en combinaciones más productivas y débiles, además de la poda, se requiere raleo de flores o frutos para alcanzar calidad exportable. El número de brotes verticales varía según combinación, pero se mantiene en un rango de 6 a 8 ramas/árbol, de las cuales se  renueva 20 a 25% cada año.

Debido a que el “UFO” se basa en la producción de fruta sólo en dardos sobre ejes verticales de vigor medio, se requiere del amarre de cada uno de los brotes a alambres. Esto implica invertir varias jornadas hombre en el amarre y reamarre de los ejes, principalmente durante la etapa de formación del huerto. Además, dada la inclinación del tronco en 45°, el vigor se tiende a concentrar en área basal del árbol, donde se observan “chupones” vigorosos que deben eliminarse tempranamente para que no compitan con el eje horizontal.

En la Zona Central de Chile es posible observar dificultad en la renovación de ramas en combinaciones que utilizan portainjertos semivigorosos (ej. “Gisela® 6”, “Gisela® 12” y “MaxMa 14”) debido a la generación de ramas verticales débiles con alta carga y a la formación de nudos ciegos. En general, combinaciones débiles deben evitar conducirse utilizando el “UFO” en zonas muy cálidas con suelos pobres, ya que la obtención de ramas verticales de vigor uniforme y en número suficiente se hace más difícil. En este caso, el portainjerto “Colt” constituye una alternativa interesante siempre que sea bien manejado, evitando un vigor excesivo en ramas verticales durante la etapa de formación.

Especial atención debe recibir el tronco horizontal, debido a que en condiciones de exceso radiación en la Zona Central se produce golpe de sol a la madera, provocando la muerte de yemas y aparción de enfermedades. Por lo tanto, el establecimiento de un huerto en “UFO” debe considerar la aplicación de protectores solares a la madera o variaciones a la orientación del huerto. Junto a esto, se debe tener en cuenta que debido a que este sistema concentra parte de su madera estructural cerca del suelo, resulta más propenso a heladas que pueden dañar yemas, particularmente durante el período de formación de la muralla frutal.

Figura 8. Vista sobre la hilera del sistema de conducción V-Trellis.

Figura 9. Vista de frente de árboles de cerezos formados en sistema de conducción V-Trellis.

V-Trellis:

El “V-Trellis” forma una doble pared frutal en la hilera con forma de “V que se logra al establecer plantas alternas desde el centro de la hilera, con ángulos de apertura de 65 a 80°, respecto a la horizontal (Fig. 8). Los árboles van alternados hacia ambas caras de la entrehilera. Las ramas de cada árbol se inclinan a la posición horizontal hacia la sobrehilera, de modo que el sistema forma 2 murallas frutales delgadas paralelas (Fig. 9). Al igual que en el “UFO”, el sistema “V-Trellis” depende de una estructura con alambres y postes.

Las principales ventajas del “V-trellis” incluyen una mayor precocidad y mayor facilidad de cosecha y poda. Permite la formación de un huerto semipeatonal con una doble pared frutal delgada, que facilita la cosecha y labores culturales. Además, su arquitectura delgada posibilita la introducción de plataformas de cosecha y mecanización de la poda. Sus principales desventajas incluyen una mayor inversión en alambrado y postes y la dificultad en la renovación de ramas en combinaciones muy productivas con bajo vigor.

Se sistema se recomienda para portainjertos de vigor medio a medio-alto, cambiando el ángulo de apertura de la “V” de menos a más, respectivamente. Las densidades plantación pueden variar de 3.000 a 5.000 árboles/ha, dependiendo la combinación cultivar/portainjerto. El número de ramas horizontales varía según combinación, aunque se ha observado un buen equilibrio con de 6 a 7 ramas a cada lado del eje, de las cuales se debe renovar entre un 15 a 20% anualmente.

La calidad de la fruta es adecuada en combinaciones que incluyen cultivares autoinfértiles o en aquellas que se realiza una adecuada regulación de la carga, mediante poda y raleo.

En el caso de utilizar combinaciones con portainjertos como “Gisela 6” y “Gisela®12” se complica la renovación de ramas horizontales debido a la mayor presencia de nudos ciegos y escasa brotación lateral bajo los cortes de poda. Estas limitaciones se podrían acentúar en portainjertos asociados a cultivares autofértiles sin regulación de carga. En combinaciones muy productivas y/o débiles, la respuesta de rebrotación frente a cortes de despunte es muy baja, observándose la emisión de brotes secundarios débiles y cortos, comprometiendo la productividad total del sistema al avanzar la edad del huerto. En la Zona Central de Chile se han comportado mejor cultivares autoinfértiles (ej “Regina”)sobre portainjertos semivigorosos (ej. Gisela®12) o bien variedades autofértiles (ej. “Lapins”) en combinación con el portainjerto “Colt”. Con este último portainjerto se logra el efecto de despunte para generar nuevos brotes, el número de nudos ciegos disminuye y la renovación de ramas horizontales tiene respuesta al rebaje. Sin embargo, es muy importante un buen manejo de iluminación en la zona apical del sistema para evitar sombreamiento hacia la base del eje, por lo cual se requieren podas en verde de antes y después de la cosecha.

Se agradece especialmente al financiamiento entregado por el Gobierno Regional de O’Higgins a través del proyecto FIC-R “Transferencia Automatización en Apoyo a las Labores del Cosechero” código IDI 30343725-0, y al generoso y constante apoyo entregado durante estos años por la Sociedad Vivero Rancagua S.A., Agrícola Garcés Ltda., Tecnodata S.A., Miguel Vial y cía. Ltda., Sucesión Sergio del Carmen Valenzuela Arroyo y CODESSER Reg. O’Higgins.