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Abril 2017 | Cerezos Frutales

Modernización de huertos en Chile

Un requerimiento urgente del sector frutícola

Han sido tres décadas fructíferas pero los productores ya están asumiendo que llegó la hora de cambiar el rostro a los campos. La incorporación de tecnología y la implementación de nuevos sistemas de formación de las plantas, mecanizar e invertir en herramientas preventivas ante el cambio climático, es hoy –según Antonio Walker- un imperativo. Walker, líder del sector y presidente de Fruséptima invitó al ministro de agricultura Carlos Furche a una jornada en terreno en un campo frutícola de Curicó. El objetivo de la jornada era comprometer el apoyo del ministro de agricultura en la urgente misión de reconvertir a los huertos frutales chilenos a su versión 2.0.

Por Irene Padilla A.

Es un día nuboso y frío de comienzos del verano en Curicó. Una serie de expertos en renovación de huertos frutícolas, grupo encabezado por Antonio Walker, presidente de la Federación de Productores de Fruta de la Séptima Región, despliega la animosidad que debe caracterizar a todo agricultor. No puede quedar ningún detalle al azar. Los representantes europeos de la maquinaria repasan junto a Walker los beneficios de incorporar estas tecnologías en los huertos, mientras  el administrador del campo analiza los datos sobre el impacto positivo de la instalación de techumbre plásticas en cerezos.

la techumbre

Cada uno de los expositores tiene contados minutos para mostrar al ministro Furche, cómo el Fundo Marengo, con un importante esfuerzo de inversión de sus propietarios, se ha convertido en un “huerto del futuro”, aquel que para Walker debe predominar en los campos chilenos de aquí a las próximas décadas.

La temporada 2014 nuevamente había sido señalada como la del esperado “cosechón cerecero” pero una traicionera lluvia de primavera, de más de 40 milímetros de agua caída al norte del Maule, aguó que en parte este pronóstico. “Nosotros nos salvamos solo por la techumbre plástica, de otra forma lo perdíamos todo”, explica Antonio Walker, productor de cerezas reconocido ampliamente por sus pares a nivel nacional, quien nos invita a recorrer parte del predio mientras cuenta cuáles son sus expectativas para el sector.

cerezas perfectas

“Yo he planteado que hay una obsolescencia de la fruticultura, particularmente en la Región del Maule, es decir, hay mucho huerto plantado hace 20 años que hoy no puede competir porque es un huerto de árboles altos, incómodo para trabajar, lento en entrar en producción, donde no están los mejores colores, ni los mejores sabores y calibres. Para competir necesitamos tener huertos modernos semipeatonales, con el último clon, con  la última variedad, el último portainjerto, el que debe ser plantado en un marco de plantación adecuado para las máquinas con plataforma que hacen que el trabajador reemplace la escalera, y que al no necesitar escalera permita incorporar a los más jóvenes, a las mujeres y a los adultos mayores”.

Para el expresidente de Fedefruta, la actividad hace tiempo pasó de ser un hobby -al cual se dedicaban quienes amaban el campo por historia familiar-, a ser una industria tanto o más exigente que cualquier otra. Esto significa que al riesgo permanente que representa la fluctuación del dólar y las cambiantes condiciones climáticas, se añade la alta inversión en la implementación de huertos modernos  que respondan a los requerimientos de los mercados internacionales.

A Walker

 

LA ALTA INVERSIÓN REQUIERE DE REGLAS CLARAS

“En la actualidad para plantar un huerto se requiere invertir US$ 60 mil por hectárea sin incluir los costos del suelo. Esto considera que hoy plantamos aproximadamente 3.500 plantas por hectárea, el riego tecnificado, la estructura, mecanización, etc. Y en caso de agregar techos plásticos la inversión sube a US$ 85 mil. Queremos que las autoridades vean que la inversión es alta y que es un negocio de alto riesgo, por lo que tenemos que disminuir los riesgos para traer inversionistas. Para eso es necesaria la implementación de políticas públicas claras para la agricultura, con un sistema laboral claro, con un Código de Aguas claro”, apunta Walker.

“Queremos que los productores de fruta vean que esto no es un hobby, es una empresa que tiene que ser súper profesional y con dedicación absoluta, con mucha ingeniería y gestión, porque si no, esto no es negocio y no vamos a recuperar la inversión que hicimos; que por cierto cada día es más alta y con rentabilidad más baja”, afirma el dirigente y enfatiza que se debe ser muy eficientes para recuperar la inversión cuando el factor más incidente es el precio, el que tiene relación directa con la calidad de la fruta, la precocidad de los huertos, el potencial productivo y el valor de la inversión inicial. “La inversión inicial puede ser más alta, continua, pero si tiene mejor calidad de fruta, el huerto es más precoz y con un potencial productivo más alto, se recupera antes la inversión”, dice.

Ministro

 

La llegada del ministro Furche marca el inicio de esta jornada de campo que aúna las expectativas de los productores. Lograr que la autoridad asuma los desafíos del sector como propios es fundamental para que el Estado los acompañe en este hito histórico del campo chileno, el que tras 30 años intenta comenzar una nueva era en cuanto a producción frutícola.

ESCASEZ DE MANO DE OBRA ANTE LLUVIAS INMINENTES

Mientras el ministro y su equipo recorren el huerto de cerezas, decenas de cosechadores realizan sus labores. Noviembre y diciembre son meses estresantes para los productores. Sobre todo en un año bastante prolífico como este, donde en algunos huertos llegaron a cosecharse hasta 10 mil kilos extra por hectárea respecto de 2013.  Pero para capitalizar esta buena racha es necesario tener el equipo, la cantidad de temporeros que saquen la fruta a tiempo, sobre todo ante la amenaza permanente de lluvias. Es una tarea titánica, sobre todo cuando cientos de predios necesitan la mano de obra al mismo tiempo. 

Queremos que

 

“Este año nuestro precio por kilo cosechado aumentó prácticamente al doble ya que la mano de obra se encareció considerablemente por la alta demanda ante la inminente lluvia. Pagamos 600 pesos por el balde, cuando antes lo normal eran 250. Fue una locura, cosechamos mucho durante una semana. Los árboles quedaron muy dañados porque la gente hace las cosas a la rápida para hacer más plata y sacan las cerezas a tirones, por eso también la fruta queda con  machucones. Pero al final de la cosecha lo importante es que la fruta no tenga partiduras y que pueda ser exportada”, afirma Matías Manzur, productor de Chimbarongo.

Chile, durante su temporada, aporta el 70% de las cerezas que necesitan los mercados internacionales, principalmente China y Estados Unidos. Es el negocio del momento, según los corredores de propiedades agrícolas una hectárea plantada de cerezas hoy en la Región de O’Higgins supera los US$ 60 mil de inversión y quienes buscan terrenos agrícolas sin plantar eligen las zonas que permitan cosechas tempranas o tardías de cerezas para responder a las tendencias actuales de precio del mercado.

HUERTOS DE CEREZO A LA MEDIDA DE LOS TRABAJADORES

La cereza necesariamente debe ser cosechada a mano, la maquinaria con ella no aplica. Por ello la escasez de gente, sobre todo en la Región de O’Higgins seguida por la del Maule, se ha convertido en un desafío a superar. Los productores que hace más de 20 años están en este negocio un poco a la fuerza se han dado cuenta de la necesidad de hacer los cambios para enfrentar el problema. Partiendo por la estructura y el manejo de estos huertos.

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Implementar sistemas de formación que permitan una cosecha cómoda, rápida y eficiente, donde se requieran menos jornadas hombre, se hace fundamental. Para ello, expertos de renombre internacional -como el norteamericano Lynn Long- han visitado nuestro país explicando los beneficios que presentan algunos de los nuevos sistemas, KGB, UFO y SSA, entre otros, los cuales han facilitado el trabajo y disminuido el impacto de la escasez de mano de obra en Norteamérica. Esta renovación en la formación de los huertos tradicionales a pedestres de cerezas aun es tímida, lo que preocupa al ingeniero agrónomo Patricio Espinosa, asesor del sector y dueño de la empresa PECCHILE: “Los agricultores chilenos todavía no lo asimilan, y esto tiene relación directa con la mano de obra. En países donde la mano de obra es un problema insalvable el uso de estos sistemas ya no se cuestiona. En Chile la escasez de mano de obra es seria y cada temporada será peor, por eso estos sistemas vinieron para quedarse”. Según Espinosa, no más de 300 ha de cerezas están plantadas con estos sistemas de formación en el Valle Central.

Antonio Walker, micrófono en mano explica al ministro cómo se lleva a cabo la cosecha en el Fundo Marengo, de modo de cumplir al máximo las exigencias de los mercados de destino. Explica que en un futuro no muy lejano la poca gente dispuesta a las labores de temporada va a elegir el campo en el que le acomoda más trabajar, y en ese sentido la clave estará dada por el tipo de huerto que tenga el empresario, donde -según Walker- el moderno será el que gane. “Hoy hay más trabajo o empresas que trabajadores, entonces los productores estamos en una suerte de competencia por la gente. Mientras más cómodos los huertos más atractivos van a ser para los temporeros, tenemos la idea de proponer una empresa amigable y productiva, esa es la definición: amigable con el medioambiente y las personas pero al mismo tiempo huertos de alta calidad de fruta, precoces y de un alto potencial productivo, para optar a buenos precios. Antes, venir a trabajar al campo era un castigo reservado para los más porros, mañana ya no, porque más encima tenemos que competir con la minería, con la construcción, o con el retail”.

Los agricultores estamos

 

MECANIZAR ES LA SOLUCIÓN EN POMÁCEAS

Perales plantados perfectamente alineados y con la separación suficiente entre las hileras para el paso de maquinaria. Maquinaria que poda y que prontamente también cosechará. En una más de las paradas donde el secretario de estado conoce la inversión del Fundo Marengo en la adquisición de maquinaria para enfrentar los desafíos del futuro.

Un experto italiano, representante de la marca, explica los beneficios. Destaca que la idea no es reemplazar a la mano de obra, sino que por el contrario, darle una oportunidad a aquellos que se quedan en las zonas rurales donde la gran mayoría de los hombres en edad de trabajar han migrado. “La máquina se presta para aumentar la cantidad de kilos hora por persona y a la vez hace que la gente obtenga una mejor remuneración, alivia el trabajo porque no usa capacho y disminuye el esfuerzo físico. Con la máquina pueden trabajar mujeres, adultos mayores y jóvenes, que se pueden incorporar a las labores del campo”, asegura el experto extranjero.
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Furche rodea la máquina, conoce sus detalles y felicita a Walker, para quien, como productor, invertir en tecnología ha sido crucial. El presidente de Fruséptima está preocupado porque no se entienda mal el objetivo de la adquisición de tecnologías. Para el dirigente, el campo es un sector que mantiene como prioridad la  presencia de las personas en cada uno de sus procesos. Sin embargo, Chile creció rápido, debe exportar sí o sí a mercados que le exigen productividad y eso obliga a apurar los procesos.

“Los agricultores estamos mucho más cerca de los trabajadores de lo que el mundo político piensa. Porque hoy venir a trabajar a los campos es atractivo desde el punto de vista económico. Diariamente, en la cosecha de cerezas ganan 40 mil pesos líquidos, entonces somos una tremenda alternativa en el mundo laboral y eso nos ha acercado a la gente, quienes nos ven como una alternativa importante para el mantenimiento de sus familias; sobre todo cuando trabaja más de un miembro de la familia en el sector. Son cuatro o cinco sueldos que llegan al grupo familiar, a eso se suman las certificaciones como las BPA que han ayudado a que los campos sean vistos más como una industria, más confortables”, explica Walker.

TECHOS PARA EVITAR RIESGOS CLIMÁTICOS

Proteger los huertos de los coletazos del cambio climático también es clave. Esta vez el administrador del Fundo Marengo explica a Furche el tremendo esfuerzo monetario que significó la instalación de cobertores plásticos en las cerezas. La cantidad de 16 millones de pesos por hectárea, pero que para los socios se convirtió en una necesidad imperativa de inversión. Sin el plástico habrían perdido todo por culpa de una lluvia caprichosa. Por su parte Antonio Walker afirma que la instalación de estas tecnologías de protección de los huertos no debe ser solo un esfuerzo de los productores sino que también se debe haber un apoyo del Estado a través de sus políticas públicas de seguros y créditos.

Para A Walker

 

“Ya tenemos 20 mil hectáreas plantadas de cerezas en Chile y nos estamos dando cuenta que el negocio es más difícil de lo que pensábamos porque un año tuvimos heladas y dos años tuvimos lluvias; es decir, de los últimos tres años no hemos tenido ni uno ‘normal’. Hace tres años que estamos hablando de los 20 millones de cajas y no hemos logrado producirlas”, advierte el empresario.

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CRÉDITO FLEXIBLES PARA PAGAR LA TECNOLOGÍA EN 4 O 5 AÑOS

“Invertir, por ejemplo, en el techo plástico presenta varias ventajas: sube la temperatura de la zona cubierta en dos grados, y además permite tener cero daño de partidura por lluvia. Es una inversión no menor a 25 mil dólares pero es importante porque en los días que no pudimos cosechar producto de la lluvia y la partidura además hubo un efecto social por las jornadas hombre sin trabajo, de modo que afecta a toda la cadena. Por eso como Fruséptima pedimos crear un tipo de crédito -ojalá del BancoEstado- que permita pagar el techo en cuatro o cinco años. Para  el banco también es importante porque asegura la producción  y asegura la capacidad de pago de las empresas. Las cerezas tienen que cultivarse con techo, es una necesidad y tenemos que buscar el financiamiento”, explica el dirigente.

Llega el momento en que el ministro Carlos Furche se reúne con la prensa y se refiere a su visita. El representante de la cartera de agricultura asegura que para él fue un viaje provechoso y que el gobierno tiene especial preocupación por proteger a los productores de los embates del clima. “Hay que ir en busca de mecanismos para evitar el riesgo en la producción de cerezas -explica el secretario de Estado- con esta lluvia se ha perdido la oportunidad de ganar, con una pérdida a nivel nacional de un 15 ó 20% de la cosecha total (de cerezas).  Aunque de todas formas este año será un récord en cosecha, la idea es tomar medidas e implementar elementos que eviten problemas futuros. Como aquí (Fundo Marengo) donde estamos analizando la posibilidad de techar y la posibilidad de implementar también agroseguros, que por otro lado permitan un aseguramiento contra heladas”, explica el secretario de Estado.

“Ministro, antes de la próxima temporada, ¿BancoEstado tendrá un sistema de créditos flexible para implementación de techos plásticos como este?”, le preguntan los periodistas. “Hay ya un instrumento en operación con el banco BCI y esperamos trabajar esto con BancoEstado, así como con otras entidades bancarias porque al final este es un negocio altamente rentable, de los más  rentables que hay en nuestra fruticultura y en consecuencia creo que es esperable una buena disposición de parte de la banca para contribuir a que sea aún más rentable. El objetivo es  tener resultados antes de la próxima temporada de forma que si tenemos lluvia nuevamente la próxima primavera como la que cayó aquí, no tengan los efectos negativos que hemos visto hasta ahora”.

Antonio Walker lo mira con una sonrisa de satisfacción. Tras la provechosa jornada ya hay un compromiso sobre el terreno.