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Agosto 2019 | Ajo

Hortalizas

Producción de ajo a partir de plantas libres de virus podría potenciar la exportación en fresco de esta hortaliza

Mónica Madariaga V., Marcelo Horta G., Edición textos: Alejandra Catalán F.

La semilla es la base de la producción, pues una semilla de calidad permite expresar todo el potencial de la planta. El ajo no tiene semilla botánica, por lo cual su propagación se realiza vegetativamente utilizando el diente como  estructura reproductiva. Al no existir en Chile un sistema de producción comercial de “diente-semilla” de calidad, los productores generan sus propios “dientes-semillas” guardando material de su cosecha. Este sistema de producción favorece la diseminación de enfermedades causadas por hongos y nemátodos y perpetúa las infecciones causadas por virus.

Figura 1. Síntomas asociados a virosis en plantas de ajo. a: estriados cloróticos; b: mosaico difuso; c: deformación de hojas.

Chile no está considerado entre los principales países productores de ajo, pero el cultivo nacional de esta hortaliza genera un ingreso por exportación en fresco, que durante el mes de enero del año 2017 fue de USD 10.457.800 correspondiente a 7.630,4 ton. de ajo exportadas. La Región del Libertador Bernardo O´Higgins es la principal productora de ajo con el 43% de la superficie nacional plantada. La producción de ajo nacional está en manos de la pequeña y mediana agricultura y en la Región de O´Higgins los productores cultivan principalmente el ajo tipo chino (90%), con rendimientos de alrededor de 18 ton/ha, de las cuales aproximadamente el 85% se exporta y el 15% queda para mercado interno por no cumplir con los estándares mínimos en cuanto a calibre. La producción de semilla de calidad podría cambiar esta situación mejorando sustantivamente los rendimientos y los volúmenes de exportación.

Virus en el cultivo del ajo

Los virus son agentes infecciosos visibles solamente bajo un microscopio electrónico que tiene la capacidad de aumentar su tamaño 50.000 veces, pero su minúscula estructura no es un impedimento para colonizar plantas y luego cultivos pudiendo generar devastadores resultados en la producción. 

Las enfermedades causadas por virus se manifiestan mediante síntomas, que  en la planta de ajo corresponden a enanismo, moteados difusos, estrías cloróticas y deformación de hojas (figura 1). Además, los virus son uno de los principales agentes responsables de la baja de rendimientos en el cultivo del ajo, pues afectan negativamente el calibre y peso del bulbo. La forma de propagación vegetativa, de este cultivo, favorece enormemente la diseminación de virus, pues cada diente de ajo que es utilizado para generar una nueva planta ya está infectado, por lo tanto las partículas virales aumentan su concentración desde un ciclo de cultivo a otro, perpetuando la infección en la especie. Los virus no pueden sobrevivir fuera de un hospedero, por lo cual, en campo se diseminan mediante vectores. En el caso de los virus que afectan el cultivo del ajo los vectores son principalmente áfidos y eriófidos.

El cultivo regional se ve afectado por infecciones virales causadas por a lo menos 8 virus entre los cuales se encuentran los principales agentes reductores del calibre del bulbo: Virus del enanismo amarillo de la cebolla (Onion yellowdwarf virus, OYDV), Virus del estriado del puerro (Leek yellow stripe virus, LYSV), Virus A del ajo (Garlic virus A, GarV-A) y Virus filamentoso del ajo transmitido por ácaros (Garlic mite-borne filamentous virus, GaMbFV) los cuales reducen el calibre del bulbo entre un 28% y un 60%.

Figura 3. Bulbos de ajos, producidos a partir de plantas libres de virus, seleccionados por categoría comercial.

Producción de plantas de ajo libres de virus

Bajo el alero del proyecto “Valorización y diversificación del cultivo del ajo” financiado por el Gobierno Regional de O´Higgins, mediante el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC), investigadores de INIA se encuentran trabajando en el desarrollo de estrategias que permitan mejorar los rendimientos y calidad de este cultivo. En este contexto, desde el año 2017, el laboratorio de Virología  de INIA está trabajando en la generación de plantas libres de virus, a partir de cultivo de meristemos, mientras que especialistas fitopatólogos, nematólogos y entomólogos, trabajan en desarrollar estrategias de control químico para una producción de calidad sostenible. Las primeras plantas libres de virus generadas, por INIA, tuvieron su primer ciclo de cultivo en campo, bajo malla anti-áfidos, durante la temporada 2018  y sorprendieron por su calibre y peso promedio los cuales fueron de 65mm y 97grs. respectivamente con un 42% de bulbos de calidad extra flor (figura 3). Este material conformará una maternidad que será la base para que los productores  inicien un cultivo de calidad libre de virus.

Figura 4. Comparación de producción de ajo comercial V/S producción de ajo libre de virus. Barras azules representan la distribución en categorías comericales de bulbos de ajo producidos en la Región. Las barras amarillas representan la distribución en categorías comerciales de bulbos de ajo producidos a partir de plantas libres de virus.

Según una comparación realizada del peso y calibre de bulbos cosechados en la Región (información entregada por agricultores y exportadores beneficiarios del proyecto), versus  resultados obtenidos en ensayos establecidos en INIA Rayentué con dientes-semilla libres de virus, los rendimientos podrían verse aumentados en aproximadamente 48% y valores cercanos al 100% de la producción estaría bajo estándares de calibre que aplicarían para exportación (figura 4).

Mantención de la calidad sanitaria

Un sistema de  producción comercial de ajo libre de virus debe considerar la obtención de “diente-semilla” de esta misma calidad sanitaria, la que se debe llevar a cabo bajo un sistema de exclusión, por ejemplo, utilizando malla anti-áfidos, o en zonas libres del cultivo de aliáceas para evitar la re-infección con áfidos portadores de los virus que afectan el cultivo.

Durante un periodo de 4 años desde iniciado el cultivo con semilla libre de virus, el agricultor puede mantener su plantación en zonas productoras, sin requerir un sistema de exclusión y más aún, durante este periodo el agricultor puede generar sus propios “diente-semilla” de la manera tradicional, pues aunque durante este tiempo el cultivo se re-infectará mediante áfidos vectores, la concentración de virus en las plantas no será suficiente para generar un daño significativo en el cultivo. Al cabo de 4 ciclos de cultivo, el agricultor debería iniciar una nueva plantación con una nueva semilla libre de virus para poder mantener la calidad de su producto.