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Noviembre 2018 | Papa

10º Congreso Mundial de la Papa, en Cusco

Nuevos aires para un cultivo milenario

Hoy está más de moda que nunca. Casi no hay sitio en el mundo donde no se produzca y, en términos de consumo, ocupa el tercer puesto tras el arroz y el trigo. Sin embargo, y como pasa con todo cultivo agrícola, los trabajos de investigación, innovación y desarrollo en torno a la papa están enfocados a mejorar la calidad y los rendimientos productivos, teniendo presente que es un cultivo clave para miles de millones de personas en todo el planeta.

¿Por qué un cultivo que se produce desde hace 10.000 años sigue siendo novedoso? Si bien el peruano consume hoy en día poco más de la mitad de papa que consumía en los años cincuenta, el reciente ‘boom’ de la gastronomía peruana ha levantado las ventas en un mercado doméstico que cada día se está volviendo más papero. La prueba más tangible es que el consumo per capita  en el país pasó de los 60 kg hasta los 85 kg en solo una década, un negocio que ha basado ese crecimiento en variedades comerciales que se siembran en grandes áreas, principalmente en zonas de costeras del país. Sin embargo, el ‘resurgimiento’ de las variedades de papas nativas está dando un nuevo aire a este cultivo milenario, y que es el sustento de miles de familias que producen papas de papas de pulpa azul, morada, roja o bicolor; que no dejan indiferente a los consumidores ni tampoco a los chefs de medio mundo.

ÉXITO TOTAL. 900 asistentes de 50 países. Esos son los números principales de un congreso que, tras treinta años, se realizó por primera vez en América Latina.

Uno de ellos es el reconocido y laureado cocinero peruano, Virgilio Martínez, quien contaba ante una audiencia, compuesta en un gran porcentaje por científicos de una veintena de países, cómo en MIL, su centro de investigación ubicado en Moray, en el Cusco, habían decidido sembrar diferentes variedades de papa nativa, y esperaban expectantes la primera cosecha de la huerta, producto que tendría un lugar destacado en el próximo menú de Central, su restaurante limeño. Y es que las papas nativas, de las que en Perú se reconocen más de 3,000 variedades, están de moda en la gastronomía. Y en algunos países, donde la gastronomía peruana ha dejado de ser una desconocida, las papas nativas también están causando impacto, incluso cuando se venden en una bolsa en forma ‘chips’.

La importancia de la papa para el desarrollo humano no es menor. En términos de consumo se ubica en el tercer lugar, tras el arroz y el trigo. Y en el Cusco quedó patente su real alcance global, ya sea en términos científicos, productivos y comerciales; porque a pesar de ser un cultivo milenario, la investigación e innovación están siendo cruciales para entregar, por ejemplo, variedades biofortificadas o resistentes a la sequía. Buena parte de esos desarrollos se mostraron en el 10º Congreso Mundial de la Papa, que situó al Cusco durante una semana como la ‘capital mundial de la papa’, cita a la que acudieron más de 900 representantes (investigadores, productores y profesionales del sector) de 50 países.

Este Congreso pasará a la historia por ser el primero, en 30 años, que se celebra en un país de América Latina y también por ser el primero que fue inaugurado por el presidente del país anfitrión. En esa ocasión, Martín Vizcarra, señaló que la papa es parte de la historia y cultura del Perú, “es tan significativo que más del 10% de la población del país vive del cultivo de la papa”, precisó.

ALIMENTO VITAL PARA MILES DE MILLONES DE PERSONAS

El rol de la papa para alimentar a un planeta que tendrá una población de 9,700 millones de habitantes en 2050 fue el tema expuesto por la Dra. Barbara Wells, directora general del Centro Internacional de la Papa (CIP). Resaltó que, entre los retos que enfrenta el sector, está el incremento de una producción cada vez más sustentable, la reducción de las pérdidas y desechos de alimentos y la reducción de la huella de carbono; sobre todo porque más de 2,000 millones de personas sufren de hambre o de desnutrición e incluso presentan serias deficiencias de micronutrientes. No es lo único, ya que se calcula que 1,000 millones de niños menores de cinco años presentan deficiencias de vitamina A y zinc.

Gráfico 1. Consumo de los principales cultivos en el mundo (en millones de toneladas).

“El crecimiento económico no garantiza la reducción del hambre ni la desnutrición en el planeta. En ese sentido, el crecimiento agrícola es clave para reducir la pobreza rural y la papa es especialmente importante porque esta crece comúnmente en áreas con altos niveles de pobreza y desnutrición”, subrayó Wells.

Y la papa es un alimento vital para buena parte de la población del planeta. Para graficarlo, Wells precisó que cada día más de 1,000 millones de personas comen papas. ¿Cuál es la razón? “Principalmente es un cultivo que es alto en calorías y posee altos contenidos de micronutrientes, que hacen de la papa una potente herramienta para reducir la hambruna y desnutrición”, precisó.

Por ello es que la papa es uno de los cultivos con el mayor patrón de crecimiento de los últimos 20 años, cuya demanda se ha expandido fundamentalmente en países de África y Asia. “Sin embargo, para que su cultivo sea exitoso se deben superar dos escollos: la inestabilidad de las cosechas y la alta presión de plagas y enfermedades”, sostuvo la directora del CIP y señaló que el mejoramiento genético juega y jugará un papel fundamental para lograr mejores producciones.

En ese sentido, diferentes centros de investigación están trabajando para obtener nuevas variedades que sean altamente productivas, resistentes a plagas y enfermedades, de mejor valor comercial, con altos niveles de hierro y zinc y tolerantes a la sequía y salinidad.

PAPAS BIOFORTIFICADAS, ESENCIALES PARA MEJORAR LA NUTRICIÓN HUMANA

La biofortificación de la papa surge como una alternativa combatir el hambre y la desnutrición en el mundo, y una de las líneas de investigación que está trabajando el CIP, aunque no es el único centro de investigación que está abordando este tema, sino también está siendo tratado en EE UU y Europa. Se trata de variedades a las cuales se les ha aumentado los niveles de zinc y hierro, a través de un manejo genético convencional, ello porque la deficiencia de hierro es el trastorno nutricional más común en las personas, mientras que la falta de zinc es algo común en los países en desarrollo. Superar esa insuficiencia es lo que ha motivado diferentes trabajos de investigación, que han demostrado que una papa biofortificada (normalmente, se hacen trabajos con una amplia variedad de papas nativas) tiene el doble de hierro y zinc que las papas no bioforticadas.

Actualmente, el CIP tiene más de 360 genotipos seleccionados con un rango de 24- 45 mg/kg de hierro y entre 15-35 mg/kg de zinc. Otra característica importante es que más del 50% de las selecciones tiene rendimientos por sobre las 30 t/ha. Para testearlas bajo otras condiciones agroclimáticas, se han seleccionado medio centenar de genotipos para establecer huertas en algunos países de América Latina, África y Asia, donde se espera ver y comprobar cómo ha sido su comportamiento.

EN MANOS DE LOS PEQUEÑOS. La papa es un cultivo que, en un gran porcentaje, está en manos de los pequeños productores. La transferencia de tecnología es fundamental para que puedan mejorar los rendimientos productivos.

DÍA DE LA PAPA. El 30 de mayo es el ‘Día Nacional de la Papa’ y productores de comunidades cusqueñas se dieron cita para mostrar y vender parte de su producción.

DE LA ‘AGRICULTURA CLIMÁTICAMENTE INTELIGENTE’  A LA ‘PAPA CLIMÁTICAMENTE INTELIGENTE’

El clima está cambiando. Y mucho en algunas zonas del planeta. Por ello es que se hace cada vez más necesario transformar y reorientar los sistemas agrícolas para así apoyar eficazmente el desarrollo y garantizar la seguridad alimentaria en este contexto de clima cambiante. Ese es el enfoque al que hace referencia la Agricultura Climáticamente Inteligente (CSA, en sus siglas en ingles), que persigue según la FAO tres objetivos clave: el aumento de la productividad sostenible y también de los ingresos agrícolas, la adaptación y creación de resiliencia ante el cambio climático y la reducción y absorción de gases de efecto invernadero.

Durante el 10º Congreso Mundial de la Papa, Graham Thiele, investigador del CGIAR expuso sobre la ‘segunda revolución’ de la Agricultura Climáticamente Inteligente en Los Andes, en el siglo XXI. Explicó cómo en el siglo XII los imperios Wari e Inca introdujeron terrazas y la agroforestería, con el fin de intensificar la producción agrícola basada en el cultivo del maíz y papa. Describió también cómo, con el paso del tiempo, la papa, al menos en Perú, se ha ido desplazando a zonas más altas, estrechándose su distribución en el país. Sin embargo, aún el cultivo debe enfrentarse a una alta incidencia de plagas y enfermedades.

Además, el especialista indicó cómo con algunos ‘manejos modernos’ se está dañando el suelo, hay una mala gestión del agua en algunos caos e incluso está amenazada la biodiversidad. ¿Cómo es posible remediarlo? “Para eso se necesita una segunda revolución, pero antes debemos aprender mucho de la primera”, afirmó y sostuvo que es necesario realizar una serie de cambios institucionales, como en su momento lo hicieron los Incas. Entre las claves destacó:

• Monitoreo en tiempo real de la agrodiversidad.

• Conservación de la agricultura y agroforestería, mejorando el suelo, el uso del agua y el manejo en pendiente.

• Manejo eficiente de las plagas y enfermedades.

Innovación impulsada por la ciencia ciudadana para el desarrollo de una ‘Agricultura Climáticamente Inteligente”.

El concepto de CSA puede ser más específico e involucrar a un cultivo en particular. Así es como ha nacido la ‘Papa Climáticamente Inteligente’. Si bien se trata de un cultivo milenario, también puede tener hoy en día un futuro comercial promisorio, sobre todo en algunas localidades densamente pobladas de África, donde se realizan pequeñas producciones. Sin embargo, algunos episodios climáticos han mostrado ser una verdadera amenaza para algunos países productores, según explicó Thiago Mendes, investigador del Programa de Raíces, Tubérculos y Bananas de CGIAR. En algunos casos, y a raíz de daños, por ejemplo, por sequía, la producción podría tener una merma del hasta un 30% en el rendimiento productivo.

Con el fin de lograr una ‘Papa Climáticamente Inteligente’, adaptándola a las nuevas condiciones, en el CIP han priorizado el cultivo y estrategias de selección centradas en la resiliencia a los futuros estreses abióticos y bióticos, que la papa se puede enfrentar en el futuro. De acuerdo a su presentación, Thiele, explicó que una primera evaluación dio como resultado 15 clones resistentes. De ellos, tres han sido lanzados comercialmente en Kenia, el país donde se han realizado los trabajos. Asimismo, se han realizando ensayos en Etiopía, Tanzania y Ruanda; demostrando que también son efectivos bajo esas condiciones”, precisó el investigador.

Papas nativas, orgánicas y de colores directo a Europa

Agropia es una cooperativa de productores agrarios de la zona altoandina del Perú, ubicada en Huancayo, que se dedica la industrialización de papa nativa, producto que es transformado en chips, y que es comercializado en Europa, a través de dos clientes: Equitable (Francia) y DWPeg (Alemania).

Se trata de un producto certificado como orgánico, y que además cuenta con certificación de Comercio Justo,  elaborado a base de papas nativas de pulpa azul y pulpa roja. “Trabajamos con un enfoque de cadena, desde la producción en campo, pasando por la trasformación, hasta la comercialización”, explica Yanet Garay, gerenta general de Agropia.

Al tratarse de consumidores informados, los envases contienen todo tipo de información relacionada a la producción y transformación del producto, además de las características nutricionales del producto. Etiquable, además de suministrar el producto en Francia, lo hace en Bélgica y parte de España, mientras que DWPeg, además de abastecer el mercado alemán, lo hace en Austria.

Este año han cumplido diez años en la producción y comercialización de este producto. En 2008 abarcaban a un total de 40 familias y una década después ya son 120, algunas de las cuales cuentan solo con 0,3 o 0,5 hectáreas de cultivo. Para esta campaña el pronóstico de cosecha es de 200 toneladas.

Las ventas también se han expandido, ya que en 2008 exportaron dos contenedores, mientras que en 2017 fueron 17. “La previsión para este año es enviar unos veinte contenedores”, sostiene la gerenta. “El interés de los europeos por este tipo de productos va en crecimiento, sobre todo porque se trata de consumidores informados, interesados en temas de salud”, añade.

Hoy tienen una alianza para vender el producto aquí en una importante cadena de supermercados del Perú y los ojos puestos en otros mercados externos. América Latina es uno de ellos, donde empezarán vendiendo a Panamá y México, en tiendas nicho. “Después esperamos seguir enviando otros mercados de la región”, dice Garay.

Para ello, están atentos a lo que demandan los mercados. Es así como han añadido presentaciones saborizadas. La primera de ellas es con páprika y está destinada al mercado alemán. “Queremos continuar con el desarrollo de este tipo de productos, pero la limitante es encontrar que los saborizantes sean orgánicos”, explica. ¿Qué otros sabores podrían explorar?  Orégano, ajo y pimienta, solo por nombrar algunos. “El tema es que estos ingredientes deben y, si no los encontramos, tendremos que producirlos. Como no es nuestro rubro, no nos queríamos meter en ello, pero si no nos queda más remedio, lo haremos. Por lo pronto sabemos que el ajo se da bien en nuestra zona productora”.

CONSUMO MÁS, CONSUMO MENOS

Ya sea si se producen en Europa, África, Asia o América; las papas deben salir al mercado, ya sea en fresco o procesado y local o internacional. Y en este congreso científico también hubo espacio para que los empresarios pudiesen contar sus experiencias. Y es que, cuando hay una oportunidad de negocio, no queda otra alternativa que lanzarse a por ella. Eso es lo que le pasó a Martín Acosta cuando fundó Kiwa en 2009, para dar vida a la industria de la papa nativa en Ecuador y que hoy, nueve años después, la compañía se ha transformado en un proveedor global, que ha puesto el nombre de Ecuador en mercados tan lejanos como el ruso. Incluso han ganado premios de innovación en las más importantes ferias y exposiciones del sector alimenticio. Todo gracias a la papa nativa y a dos variedades en particular: Puca-Shungo y Yana-Shungo.

Y la corta historia de esta compañía ha sido exitosa, aunque como contó su fundador, han debido sortear algunos problemas climáticos que arrasaron con buena parte de la producción. Sin embargo, tienen el desafío de que, introduciendo nuevos manejos al cultivo, podrán seguir aumentando los rendimientos productores de sus productores y, por ende, su calidad de vida.

En Brasil, un país donde el cultivo y el comercio de papas de colores es prácticamente inexistente, se realizó un trabajo en conjunto entre Fatec, la Agencia Paulista de Tecnología en Agronegocios y el Instituto Agrnómico de Campinas; que tuvo el objetivo de averiguar cuál era la aceptación de los brasileños cuando se les ponía delante de papas de colores. El 90% declaró que no conocía este tipo de papas, el 65% declaró que estarían dispuestos a pagar un sobreprecio entre un 25 y 50% más de lo que comúnmente pagan por el producto, mientras que un 19% dijo que estaría dispuesto a pagar el doble de precio y un 11% podría llegar a pagar hasta tres veces más. Y a la hora de las preferencias entre las diferentes variedades, los consumidores de decantaron por las variedades moradas primero, seguida de las rojas. Brasil no es el único país que desconoce la existencia de las papas nativas, pero tarde o temprano, y a la vista de las cifras, nuevas variedades y nuevos productos que salen a la luz cada día, terminará conquistando a los consumidores, en lo que podría ser la ‘segunda vida’ de la papa nativa.