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Agosto 2019 | Otros Cultivos

Lupino amargo: Variedad de alto calibre a la vuelta de la esquina

El lupino amargo es un cultivo ligado a la pequeña agricultura de La Araucanía. Su grano se exporta a Europa y logra mejores precios cuando el tamaño es mayor. El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) finalizó este año un proyecto apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) que tuvo como objetivo la obtención de líneas de mejoramiento de alto calibre de grano y buen rendimiento, una de las cuales puede convertirse en la segunda variedad de lupino amargo del país. La primera fue Boroa INIA, una variedad de alto rendimiento con grano de calibre intermedio. Las variedades de lupino de este tipo necesariamente deben ser obtenidas en Chile, ya que no existen otros programas de mejoramiento genético de lupino amargo en el mundo.

Agricultores de Cooperativa Agrícola Boroa Ltda y Cooperativa Agroimperial, asociados al proyecto FIA Lupino Amargo, en el sitio de trabajo de Trihueche, cerca de Nueva Imperial.

Un cultivo de importancia social

El lupino amargo es un cultivo de bajo costo. La inversión fluctúa entre un cuarto y un tercio de los costos de producción de trigo para un agricultor empresarial promedio de La Araucanía. Esto se debe a que rara vez requiere fertilización y ocupa pocos agroquímicos. Al participar en la rotación con cultivos de trigo y avena, el lupino aporta cantidades significativas del nitrógeno, que consigue del aire mediante el proceso de fijación simbiótica. El aporte de la parte aérea de un buen cultivo de lupino dulce se ha estimado en 250 kilos de nitrógeno por hectárea y en el caso del lupino amargo podría ser igual o superior. Este nitrógeno no tiene la huella de carbono asociada a la producción y uso de fertilizantes nitrogenados. Además del mejoramiento del suelo, acarrea otros beneficios agronómicos: corta el ciclo de algunas enfermedades de los cereales y ofrece la oportunidad de controlar más eficazmente las malezas gramíneas, incluso biotipos resistentes a herbicidas. Todo ello lo convierte en un cultivo que contribuye notablemente a mejorar la sustentabilidad y la rentabilidad del sistema agrícola.

Una alta proporción del lupino amargo está en manos de la agricultura familiar, que siembra anualmente entre 6 y 10 mil hectáreas en La Araucanía. Es fuente importante de ingreso de circulante para muchos pequeños agricultores, convirtiéndose en un rubro de gran relevancia social. El grano se exporta a países del Mediterráneo, donde luego de un proceso de desamargado, se consume como snack salado. Curiosamente, parte de él vuelve a América procesado, a ciudades como Nueva York, Sao Paulo y Buenos Aires, para cubrir la demanda de descendientes europeos.

El precio al productor está sujeto a las fluctuaciones de un producto exportable, pero depende siempre del tamaño del grano. Países como Portugal, España e Italia exigen grano grande, con calibre superior a 13 milímetros de diámetro y mejor aún si supera los 15 milímetros.

Variedad Boroa INIA

En 2006 se lanzó la variedad Boroa INIA, obtenida a partir de una selección del lupino amargo local. Es un material con elevado potencial de rendimiento, que produce entre 55 y 70 quintales por hectárea en ensayos. Si se compara con el lupino amargo local común, que produce granos muy diversos en tamaño, con peso medio entre 430 y 480 miligramos, el grano de Boroa INIA fluctúa usualmente alrededor de 620 milígramos. Así, del lupino amargo local común puede seleccionarse no más de un 30% de calibre superior a 13 milímetros, mientras con Boroa INIA es posible obtener sobre un 80%. Las proporciones de distintos calibres dependen de las condiciones climáticas de la temporada, pero independiente del ambiente en que se cultive, Boroa INIA mantiene superioridad respecto del tipo local común. Además, presenta menor incidencia de granos con cutícula dañada, factor determinante en la presentación del producto final. Los tallos de esta variedad muestran resiliencia y si se doblan mientras mantienen su follaje verde, recuperan su posición erguida cuando las plantas se defolian, facilitando la cosecha.

Tipo alto-calibre

El lupino amargo “alto-calibre” existente en La Araucanía proviene de introducciones desde Italia en los años 90. Este tipo de grano alcanza pesos de 700 a  900 milígramos y calibres entre 14 y 19 milímetros. Aunque de calidad superior, el lupino de alto calibre no desplazó al amargo local debido a sus debilidades agronómicas: bajo rendimiento, alta susceptibilidad a antracnosis (la enfermedad más grave del lupino), propensión al desganche basal y tendedura de plantas. Actualmente el grano alto-calibre se encuentra mezclado con el amargo local, en diferentes proporciones.

Tras varios años de investigación en el Centro Regional INIA Carillanca, ha quedado claro que existe una relación inversa entre rendimiento y calibre de grano, la cual es preciso ir quebrando para obtener variedades de alto-calibre competitivas. Cabe señalar que este trabajo necesariamente debe ser hecho en el país, ya que no existen otros programas de mejoramiento genético de lupino amargo en el mundo y por tanto, no está la posibilidad de introducir líneas experimentales desde otros países, como ocurre en otras especies.

Un producto tangible obtenido gracias al apoyo de FIA

“Considerando los principales inconvenientes que planteaban el cultivo y el grano de la variedad de lupino amargo Boroa INIA, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) decidió apoyar el trabajo de mejoramiento genético del INIA, para generar una nueva variedad superior de lupino. El desafío planteado fue lograr obtener una variedad de calibre de gran tamaño, superior a 15 milímetros, un desganche basal reducido o ausente, resistencia a la antracnosis y un rendimiento agronómico atractivo. Un lupino con estas características tiene la capacidad de ser más rentable para los pequeños agricultores, puede ser fácilmente exportado a los mercados europeos y generar mejores precios de venta. En su momento, estimamos que era una oportunidad única para aportar valor a un producto que tiene el potencial de beneficiar a más de 5 mil pequeños productores de lupino amargo en la Araucanía”, dijo Tomás García-Huidobro, Ejecutivo de FIA.

Líneas de lupino amargo de alto calibre de grano Rendimientos y pesos de grano promedios de 4 años

Granos de lupino. De izquierda a derecha: Alboroto INIA, variedad de lupino dulce, como referencia (350 mg), Boroa INIA, primera variedad de lupino amargo (650 mg), Línea A-09 (900 mg), Línea A-02 (1050 mg).

Fue de este modo como el proyecto “Mejoramiento participativo in situ para disponer de líneas candidatas a variedad de lupino amargo” se ejecutó en los sectores de Boroa y Trihueche de la comuna de Nueva Imperial, que es donde se concentra la producción de lupino amargo de la región.

Partió la temporada 2015-16 con la evaluación de 117 líneas F6 (sexta generación luego del cruzamiento) y finalizó la temporada 2018-19 con la evaluación de 12 líneas F9. Estas líneas fueron generadas por cruzamientos entre materiales de lupino amargo de INIA y una accesión etíope de grano pequeño pero con resistencia a antracnosis.  Como resultado, se cuenta con líneas F9 de menor altura de planta, lo que facilita la cosecha, que alcanzan un rendimiento cercano a la variedad Boroa INIA y logran un grano de tamaño significativamente superior. En términos de peso, alcanzan cerca de 900 miligramos por grano (ver gráfico), lo que se traduce en calibres de 15 milímetros y superiores. Solo para fines de comparación se agregó al gráfico la variedad de lupino dulce Alboroto INIA, cuyo peso medio es alrededor de 350 milígramos. El proyecto permitió también identificar un par de líneas con grano de peso medio extraordinario, con sobre 1 gramo por grano (ver foto), que corresponde a calibres superiores a 16 milímetros, pero con rendimiento inferior a Boroa INIA. Esto no quiere decir que su potencial de rendimiento es bajo, ya que como promedio de cuatro años rindieron experimentalmente entre 40 y 47 quintales por hectárea. Este rendimiento potencial sería más que suficiente si se considera que el rendimiento promedio del lupino amargo está bajo 20 quintales por hectárea y los mejores productores obtienen entre 25 y 30. Estas líneas de gran calibre de grano constituyen un material valioso para continuar el mejoramiento genético en este rubro.

“Sin duda los resultados obtenidos por este proyecto son una buena noticia ya que permitirán presentar una línea como candidata a nueva variedad. La evaluación la realizan comités especializados del INIA y luego el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) resuelve su registro en la lista de variedades protegidas” comentó el Dr. Mario Mera, director de la iniciativa.

Cooperativas asociadas

La futura variedad de lupino amargo de alto-calibre será manejada por los propios agricultores, como ocurrió con Boroa INIA. La semilla genética será producida por INIA, pero los semilleros y la comercialización estarán a cargo de las cooperativas asociadas a este proyecto: Cooperativa Agrícola Boroa y Cooperativa Agroimperial. Como beneficiarias, ellas serán las que reciban la semilla fundacional. La siembra de un lupino amargo de alto calibre requiere unos 200 kilos de semilla por hectárea, por ello será necesario un año más de multiplicación para que las cooperativas reciban un volumen comercial. Recién finalizado el proyecto la cantidad de semilla disponible es insuficiente, porque proviene de parcelas experimentales.

Osvaldo Burgos, Presidente de Cooperativa Agrícola Boroa.

“Para nosotros como cooperativa mapuche, esta nueva variedad de alto calibre es vital, ya que los mercados están demandando calibres extra grande. Así como la primera variedad Boroa INIA logró desplazar la variedad local que existía en la región, creemos que esta nueva variedad marcará un hito en la producción de lupinos amargos con alto calibre, resistencia a algunas enfermedades y a la tendedura. Seremos más competentes como cooperativa productora de lupino, innovando también para las nuevas necesidades que demanda la población por una alimentación sana y aprovecharemos las instancias que el gobierno otorga a través del MINAGRI para promover la asociatividad en un modelo de cooperativas modernas. El Plan Impulso también es una gran oportunidad para nuestra región, considerando que en La Araucanía se produce el 100% del lupino amargo y estamos de la mano con la investigación de INIA Carillanca. También el apoyo de FIA que contribuyó a este resultado, fue importante para avanzar con una variedad que será el Lonko de los lupinos en Chile”, dijo Osvaldo Burgos, Presidente de Cooperativa Agrícola Boroa Ltda.

Iván Quinchaleo, socio de Cooperativa Agroimperial.

Finalmente, Iván Quinchaleo, socio de Cooperativa Agroimperial, destacó el potencial de una nueva variedad para dar impulso a los productores de lupino amargo. “Es una semilla con valor comercial superior y con mayor resistencia a las enfermedades, los vientos, las heladas y sobre todo con un calibre adecuado. Suple una necesidad del mercado y  constituye una nueva opción de lupino amargo para los agricultores, quienes cuentan con una mayor perspectiva de mejorar el precio de venta. Por las características que presenta este producto será muy apetecido por el poder comprador con miras a exportación”.

Mayor información:

Dr. Mario Mera, INIA-Carillanca

mmera@inia.cl