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Diciembre 2017 | Empresas

La importancia del periodo de poscosecha en cerezos

La base y el soporte del potencial productivo

Carlos José Tapia T., Ingeniero Agrónomo M. Sc. Especialista en producción de cerezas. Director técnico de Avium SpA.

Parte muy importante del proceso de desarrollo anual del cerezo dulce (Prunus avium L.) y factor importante de su potencial productivo es la integridad de la planta en el extenso periodo de poscosecha en cerezos que presenta la especie, coincidente con el periodo de diferenciación floral y con el momento más importante de acumulación de reservas carbonadas  y nitrogenadas (Fig. 1).

Es en este momento preciso de la temporada, en el que muchos manejos están al margen de la real necesidad, que es muy importante mantener activo el proceso de intercambio gaseoso en relación directa con la atmósfera, entendida como flujo hídrico desde el suelo vía xilema hasta la atmósfera mediante las hojas sin impedimento ni resistencia de los estomas para expulsar agua, consiguiendo de esta manera captar CO2 como base principal de la fertilización carbonada y generación de azúcares de reserva mediante el proceso fotosintético (Fig. 2).

Carlos José Tapia T.

Cualquier anomalía desde el punto de vista del stress en este periodo va directamente en desmedro de la acumulación de reservas y de forma paralela a la formación y al desarrollo de los primordios florales en los centros frutales que participarán en la producción de la siguiente temporada.

De lo anterior, se hace imponderable evitar el stress para no interrumpir estos procesos fundamentales en la producción.

El stress de poscosecha puede darse entre otros factores por un efecto abiótico, principalmente por déficit hídrico y/o exceso de temperatura, y biótico causado por una plaga o enfermedad.

El stress abiótico se produce principalmente porque plantas, generalmente de menor desarrollo vegetativo y/o con un riego deficitario, no tienen la capacidad de hacer intercambio gaseoso continuo a la atmósfera produciendo cierre estomático, no captando CO2 para la generación de azúcares y mal formando primordios de flores en los centros frutales, generando perdida de fertilidad y malformaciones en frutos, considerando que el periodo de inducción floral (IF) comienza aproximadamente 70 días después de plena flor (DDPF) y el periodo de diferenciación floral (DF) se inicia aproximadamente 100 DDPF, siendo ambos procesos muy dependientes de una estabilidad hídrica y térmica en la planta en esos momentos de mayor demanda atmosférica.

Figura 2. Representación del balance térmico/hídrico de una hoja en función del transporte xilemático de agua por demanda atmosférica. Fuente: Adaptado de Taiz & Zeiger, 3ra Ed. 2008.

Ahora, el soporte principal en función de mantener un sistema en constante equilibrio tiene mucho que ver con cómo se desarrolla y se recupera el sistema de raíces en poscosecha. Se reconoce que este proceso se extiende entre aproximadamente 90 y 120 DDPF (Fig. 1).

Cuando se trata de huertos en plena producción y sobretodo con un alto potencial productivo reconocido en la temporada, este proceso necesariamente debe ser apoyado con la incorporación de agentes que potencien la recuperación de la raíz, ya que será el soporte de gran parte de las reservas carbonadas y nitrogenadas del inicio de la temporada, ya que en primavera se reconoce desarrollo inicial de raíces no antes de 25-30 DDPF (Fig. 1), generalmente respondiendo cuando la temperatura de suelo supere los 15ºC.

Los agentes específicos que ayudan en este proceso puntual se reconocen como enraizantes; que necesariamente en su composición deben contener reguladores de crecimientos, principalmente auxinas (Ácido indolbutírico) quienes proporcionan una señal directa para potenciar aún más la creación de nuevas raíces y del desarrollo sostenido de éstas.

En investigaciones realizadas en Chile en las últimas temporadas se reconoce que la utilización de este tipo de compuestos en esta época, potencia el desarrollo de las raíces y generación de nuevos puntos de crecimiento. Si bien la acumulación de reservas carbonadas (Almidón) y nitrogenadas no siempre representa un cambio en su concentración, ya con tener mayor desarrollo del sistema radical, medido en peso, si se puede afirmar que existe una mayor cantidad de este tipo de reservas en las plantas.

De todas maneras cabe recordar que todos estos procesos, no solo la recuperación del sistema de raíces, si no también de la estabilidad en cuanto a flujo hídrico y la prevención de stress, están firmemente ligados a la administración y programación del riego en esta etapa del desarrollo del cultivo.

Referencias

C. Bonomelli, C. Bonilla, E. Acuña, and P. Artacho. 2012. Seasonal pattern of root growth in relation to shoot phenology and soil temperature in sweet cherry trees (Prunus avium): A preliminary study in central Chile. Cien. Inv. Agr. 39(1).

Taiz, L. & Zeiger, E. 3rd. Edition, 2006.
Plant Physiology, Water Balance of Plants. Sinauer Associates. Sunderland, Ma., USA.

Tapia C. 2017 utilización, modo de acción y experiencias de distintos reguladores de crecimiento que influyen en la producción de cerezas. Revista Red Agrícola, edición Agosto 2017. pp. 30-31. Santiago, Chile.

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Manipulación Hormonal del Sistema Radicular

Rooting – Primer Biorregulador Radicular del Mundo

 Félix René Acosta B.  Ingeniero agrónomo, Director  Agroenzymas Sudamérica

 

1.     LA MANIPULACIÓN HORMONAL.  LAS 4 REGLAS SOBRE EL USO DE BIORREGULADORES

A través de la evolución tecnológica de la agricultura, uno de los grandes pasos hacia la productividad y la eficiencia del cultivo fue el descubrimiento y el uso de compuestos biorreguladores, conocidos como hormonas vegetales.

Conforme ha ido avanzando el conocimiento de la humanidad y el acceso a dicha información, el uso de biorreguladores en la agricultura se ha ido estableciendo como una práctica agronómica común, debido a que los efectos son muy puntuales y específicos, tales como el uso de madurantes, ácido giberélico, citoquininas, que encontraron un nicho de manipulación, generalmente enfocado en el fruto o en el desarrollo vegetativo.

Para una eficiente biorregulación, es muy importante tomar en cuenta las 4 reglas de la misma:

1.       Momento adecuado. Rara vez es cuando una hormona vegetal aplicada exógenamente funciona sin que la planta este en el “momento sensible” que no es más que una cierta cantidad de “sitios de acción” disponibles para el acople de dicha molécula a la pared celular y realizar su efecto.

2.      Dosificación adecuada. En la biorregulación, así como en otras prácticas agronómicas, existe la creencia de que más es mejor, pero en el caso de las hormonas vegetales, sobre todo en las de “alto octanaje” la dosificación suele ser una concentración definida para poder llegar al órgano objetivo en el momento adecuado; Más dosis realmente no implica un mayor efecto, mientras que una dosis menor, pudiera afectar el desempeño del compuesto. La efectividad de un compuesto hormonal tiene un comportamiento “sigmoide” y la apertura de dicha curva está dada principalmente por la potencia u octanaje del compuesto.

3.       Forma de aplicación adecuada. Dentro de los compuestos hormonales, existe una gama de movilidad en los mismos, hay casos como el del Paclobutrazol, que no solo se mueve libremente dentro de la planta, sino que es de muy alto octanaje y por  otro lado existen compuestos como la CPPU (Forclorfernurón) que no presenta movilidad alguna dentro de la planta; Es de suma importancia  tomar en cuenta este punto para definir cómo hacer llegar el compuesto al órgano objetivo de la regulación de la forma más óptima, en costo y efectividad.

4.      Herramienta adecuada. Probablemente la regla menos utilizada debido a que el mercado y la industria ha decidido “generalizar” las moléculas en familias, en vez de característica y potencia.  Pero es un hecho que dentro de la familia de las citoquininas existen diferencias claras entre una adenina de una fenilurea, e incluso de una aminopurina; Estas diferencias se basan en “octanaje” (Apertura de la curva de efectividad y rango de seguridad) y en movilidad dentro de la planta.  Es por ello que para definir qué herramienta utilizar se debe de tomar en cuenta cuál es la más adecuada. Ejemplos claros de esto son las auxinas, donde un 2-4 D es una molécula sumamente potente, y por ende la curva es muy estrecha y su rango de seguridad disminuye (a cambios muy pequeños de dósis la molécula comienza a generar daño), además es sumamente móvil, por lo que la industria y el mercado le encontró mas uso de herbicida que de biorregulador.  Por otro lado una sal de naftalenacético es muy noble, lo que hace que la curva sea muy extensa y de ligera movilidad dentro de la planta, así que su dosificación es mucho mayor.

2.     MANIPULACIÓN HORMONAL DE LA RAÍZ

Dicho lo anterior, el reto de haber diseñado una herramienta hormonal que fuera tan efectiva en la manipulación del sistema radicular no fue una tarea sencilla, y mucho menos fruto de la casualidad. Se tomaron en cuenta conceptos como la lixiviación del suelo, así como el bloqueo de compuestos por el mismo, las diferentes moléculas hormonales que pudieran tener un impacto en el desarrollo radical EN PLANTA ESTABLECIDA (Algo que nunca se había hecho fuera del enraizamiento de esquejes aéreos) y por último el encontrar el momento y dósis adecuada para lograr dicha manipulación. En resúmen el cumplimiento de las 4 reglas de biorregulación en condiciones no antes consideradas (suelo en vez de aire) y en raíz en vez de parte vegetativa, donde la gran diferencia radica en que la raíz no tiene una diferenciación establecida, sino que crece y se multiplica a base de puras “órdenes químicas” que derivan de condiciones físicas y bióticas.

Cabe mencionar que el diseñar y lograr una formulación que manipule la formación y el crecimiento de raíces en plantas establecidas fue a razón de un problema en el cultivo de la vid donde el viñedo había perdido casi totalmente el sistema radical de los últimos 8 años (un sistema radical sano en cualquier frutal tiene una secuencia de edades que se puede determinar por el grosor y la cercanía de dicha raíz al tronco principal).  En ese entonces no existían herramientas dirigidas a dicho efecto y gracias a la experiencia en la biorregulación aérea, conocimientos fisiológicos de las plantas y acceso a diferentes compuestos, es que pudimos diseñar, entre 35 otras formulaciones, la más óptima para generar “raíz de raíz”.

3.     CARACTERÍSTICAS DEL ROOTING QUE HASTA LA FECHA, LO HACEN DIFERENTE

Agroenzymas, desde su nacimiento en 1990 decidió alinearse a la especialización y estudio de los compuestos biorreguladores, sus características, factores limitantes, co-factores, etc, y es por ello que gracias a dicha focalización y experiencia fuimos capaces de diseñar los diferentes componentes que constituyen al primer biogenerador radicular de plantas establecidas: ROOTING.

Antes de adentrarnos en materia, es de suma importancia hacer notar que como la regla de biorregulación 1 indica, Rooting NO DESPIERTA RAÍCES, necesita que haya comenzado la actividad radicular para que su efecto se manifieste.

a)      Contenido Hormonal. La principal fuente de auxinas en el caso de Rooting es el Ácido Indolbutírico. Esta auxina genera raíces por si misma y adicionalmente induce la generación de auxinas naturales de la misma planta potenciando el efecto logrado. Otro motivo por el cual se decidió esta fuente de auxinas fue por su nula movilidad dentro  de la planta (especificidad de acción), así como su solubilidad en medio acuoso que al ser baja, aseguramos la no lixiviación de dicho compuesto.  Por otro lado, cuenta con una pequeña cantidad de citoquinina, la cual ha demostrado ser suficiente para propiciar la división celular necesaria en el proceso de emisión de raíces naturales.

b)     Co-factores.  En gran medida fotosintatos, estos co-factores logran acortar los requerimientos de la regla 3 “forma de aplicación”, ya que al incluirlos en la formulación hemos demostrado ser consistentes en los efectos de manipulación radicular, ya que no dependemos de la actividad fotosintética o el balance de fotosintatos para la expresión del efecto.

c)      Solubilidad.  La solubilidad con la que está formulado Rooting es considerada media, ya que la penetración que buscamos de la solución a aplicar se concentra en los primeros 85 centímetros de suelo independientemente de la cantidad de agua que utilicemos, por ende buscamos una menor variablidad ante la regla 3.

d)     Curva de efectividad.  A diferencia de las diferentes herramientas que existen en el mercado Rooting cuenta con una curva de efectividad muy amplia, lo que significa que tiene una efectividad exponencial. En estudios iniciales llegamos a acumular una cantidad equivalente a 60 litros por hectárea y no generó ningún síntoma de fitotoxicidad.  Cabe mencionar que a partir de 30 litros por hectárea en una planta de característica leñosa la efectividad del producto  deja de ser incremental.

4.     DIAGNÓSTICO PARA UNA MEJOR EFECTIVIDAD

Al igual que cualquier otra herramienta de biorregulación o compuesto hormonal “aéreo”, debemos asegurarnos que la mayoría, si no, las 4 reglas de biorregulación se cumplan. Es importante realizar un diagnóstico sobre la situación radicular, que contemple secuencia de edades (problemas en ciclos anteriores), sanidad (tanto por compactación o por enfermedades) y actividad (NINGUNA herramienta disponible despierta actividad radicular, así como también no existen herramientas para despertar actividad vegetativa).  Gracias a un debido diagnóstico es que podemos asegurar no sólo la efectividad de Rooting, sino evitar gastos innecesarios al sobredosificarlo, así como evitar la sub-dosificación ante un problema radical severo.

5.     TIPS DE BIORREGULACIÓN

Las preguntas primordiales para lograr una adecuada biorregulación (aérea o radicular) es el conocer el tipo de molécula, junto con sus características, qué rangos de efectividad tiene, qué factores pueden limitar o coadyuvar su efecto y adecuar la forma de aplicación a las características que existan en el cultivo o suelo.