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Marzo 2017 | Cultivos

Agua Buena, Campo del Año 2010:

La fuerza del trabajo que une a cultivos y frutales

Fundo Agua Buena
Elegido como “campo del año” en un concurso organizado por ANASAC en 2010, el Fundo Agua Buena obtuvo la mayor calificación en la suma de cuatro variables: calidad y productividad, responsabilidad social, innovación y pasión por el agro. Redagrícola visitó el campo, cerca de Collipulli, al norte de la Región de la Araucanía, y entrevistó a uno de sus tres socios, Pedro Nickelsen hijo.

La familia Nickelsen está en el sector desde 1933, “es tercera generación, la cuarta está entrando”, señala el entrevistado. A partir de las 432 hectáreas (ha) que tenía su padre –también llamado Pedro, al igual que su abuelo–, fueron  comprando predios aledaños, hasta alcanzar las 3.600 ha actuales. “Ya no se puede crecer más, estamos rodeados de predios forestales”.

Los suelos corresponden a un trumao profundo; “puedes profundizar 15 o 20 metros sin encontrar nada más que tierra”. Alrededor de 2.400 ha corresponden a cultivos de remolacha, cebada, trigo, raps, semillas (para prado y forraje) y papa en algunos años, dependiendo de la rotación. Cerezos, manzanos, avellanos europeos y arándanos cubren 200 ha. El resto corresponde a pino, eucalipto y un sector de montaña, como reserva, con vegetación nativa: “Ninguna de las tres generaciones lo ha tocado ni pretendemos hacerlo”.

Permanentemente en búsqueda de oportunidades, han hecho ensayos de maíz con distintas variedades y también de achicoria, ambas especies con buenos resultados, pero a la espera de mejores oportunidades comerciales.

Modelo de organización: todo se hace como Agrícola La Selva

La casa matriz de Agrícola La Selva se encuentra en Temuco. Agua Buena es su único predio, ubicado camino a San Andrés, km 16, Collipulli. A principios de los años 90 tomaron la decisión de crecer solo en ese lugar y mantener una administración centralizada, a fin de facilitar el control.

–Hace 20 años formamos una sociedad con mi padre, y mi cuñado, Gerardo Jequier. Gerardo es el gerente de operaciones, por decirlo de alguna forma, está permanentemente en el campo. Yo asumo los temas de finanzas y proyectos, que se ven en Temuco. Tenemos el compromiso de no tener otras actividades, con el fin de mantenernos concentrados.

Los nuevos proyectos se discuten entre los tres. Así formaron Semillas Generación 2000, SG2000, empresa dedicada a la producción, importación y exportación de semillas de cultivos industriales, praderas, hortalizas, césped, flores, árboles, aromáticas y carpetas verdes. Operan con representaciones y licencias de países como Canadá, Nueva Zelanda, EE.UU. y Holanda.

Asimismo impulsaron la empresa Huertos Collipulli S.A. dedicada a comercializar y procesar fruta, fundamentalmente arándano, cereza y manzana. Al sur de Collipulli instalaron un packing con equipamiento que lo ubica entre los más modernos de Sudamérica, a juicio del entrevistado. Huertos Collipulli a su vez es accionista de la exportadora Vital Berry.

Tanto en SG 2000 como en Huertos Collipulli, se asociaron con otros agricultores locales, pero su propia participación es corporativa, como Agrícola La Selva; “lo mismo con la SNA, la SOFO, en todos los ámbitos”.

La lluvia abunda, pero el agua escasea

El agua es un serio problema. Las precipitaciones varían entre 1.100 y 2.200 mm/año, muy concentradas entre mayo y julio. Las lluvias son cada vez más escasas en primavera; los veranos, secos y calurosos. El río Biobío se interpone entre ellos y la cordillera, llevándose los deshielos a su propia cuenca, mientras los los ríos Malleco, al sur, y Renaico, al norte, corren por quebradas a cerca de 100 metros de profundidad.

Afortunadamente para Agua Buena, hace cerca de 110 años el empresario José Bunster financió la construcción del canal El Globo, con bocatoma en el Mininco, 10 km arriba del predio, para hacer funcionar su molino en Collipulli. La titánica obra cruzó una zona entonces selvática, superando la compleja topografía mediante sifones y canoas de madera, para completar 42 km de recorrido. Hoy solo quedan vestigios del canal bajo la cota del predio, sin embargo en este sus aguas se conducen y aprovechan de manera eficiente.

El riego tecnificado cubre las 200 ha de frutales. Gracias a la utilización de 11 pivotes se abastecen casi 240 ha de remolacha y las necesidades de primavera de cerca de 500 ha de otros cultivos.

Desde el primer equipo, instalado hace poco más de una década, la tecnología ha ido evolucionando. Un dispositivo en cada pivote se conecta a la red y nutre de información a un servidor central ubicado en la fábrica en EE.UU. A través de él, con un simple celular, es posible programarlos, operarlos y controlarlos desde cualquier parte del mundo.

En sus primeros pasos de evaluación se encuentra un proyecto de acumular aguas en invierno para adicionar unas 100 ha de riego estival, lo que exigiría un pretil de aproximadamente 20 m. Se requiere de estudios de impacto ambiental e ingeniería, sobre todo considerando la experiencia del terremoto de 2010, cuando el tranque de un campo adquirido a un vecino desapareció en 30 segundos.

–Por suerte no murió nadie –cuenta Pedro Nickelsen–. Se vino un aluvión que labró la tierra hasta dejar la roca viva. Por tanto una nueva obra tiene que ser bien hecha y con tiempo.

Los residuos de los cultivos enriquecen el suelo

El manejo tradicional en el sur de Chile considera la quema de residuos una vez terminada la cosecha de los cultivos. Esta no es una opción en Agua Buena, un lunar agrícola en medio de plantaciones forestales. Espoleados por esta restricción, Gerardo Jequier y Pedro Nickelsen decidieron hacer un aporte como generación y eliminar para siempre la quema postcosecha en su campo. Una empresa en Osorno los asesoró y a través de ella se contactaron con especialistas europeos. Hicieron un ensayo en 8 ha, un año después fueron 200, luego 800 y a la cuarta temporada ya era el campo completo.

–¿En qué consiste el sistema de manejo?

–En cosas de sentido común –responde Nickelsen–. Mientras la mitad frontal de la trilladora pretende terminar el ciclo anterior, la parte posterior de la máquina prepara el terreno para el comienzo del siguiente. En una actividad estás finalizando un proceso e iniciando otro. En ambas puntas un error es fatal.

La automotriz debe retirar el grano al mismo tiempo que pica y distribuye la paja de manera homogénea sobre el terreno. Lo más pronto posible, de preferencia el mismo día, se pasa una incorporadora para mezclar los restos vegetales con el suelo.

–El proceso de descomposición parte inmediatamente –apunta el empresario–, con la poca humedad que queda en la paja después de la cosecha. Si esperamos una semana, esa humedad se va. Hay que aprovecharla pues  permite la germinación de las malezas; no es improbable ver el potrero verde al cabo de una semana. Con ello aumenta la velocidad de descomposición de los residuos y se activa la vida en el suelo. El potrero queda en condiciones de ser trabajado en uno o dos meses. Dependiendo de lo que vayamos a sembrar, podemos pasar un incorporador otra vez, para profundizar aun más la materia orgánica.

Se critica a este sistema su alto consumo de energía, pero en Agrícola la Selva estiman que la devolución de nutrientes al suelo, en el largo plazo, lo compensa por el ahorro de fertilizante sintético. Además el trumao, suelo de origen volcánico formado de cenizas, que pierde fácilmente su estructura, resulta muy susceptible a la erosión. La adición de materia orgánica lo protege al formar una especie de “adobe blando” , en palabras de Nickelsen, capaz de absorber grandes cantidades de agua.

El objetivo inicial de “no incendiar al vecino” se ha ampliado a la observación de beneficios adicionales: “no hay erosión y los niveles de productividad van subiendo del orden del 2 al 5% al año”.

Frutales estabilizados, solo el avellano aumenta superficie

Los primeros frutales incorporados al predio fueron arándanos, en 1992. No fueron los primeros de la Araucanía, pero sí pioneros en su zona. En 1993 sumaron manzanos; cerezos en 1999 y avellanos europeos en 2006.

–¿Cuál es la especie que anda mejor?

–Todas andan bien.

–¿Pero en este momento le daría lo mismo poner cualquiera?

–Vamos a plantar más avellano europeo. Tenemos 25 ha y pensamos que no deberían ser menos de 60 a 80 ha, como unidad económica. En manzano recientemente plantamos un huerto con Pink Lady, la más austral en la precordillera (hemos jugado un poco al casino en eso); Honey Crisp, a través de un club con Frusan; Brookfield, y Fuji. Están plantadas en muy alta densidad para nuestros parámetros, 3 x 1,1 m, con clones nuevos.

–¿El precio del avellano europeo sigue siendo bueno?

–En Chile fluctúa entre 2,5 y unos 3,5 dólares el kilo de avellana vestida. Sorprende un poco, porque no se condice con los valores internacionales, específicamente de Turquía, donde pagan menos. Al parecer allí los huertos son de 1.000 m2 en promedio; hay muchísimos productores, con una cantidad impresionante de variedades y calidades. El mercado mundial prefiere productos más homogéneos, de calidad estandarizada. Nosotros participamos de una asociación de productores del sur, la cual impulsó una procesadora que se está construyendo en Gorbea. La idea es procesar, clasificar y comercializar nuestras avellanas a través de ella, al mejor postor.

Ve muy difícil crecer en cerezo y arándano, porque ambos frutos se superponen en cosecha. A principios de enero llegaron a 700 trabajadores en los huertos y han debido buscarlas hasta casi 100 km de distancia.

–El tema va por buscar variedades que sean más tardías para complementar las actuales. Eso te permite tener una estrategia con los demás rubros. Por ejemplo en papas necesitas mucha mano de obra. La puedes desviar después hacia la poda en frutales y la enganchas luego con la cosecha de arándanos o cerezas, a continuación la de manzanas, posteriormente la de avellano europeo, para seguir en trabajos específicos de cultivos tradicionales. Puedes tener hasta 10 meses un temporero en el campo, lo cual le significa una estabilidad atractiva para ambas partes.

–Si tuviera más disponibilidad de riego, ¿convertiría cultivos en frutales?

–No. No hay gente ni capacidad logística para sostener la cantidad de temporeros que se necesitaría en el campo para la producción de fruta fresca.

 Hay que invertir en la mejor maquinaria adaptada a cada campo

La empresa alemana BsA-TRUMP asesora a Agrícola La Selva para la selección de su maquinaria, capacitación en su uso utilización racional y coordinación de las distintas unidades.

–Los agricultores tenemos que comprar la máquina que necesitamos, no la que está en oferta –aconseja Nickelsen–. Nosotros nos armamos nuestro paquete de maquinaria con el objetivo de poder hacer los trabajos dentro de las ventanas climáticas.

Su manejo racional incluye aspectos como generar calles en los potreros por donde pasen todas las máquinas, sin pisar el cultivo en distintas  partes. En esas vías no crece nada, pero todo el resto queda impecable. Esto se logra usando navegadores satelitales y GPS. También implica que la trocha y amplitud de máquinas e implementos debe coincidir. Si la sembradora, por ejemplo,  va dejando una huella cada 36 metros, las máquinas que vendrán deben pasar todas cada 36 metros o al menos en múltiplos de esa cifra. Después, en la cosecha, por ejemplo, no permitimos que los camiones entren al potrero, porque rompen el suelo, desarman su estructura, compactan. Tenemos carros de transferencia especiales que retiran el producto de las cosechadoras.

Otra empresa, Hanse Agro, también en Alemania, los asesora en “protección de cultivos”, concepto amplio que abarca desde la rotación, nutrición, manejo del suelo, manejo de residuos, época de siembra, especie, variedad, dosis de semilla, hasta todo el manejo posterior tanto desde el punto de vista de nutrición como de sanidad. Esta asesoría se respalda en una mecanización que permite hacer lo necesario en el momento oportuno:

–Si precisas aplicar un determinado producto en el estado 32 del trigo, y tienes 500 ha, debes contar con la fuerza de trabajo para hacerlo dentro del período que dura ese estado. No sacas nada con aplicarlo en el estado 36. Fuimos hace cinco años a una feria en Hanover, y las máquinas nos parecieron extremadamente grandes. En noviembre estuve de nuevo en la feria y el tamaño de las máquinas se duplicó. Ya no estamos hablando de tractores de 200 hp, sino de 500, porque la fuerza de la respuesta es lo que buscamos.

A cada potrero le corresponde una cartilla donde queda registrado todo lo que sucede con el cultivo actual y los cultivos precedentes. Utilizan para ello un software cuyo servidor se encuentra en Alemania.

Las fuertes inversiones de Agrícola La Selva demandan un proyecto de largo plazo

–¿Ha estimado la rentabilidad de estos gastos?

–Yo lo calculo de otra forma. Hace un par de años un amigo agricultor encontró muy cara la máquina trilladora que le estaban vendiendo, y no la compró. Contrató servicios de cosecha, pero el clima se echó a perder y por lo tanto el prestador no llegó cuando había comprometido. La cosecha no se hizo oportunamente y mi amigo perdió ingresos por el valor de dos trilladoras. Si él hubiera comprado la máquina, se hubiese quedado con ella y tendría en el bolsillo la otra. Eso se da todos los días, todos los días.