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Septiembre 2017 | Otros berries

Agricultura familiar campesina avanza con Nodo Tecnológico en Loncoche

La frambuesa vista con mirada empresarial

Trabajar con actitud empresarial el cultivo de la frambuesa es el objetivo que se impuso el Nodo Tecnológico Frambuesas de Loncoche, proyecto que involucra a pequeños agricultores de esta comuna de La Araucanía. Ejecutado por TideAgro, con recursos de Innova Corfo, el Nodo integra tecnología, organización y comercialización, enfocado en el aumento de la productividad de los huertos y la competitividad de las pequeñas empresas.

La historia comenzó hace algunos años, cuando este grupo de agricultores estableció sus huertos de frambuesas en base a insuficientes conocimientos técnicos, relata el coordinador del Nodo Tecnológico Frambuesas de Loncoche, el ingeniero agrónomo Selvin Ferrada.

Además, cada uno de ellos lo hizo por su cuenta. Pero, en 2011 comenzó a prender la idea de organizarse para avanzar técnica y comercialmente. La solución estuvo en crear un nodo tecnológico que los apoyara en el mejoramiento de la productividad de los huertos y en la comercialización de su fruta. “La mayoría de ellos comenzó con muy poco conocimiento de la implementación y manejo del huerto, además del desconocimiento de la administración, mucho más intensiva que la de un cultivo tradicional como trigo o crianza ovina”. En general, son huertos que no fueron bien establecidos ni han sido adecuadamente manejados, lo que se ha traducido en bajos niveles de rendimiento.

Al comenzar el Nodo en 2011, partió con 120 productores, hoy son 150 los beneficiados.  La superficie total alcanza a 150 hectáreas, con un promedio de una hectárea por productor. La variedad principal en sus huertos es Meeker, en un 95%, por características de productividad y por la demanda de las comercializadoras, que la prefieren para congelado.

En rendimiento promedio al comenzar el Nodo  era de 5 toneladas de frambuesas por hectárea y la meta es alcanzar las 7 toneladas. El rango productivo parte en las 3 toneladas por hectárea hasta productores que logran 18 toneladas por hectárea en huertos de alta densidad. Todos estos números corresponden a la misma zona agroclimática (Loncoche). “La diferencia la da quien maneja el huerto”, apunta Ferrada. Es decir que en el fondo el éxito depende de las capacidades del agricultor. Se ha buscado impulsar un cambio de actitud del productor frente a su huerto, que lo maneje como un negocio, que presenta costos, y genera ingresos y un margen de beneficio económico.

EL RETO DE MANEJAR LA FRAMBUESA COMO UN NEGOCIO

“Nuestro impulso es que vean el cultivo de la frambuesa como un negocio. A los productores que lo han hecho y le han puesto ese nivel de interés, les ha ido bien. ¿Qué significa eso? Que se han tenido que capacitar y aprender técnicamente a plantar un huerto, a producir, a manejar bien el cultivo. Eso no es tarea de un año. Se hace en 2, 3, 4 años y después en forma continua, ya que el esfuerzo debe ser permanente. Y eso lo han logrado muy pocos”.

La asesoría técnica desde el municipio de Loncoche e Indap fue lo primero. Pero faltaba un empuje mayor. Esa tarea la asumió el Nodo Tecnológico, el que desarrolló una serie de actividades apuntando al mejoramiento tecnológico a través de días de campo, talleres, giras técnicas, seminarios y cursos, de modo de que el productor adquiera los conocimientos y habilidades para manejar adecuadamente el huerto.

“Se ha notado. Los productores nos han planteado que esta visión les ha servido mucho. Temas simples, como entender que un “saco de abono” tiene cierta cantidad de nutrientes en ciertas proporciones. Eso es un cambio de visión. Igualmente con el control de malezas, en el que ahora entienden que no se aplica “un líquido” si no un herbicida con cierto ingrediente activo que lo hace diferente a otro”.

El Nodo, nos dice, ha contribuido a profesionalizar el manejo de los huertos de frambuesa. Eso implica que el productor hoy posee un “programa de manejo” para la temporada, en el que se define qué hacer, en qué momento y qué insumos utilizará, tanto en nutrición, manejo de  plagas, enfermedades y malezas, podas, etc. Es una pauta a desarrollar en cada temporada para el productor y haciendo las cosas bien, tendrá buenos resultados”.

El “programa” es la hoja de ruta, que tiene  la ventaja adicional de que en la medida que el productor participa en las charlas, cursos o días de campo, podrá ir mejorando su programa de acción de manejo.

LA DIVERSIFICACIÓN DE INSUMOS TECNOLÓGICOS

Se ha diversificado el uso de insumos, tanto en fertilizantes, fungicidas como herbicidas e insecticidas. Además, se ha impulsado el uso del análisis de suelos como también análisis foliar, con el propósito de nutrir la planta adecuadamente.

Respecto a los costos de producción, indica Ferrada, no existe un presupuesto claro o definido por los productores. “Como es un rubro más, con un bajo nivel productivo, la cantidad de insumos que aplican es  baja. En la medida que tienen financiamiento van aplicando más insumos al huerto. Este enfoque lo hemos tratado de cambiar en la medida de que junto al programa de manejo hacemos  el presupuesto para determinar cuánto cuesta aplicar el programa y en qué momento se requiere hacer los desembolsos de dinero”. Así, de las 5 toneladas por hectárea puede pasar a 7, 10 a 15 toneladas, lo que muestra al productor el beneficio económico de un buen manejo. 


Le dicen a los productores: “Suponga que su huerto produce 10 toneladas y vende a $900 el kilo. El ingreso sería de $9.000.000.-  ¿Cuánto cuesta producir esas 10 toneladas? Cuesta entre $4,5 y 5 millones por hectárea. Esto implica que podría haber un margen de $4.000.000 por hectárea. Es un muy buen negocio que no lo genera ningún otro rubro tradicional”.

El principal costo es la mano de obra de cosecha. Hoy se paga más o menos $300 pesos por kilo por lo que es un aspecto en el que los productores deben poner atención, de modo de tener huertos que permitan un alto nivel de productividad de la mano de obra en cosecha.

“Los productores emplean también mano de obra familiar, por lo que capturan parte de los pagos de mano de obra. En cada estación del año se hace un día de campo, en el que los productores han podido evaluar el impacto de los cambios tecnológicos. Uno de ellos es la poda de los primeros sierpes de primavera, cuando tienen menos de 20 centímetros, lo que permite una mejor entrada de luz a las plantas y se obtiene mayor producción de fruta. Además hace más fácil la cosecha”, explica Ferrada.

En un esquema de agricultura familiar campesina, que incluye múltiples rubros, la frambuesa es uno al que los productores demandan un alto ingreso por unidad de superficie. “Mucho de ello lo basan en el precio de venta. Se esfuerzan y luchan por eso, pero con poco esfuerzo en la productividad. El ingreso es productividad por precio. El precio es un componente, pero la productividad y calidad de fruta es la base de la competitividad del negocio. Esto lo hemos trabajado en las actividades del nodo. El objetivo es productividad y calidad de fruta. Mejor calidad significa mayor precio”. Según Ferrada, en ese concepto se ha enfocado el trabajo a nivel de huertos. “La mayoría de los productores logra un 70% de fruta de buena calidad (IQF). El 30% restante no es buena calidad y recibe un precio muy inferior. Los buenos productores obtienen hasta un 95% de fruta de buena calidad y las empresas exportadoras pagan por calidad. Eso se obtiene con manejo: podar bien el huerto, nutrirlo bien, controlar adecuadamente plagas, enfermedades y malezas”.

En lo agronómico, Loncoche es una zona agrícola con suelos trumaos profundos, de lomaje suave, con un nivel de precipitaciones de 1.300 mm al año. Es decir presenta condiciones climáticas adecuadas para la producción de frambuesas, “lo que se ve en los productores que tenemos, cuyos huertos tienen un potencial productivo muy alto”. Por ejemplo, Omar Sepúlveda con su esposa tienen rendimientos de 18 ton/ha en un huerto de alta densidad. Ahora plantaron un cuarto de hectárea más, con un huerto de densidad media. “Ellos son un ejemplo para la zona. Han aprendido a manejar su huerto. Antes no eran agricultores, se han dejado enseñar y asesorar. Y han tenido éxito”, puntualiza Ferrada.

Los productores del Nodo tienen buenas proyecciones. Han avanzado y, lo importante es que se les ha demostrado que la frambuesa es un negocio rentable, pero siempre y cuando produzcan bien y se ocupen de los aspectos comerciales. A través del conjunto de actividades, tanto en lo técnico, organizacional y comercial, se prevé un salto productivo en el corto plazo.

AGRUPACIÓN DE PRODUCTORES DE FRUTA DE LONCOCHE

Previo al establecimiento del Nodo los productores manejaban sus huertos de acuerdo a lo poco que sabían. No estaban organizados y comercializaban como podían.

Como fruto del Nodo se formalizó la Agrupación de Productores de Fruta de Loncoche. Posteriormente y a partir de la Agrupación se conformó  la Cooperativa Loncofrut, cuyo propósito es la comercialización de los frutos de los huertos de frambuesa, la que comenzó a operar en marzo de 2013. Está  integrada por 50 productores.

Tras constituirla, postularon a Sercotec a un fondo IDM, el que los benefició con recursos. Eso se tradujo en la actual construcción de un packing en Loncoche para la comercialización de sus frambuesas y también de sus arándanos, tanto de los socios como de otros productores. Se trata de un galpón de 200 metros cuadrados al que se agrega a una cámara de frío de 208 metros cuadrados.

“La idea es que la cooperativa comercialice la producción de sus cooperados y otros productores de la zona. Será un solo proveedor que comercializará la producción a un mejor precio, mejores condiciones de pago y, hacia adentro, los socios tendrán más interés en producir más y mejor fruta”, dice Ferrada.

El Nodo partió con el apoyo de Araucanía Frutícola, Corfo (que entrega los recursos Innova), el municipio de Loncoche -que ha entregado el terreno en comodato para el packing- y el aporte de los propios productores. Además, el aporte de Sercotec para la construcción del packing ha sido clave.

Para Selvin Ferrada, la sensación es que se ha andado rápido, logrando las metas en corto tiempo. “Hay buenos líderes, como Omar Sepúlveda, presidente de la Agrupación de Productores de Fruta y Alex Ceballos, presidente de la cooperativa LONCOFRUT, y mucha otra gente con la camiseta puesta. Tienen capacidades y podrán seguir avanzando por este camino”.

Para los productores las demandas tecnológicas que vienen pasan por tener nuevas variedades de frambuesas, que sean más productivas. Ferrada dice que no se trata sólo de eso, sino que también por seguir impulsando la innovación en manejo de huertos. “Uno de los principales cuellos de botella que tienen para producir es la mano de obra, cuya demanda se concentra en verano en frambuesa y luego en el arándano. Creo que también hay que introducir cultivos complementarios como el espárrago, que permite producción en primavera, usando la mano de obra en ese período. Asi se podría tener oferta de trabajo por seis meses, desde octubre hasta marzo”. Es una estrategia que se debiera considerar, indica, por lo que ya se está desarrollando charlas y días de campo en manejo de huertos de espárrago para implementarlo como cultivo complementario en mano de obra.