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Julio 2018 | Plagas

Control biológico de plagas

Huertos en que se prueban pesticidas de baja tecnología: las flores

Para asegurarse de que más enemigos naturales se acerquen a sus cultivos para alimentarse de las plagas o las parasiten, los agricultores de tendencia ecológica siembran especies vegetales hospederas en medio de sus cultivos extensivos o de las hileras de frutales.

En una granja cerca al pueblo de Buckingham, Inglaterra, un cultivo de canola –vegetal que normalmente cubriría todo el campo de un sólido color amarillo- está sembrado con largas filas de flores silvestres entre las hileras del cultivo. El campo es uno de los catorce sitios de estudio para entender cómo es que las flores silvestres pueden atraer insectos que se alimentan de las plagas, y observar en qué medida pueden reemplazar a los pesticidas comerciales (químicos).

Por ejemplo, avispas parasitarias oviponen sus huevos en los áfidos, una plaga que afecta a diversos cultivos, y cuando las pequeñas avispas eclosionan de los huevos se alimentan de los individuos parasitados de la plaga. Pero las avispas solo se alimenta de las plagas cuando están recién nacidas. La dieta de las adultas consiste de polen y néctar de las flores. Sin embargo, en una típica siembra comercial, con un solo cultivo en una extensión de cientos de hectáreas, no hay suficiente comida para que depredadores naturales, adultos, sobrevivan. Entonces, plantar hileras de flores puede remediar ese inconveniente.

El estudio también incluye la instalación de perímetros de plantas silvestres alrededor de los cultivos, algo que los granjeros han practicado en las últimas dos décadas para promover biodiversidad, pero no necesariamente con el objetivo de controlar plagas. Sin embargo, como los insectos pequeños no pueden desplazarse largas distancias, los investigadores están testeando la incorporación de hileras de flores en medio de los campos. Esta práctica es algo que hoy se puede realizar debido que la tecnología agrícola ha evolucionado.

“La adopción de herramientas de sistemas de agricultura de precisión a gran escala, en particular el mapeo por GPS y las tecnologías de aplicación de  precisión de agroquímicos, significa que hoy es posible implementar y proteger estos hábitats dentro de los campos”, señalan los investigadores del Center for Ecology and Hidrology, en el Reino Unido, Ben Woodcock y Richard Pywell. “Esto hubiera sido muy desafiante hace algunos años. Si bien es improbable que esto permita eliminar la necesidad de aplicar pesticidas, puede significar que las poblaciones de plagas se mantengan debajo de niveles en los que causan daños a los cultivos por largos periodos, reduciendo así el número y cantidad total de pesticidas aplicados”.

Con creciente evidencia de los problemas causados por pesticidas –que incluyen agua contaminada y muerte de abejas- muchos de los mata insectos han sido retirados del mercado en el Reino Unido y Europa. Pero otros aún siguen siendo utilizados con frecuencia. Ese uso frecuente hace que sean menos efectivos, porque las plagas se vuelven resistentes a los químicos. “El resultado de esto es que las herramientas de protección del cultivo se vuelven más reducidas y más vulnerables, así que este es un buen momento para repensar nuestras estrategias de protección de cultivos para considerar alternativas de control de plagas junto a pesticidas convencionales”, dijeron Woodcock y Pywell.

Estudios similares han sido realizados con los mismos enfoques en otras partes del mundo. En un estudio en Suiza, los investigadores plantaron amapolas, cilantro, eneldo y otras flores al lado de campos de trigo. Estas plantas alimentaban y albergaban insectos como mariquitas que se alimentan de las plagas que atacan al trigo. Como resultado, al final reducían el daño en las hojas en un 61%. Los investigadores estimaron que escogiendo el mix adecuado de flores se podría incrementar el rendimiento en un 10%, haciendo económicamente autosustentable e incluso rentable mantener las flores.

En el Reino Unido, los investigadores planean expandir las pruebas a otros campos. “Un aspecto clave en este estudio es evaluar el valor de estos enfoques en típicas campos comerciales para saber cuándo, dónde y bajo qué condiciones estos enfoques funcionan o son rentables”, dijeron. “Al final, si funciona en las condiciones de una sola granja, esto tiene poco valor. Queremos saber si este tipo de agricultura ecológica es beneficiosa y práctica en términos generales para los campos de cultivo convencionales”.

También buscan entender el valor económico de la propuesta y cómo puede ser incorporada a la tecnología agrícola moderna. “Esperamos que con esto se replanteen las prácticas agrícolas para incluir un enfoque más ecológico en la agricultura convencional, de modo de que mejore los procesos ecológicos subyacentes y de esta manera mejorar las condiciones de producción de un cultivo”, señalaron los investigadores. “También pretendemos utilizar esta red experimental para demostrar esta propuesta a la industria y capacitar a los agricultores, ya que en nuestra experiencia ellos suelen tener la necesidad de apreciar estos enfoques en acción -en campos comerciales- antes de que los adopten”.

Lo más probable es que el uso de pesticidas no se logre eliminar de manera completa, reconocen. Pero atraer insectos que se comen o parasitan a las plagas es una técnica que se suma a desarrollar plantas que resistan mejor el ataque de plagas, a utilizar tecnología para diagnosticar y proyectar mejor la incidencia de estas y a la utilización de sistemas para pulverizar pequeñas dosis de pesticida de manera más precisa, seguramente logrará que el uso de pesticidas pueda reducirse de manera importante. La idea es, al menos, es que sirva para que los plaguicidas sean considerados como la última línea de defensa en los campos, en vez de ser lo primero que se utiliza.

*Basado en el artículo de Adele Peters para Fast Company del 05/02/2018.