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Marzo 2017 | Cultivos

El negocio de la proteína vegetal en el sur

“Hoy hay alta demanda insatisfecha de lupino dulce”

A fines de los años 40 (siglo XX) se introducen las variedades dulces Lupinus albus y Lupinus luteus, con bajo contenido de alcaloides, por lo que son indicados para forraje.

Sin embargo, al correr de los años y al no renovarse la semilla, sumado a hibridaciones con mutantes espontáneos amargos, el cultivo del lupino se convirtió lentamente en amargo, lo que originó un nuevo producto de exportación. Paralelo a este fenómeno aterrizó en el país el lupino australiano, Lupinus angustifolius dulce, que se cultiva en la IX Región.

En 1976, el lupino pasa a ser un solo cultivo, no existiendo diferencia entre las variedades dulces, amargas, blanco o australiano. Ese año alcanzó una superficie de 10 mil hectáreas, prácticamente todas en La Araucanía.  Ya en pleno siglo XXI,  la superficie sembrada de lupino en el país, entre los años 2001 y 2012,  ha tenido seis períodos sobre las 20 mil hectáreas; en el período 2011-2012 se registró de acuerdo a fuente de la Odepa, 21.467 ha de superficie sembradas con lupino, cifra en la que se cuenta las variedades albus dulce, amargo y australiano.

TIPOS DE LUPINO Y SUS CARACTERÍSTICAS

Con el fin de conocer más sobre esta leguminosa entrevistamos al académico del departamento de Producción Agropecuaria de la Universidad de la Frontera, el ingeniero agrónomo Juan Carlos García. Su experiencia en cultivos industriales tales como avena, cebada, maíz, raps, lino, papas, entre otros, lo hacen un importante consultor a la hora de tomar decisiones en manejos agronómicos.

Aclara que las estadísticas sobre la superficie sembrada de lupino refleja los tres tipos existentes: Albus dulce o blanco, albus amargo y el angustifolius o australiano. Cada variedad con diferentes propósitos.

Hay lupino albus dulces y amargos. “El lupino albus dulce se cruza con especies silvestres en forma natural, explica García, por lo que al poco tiempo se vuelve amargo y presenta un contenido muy  alto de alcaloide. Para cultivar lupino albus dulce hay que usar semilla certificada, como la que tiene Erik Von Baer o la que importa Nutraseed. Las semillas se pueden usar dos temporadas como máximo para mantener el cultivo con bajos niveles de alcaloide. Por ejemplo, la gente que utiliza sus propias semillas a los cinco o seis años va a tener lupino amargo. Sin embargo, el lupino amargo es un producto muy requerido en Europa. En Portugal y España lo consumen como snack, le sacan el alcaloide que es muy fácil de eliminar. Al europeo le gusta este producto de calibre grande, de 12, 13, 14 mm, o sea un lupino albus amargo de calibre grande”.

“Hoy hay alta demanda insatisfecha de lupino dulce”. Manifiesta García. “Sin embargo, continúa, al agricultor le cuesta volver al lupino porque los rendimientos son erráticos. No es como el raps que sus promedios han ido en aumento en forma significativa. Hoy el promedio en raps es de 40 quintales métricos, en tanto que el promedio del lupino es de 25, baja a 22 ó 19 y vuelve a 24. Uno mira los rendimientos promedio del lupino de los últimos diez a quince años y no hay incremento, y así mismo la superficie se ha mantenido con altos y bajos y no sobrepasa las 25 a 30 mil hectáreas. De éstas el principal cultivo que se siembra es el albus dulce, le sigue el lupino angustifolius de hoja angosta o australiano (de grano más pequeño y también dulce), y finalmente el amargo”.

García indica que el Lupinus angustifolius o australiano está destinado fundamentalmente a planteles porcinos o lecherías y que para el mercado de los salmones tiene muchas limitantes porque ellos requieren lupino descascarado con sobre 40% de proteína. “Normalmente el lupino australiano tiene alrededor de 26 a 28% de proteína y cuando se descascara llega cerca de 37-38% por lo que a los salmones no les sirve este producto. En cambio el albus dulce normalmente tiene alrededor de 34 y 40% de proteína como grano entero y descascarado puede llegar a sobre 44-45% o hasta estar cerca del 50% de proteína.

El albus dulce está destinado a salmones, alimentación animal e incluso a mezclas de harina para escolares. También está el lupino luteus o amarillo, de moda hoy día, y que lo está trabajando la CGNA con Carillanca para obtener un lupino de alimentación animal y para salmones, porque este lupino amarillo en grano entero tiene cerca de 38 ó 40% en proteína y descarado tiene sobre 45- 50% de proteína. Sin embargo, el manejo agronómico de este lupino es más complejo y no hay variedades comerciales todavía en Chile. Tal vez de aquí a uno o dos años tendremos las primeras variedades comerciales de lupino luteus”.

BUENOS PRECIOS LA PASADA TEMPORADA

La temporada 2011-2012 fue bastante buena para el lupino gracias a los precios. “Se pagaron cerca de 150 pesos/kg, o sea 300 dólares la tonelada aproximadamente, en tanto que los años anteriores se pagó entre 100 y 120 pesos por kilo. La próxima temporada se cree que puede ser mejor. El precio del lupino va a estar dado por la soya, si la soya está barata a nivel mundial, cae el precio del lupino; si la soya tiene un alto precio, aumenta el precio. Los lupinos albus dulce o amarillo pagan un poquito más porque tienen más alto contenido en proteínas. El albus amargo no se cuenta aquí porque es un nicho para Europa, no entra en el esquema de alimentación animal. De la variedad amarga se manejan alrededor de 6 a 7 mil hectáreas, trabajadas principalmente por comunidades mapuche. El INIA sacó una variedad que hizo de ecotipos de la zona, que se llama Boroa, es amargo, y es la única variedad comercial”, acota Juan Carlos García.

ESQUEMA VARIETAL DE LUPINO DULCE

De Lupino albus dulce invernales, Erik Von Baer tiene tres tipos en el mercado, la Rumbo (indeterminada), la más importante en superficie, y Pecosa y Rex (ambas variedades determinadas). Rumbo es una variedad indeterminada que sigue floreciendo según las condiciones climáticas, en cambio Pecosa y Rex son determinadas y concentran su producción en cierta cantidad de floraciones, lo que hace mucho más fácil la cosecha. Después hay otro grupo de lupino albus, también de invierno, que importa la empresa Nutraseed. Lumen y Clovis son variedades de buenos rendimientos y de alto potencial. En Chile hay tres variedades de lupino albus dulces primaverales, Energy y Ludic que trajo Nutraseed, y otra que trajo Vitra, llamada Dieta”.

“Respecto al lupino angustifolius en Chile hay dos variedades comerciales, Lila Baer (de hojas de color lila) y la otra Coromup, que llegó por medio de la empresa australiana Isopro en convenio con Copeval”, acota García.

MANEJO AGRONÓMICO DEL LUPINO

El profesor Juan Carlos García nos explicó por qué este producto no escala a las cifras del raps y enfatiza que es fundamental manejar este cultivo de manera profesional.

¿Por qué no se han logrado altos rendimientos en el lupino? “De acuerdo a ensayos a nivel de campo que ha hecho la universidad o Erik Von Baer, el lupino albus podrían llegar a rendir 50 quintales o incluso más. En estas investigaciones se ha superado los 80 quintales. Sin embargo, fuera de los ensayos esto no ocurre porque muchas veces la gente se atrasa en la siembra. El lupino es una especie que tiene mucha floración, sobre todo el lupino albus invernal y al término del período siempre les falta agua. El lupino responde mejor a suelos preparados, tiene una raíz pivotante y por ello requiere que el suelo esté suelto en profundidad. Si hay un pie de arado, impedirá expresar el potencial”, señala el profesional.

Estudios de INIA Carillanca demuestran que cuando se prepara el suelo el lupino muestra un aumento de producción por entre 10 y 15%. Es decir, al preparar el suelo (subsolar) se obtiene un rendimiento de 3 a 5 quintales más.

En otro aspecto del manejo, normalmente los lupinos no responden a la fertilización fosfatada ni nitrogenada, pero si pueden responder en algunas situaciones al potasio y sobre todo al azufre. Al igual que con el raps, se debería aplicar niveles importantes de azufre, 200-300 kilos de Fertiyeso por ha. “Aquí pasa que la gente aplica tarde este producto, en primavera, y así no alcanza a ser aprovechado por la planta. También hay un producto que puede ser usado en la semilla, a la siembra, que es Sulpomag. El problema reside en que generalmente los agricultores no fertilizan el lupino y no agregan elementos que son importantes como el azufre y el potasio”, advierte García.

Otro aspecto que limita mucho al cultivo son las malezas, “el cuello de botella de las leguminosas de grano (arvejas, lentejas, lupinos)”. La principal competencia inicial son las malezas ya que al principio el lupino tiene un lento crecimiento, tanto albus como angustifolius, aunque después, cuando están en etapa avanzada, son muy agresivos. “En la etapa inicial la gente no usa herbicidas adecuados, apunta García. En lupino el herbicida más utilizado es el que tiene como ingrediente activo la simazina, que es un buen controlador de algunas poligonáceas, como sanguinarias, vinagrilla, duraznillo; y controlador mediano de algunas crucíferas. Si bien es un buen herbicida, no es el ideal, por eso se han hecho mezclas con simazinas y diuron, de modo de controlar más crucíferas, rábano, yuyo, mostacilla (con efecto residual de 60 días). Esto se aplica como  herbicidas preemergentes y después deberían usarse herbicidas post emergentes para combatir malezas de hojas anchas”.

“Hoy día tenemos los graminicidas post emergentes, en este caso hay dos, el Aramo y Centurión, que controlan bien ballicas como cola de zorro, avenillas. Pero ya aparecieron ballicas resistentes a estos herbicidas por lo que el uso de pre emergentes es básico. En la universidad trabajamos en lupino con la metribuzina y con este ingrediente activo hay tres productos comerciales, Bectra, Sencor y Metrifar. En los ensayos, la metribuzina es lejos el mejor herbicida de pre emergencia (se aplica al suelo), con un control mucho más efectivo tanto para hoja ancha como para gramínea, sin embargo, la gente no lo usa porque es más caro”, manifiesta García.

El investigador remarcó que simazina, diuron y metribuzina y todos los herbicidas pre emergentes o suelo activo, requieren bastante humedad. Recordó que cuando se siembra temprano en abril no hay humedad suficiente en el suelo. “Ojalá haya una lluvia posterior o que el suelo esté húmedo, por eso a partir de mayo, junio, julio o agosto, estos herbicidas actúan de forma espectacular. También hay otro herbicida que se está probando en lupino, es fluomioxazina (Pledge), que podría ser la mejor alternativa para controlar hoja ancha. Es pre emergente y se están afinando las dosis, pero va a ser un herbicida de gran impacto futuro en el lupino porque controla malezas tales como rábanos, yuyos, manzanillón, sanguinarias, etc.”, explica el ingeniero agrónomo.

DENSIDAD DE SIEMBRA,  COSECHA Y CONDICIONES AGROCLIMÁTICAS

Un punto a tener en cuenta es que si siembra por primera vez lupino la semilla debe inocularse. “Cuando no se ha tenido lupino en un potrero se debe inocular con  un rizobio específico, al cabo de tres a cuatro años, si se  vuelve al lupino, no habría necesidad de inocular nuevamente. Es fundamental partir con un barbecho químico, tiene que estar el suelo preparado con un subsolador profundo. Sembrar con semilla certificada, ojala de buena procedencia”.

Otro punto importante, según el investigador, es manejar la densidad de siembra. “Casi siempre en lupino se habla de dosis de semillas por hectáreas o de kilos por hectárea. Sin embargo, uno tiene que empezar a hablar de densidad de plantas por superficie y además debe saber que una semilla de lupino albus invernal, pueden pesar entre 200 miligramos y 450 o 500  miligramos. En el lupino angustifolius el peso de semilla puede ser desde 100 hasta 200 miligramos”.

En lupino albus se debiera trabajar con entre 20 a 30 semillas por metro cuadrado. En lupino angustifolius, que son plantas más pequeñas que ramifican menos, debieran ser alrededor de 40 a 50 semillas/m2. Cuando se coloca mucha semilla por metro cuadrado, se genera más competencia, las plantas tienden a crecer más y se deriva a problemas de tendedura, menos ramificación, por lo que hay menos producción por planta.

Se puede sembrar con las máquinas convencionales que se utilizan para cereales.  “Se regula la distancia, dice García, y hay gente que le gusta sembrar el lupino a tubo por medio, a 35 cm de la máquina de sembradura, pero el 90% siembra a tubo seguido igual como se siembra trigo y avena. En los ensayos que hemos hecho no hay diferencia en este aspecto, si se siembra a 17 o a 35 cm”.

Según el experto la cosecha no es complicada en albus dulce pero en angustifolius es un poco más compleja porque se desgrana un poco y se caen las vainas. “En albus se cosecha con las máquinas convencionales pero la velocidad de la máquina debe ser más lenta, se regulan los ventiladores. La variedad de lupino albus dulce se puede cosechar a fines  de enero, principio de febrero, hasta marzo, lo bueno del cultivo es que si cae lluvia, se seca rápidamente”.

En relación a las zonas más adecuadas para sembrar lupino García señala que La Araucanía continúa siendo la principal zona productora de lupino. “En la Octava Región también hay zonas con lupino, pero muchas veces la temperatura es limitante. En general, en las leguminosas de granos, sobre todo en lupino, con temperaturas sobre los 25°C en los períodos de floración hay mucho aborto floral y pérdida de producción de granos. Por eso empieza a florecer en septiembre, octubre, y parte de noviembre, para cuando las temperaturas sobrepasan los 25°C en diciembre, ya se está en llenado del grano. Lluvias muy intensas en primaveras son negativas por la prevalencia de enfermedades”, señala García.

CÓMO VA EL LUPINO EN LA ROTACIÓN DE CULTIVOS

“Después del lupino debería venir trigo para aprovechar el aporte de nitrógeno, ya que junto con haba es una de las leguminosas que más nitrógeno deja en el suelo.  Ahora bien, el lupino no requiere fósforo porque las raíces del lupino solubilizan el fósforo del suelo y lo aprovechan. Lupino, trigo, avena sería la ecuación en rotación. No juntar lupino con raps. Hay reportes que después de lupino, el trigo podría producir entre un 10 y un 15% más, al igual que raps. Ojala haya una rotación en que el lupino no se siembre por lo menos dos años e idealmente tres; de otra manera aumentan las enfermedades”, apunta el especialista.

INIA Carillanca está trabajando con Nutraseed probando materiales para obtener un más alto rendimiento en albus dulce. Se ven algunos materiales promisorios, que podrían reportar potenciales muchos más altos y se están probando en cuatro zonas agroclimáticas.

BUENAS PERSPECTIVAS PARA EL LUPINO

Este año, destaca Mario Mera, investigador de INIA Carillanca, la sequía en EEUU provocará una disminución en la producción y un alza en los precios de los granos proteicos como la soja. “Para el lupino dulce, eso es positivo, ya que es muy importante como proteína en la nutrición animal, sobre todo en salmonicultura y, en menor medida para aves, cerdos y bovinos. Además, la industria del salmón se está recuperando y se ha calculado que si hubiera 100 mil hectáreas de lupino, los salmones se lo comerían todo”.

El investigador del INIA explicó por qué la Región de La Araucanía lidera en superficie sembrada con lupino, informando además que en la Octava Región Sur hay buenas posibilidades para trabajar con esta leguminosa. Mera: “También puede cultivarse lupino, por ejemplo en Arauco con buenos resultados. Al norte del Biobío no competiría con otras alternativas: maíz, arroz, hortalizas, frutales, etc., por rentabilidad. El rendimiento actual es de alrededor de 20 qq/ha pero esto incluye el lupino amargo, en que el promedio es de 15 qq/ha. Pero entre los agricultores que siembran lupino dulce hay muchos empresarios que manejan bien el cultivo y obtienen entre 30 y 40 qq/ha. La Araucanía puede aportar mucha proteína vegetal, el asunto es que se pague mejor. Hoy el lupino no puede competir con el raps”.

Mera puntualizó que el lupino albus dulce se destina principalmente a la alimentación animal y no humana porque los animales requieren proteína y el grano de lupino contiene 3 a 4 veces la proteína de un cereal, por lo que es una “proteaginosa”.

NUTRASEED APUESTA POR EL LUPINO ALBUS DULCE

En 2007 nace Nutraseed, empresa que buscó opciones novedosas de cultivos industriales y en 2010 dio inició a sus operaciones. En La Araucanía, en el Parque Industrial de la comuna de Lautaro, poseen una planta con una capacidad de 12 mil 500 toneladas de recepción y almacenamiento con la posibilidad de llegar a 25 mil toneladas. Rodolfo Campos, ingeniero agrónomo, es su gerente general, con una especialización en nutrición animal realizada en Escocia.

Nutraseed es una empresa impulsada por un fondo de inversiones nacional, Agro Key Capital, que tiene un portafolio en el sector frutícola, veterinario y salmonero. Los productos que desarrolla actualmente son lino, arveja, canola para producción de aceite y torta, y  lupino albus dulce, destinado a proteína en forma de gritz para la industria salmonera.

“En Lupino hoy estamos trabajando con más de 120 agricultores, de los que 30 son del Programa de Desarrollo de Proveedores, PDP de Corfo”, afirma Campos.

“El lupino lleva más de 20 años en Chile, con algunos altibajos. Creemos que el lupino es una excelente alternativa para la rotación mirada como un ciclo completo. En la industria del salmón lo hemos posicionado como un alimento de buen nivel de aminoácidos, muy buena proteína y aceite de origen vegetal. Lo hemos posicionado con un buen precio a nivel de nuestro cliente, lo que hemos traspasado al agricultor”, dice Campos.

El esquema de Nutraseed incluye la entrega de semilla, pago a la cosecha, insumos como herbicidas pre emergentes y un contrato con precio fijo, indexado al precio de la soja, lo que permite revisar la evolución de precios. La soya ha subido casi en un 40% sus precios y además hay un premio al rendimiento. “Hemos tenido años secos y lluviosos, afirma Campos, pero lo que hemos visto es que el agricultor que hace bien las cosas, con siembra temprana y buenas aplicaciones de pre emergentes, obtiene rendimientos buenos, sobre 30 quintales y a ellos los estamos premiando. Está comprobado este potencial de rendimiento”.

“El objetivo es tener una relación gana-gana con el productor, de modo que industria y agricultor sean beneficiarios en esa relación. Hoy las fuentes de proteína son escasas a nivel mundial, tanto por la falta de harina y aceite de pescado como por la alta demanda de soja. Por ello, el lupino, entre otras proteínas de origen vegetal, puede responder favorablemente a la necesidad de la industria salmonera. La única forma de hacer sustentable la producción de proteína animal, tanto rumiantes, cerdos, aves y salmones, es a través de proteína vegetal, que son renovables y factibles de producir en el sur de Chile”, finaliza Rodolfo Campos.

INIA CARILLANCA BUSCA LUPINO ALBUS DULCE DE ALTO RENDIMIENTO

En la comuna de Vilcún, Región de La Araucanía, se emplaza INIA Carillanca, instituto que investiga para mejorar variedades y el potencial de los cultivos. El doctor Mario Mera, investigador de INIA Carillanca, hoy está cargo de mejorar el potencial del lupino dulce. Es así como de la mano con la empresa Nutraseed, se está desarrollando el estudio de líneas avanzadas de lupino albus, con ensayos regionales en Lautaro, Maquehue, Boroa y Carillanca. “Se busca como ventajas una cosecha más adelantada, que sería a fines de enero-inicios de febrero. Así sufrirían menos de déficit hídrico, por ejemplo, en Traiguén”, señala Mera.

“La Araucanía tiene un gran potencial, dice Mera, y deberíamos ser los productores de proteína vegetal del país con lupino, nuestra mejor opción. El lupino dulce posee ventajas como un costo de establecimiento más económico que otros cultivos. Además el aporte en nitrógeno que deja el lupino dulce se estima en por lo menos 50 kg/ha como mínimo para el cultivo siguiente. Así mismo, contribuye a romper el ciclo del ‘mal del pie’ en cereales. Otra ventaja es que ayuda a desarrollar un buen control de malezas gramíneas previo a establecimiento del trigo”.

Consultado por recomendaciones para un buen establecimiento, Mera señaló que radica en buen control de malezas y cosecha con máquinas muy bien reguladas. “En control de malezas lo importante es hacer un buen establecimiento. La fertilización se hace a la siembra”, dice Mario Mera.