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Octubre 2019 | Noticias

Es la hortaliza más consumida en el planeta

Estudian diferentes estrategias de riego para mitigar efectos del cambio climático en la lechuga

Tanto el déficit hídrico como el cambio de las temperaturas podría limitar el cultivo de la lechuga, la hortaliza más consumida en el planeta, lo que limitaría la exigencia de demanda por alimentos sanos, inocuos y de calidad.

Por ello, es que un grupo de investigadores del INIA estudiaron diferentes alternativas de riego que ayuden a no mermar el rendimiento comercial de la lechuga, en especial en la región Metropolitana, lugar donde hay más de 5.400 ha dedicadas a su cultivo, lo que equivale al 79% de la superficie nacional.

El estudio, de dos años, se centró en aquellos factores que afectan el rendimiento y calidad de la lechuga tipo iceberg o escarola en Chile (Lactuca sativa L. var capitata), en el clima  del Valle del Maipo.

“Al tener raíces pequeñas esta hortaliza es vulnerable a la falta de agua. Por eso, la cantidad de agua aplicada está altamente relacionada con el crecimiento, productividad y calidad de esta especie. Por una parte, es sensible al exceso, porque aumenta el desarrollo de enfermedades fungosas y, por otra parte, es extremadamente sensible al déficit, reduciendo el número de unidades comerciales por deformidades y falta de firmeza del corazón de la lechuga”, señaló el investigador de INIA, Alejandro Antúnez.

TRABAJOS EN RIEGO

En este trabajo se realizaron cuatro tratamientos de riego (con déficit y exceso de riego) y se midieron diferentes aspectos productivos: número y peso de las unidades cosechadas, firmeza del corazón de la lechuga tipo iceberg (o arrepollada), definiendo el rendimiento comercial en cada tratamiento.

Posteriormente, estos registros se complementaron con evaluaciones fisiológicas de la planta de lechuga en respuesta al estrés hídrico, que explicaron la sensibilidad de la planta a la falta o exceso de agua en el suelo.

Entre los resultados, se comprobó que la falta de agua impide tener rendimientos comerciales adecuados, afectándose fuertemente la calidad de la lechuga por el desarrollo de unidades deformes y no comerciales.

“En época de sequía o falta de agua, se recomienda ajustar la superficie cultivada para no causar estrés hídrico a las plantas. También debe evitarse el exceso de agua, ya que se favorecen enfermedades fungosas que reducen el rendimiento comercial. Para la región Metropolitana, se determinó que un volumen de riego de aproximadamente 1.840 m3/ha mediante goteo, determina un máximo rendimiento comercial de lechugas iceberg”, precisó el experto.