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Noviembre 2018 | Papa

Arturo Durán, director senior de agricultura para América Latina de Pepsico

“En Chile el 100% de los campos de papa que proveen a Pepsico son certificados Rainforest Alliances”

El fabricante de las conocidas papas Lay’s, Pepsico, acepta solo la mejor materia prima. Con presencia en toda América Latina, en algunos mercados trabaja con variedades autóctonas, pero en otros con variedades propias, desarrolladas en los centros de investigación de Pepsico, una firma cuya hoja de ruta está marcada por el desarrollo de una agricultura sustentable y por la incorporación de modernas tecnologías.

“‘Divertidos’, ‘buenos para ti’ y ‘mejores para ti’. Con esos creativos nombres ha dividido Pepsico sus tres líneas de negocios a nivel global. La primera de ellas hace referencia a los productos tradicionales, la segunda a aquellos que son más saludables (por ejemplo, bajos en sal y calorías) y la tercera a productos ‘premium’ y procedentes de la agricultura orgánica, con los que esta compañía que en 2017 facturó US$63.525 millones espera seguir conquistando los paladares de miles de millones de consumidores en todo el mundo.

SALSA VERDE. Pepsico se ajusta a las necesidades de los consumidores, lanzando nuevos productos. Por ello es que en Chile el año pasado lanzó las papas artesanas con sabor a salsa verde.

Dividida prácticamente en partes iguales entre alimentos (53%) y bebidas (47%), la Pepsi-Cola es su principal producto y representa hoy el 12% de los ingresos de una empresa que ocupa el puesto 29 en el listado de las marcas más valiosas del mundo, elaborado por la revista Forbes. En el sector de los alimentos, son pocos los que pueden ‘presumir’ no conocer y no haber probado, al menos una vez en la vida, marcas como Cheetos, Ruffles, Quaker o las papas Lay’s.

Detrás de cada bolsa de papas Lay’s está el trabajo de miles de agricultores en América Latina. Son ellos los que producen la materia prima que luego se transforma en papas fritas y que satisface los gustos de cada uno de los consumidores en los diferentes mercados. Y es que, por ejemplo, todo lo que se produce en Chile, se come en Chile; todo lo que se produce en Perú, es para abastecer en exclusiva al mercado peruano y todo lo que se produce en México, tiene como destino al consumidor mexicano. Así, con cada uno de los mercados, aunque la excepción es República Dominicana, parte de cuya producción se exporta a las islas del Caribe, que no cuentan con planta de proceso.

Con motivo el Congreso Mundial de la Papa, que se realizó en mayo pasado en Cusco, Perú, entrevistamos a Arturo Durán, director senior de agricultura de Pepsico para América Latina. Como referencia no dice que en Perú se abastecen de 23.000 toneladas de papas que procesan cada campaña, lo que corresponde a un volumen pequeño si se compara con Chile, país en el que procesan 50.000 toneladas o con México, donde esa cifra se eleva a 260.000 toneladas.

¿Hay posibilidades de crecer en el mercado peruano? “Veo a la papa con un futuro prominente, pero todo dependerá de cómo se comporte el mercado”, sostiene.

– ¿Y para el mercado chileno?

– En Chile siempre hay novedades en cuanto a los sabores que les gustan a los consumidores. Recientemente, lanzamos las Lay’s Artesanas con sabor a ‘salsa verde’. Cada vez que lanzamos un producto nuevo, queremos que los consumidores se identifiquen con él.

DESARROLLO DE NUEVAS VARIEDADES

– ¿Pepsico trabaja en el desarrollo de nuevas variedades de papas?

– Sí, como Pepsico tenemos varios centros de investigación, por ejemplo en México y EE UU. Precisamente nuestro centro en EE UU es el que más está evolucionando en el desarrollo de nuevas variedades. Contamos con diferentes variedades en diferentes países. Por ejemplo, en México trabajamos con variedades públicas y también con variedades desarrolladas por la compañía.

– ¿El trabajar con semillas certificadas es un aval para la compañía?

– Por supuesto. En cada país trabajamos con un grupo de agrónomos cuyo número varía de acuerdo al volumen de cada país. Ellos son los que se dedican a dar seguimiento a la semilla, para que nuestros productores trabajen con semilla certificada, que garantice la calidad de la producción y, por ende, el éxito del agricultor. Ahí es donde estamos poniendo mucho énfasis. No puede haber un agricultor, ya sea peruano o de cualquier otro país de América Latina, que quiera trabajar con nosotros, que no tenga su semilla certificada.

– ¿Cómo es la estrategia de trabajo con los productores latinoamericanos?

– Algo que hacemos en América Latina es que toda la materia prima que compramos está bajo contrato y nos regimos por una filosofía donde decimos que todos nuestros agricultores venden para producir, más que producir para vender. Por ejemplo, cada contrato tiene validez ante instituciones financieras y le da una garantía a nuestro proveedor, en caso de tener que decidir alguna nueva inversión. Tenemos un ‘score card’, donde calificamos a cada uno de nuestros productores. Así, por ejemplo, si un agricultor produces más, le podemos pedir más volumen para la siguiente campaña, también si este trabaja de forma correcta, de acuerdo a cumpliendo los criterios que les exigimos, tanto de volumen como de  calidad.

 

10º Congreso Mundial de la Papa

2018 pasará a la historia como la primera vez que un Congreso Mundial de la Papa se realizó en un país de América Latina. El próximo organizador será Irlanda. Uno de los retos que deberán superar los irlandeses es el alto número de asistentes, cerca de 900, de más de 50 países, reflejó el interés en un cultivo tan tradicional como la papa.

El evento captó el interés de científicos de ambos hemisferios, pero también de productores locales y de otros países de la región (Colombia, Chile, Argentina, Ecuador…), quienes se dieron cita en el Cusco, durante cuatro días para conocer cuáles son los desafíos técnicos y comerciales de este cultivo., relacionados al cambio climático y sistemas agroalimentarios de papa; tendencias de consumo y mercados; desarrollo de variedades y biotecnología; plagas y enfermedades; manejo de cultivos; poscosecha y tecnologías de procesamiento; y la diversidad de la papa y su relación con el mejoramiento, la nutrición y la salud.

AGRO UNIVERSITY EN CHILE: SUSTENTABILIDAD Y AGRICULTURA DE PRECISIÓN

Una de las estrategias que ha venido trabajando la compañía en el último tiempo es en el Programa de Agricultura Sustentable, una iniciativa que fue puesta a prueba en 2011 y que al año siguiente ya estaba implementándose en 14 países, y que oficialmente fue lanzada en 2013 en EE UU, Reino Unido, Chile, México, Brasil y Argentina.

– La sustentabilidad se asocia mucho a los agroquímicos, ¿también están trabajando en ese sentido?

– Sí, porque es el uso no indiscriminado es un desafío para todos los productores de América Latina. De ahora en adelante, todo será certificado en la compañía y el productor que no trabaje bajo ese esquema, no podrá trabajar con Pepsico, porque lo que queremos es tener la misma filosofía y ética dentro del campo.

En ese sentido, Pepsico realizó por primera vez en Chile la versión latinoamericana de Agro University, un evento que reunió a ejecutivos, técnicos, productores y socios estratégicos de la región, para compartir las mejores prácticas globales, con el objetivo de incrementar la productividad, eficiencia y calidad en los campos agrícolas asociados a la compañía.

¿Por qué se escogió Chile? Por sus reconocidos avances tecnológicos y altos estándares de sustentabilidad. Por ejemplo, en Chile, el 100% de los campos de papa de los productores que trabajan con Pepsico cuentan con certificación Rainforest Alliances prácticas globales a sus campos. En la oportunidad se reunieron 220 asistentes de 15 países, que conocieron la nueva tecnología disponible para el manejo y producción de semillas.

 

El sexto CEO en 63 años de vida

Desde que se formara la compañía, en 1965, solo ha tenido cinco CEO. El sexto asumirá en octubre próximo y se llama Ramón Laguarta. De 54 años, ha ocupado varios puestos de dirección ejecutiva y general en sus 22 años dentro de Pepsico. Laguarta reemplazará a Indra K. Nooyl, que ha trabajado 24 años en la compañía, los últimos 12 como CEO, en cuyo periodo las ventas netas de la firma crecieron de los US$35,000 a los US$63,525 millones.

– ¿La agricultura de precisión también es un tema primordial para Pepsico?

– Por supuesto. Sin embargo, lo primero que tenemos que hacer es entenderla, porque hoy están muy de moda los drones o sensores. Lo voy a decir con mucho respeto, pero en el medio hay mucho charlatán, donde no somos capaces de entender lo que nos están vendiendo. Yo he atendido personalmente a muchos proveedores y es algo que le interesa a la compañía, porque hay herramientas que, por ejemplo, nos llevarán a hacer el seguimiento de toda la trazabilidad o solucionar un determinado problema en el huerto. Sin embargo, hay mucho desconocimiento al respecto. De hecho, hoy en México hay dos proveedores que vienen desde Alemania para ofrecernos un servicio que integra satélites y el uso de drones. Estas empresas harán pruebas in situ en el noroeste de México y le daremos un seguimiento para ver si esta tecnología funciona. Pero México no será el único país en el que pueden testear su tecnología, sino que también pueden realizar ensayos en todos los países donde estamos presentes, es decir, Chile, Perú, Argentina, Colombia, Brasil… Mi objetivo en América Latina es reconectar a la compañía con cada uno de los países del continente. Tenemos la ventaja del idioma y la idea es conectar a los agricultores pequeños, medianos y grandes empresarios. La idea es ponerlos en el mismo nivel de conocimiento. Es un desafío grande y no es algo rápido, pero estamos trabajando en esto y creo que vamos por el camino correcto.