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Octubre 2018 | Paltos

Experiencias en Chile

El manejo de precosecha y su efecto en la poscosecha del palto Hass

Debido al envío de paltas a mercados cada vez más distantes, han aparecido una serie de desórdenes de poscosecha que hasta ahora no habían sido un gran impedimento para la industria chilena. Si bien hasta hace poco el índice de materia seca aparecía como único indicador para determinar que la fruta podía ser exportada sin problemas. Trabajos recientes definieron que este parámetro no era suficiente, sino que también juegan un papel importante la edad fisiológica de la fruta, la variación climática, la nutrición y el manejo del agua.

Las grandes distancias le están jugando una mala pasada a la industria paltera chilena, la que ha basado su desarrollo en el envío de fruta a EE UU. Es decir, hasta hace poco se enviaba fruta principalmente a mercados que están a entre 25 y 30 días de viaje en barco, un trayecto que no representa grandes inconvenientes para esta fruta. Es así que no había problemas importantes de pardeamiento vascular, pardeamiento interno ni de firmeza. Eso, hasta que la palta debió llegar a mercados más lejanos, concretamente a Asia, lo que involucra un recorrido de 50 días o más.

Los problemas se hicieron más visibles en envíos tardíos (realizados desde noviembre en adelante), mientras que los envíos tempranos, hasta noviembre, no había mayores dificultades en el arribo de la fruta chilena a mercados distantes.

Estudios realizados por un equipo de investigadores del INIA, liderados por Raúl Ferreyra en precosecha y Bruno Defilippi en poscosecha, tras analizar fruta de 45 huertos que fue sometida a envió distantes simulados (45 días de viaje), constataron una gran variabilidad entre sitios estudiados. “Vimos que hay huertos cuya fruta no tiene problema en viajar 45 días, pero en otros casos la fruta sí presenta problemas serios”, sostiene Raúl Ferreyra, investigador del INIA.

Pero, ¿a qué se debe esta variabilidad? En Chile, hasta hace unos siete años atrás, la materia seca era considerado como único indicador para determinar si la fruta podía ser exportada. Sin embargo, los investigadores estimaron que había otros elementos en juego y que era necesario conocer qué otros parámetros permitirían determinar qué huertos podrían presentar problemas y qué huertos no.

 

CALIDAD Y SABOR

Los oleicos son ácidos grasos no saturados y los palmíticos son ácidos grasos saturados. En Chile, la fluctuación de ácidos grasos es entre un 66 y 75% de ácidos grasos. Hay zonas en el mundo, como México y Perú, por ejemplo, que tienen entre 40 y 50% de oleicos, que son los que determinan el sabor de la fruta. Específicamente en Chile hay zonas con más porcentaje de oleicos y zonas con mayor porcentaje de palmíticos. Esta característica está asociada a las temperaturas, ya que en zonas donde hay mayores temperaturas, hay mayor porcentaje de palmíticos, que en zonas más frías. Mientras que los oleicos son más altos en zonas frías que en zonas cálidas.

OTROS FACTORES QUE ENTRAN EN JUEGO

Edad fisiológica de la fruta: “En Chile tenemos muchos más días desde floración a cosecha en la zona costeras que en las zonas interiores. Por lo tanto, a igual contenido de materia seca la fruta de zonas costeras es más vieja que la de zonas interiores. Por esto, el comportamiento la fruta de zonas costeras es muy diferente a la de zonas más altas, explica Ferreyra.

Variación climática: “En Chile el palto se produce en zonas que, entre sí, tienen una gran variación climática. En algunas zonas agrícolas la evapotranspiración máxima mensual puede llegar a los 6 o 7 mm/día, mientras que en otras zonas solo llega 3 o 4 mm/día. Nos percatamos de que la fruta que tenía mayores problemas era fruta de zonas donde la demanda atmosférica era más baja. En las zonas donde la evapotranspiración es baja la absorción de calcio es menor ya que este elemento ingresa a la planta por flujo de masa”, sostiene el experto de INIA.

Nutrición: Se ha demostrado que el calcio está muy relacionado con la poscosecha, pero muchos agricultores se preguntan a menudo, ¿por qué no tenemos calcio en la fruta? “Es una gran pregunta. En algunas ocasiones tenemos bajos niveles de calcio en pulpa debido a que las plantas absorben poco calcio cuando se tiene bajos niveles de este elemento en el suelo. Pero además las plantas absorben poco calcio por otras razones, por ejemplo: una baja demanda atmosférica (zona de baja evapotranspiración), un sistema radicular pobre o dañado, déficit hídrico producto de un riego inadecuado, falta de oxígeno en el suelo debido a la baja macroporosidad del este, a un mal manejo del agua de riego y/o un exceso de nitrógeno. En estas situaciones la solución no pasa por aplicar calcio, lo que se debe hacer es solucionar la limitante que esta bloqueando el ingreso de este elemento a la fruta. 

 

LA APARICIÓN DE ‘BLACK SPOT’

Al contrario de lo que se podría pensar, ‘Black spot’ no se presenta por un problema de frío. Un trabajo preliminar indica que podría estar relacionado agua libre y niveles de calcio. Sin embargo, en zonas con mejores condiciones de clima, altitud, temperatura, el problema es menor. “En zonas más frías y con mayor incidencia de agua libre en la fruta, está apareciendo con más fuerza”, precisa Ferreyra. Es un problema que afecta a la piel del fruto, porque bajo ella la pulpa está en perfectas condiciones.

Según Ferreyra, hay que preocuparse de que en primavera -primeros 60 días después de cuaja- la absorción de calcio no se vea limitada. “Hay que hacer todo lo posible para ir en esa dirección, ya que cualquier déficit o estrés hídrico disminuirá la absorción de calcio”; algo que no es un misterio en la industria ya que esto ocurre en todos los frutales. “Además, si un vegetal tiene dañado su sistema radicular, es poco probable que tenga una buena absorción de calcio”, y agrega que los agricultores no pueden esperar que las plantas tengan el mismo nivel de calcio cuando presentan sistemas radiculares totalmente diferentes.

Gráfico 1: Valores de calcio en pulpa (medio, máximo y mínimo), en huertos evaluados a finales de enero, septiembre y cosecha.

Gráfico 2: Evolución del nitrógeno y calcio en pulpa. Niveles de nitrógeno y calcio en fruto “Como muestra la imagen, en los niveles de nitrógeno se puede ver que hay una pequeña alza y luego se estabilizan, mientras que los niveles de calcio siguen bajando. Lo importante es que los niveles de nitrógeno no deben exceder el 1% en pulpa y los de calcio no deben bajar a más de 0,05%. Si tenemos niveles altos de nitrógenos, pero adecuados de calcio, no habrá muchas dificultades. Lo más importante es que esa relación nitrógeno/calcio debe estar bajo del 25%”, explica Raúl Ferreyra.

En ese sentido es importante entender en qué periodo el calcio es absorbido por la planta. Este elemento ingresa al cultivo básicamente en primavera, durante las ocho semanas posteriores a la cuaja. “Ese es el periodo en el que el calcio será absorbido por la planta. Por lo tanto, cualquier error en esta etapa, incidirá en un nivel inferior de calcio en pulpa. En primavera también hay un crecimiento importante del sistema radicular por lo que errores en el manejo en este periodo pueden así mismo dañar el sistema radicular con lo que se incrementará el problema de absorción de este elemento”, explica.

A medida que las cosechas son más tardías (con mayor materia seca), los niveles de calcio en el fruto van disminuyendo. Durante la maduración las pectinas se solubilizan y actúan en la eliminación del calcio estabilizador. A mayor calcio presente, será necesario más tiempo para el ablandamiento de la fruta. El calcio también estabiliza las membranas celulares, disminuyendo la posibilidad de daño durante el estrés, especialmente en poscosecha. Además, el calcio actúa como un regulador bioquímico, ayudando a controlar una serie de importantes reacciones celulares. Entre ellos está la respiración, ya que con mayores niveles de calcio se disminuye la respiración, lo que tiene un efecto positivo en la vida de la fruta en el anaquel. “Cuando esperamos un mayor nivel de materia seca es probable que tengamos niveles de calcio más bajos en la fruta, independientemente de otros factores”, sostiene Ferreyra.

 

PARA TENER EN CUENTA

• Los niveles de calcio en pulpa deben estar sobre 0,05% y si queremos anticiparnos, en la octava semana, deben estar en 0,17%.

• La relación nitrógeno calcio debe estar bajo 25. A veces se tiene un buen nivel de calcio y bajos niveles de nitrógeno, sin embargo, si la relación está bajo 25, no será inconveniente. “El principal problema es cuando hay altas concentraciones de nitrógeno y bajas de calcio”, afirma Ferreyra y explica que los bajos niveles de calcio pueden deberse a una baja demanda atmosférica. Pero no es el único motivo. También ocurre cuando se tiene un déficit hídrico o exceso de agua en primavera, cuando se trabaja en suelos con limitantes de aireación y hay cierre estomático por problemas de oxígeno, o cuando se tiene demasiado vigor. “Cuando juntamos todo esto es cuando se torna más compleja la situación. Pero si nos equivocamos mucho con el nitrógeno y lo bajamos en demasía, tendremos problemas en el área foliar y en la fotosíntesis o intersección de radiación par; de modo que igualmente la condición de la fruta se complicará. Es así que el nitrógeno es el elemento más complejo de manejar porque nos afectará tanto por los excesos como también por los déficits. Es un aspecto para manejar con cuidado”, explica.

• La edad de la fruta es un problema importante. Mientras más ‘vieja’ sea la fruta, a igual porcentaje de materia seca, será una fruta que se comportará con mayores problemas. La edad de la fruta tiene que ver con el clima. “Alcanzar el porcentaje adecuado de materia seca en zonas más frías, se demorará más de floración a cosecha, que en zonas con condiciones climáticas más calurosas. Aquella fruta cuyo período de floración a cosecha es mayor a 360 días presentará mayores complicaciones. Con fruta de hasta 300 días hay que cometer errores muy graves para que se presenten dificultades”, precisa el especialista.

Materia seca sobre 27%.

“Lo ideal es no tener ninguno de esos factores en contra, pero son múltiples los factores que hacen que la fruta tenga dificultades para la absorción de calcio o que inciden en degradación de calcio dentro de ella”.

Aplicación de Nitrógeno: “El vigor excesivo puede llevar a que el crecimiento vegetativo compita con la fruta por el calcio absorbido por las plantas. Una aplicación excesiva de nitrógeno puede promover un vigor excesivo en el huerto. Sin embargo, si nuestro huerto está en una zona de alta evapotranspiración, donde a cosecha nuestra fruta no es tan vieja (días desde floración a cosecha) y no tiene altos niveles de materia seca, una aplicación excesiva de nitrógeno puede no afectar en forma importante la absorción de calcio”, explica el especialista del INIA.  La fuente de nitrógeno también puede afectar la absorción de calcio en zonas donde la evaporación sea baja y la fruta muy vieja a la cosecha. Para el experto, el amonio compite con la absorción de calcio, pero esto sería un problema solo en zonas limitantes, como se explicó anteriormente.

Manejo del agua: Especialmente en primavera y verano, aunque más en primavera, hay una alta probabilidad de cometer errores que afecten la absorción de calcio, ya sea por déficit o exceso de agua. “Tenemos demandas atmosféricas muy bajas. Por lo tanto, equivocarse en el manejo del riego en este periodo es relativamente simple”, sostiene el investigador.

Desarrollo de raíces: Para tener un buen sistema radicular que no afecte la absorción de calcio es importante una adecuada preparación del suelo preplantación, que el suelo tenga una adecuada macroporosidad sobre 25%, y no caer en excesos o déficit de agua principalmente en primavera.

El índice de materia seca ya no es el único parámetro a considerar cuando se quiere evaluar la capacidad de la palta para llegar a mercados distantes. Elementos como el calcio son así mismo determinantes en la vida de poscosecha de la fruta. Si bien la cantidad de materia seca va aumentando en la fruta colgada en el árbol, así mismo se debe considerar que en paralelo irá disminuyendo la cantidad de calcio en la pulpa. A mayor calcio presente, será necesario más tiempo para el ablandamiento de la fruta. Como consecuencia de esto, la fruta más tardía o con más tiempo en el árbol tenderá a presentar peores condiciones de poscosecha.