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Uva de mesa en Perú

El desafío de alinear costo y calidad

En la campaña 2019-2020 el Perú se prepara para superar la barrera de los US$1.000 millones en exportaciones en uva de mesa. Si bien sigue siendo un negocio rentable para el país, existen algunos retos que enfrenta la industria, que se relacionan con reducir los costos productivos y trabajar la calidad de su fruta, debido a la creciente competencia con otros países y a la mayor exigencia de los mercados asiáticos.

Marienella Ortiz

El negocio por kilos ya no funciona”, reflexiona el consultor de empresas de uvas de mesa, ubicadas en Ica y Olmos (Lambayeque), Fabrizio Vercellino, sobre el nuevo escenario en que se mueve la industria peruana del sector. La historia de la exportación de uva de mesa de Perú comenzó hace más de una década con la masiva instalación de la variedad Red Globe. Por muchos años, lograr muchos kilos era más importante que garantizar la calidad de la fruta, porque la fruta se vendía, los precios se mantenían altos y el negocio era más que rentable.

En las últimas campañas, la situación ha cambiado y los mercados, en especial, el de China, exige calidad y paga bien si es complacido. Las empresas agrícolas que no logren elevar sus estándares no lo pasarán bien. Bajo la lógica de mejorar calidad, evitar elevar los costos y hacer que este negocio siga siendo rentable, un gran número de empresas ha venido arrancando Red Globe en los últimos años, además de las tradicionales sin pepas, para privilegiar la instalación de variedades patentadas seedless. Si hasta hace unos cuatro o cinco años, el 80% de los envíos se concentraban en la Red Globe, pero su participación se redujo a un 33% en la campaña 2018-2019, según Provid (Asociación de Productores y Exportadores de Uva de Mesa de Perú).

Vercellino considera que son dos los factores que han modificado las reglas de juego para la industria peruana. Además de la mayor exigencia de calidad de la fruta, EE UU comenzó a producir variedades patentadas tardías, que se pueden guardar, solapándose a la ventana peruana que va desde octubre hasta febrero. Entonces, ha crecido la competencia y hay que asimilar rápidamente las nuevas reglas del juego. Esto no parece ser tan complicado para la mayoría de exportadoras, de acuerdo a las cifras de exportación de los recientes años. Incluso, para el cierre de la campaña 2019-2020 se espera una cifra récord de alrededor de US$1.000 millones en exportaciones, según estima el gerente general de Provid, Carlos Zamorano.

La foto actual de la producción

En la última campaña, 2018-19, la superficie de uva de mesa certificada para su exportación alcanzó 19.000 hectáreas (ha), siendo Ica la región con la mayor superficie con 8.779 ha (en el sur), seguida de Piura con 6.569 ha (extremo norte) y Lambayeque  con 1.682 ha (norte), representando el 46%, 35% y 9% del total del área respectivamente, según los datos de Provid.  En volumen de exportación, los envíos significaron más de 47 millones de cajas de fruta (base caja de 8,2 kg) y representaron un valor total de US$867,4 millones.

De acuerdo al gerente general de Provid, no se espera -al menos en esta campaña- un mayor crecimiento en hectáreas, pero sí en productividad por hectárea, debido a que las nuevas inversiones se están destinando a la instalación de nuevas variedades que estarían garantizando mayor producción y también, así se espera, mayor calidad. Esto es, mayores calibres, buen sabor y mayor capacidad para viajar.

Según refiere Carlos Zamorano, al menos 50 son las variedades de uvas de mesa que ya se están exportando desde Perú. La estrategia de las empresas consultadas por Redagricola Perú es similar en cuanto a contar con una cartera de variedades nuevas que sean rojas, verdes y negras, provenientes de los principales programas de mejoramiento genético, como SunWorld, International Fruit Genetics (IFG), Special New Fruit LTD (SNFL), Grapa, entre otros. Algunas están explorando con un número reducido, pero otras manejan una cartera de más de 10 y hasta 20 variedades en campo. La expectativa es muy alta, sobre lo que se puede lograr con estas variedades. La mayoría está llegando este año a sus picos productivos, luego de siembras que empezaron hace un par de años. Por ende, Zamorano considera que en esta campaña se podrá observar con más precisión la nueva composición de las exportaciones, según las variedades que se vayan consolidando.

LAS VARIEDADES QUE GENERAN MÁS INTERÉS

Sin embargo, las empresas y consultores de uva de mesa mencionan al menos tres variedades que generan gran interés entre los productores, estas son Sweet Celebration, Allison y la Autumn Crisp, debido al alto nivel de rendimiento por hectárea que han presentado. Un importante productor, que solicitó reserva de su identidad, afirma que en su campo de Piura tienen las dos últimas y que solo al primer año de plantadas cosecharon 3 mil cajas en el caso de la Allison y 2.800 cajas con la Autumn Crips. “Estas variedades son tan fértiles que incluso tenemos que botar racimos”, apunta.

Exportación de uvas en cajas de 8.2 Kg, campaña 2016-2017, campaña 2017-2018 y Campaña 2018-2019.

Exportación de uva fresca en valores US$FOB, campaña 2016-2017, campaña 2017-2018 y Campaña 2018-2019.

Autumm Crips es una de las variedades blancas que se está mandando al mercado chino con  muy buena aceptación y excelente precio. “Lo importante es que estas variedades las puedes enviar tanto a China como a EE.UU., es decir que su ventaja es ser multimercado. En general, la roja patentada no ha recibido buena aceptación en China”, menciona Vercellino. Sin embargo, refiere que la Allison que es roja tendría potencial, siempre que se trabaje mejor el tema del color, es decir que se obtenga una fruta roja y no oscura como suele salir en Ica, por un tema de clima. Para ello, se está comenzando a trabajar el tema del embolsado de los racimos para que agarren el color que le gusta a los chinos, agrega.

Igualmente, Roberto Bezerra, asesor de uva de mesa en campos de Piura, comenta que desde el año pasado el mercado de Asia ha comenzado a apreciar las nuevas variedades de uva que llegan desde Perú. Es así que, refiere, clientes de ese continente han estado visitando campos de Piura, para conocer las variedades patentadas que se están trabajando.

“El Perú es uno de los países que más ha apostado por el cambio varietal en uva de mesa. Basta ver cómo se mueven las cifras año a año, para ver cómo sube el porcentaje de seedless en sus exportaciones”, reconoce Josep Estiarte, director de SNFL Group, sobre la importancia de país para la casa genética.

Este cambio varietal no ha impedido que las empresas aun mantengan su apuesta por la uva de mesa pionera de la exportación peruana: la Red Globe. “Estuve recientemente en ferias importantes de productos frescos y en los encuentros con importadores chinos, mexicanos, egipcios, de la India, estos siguen pidiendo Red Globe. El productor peruano está acostumbrado a trabajar con ella. No es tan complicada, tiene buenos rendimientos en campo y cuenta con mercado”, comenta Zamorano. Las que sí están destinadas a casi desaparecer del volumen de exportaciones son Flame y Superior, refiere.

Para Vercellino, la decisión se reduce a un tema de rentabilidad. Dicho de otro modo, “si tienes más espacio para crecer, seguramente, mantendrás a Red Globe, pero si no tienes, seguramente terminarás arrancándola, porque el precio comercial de una variedad patentada es mayor. Eso ya está ocurriendo en Ica”.

En cuanto a los precios, Becerra considera que estos comenzarán a estabilizarse en esta y en las siguientes campañas. Para este periodo, estima que Red Globe obtendrá US$17 la caja, la Crimson US$22 y la Superior US$24. Dependiendo del mercado y la calidad obtenida, las variedades pueden llegar hasta los 30 a 32 dólares la caja. En todo caso, esto todavía se acomodará en uno o dos dólares hacia la baja, que es igualmente un buen precio, considera. “Una Red Globe a 15 o 16 dólares es un buen precio, si manejas bien el costo productivo y la cantidad de kilos”, agrega.

A la par, la industria viene explorando otros mercados. Es así que Provid anunció recientemente la apertura del mercado de Argentina y que se espera pronto el ingreso a Japón, país con que se afinaron todos los protocolos sanitarios. Carlos Zamorano también comenta que están a la espera de que se pueda exportar a Chile, en las ventanas que no tienen producción, y también iniciar los trámites con el mercado de Filipinas.

DOS ZONAS PRODUCTIVAS – DOS ESTRATEGIAS

Las dos más grandes zonas productivas de uva peruana, como son Piura e Ica, trabajan dos ventanas diferentes, la primera va desde octubre hasta diciembre y la segunda va desde diciembre hasta febrero. Ambas zonas siguen sus propias estrategias para ir mejorando su productividad y reduciendo costos, en vistas a alinearse con las nuevas reglas de juego.

Piura debe hacer frente a los mayores costos de producción en relación a Ica, debido a la doble poda que debe realizar cada campaña: una al terminar la cosecha, que es para formar los cargadores de fruta, y otra posterior, a los 180 días, que se denomina poda de producción. La planta crece 5 cm al día, es un crecimiento muy rápido y exige muchas labores en el campo. Esto significa un doble gasto tanto en personal como en aplicaciones de agroquímicos y fertilizantes, así como del riego.

Según expertos en uva de mesa, conocedores de la zona, debido al clima, Piura es como un invernadero al aire libre donde las plantas nunca dejan de crecer. Por esto, la productividad de la planta se logra a los 12 meses y no a los 18 meses, como es lo usual en otras zonas. La inversión se paga más rápido, pero -advierten-, es necesario trabajar con un buen programa de fertilización para evitar estresar a la planta. Además, en este escenario, en que debes ver si una variedad nueva te funciona o no, si es o no productiva, puede ser una ventaja porque la decisión la podrás tomar con mayor rapidez.

Algunas empresas han estado investigando las variedades nuevas para ver si se puede prescindir de la segunda poda. Se ha intentado con la variedad Ivory la campaña pasada, pero los resultados no fueron satisfactorios. Estiarte -de SNFL Group- comenta que están haciendo lo propio con la Allison, que es una variedad que ha demostrado gran fertilidad en Piura. La doble poda es para lograr fertilidad en la planta, pero Allison la tiene en exceso, por ello algunos campos están haciendo pruebas para ver si es posible evitar ese costo al productor. Lo que significaría un ahorro de 4 a 6 mil dólares por hectárea/año.

En tanto, para Vercellino Ica es privilegiada en su clima y tiene la mejor ventana comercial, porque puede llegar al mercado del Asia en épocas en que los precios son sumamente apetitosos. “Entre febrero a abril, he visto precios de venta de entre US$50 y US$70 la caja de Autumn Crips, pero tiene que llegar con las condiciones que exige el consumidor chino: dulce, firme, con un escobajo verde. Entonces, te pagará bien”, refiere. Por ello, comenta que en los campos que asesora en Olmos están tratando de que la fruta salga en diciembre, que su ventana comercial se acerque más a la de Ica y menos a la de Piura.

LAS ESTRATEGIAS PARA BAJAR COSTOS

Entonces, las empresas están trabajando para bajar costos sí o sí. Por ejemplo, Alejandro Carvajal, gerente general de Fegurri comenta que han eliminado algunas labores culturales que dan como resultado un racimo bello a simple vista, pero que en la práctica elevan los costos innecesariamente. “Estamos eliminando un 20% de las labores relacionadas al deshoje, desbrote, despunte, despampanado. En todo caso, entrar una sola vez al campo para esas labores, y no dos o tres veces”, explica.

En cambio, Vercellino dice que a las empresas que asesora les recomienda hacer un buen raleo químico de la planta y regar bien, para que las cosechas estén más concentradas y no se requiera hacer varias pasadas. De esta manera, el costo por hectáreas va a ser mucho menor, agrega.

Para Bezerra queda claro que si no se trabaja permanentemente en la calidad, algunas empresas terminarán saliendo del mercado. Considera que esta es una época de acomodos. En la actualidad, si uno observa a nivel de empresas quienes mueven el negocio en Perú, destaca que durante 2018 las primeras 10 empresas representaron casi el 50% de las exportaciones de uva de mesa, según los datos de Prom-Perú.

Vercellino recomienda manejar los campos pensando en exportar al mercado asiático, porque es hoy por hoy la valla más alta en las exigencias de calidad, pero que responde bien en cuanto a precios. En términos generales, dice que la exportación de uva de mesa sigue siendo bastante rentable en Perú, pero cuando se trabaja permanentemente en bajar costos y mejorar calidad.